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  • Dolor: murió un integrante de un famoso reality en medio de las grabaciones

    Dolor: murió un integrante de un famoso reality en medio de las grabaciones

    La industria de la televisión, los reality shows y el entretenimiento internacional quedó conmocionada tras conocerse la muerte de James Barker, reconocido productor ejecutivo de Love Island USA, quien falleció mientras participaba en las grabaciones de la temporada 8 del popular programa. La noticia generó una ola de tristeza entre compañeros, seguidores y miembros de la producción.

    Barker, de 40 años, era considerado una pieza fundamental dentro del equipo creativo del reality de citas emitido por Peacock. Su repentina partida ocurrió en Fiji (un país del Pacífico Sur que consta de un un archipiélago de más de 300 islas y cuya capital es Suva), donde se desarrollaba el rodaje del programa, dejando una profunda sensación de vacío entre quienes trabajaron con él durante años.

    La noticia fue confirmada por las compañías responsables de la producción, que describieron la muerte como una pérdida irreparable y destacaron su talento, amabilidad, compromiso profesional y la huella que dejó dentro de la televisión de entretenimiento.

    Hasta el momento, los detalles sobre las circunstancias exactas del fallecimiento continúan siendo reservados. Las autoridades y la producción no informaron una causa específica, aunque confirmaron que ocurrió luego de una emergencia médica inesperada durante las jornadas de grabación.

    Hoy se conoció la muerte del productor James Barker, tras el comunicado reciente del reality Love Island USA.

    Hoy se conoció la muerte del productor James Barker, tras el comunicado reciente del reality Love Island USA.

    Cómo murió James Barker, productor de Love Island USA

    Según los reportes difundidos por medios internacionales, James Barker murió hace una semana (el 12 de junio de 2026) mientras se encontraba trabajando en la producción de Love Island USA en Fiji. La información disponible señala que sufrió una emergencia médica inesperada, pero hasta este viernes no se reveló públicamente cuál fue el problema de salud que provocó su fallecimiento.

    El equipo de Love Island USA decidió rendirle homenaje durante una emisión del programa, con un segmento especial dedicado a recordar su trayectoria y los momentos compartidos detrás de cámaras. La producción destacó que Barker no solo era un trabajador clave, sino también un integrante querido dentro de la familia televisiva.

    La carrera de James Barker estuvo marcada por años de experiencia en la industria audiovisual. Se incorporó a Love Island USA en 2020 y con el paso del tiempo llegó al cargo de productor ejecutivo, participando también en otros proyectos reconocidos como Counting Cars, Forged in Fire, Pawn Stars y Queer Eye.

    Además de su trabajo en televisión, Barker era conocido por su pasión por la música y su actividad como DJ durante más de dos décadas. Su fallecimiento abrió un fuerte debate sobre la fragilidad de la vida y dejó un mensaje de despedida entre colegas, amigos y fanáticos que recordaron su creatividad, energía y dedicación.

  • Francia acaba de poner fecha al principio del fin de la criptografía clásica como única defensa digital. La amenaza de los ordenadores cuánticos ya no es ciencia ficción, sino un problema de soberanía, bancos y criptomonedas

    Francia acaba de poner fecha al principio del fin de la criptografía clásica como única defensa digital. La amenaza de los ordenadores cuánticos ya no es ciencia ficción, sino un problema de soberanía, bancos y criptomonedas

    La criptografía poscuántica siempre sonó como una preocupación de laboratorio: importante, sí, pero todavía lejana. Algo que los expertos discutían en congresos mientras el resto del mundo seguía usando los mismos sistemas de cifrado para proteger bancos, administraciones, mensajes, firmas digitales y criptomonedas. Francia acaba de mover esa discusión a otro terreno: el de los plazos concretos.

    La Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información de Francia, ANSSI, ya no habla de la transición poscuántica como una posibilidad abstracta. Según su propia documentación, las organizaciones públicas y privadas deberían empezar “desde ahora” a inventariar sus usos de criptografía, identificar los casos críticos y preparar la renovación de sistemas. Además, la agencia considera que después de 2030 ya no será razonable comprar productos que no incorporen criptografía poscuántica.

    El salto más importante está en 2027. La ANSSI apunta a introducir obligaciones poscuánticas para la entrada en calificación de productos de seguridad a partir de ese año. Dicho de forma sencilla: quien quiera vender determinadas soluciones de ciberseguridad al Estado francés o a sectores regulados tendrá que demostrar que está preparado para el mundo posterior al cifrado clásico.

    Francia no está anunciando el apocalipsis cuántico: está preparando la mudanza

    Conviene separar el ruido de lo importante. No existe hoy un ordenador cuántico capaz de romper a escala práctica todo el cifrado moderno. El problema es otro: migrar la criptografía de un país, un banco, una nube o una red blockchain puede llevar años. Y los datos que se cifran hoy pueden seguir siendo sensibles dentro de una década.

    Ahí entra la amenaza conocida como “capturar ahora, descifrar después”. Un atacante puede almacenar comunicaciones cifradas actuales con la esperanza de abrirlas en el futuro, cuando existan máquinas cuánticas suficientemente potentes. Google lo explicó de forma directa al actualizar su hoja de ruta: la amenaza para el cifrado ya importa hoy por ese tipo de ataques, mientras que la amenaza contra firmas digitales obliga a completar la transición antes de que aparezca un ordenador cuántico criptográficamente relevante.

    Por eso el movimiento francés tiene un valor político. Reuters recogió que Samih Souissi, jefe de gabinete de la ANSSI, enmarcó la transición durante France Quantum como algo que va más allá de lo técnico: es una cuestión de gobernanza, planificación industrial, regulación y soberanía. La frase resume bien el cambio de época. La criptografía ya no es solo una capa invisible del software: es infraestructura nacional.

    El calendario global se está cerrando más rápido de lo previsto

    Francia acaba de poner fecha al principio del fin de la criptografía clásica como única defensa digital. La amenaza de los ordenadores cuánticos ya no es ciencia ficción, sino un problema de soberanía, bancos y criptomonedas
    © Getty Images / picture alliance.

    Francia no se mueve sola. En agosto de 2024, el NIST estadounidense publicó sus tres primeros estándares finales de criptografía poscuántica: FIPS 203 para intercambio de claves, basado en ML-KEM; FIPS 204 para firmas digitales, basado en ML-DSA; y FIPS 205, basado en SLH-DSA, como esquema de firma hash más conservador. Esos estándares dieron a gobiernos y empresas una base común para dejar de esperar.

    Google también aceleró. En marzo de 2026 anunció una línea temporal para migrar hacia criptografía poscuántica en 2029, justificándolo por los avances en hardware cuántico, corrección de errores y estimaciones de recursos para factorización cuántica. No es una fecha menor: cuando una compañía que sostiene una parte enorme de la infraestructura digital global adelanta su calendario, el resto de la industria toma nota.

    La clave es que nadie quiere hacer esta migración en modo emergencia. Cambiar algoritmos criptográficos no es como actualizar una app. Hay certificados, protocolos, hardware antiguo, sistemas industriales, firmas digitales, compatibilidad hacia atrás y proveedores que tardan años en adaptar productos. Por eso la palabra que empieza a repetirse es “criptoagilidad”: la capacidad de cambiar de algoritmo sin reconstruir todo desde cero.

    El golpe indirecto llega al mundo cripto

    Aunque la decisión de la ANSSI mira primero a administraciones, infraestructuras críticas y productos de seguridad, el mensaje también llega a las criptomonedas. Bitcoin, Ethereum, Stellar y muchas otras redes dependen de firmas digitales basadas en problemas matemáticos que podrían volverse vulnerables ante futuros ordenadores cuánticos.

    Coinbase publicó en junio de 2026 un análisis especialmente incómodo: unos 1,7 millones de bitcoins estarían en direcciones antiguas P2PK con claves públicas plenamente visibles, y si se suma la reutilización de direcciones en otros formatos, la cifra de bitcoins considerados vulnerables a un ataque cuántico futuro rondaría los 7 millones. El problema, según Coinbase, no es solo técnico: también es de gobernanza. ¿Qué hacer con monedas cuyos dueños perdieron las claves o nunca migran?

    Ahí aparece una tensión profunda. Desde el punto de vista técnico, una red puede diseñar nuevas firmas resistentes a ataques cuánticos. Desde el punto de vista político, imponer plazos, congelar fondos vulnerables o decidir qué ocurre con billeteras abandonadas puede chocar con los principios más sensibles de las comunidades cripto: propiedad, inmutabilidad y resistencia a la censura.

    Ethereum y Stellar ya están preparando sus propias salidas

    Francia acaba de poner fecha al principio del fin de la criptografía clásica como única defensa digital. La amenaza de los ordenadores cuánticos ya no es ciencia ficción, sino un problema de soberanía, bancos y criptomonedas
    © Fsas Technology.

    Ethereum no está esperando a que el problema explote. Según la propia documentación de Ethereum.org, la Ethereum Foundation formó en enero de 2026 un equipo dedicado a seguridad poscuántica, con trabajo público, redes de interoperabilidad y una hoja de ruta que apunta a introducir registros de claves poscuánticas, precompilados para verificar firmas y, más adelante, infraestructura central resistente a ataques cuánticos.

    Stellar también presentó una estrategia específica. La Stellar Development Foundation anunció su Quantum Preparedness Plan, con una ventaja arquitectónica importante: en Stellar, la identidad de la cuenta está separada de las claves de firma. Según la fundación, eso permitiría añadir firmantes resistentes a ataques cuánticos sin cambiar la dirección ni perder el historial de la cuenta, con una actualización nativa prevista para que todas las cuentas puedan hacerlo hacia finales de 2027.

    Estos movimientos muestran que la transición poscuántica no será igual para todos. Las redes con cuentas actualizables, gobernanza ágil y margen para cambios de protocolo pueden tener una salida menos traumática. Las redes más rígidas, o con millones de fondos inmóviles, tendrán debates mucho más duros.

    La amenaza no exige pánico, pero sí inventario

    El error sería leer esto como una cuenta atrás cinematográfica hacia el día en que todo se rompe. La realidad es menos espectacular y más incómoda: los sistemas digitales están llenos de criptografía invisible, y muchas organizaciones ni siquiera saben con precisión dónde la usan, qué algoritmos dependen de ella o cuánto tiempo necesitan proteger sus datos.

    Por eso Francia está empujando antes de que llegue la crisis. La ANSSI recomienda identificar datos sensibles, sistemas que deberán actualizarse, proveedores con hoja de ruta poscuántica y plazos de renovación de equipos. También insiste en la hibridación: combinar criptografía clásica y poscuántica durante la transición, en lugar de saltar de golpe a algoritmos nuevos.

    El fondo de todo es simple: la criptografía clásica no desaparece mañana, pero deja de ser suficiente como única apuesta de futuro. Francia acaba de poner esa idea en lenguaje regulatorio. Google la puso en calendario industrial. NIST la puso en estándares. Y las blockchains empiezan a traducirla a gobernanza.

    La revolución cuántica todavía no rompió Internet. Pero ya empezó a cambiar sus cerraduras.

  • Europa acaba de recibir una buena noticia energética, pero puede ser justo la excusa que frene su transición más urgente

    Europa acaba de recibir una buena noticia energética, pero puede ser justo la excusa que frene su transición más urgente

    Una buena noticia para la factura, una mala señal para el futuro

    Cuando baja el precio del petróleo, casi todos respiran. Los mercados se relajan, las empresas reducen parte de sus costes y los hogares esperan facturas menos agresivas. Eso ocurrió tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán para aliviar la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

    Por ese paso marítimo circula una parte enorme del petróleo mundial y del comercio global de gas natural licuado. Cuando la zona se bloquea o se vuelve insegura, los precios reaccionan de inmediato. Europa lo sabe bien: aunque no todos los países dependan físicamente del gas que cruza Ormuz, el petróleo y el GNL se compran en mercados globales. Si el sistema se tensiona, el golpe llega igual.

    La paradoja es que ese alivio puede transformarse en una trampa. Cuando la energía fósil se encarece, los gobiernos aceleran permisos renovables, discuten electrificación industrial y prometen reducir dependencias externas. Cuando los precios bajan, la urgencia desaparece. Y en política energética, la falta de urgencia suele ser el primer paso hacia la inacción.

    Europa acaba de recibir una buena noticia energética, pero puede ser justo la excusa que frene su transición más urgente
    © FRANCE 24 Español – Youtube.

    Cambiar de proveedor no es cambiar de modelo

    Durante los meses de tensión, Europa reaccionó con medidas de emergencia. Se habló más de renovables, de redes eléctricas, de eficiencia y de autonomía energética. Pero buena parte del esfuerzo inmediato volvió a pasar por el mismo lugar de siempre: comprar combustibles fósiles, solo que a otros proveedores y a precios más altos.

    Ese es el problema de fondo. Sustituir GNL del golfo Pérsico por GNL de Estados Unidos, Catar o Australia puede resolver una crisis puntual, pero no cambia la estructura de dependencia. Europa deja de depender de un cuello de botella, pero sigue atada a un mercado global volátil donde cualquier conflicto, bloqueo o decisión geopolítica puede trasladarse a la factura.

    España aparece en una posición algo más cómoda porque su suministro de gas está más diversificado y tiene un peso importante de Argelia y Estados Unidos. Aun así, no vive aislada del mercado internacional. Si el precio global sube, la presión llega por la electricidad, la industria, el transporte y los bienes que dependen de energía importada.

    El petróleo barato puede enfriar la transición

    La transición energética no avanza solo porque existan objetivos climáticos o discursos ambiciosos. Avanza cuando hay presión política, social y económica. Y pocas cosas generan tanta presión como una factura energética imposible de sostener. Cuando esa presión baja, también baja la voluntad de hacer reformas incómodas.

    No es una hipótesis nueva. Después de grandes crisis petroleras, muchos países impulsaron programas de eficiencia, diversificación y ahorro energético. Pero cuando los precios volvieron a caer, parte de esa ambición se diluyó. Europa ya vivió algo parecido con el gas ruso: durante años se conocía el riesgo, pero mientras el suministro parecía barato y estable, la dependencia se mantuvo.

    La reapertura de Ormuz no elimina el riesgo geopolítico. El estrecho seguirá siendo vulnerable, Irán seguirá ocupando una posición estratégica y el sistema energético global seguirá dependiendo de rutas marítimas frágiles. Lo único que cambia, por ahora, es la percepción inmediata del peligro. Y eso puede ser suficiente para frenar decisiones clave.

    La transición necesita blindarse contra los ciclos de precios

    Europa tiene un objetivo claro: reducir de forma drástica sus emisiones hacia 2040. Pero entre el objetivo legal y la realidad hay una larga lista de pasos intermedios: redes eléctricas más fuertes, permisos renovables más rápidos, electrificación industrial, almacenamiento, rehabilitación energética de edificios y financiación estable.

    El riesgo es que la caída del petróleo no borre la meta, pero sí enfríe el camino para llegar a ella. Por eso, la transición energética necesita mecanismos que no dependan del precio del barril de cada temporada. Fondos anticíclicos, inversiones obligatorias y reglas claras podrían evitar que cada alivio coyuntural se convierta en una excusa para aplazar lo importante.

    La reapertura de Ormuz puede ser una buena noticia para los mercados, pero Europa debería leerla con cuidado. El verdadero éxito no será pagar un poco menos por la energía durante unos meses. Será aprovechar el recuerdo de la crisis para reducir de una vez la dependencia que hizo que ese estrecho pudiera condicionar la economía de todo un continente.

     

     

    Fuente: TheConversation

  • Quiénes fueron los dos participantes que salieron de la placa de nominados de Gran Hermano

    Quiénes fueron los dos participantes que salieron de la placa de nominados de Gran Hermano

    El clima está cada vez más picante en Gran Hermano: Generación Dorada y la placa de nominados para abandonar la casa sufrió una fuerte modificación. Después de una gala para el infarto, la nómina definitiva de nominados se achicó gracias a la intervención directa de los espectadores, quienes con su voto decidieron rescatar a dos de los hermanitos que estaban en la cuerda floja.

    En una noche que estuvo marcada a fuego por los cruces cara a cara y las discusiones subidas de tono, Tamara Paganini y Emanuel Di Gioia respiraron aliviados al enterarse de que habían sido los elegidos para salir de la placa de nominados. La noticia provocó festejos entre sus aliados y, al mismo tiempo, caras largas y mucha bronca en el resto de los compañeros, repercutiendo al instante en el afuera.

    A raíz de estas salvaciones, la nómina de integrantes que todavía corren riesgo de quedar afuera del reality de Telefe se redujo drásticamente. Ahora son solamente cinco los jugadores que dependen de la votación del público para ver si arman las valijas o si consiguen estirar su permanencia en el juego una semana más, estirando la agonía de cara a una definición que promete ser voto a voto.

    De esta manera, quienes quedaron firmes en la placa y deberán someterse al veredicto de la gente, son Catalina “Titi” Tcherkaski, Steffany Pereira (más conocida como “Campanita”), Cinzia Francischiello, Manuel “Manu” Ibero y Solange “Sol” Abraham. La cuenta regresiva ya empezó y la tensión no para de crecer de cara a la próxima gala de eliminación.

    Santiago del Moro detuvo una fuerte discusión en Gran Hermano

    La última cena de nominados de Gran Hermano: Generación Dorada se transformó en un escenario de altísima tensión que obligó a Santiago del Moro a intervenir. El conductor del reality de Telefe decidió frenar en seco a dos participantes en medio de un cruce que amenazaba con desbordar los límites del programa, lanzándoles una advertencia para dejar en claro que ciertas problemáticas sociales no pueden ser utilizadas como estrategias de convivencia.

    El fuerte cruce tuvo como protagonistas a Cinzia y Emanuel, quienes venían sumando chispazos en las últimas jornadas. La situación estalló cuando la participante venezolana tildó a su compañero de machista, lo que provocó una reacción inmediata del oriundo de San Martín. “A mí me dolió porque ella sabe mi historia que yo tengo en mi casa, yo la conté públicamente y abrí el corazón hacia ellas, y me tildó de machista ella, justamente”, expresó el jugador visiblemente afectado por el señalamiento.

    Lejos de calmarse, la discusión levantó temperatura cuando le pasó factura a su compañera exponiendo algo de su pasado familiar. “Vos sos mala leche, Cinzia, porque jugaste con algo que la gente sufre en la casa. En mi casa mi mamá se fue por machismo y vos jugaste con eso”, disparó Emanuel, dejando en evidencia que el planteo de la joven había tocado una fibra íntima que excedía por completo lo que pasaba dentro del juego.

    Ante la gravedad del ida y vuelta, Del Moro interrumpió la transmisión para marcar la cancha con firmeza. “Ema, esperá, esto va para todos. Ya se los dije la otra vez. No busquen temas grandes para el juego”, sentenció el conductor antes de profundizar su descargo.

    Para cerrar, les exigió a los jugadores dejar de recurrir a acusaciones graves para sacar ventajas en la competencia. “Jugar con el machismo, con la xenofobia, es muy grande, es muy delicado”, concluyó, dejando la casa en un silencio absoluto.

  • Los dueños de la inteligencia artificial más poderosa quieren ponerle reglas al futuro, pero la gran duda es quién debería controlar esa mesa

    Los dueños de la inteligencia artificial más poderosa quieren ponerle reglas al futuro, pero la gran duda es quién debería controlar esa mesa

    La IA ya no es solo una carrera tecnológica

    La inteligencia artificial dejó de ser una competencia entre laboratorios para convertirse en una cuestión de poder global. Los modelos más avanzados ya no solo escriben textos, programan o generan imágenes: también pueden influir en ciberseguridad, investigación científica, productividad empresarial, defensa, infraestructura crítica y economía. Por eso, la discusión sobre quién define sus reglas se volvió tan importante como la tecnología misma.

    En ese contexto, los responsables de algunas de las empresas más influyentes del sector llevaron al G7 una idea clara: crear una coalición internacional capaz de establecer estándares comunes para la inteligencia artificial. Dario Amodei, de Anthropic; Demis Hassabis, de Google DeepMind; y Sam Altman, de OpenAI, coincidieron en la necesidad de evitar que cada país avance por separado con normas incompatibles.

    La propuesta apunta a una cooperación entre democracias, con Estados Unidos como principal líder del proceso. El objetivo sería coordinar evaluaciones de seguridad, definir criterios técnicos, controlar el acceso a modelos avanzados y establecer reglas comunes sobre riesgos como ciberataques, bioterrorismo o usos militares. Sobre el papel, suena como una forma de ordenar un territorio que avanza demasiado rápido.

    El problema es que las reglas también son poder

    La idea de una coalición internacional puede parecer razonable, pero también tiene una lectura geopolítica. Si Estados Unidos lidera la regulación global de la IA, también podría definir quién accede a los modelos más potentes, quién queda fuera y bajo qué condiciones se pueden usar estas tecnologías. En una industria concentrada en pocas empresas, ese detalle no es menor.

    El caso de Anthropic mostró hasta qué punto esta discusión ya no es teórica. El gobierno estadounidense restringió el acceso a algunos de sus modelos avanzados por motivos de seguridad, generando inquietud entre aliados, empresas y usuarios internacionales. Para Europa, India y otros actores, el mensaje fue incómodo: una decisión tomada en Washington puede afectar de un día para otro el acceso global a herramientas críticas.

    Ahí aparece la tensión central. Las democracias quieren cooperar para reducir riesgos, pero muchos países también temen depender demasiado de empresas estadounidenses y de decisiones políticas tomadas fuera de sus fronteras. La soberanía tecnológica vuelve a entrar en escena, igual que ocurrió con los chips, la nube y las redes de telecomunicaciones.

    Regular la IA sin entregar el control a sus propios creadores

    El otro punto delicado es el papel de las empresas. OpenAI, Google DeepMind y Anthropic son actores centrales en el desarrollo de IA avanzada, pero también tienen intereses comerciales enormes. Que participen en la construcción de estándares puede ser útil, porque conocen mejor que nadie las capacidades y riesgos de sus modelos. Pero también puede generar un conflicto evidente: quienes fabrican la tecnología no deberían ser los únicos en decidir cómo se controla.

    La regulación de la IA necesita conocimiento técnico, pero también legitimidad pública. No alcanza con que las grandes compañías acuerden reglas entre ellas o con los gobiernos más poderosos. Harán falta científicos independientes, organismos internacionales, expertos en derechos digitales, universidades, sociedad civil y países que no quieren quedar atrapados entre la dependencia tecnológica y el aislamiento.

    El desafío no es menor. Si cada país regula por su cuenta, la IA puede fragmentarse en bloques incompatibles, con estándares distintos y tensiones comerciales cada vez mayores. Pero si las reglas quedan concentradas en una coalición liderada por una sola potencia, el riesgo es que la gobernanza global de la IA termine pareciéndose demasiado a una extensión del poder tecnológico estadounidense.

    La pregunta, entonces, no es si la inteligencia artificial necesita reglas. Las necesita. La verdadera discusión es quién las escribe, con qué intereses y para quién. Porque el futuro de la IA no se definirá únicamente por el modelo más inteligente, sino por la mesa donde se decida quién puede usarlo, quién puede venderlo y quién tiene derecho a apagarlo.

     

     

    Fuente: Hipertextual.

  • La reacción del público que fue a ver a Florencia Peña a su obra de teatro después del escándalo por la fake new

    La reacción del público que fue a ver a Florencia Peña a su obra de teatro después del escándalo por la fake new

    A pocas horas de protagonizar uno de los momentos más difíciles de su carrera por la fake new sobre la muerte de Jorge Messi, Florencia Peña salió a escena este jueves en el Paseo La Plaza para cumplir con la función semanal de Las hijas, la obra que comparte con Soledad Villamil y Pilar Gamboa. A pesar de que su mánager llegó a temer por su estado de salud, la función transcurrió con total normalidad.

    Según informó el periodista Javier Fabracci en En Síntesis, la actriz ingresó al teatro pasadas las 20 horas y fue recibida con aplausos por el público presente, una señal que le sirvió como gesto de apoyo en medio de la controversia. Durante toda la obra fue ovacionada en cada una de sus participaciones, sin que lo ocurrido durante la tarde afectara su desempeño sobre el escenario.

    Al finalizar la función, levantó los brazos y recibió una nueva ovación. Luego salió por una puerta paralela del teatro y habló con la prensa que la esperaba en la calle, en donde pidió disculpas a la familia de Lionel Messi por haber dado al aire una noticia falsa sobre el estado de salud de su padre, Jorge Messi. El error, que generó una fuerte polémica en redes sociales y medios tradicionales, derivó en su desvinculación de Luzu TV.

    El descargo de Flor Peña tras la fake new de Jorge Messi

    A la salida del teatro, Flor Peña comenzó su declaración diciendo: «Solo disculpas«. Luego amplió ante los medios que la abordaron: «Estoy muy triste, estoy acostumbrada a que me ataquen y si yo genero dolor como siento que me generan, pido disculpas. Yo no hubiera querido nunca que esto pase».

    La conductora explicó que en el momento del error no tenía acceso a información externa. «Yo estaba al aire, en Luzu no hay monitores. Yo trabajo desconectada del teléfono y la computadora, no sabía lo que estaba pasando. Estábamos haciendo un programa divertido y por la cucaracha me dijeron lo que había pasado con contundencia y como diciendo ‘sería bueno que digas algo’», relató.

    También se refirió a sus colaboradores y productores, quienes también fueron desvinculados del canal. «Yo quiero mucho a mis colaboradores y a mis productores. Lamento mucho porque ellos también cometieron un error. No intentaron matar a nadie, cometieron un error y los abrazo», expresó. Y cerró con una reflexión personal: «No le quiero generar dolor a nadie, no soy esa clase de persona. Me duele lastimar a alguien».

    Ante la consulta de si había podido comunicarse con alguien del entorno de Messi, Peña confirmó que intentó contactarse con Celia, la madre del futbolista, con quien tiene una relación cercana: «Le dejé un mensaje que obviamente ni pienso que me conteste, solo para que supiera que decidí mal en el momento, que no tengo el expertiz en estos temas. Nunca me había pasado. Lo lamento muchísimo, de verdad, de corazón. Disculpas», concluyó.

  • Amazon ya no quiere alquilar sus chips de inteligencia artificial: ahora quiere venderlos y meterse de lleno en el territorio de NVIDIA

    Amazon ya no quiere alquilar sus chips de inteligencia artificial: ahora quiere venderlos y meterse de lleno en el territorio de NVIDIA

    Amazon quiere dejar de ser solo cliente de la guerra de chips

    La carrera por la inteligencia artificial no se gana únicamente con mejores modelos o aplicaciones más inteligentes. Detrás de cada chatbot, generador de imágenes o sistema capaz de analizar millones de datos hay una infraestructura enorme de centros de datos, servidores y chips especializados. Y ahí NVIDIA se convirtió en el nombre que todos quieren alcanzar.

    Amazon conoce bien esa dependencia. Como dueña de AWS, una de las plataformas de nube más grandes del mundo, necesita cantidades gigantescas de potencia de cálculo para entrenar y ejecutar modelos de IA. Durante años, esa demanda se resolvió en buena parte con GPUs de NVIDIA, pero el auge de la inteligencia artificial generativa cambió el tablero: los chips se volvieron caros, escasos y estratégicos.

    Por eso, Amazon lleva tiempo desarrollando su propia familia de aceleradores de IA, conocida como Trainium. Hasta ahora, esos chips estaban pensados principalmente para funcionar dentro de AWS, como una alternativa para los clientes que querían entrenar modelos sin depender exclusivamente de las GPUs tradicionales. La novedad es que la compañía ya explora venderlos directamente a empresas externas.

    Amazon ya no quiere alquilar sus chips de inteligencia artificial: ahora quiere venderlos y meterse de lleno en el territorio de NVIDIA
    © Amazon Web Services – Youtube.

    Trainium es la apuesta de Amazon para bajar costes y ganar control

    Trainium no es un chip pensado para el usuario común, sino para centros de datos que necesitan entrenar o ejecutar modelos de inteligencia artificial a gran escala. Su objetivo es ofrecer una relación precio-rendimiento más competitiva que las soluciones basadas en GPUs, especialmente en cargas de trabajo vinculadas a modelos generativos y sistemas de lenguaje.

    La segunda generación, Trainium2, ya se ofrece en instancias EC2 y promete mejoras importantes frente a la primera versión. Amazon asegura que puede lograr una relación precio-rendimiento entre un 30 % y un 40 % mejor que ciertas instancias basadas en GPU. Además, está diseñada para trabajar en configuraciones masivas, conectando muchos chips dentro de la misma infraestructura.

    Trainium3 apunta todavía más alto. Amazon lo presenta como una generación más potente y eficiente, preparada para escalar en sistemas enormes dentro de sus UltraServers. La idea es clara: si la demanda de IA sigue creciendo, no alcanza con comprar chips a terceros. Las grandes tecnológicas quieren controlar su propio silicio para reducir costes, asegurar suministro y diferenciarse de sus rivales.

    El golpe apunta a NVIDIA, pero también al futuro de AWS

    El movimiento tiene una lectura directa: Amazon quiere competir con NVIDIA en un mercado donde la demanda parece no tener techo. Hoy, las empresas que desarrollan modelos avanzados necesitan una cantidad enorme de aceleradores, y no todas quieren depender de una sola compañía o de una sola nube. Vender Trainium directamente podría permitir a Amazon llegar a clientes que buscan más control sobre sus propios centros de datos.

    También hay una razón geopolítica y empresarial. En Europa y otros mercados crece la preocupación por la soberanía tecnológica y por mantener datos e infraestructura dentro de fronteras nacionales. Para algunos gobiernos y empresas, comprar hardware puede resultar más atractivo que depender por completo de servicios alojados en una nube extranjera.

    El riesgo es evidente: si Amazon vende chips fuera de AWS, podría restarle fuerza a su propio negocio en la nube. Pero la compañía parece apostar a que la demanda de inteligencia artificial será tan grande que habrá espacio para todo: nube, chips propios, servidores personalizados y acuerdos con grandes clientes.

    La batalla recién empieza. NVIDIA sigue teniendo una ventaja enorme, no solo por sus chips, sino por su ecosistema de software, desarrolladores y herramientas. Pero Amazon no está sola: Google también empuja sus TPU, Microsoft diseña aceleradores propios y otras tecnológicas quieren reducir su dependencia de un proveedor dominante.

    Trainium no convierte automáticamente a Amazon en el nuevo líder del hardware de IA. Pero sí muestra hacia dónde va la industria: las grandes empresas ya no quieren limitarse a comprar la inteligencia artificial de otros. Quieren fabricar las piezas que la hacen posible. Y en esa guerra silenciosa, el chip puede ser tan importante como el modelo.

     

     

    Fuente: Hipertextual.

  • Franco Bagnato llega a los fines de semana de Radio 10 con «Buen día Argentina»

    Franco Bagnato llega a los fines de semana de Radio 10 con «Buen día Argentina»

    El conductor regresa al dial los sábados y domingos a la mañana con un ciclo de actualidad, entrevistas y humor de mirada federal.

    A partir de este sábado, Franco Bagnato se suma a la programación de Radio 10 con el ciclo Buen día Argentina, que irá al aire los sábados y domingos de 10 a 12 horas.

    El programa propone una mirada federal y cercana, con el objetivo de empatizar con la audiencia desde lo humano, sin dejar de lado la música y el buen humor.

    Bagnato estará acompañado por un equipo de destacados profesionales: Paula Marusich y Gustavo Romero en actualidad, Roberto Gerbasi en deportes, Sebastián Fernández a cargo del humor, Brenda Prestia en locución e Ian Lombardía con móviles en vivo.

    Esta incorporación representa además el regreso de Bagnato a su histórica vocación radial y su reencuentro con el público en el dial.

    Un retorno que lo ubica nuevamente en los formatos de actualidad, entrevistas y entretenimiento que consolidaron su popularidad en la radiofonía y la televisión argentina.

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  • La IA acaba de meterse en uno de los fenómenos más violentos del universo: las colisiones donde nacen el oro y el uranio

    La IA acaba de meterse en uno de los fenómenos más violentos del universo: las colisiones donde nacen el oro y el uranio

    El universo fabrica oro en choques casi inimaginables

    Cuando dos estrellas de neutrones se acercan demasiado, el resultado es uno de los espectáculos más violentos del universo. Estos objetos son restos ultradensos de estrellas muertas, con una masa enorme comprimida en apenas unos kilómetros. Al fusionarse, expulsan materia a velocidades extremas y generan condiciones que no pueden reproducirse fácilmente en ningún laboratorio terrestre.

    En ese material expulsado ocurre un proceso fundamental para la química del universo: el llamado proceso r, o captura rápida de neutrones. Durante este mecanismo, los núcleos atómicos absorben neutrones a gran velocidad antes de desintegrarse, lo que permite formar elementos pesados como el oro, el platino y el uranio. En otras palabras, parte de los metales más valiosos de la Tierra pudo haber nacido en choques cósmicos de este tipo.

    El problema es que entender exactamente cómo sucede requiere simulaciones enormes. Los científicos deben combinar relatividad, hidrodinámica, física nuclear y transporte de radiación. Cada una de esas áreas ya es compleja por separado; juntas forman un rompecabezas computacional que puede exigir días o semanas de procesamiento en supercomputadoras.

    La IA acaba de meterse en uno de los fenómenos más violentos del universo: las colisiones donde nacen el oro y el uranio
    © NASA Hubble Space Telescope – Unsplash.

    La IA entra donde los cálculos tradicionales se vuelven demasiado lentos

    Un nuevo método llamado RHINE propone una solución: usar inteligencia artificial para acelerar una de las partes más costosas de estas simulaciones. En vez de calcular directamente miles de reacciones nucleares en cada paso, el sistema utiliza redes neuronales entrenadas con cálculos de referencia para estimar la energía liberada durante el proceso r.

    Esa energía no es un detalle menor. El calentamiento producido por las reacciones nucleares puede influir en cómo se mueve la materia expulsada, qué velocidad alcanza y cómo se verá la kilonova, es decir, el brillo generado después de la fusión. Por eso, representarlo bien es clave para comparar las simulaciones con las observaciones astronómicas.

    La ventaja de la IA no está en reemplazar la física, sino en aprender una aproximación eficiente a partir de modelos muy detallados. Una vez entrenada, la red neuronal puede incorporarse a simulaciones hidrodinámicas y calcular el efecto del calentamiento nuclear con mucho menos coste computacional. Esto permite explorar más escenarios, probar distintos parámetros y acercarse mejor a lo que ocurre en una colisión real.

    Simular mejor también ayuda a mirar mejor el cielo

    La importancia de este avance va más allá de la velocidad. Desde la detección de ondas gravitacionales producidas por fusiones de estrellas de neutrones, los astrónomos cuentan con una nueva forma de estudiar estos eventos. Pero para interpretar esas señales necesitan modelos capaces de conectar lo que se observa —luz, ondas gravitacionales y composición química— con lo que realmente ocurrió durante la colisión.

    Si las simulaciones son más precisas y más rápidas, los científicos pueden comparar mejor diferentes hipótesis. Pueden estudiar cuánta materia fue expulsada, qué elementos se formaron, cómo evolucionó la kilonova y qué tipo de objeto quedó después de la fusión. Todo esto ayuda a reconstruir una historia que ocurre a millones de años luz, pero que deja huellas medibles.

    El método también muestra una tendencia cada vez más clara en la ciencia moderna: la inteligencia artificial no solo sirve para escribir textos o generar imágenes. También se está convirtiendo en una herramienta para resolver problemas donde los cálculos tradicionales son demasiado lentos, costosos o difíciles de repetir.

    Las fusiones de estrellas de neutrones seguirán siendo fenómenos extremos, raros y difíciles de estudiar. Pero con métodos como RHINE, los investigadores tienen una nueva forma de entrar en ese caos. Y quizá, gracias a la IA, podamos entender mejor cómo el universo fabricó algunos de los elementos más pesados que hoy existen en nuestro planeta.

     

     

    Fuente: Meteored.

  • Taiwán ha mirado a Ucrania y ha encontrado una nueva forma de preparar a sus ciudadanos frente a China. Enseñar a pilotar drones ya no es un pasatiempo, sino una habilidad de defensa civil

    Taiwán ha mirado a Ucrania y ha encontrado una nueva forma de preparar a sus ciudadanos frente a China. Enseñar a pilotar drones ya no es un pasatiempo, sino una habilidad de defensa civil

    La escena podría parecer la de un taller tecnológico cualquiera: una sala pequeña, conos en el suelo, un dron ligero zumbando a baja altura y un grupo de personas intentando mantenerlo estable sin estrellarlo. Pero en Taiwán, nada de eso se lee ya como un simple entretenimiento. En una isla que vive bajo la amenaza constante de China, aprender a pilotar un dron empieza a parecerse menos a un hobby y más a una forma de preparación ciudadana.

    Según contó The Guardian, Taiwán ha puesto en marcha su primer programa de formación civil en pilotaje de drones, impulsado por Kuma Academy, una organización de defensa civil que en los últimos años se volvió especialmente visible por sus cursos de primeros auxilios, preparación ante emergencias y resiliencia social. La inspiración es evidente: Ucrania demostró que los drones baratos, flexibles y operados por personas entrenadas pueden cambiar la forma de resistir frente a un adversario mucho más grande.

    El punto no es convertir a cada ciudadano en soldado. Es algo más sutil, y quizá más importante: enseñar habilidades que podrían servir en un escenario de crisis. Observar, reconocer terreno, localizar daños, apoyar operaciones de rescate o transmitir información visual cuando las comunicaciones fallen. En palabras de uno de los alumnos citados por The Guardian, se trata de adquirir “otra habilidad”, algo que podría usarse algún día si hiciera falta.

    La lección de Ucrania ya no se estudia solo en los cuarteles

    Taiwán ha mirado a Ucrania y ha encontrado una nueva forma de preparar a sus ciudadanos frente a China. Enseñar a pilotar drones ya no es un pasatiempo, sino una habilidad de defensa civil
    © LIBKOS.

    La guerra de Ucrania cambió la percepción global sobre los drones. Lo que al principio parecía una solución improvisada de voluntarios, aficionados y pequeñas unidades terminó convirtiéndose en una de las piezas centrales del campo de batalla moderno. Drones comerciales adaptados, aparatos FPV, vehículos no tripulados de reconocimiento y sistemas de ataque de bajo coste alteraron la relación entre precio, riesgo y precisión.

    Taiwán observa esa experiencia con una mezcla de urgencia y pragmatismo. China no es Rusia, Taiwán no es Ucrania y el escenario geográfico sería completamente distinto, pero la enseñanza de fondo sí viaja bien: en una guerra contemporánea, disponer de muchos operadores entrenados puede ser tan importante como disponer de plataformas caras. La capacidad de ver antes, moverse mejor y compartir información más rápido se ha convertido en una forma de poder.

    De acuerdo con Reuters, la propia industria ucraniana de drones ya mira hacia Asia, incluida la posibilidad de cooperar con proveedores taiwaneses, en un contexto de creciente demanda regional y tensión en torno a China. Ese movimiento confirma que la guerra no solo está exportando tácticas, sino también modelos industriales, cadenas de suministro y nuevas formas de pensar la defensa.

    De la defensa pasiva a una ciudadanía con ojos en el aire

    El cambio cultural es quizá la parte más llamativa. Durante mucho tiempo, la defensa civil se asoció a refugios, evacuaciones, botiquines y protocolos para esperar instrucciones. En Taiwán, esa lógica está mutando. Los cursos de drones encajan en una tendencia más amplia: preparar a la población para actuar sin improvisar si la presión china escala.

    Kuma Academy define su misión como la preparación de civiles para fortalecer la voluntad y la capacidad de defensa de Taiwán. Según The Guardian, el curso de drones comenzó en mayo, puede formar a unas 75 personas al mes y ya tenía las plazas agotadas hasta agosto. Entre los participantes hay trabajadores, jóvenes y jubilados, lo que muestra que la propuesta no apunta solo a perfiles técnicos o militares.

    La idea de fondo es pasar de esconderse y esperar a poder observar, informar y ayudar. Un dron en manos civiles no tiene por qué ser un arma. Puede ser una herramienta para buscar heridos, revisar rutas bloqueadas, detectar incendios, evaluar daños o mantener vigilancia visual en un barrio aislado. Esa diferencia importa, porque el programa se presenta como una capacitación de defensa civil, no como entrenamiento ofensivo.

    Taiwán quiere drones que funcionen incluso cuando la tecnología cómoda falle

    Hay un detalle técnico con mucha carga política: los drones usados en estos cursos son pequeños, manuales y fabricados en Taiwán. The Guardian señala que no dependen de GPS ni de piloto automático, precisamente porque en una crisis real esos sistemas podrían quedar degradados por interferencias o guerra electrónica. El objetivo no es formar usuarios de una app cómoda, sino personas capaces de controlar un aparato básico en condiciones difíciles.

    Ese enfoque conecta directamente con lo aprendido en Ucrania. Allí, la guerra electrónica obligó a adaptar equipos, cambiar frecuencias, improvisar rutas y asumir que cualquier tecnología demasiado dependiente de automatismos puede quedar inutilizada. Taiwán parece estar tomando nota antes de necesitarlo.

    También hay un componente generacional. Según la misma cobertura, la autoridad de aviación civil de Taiwán registraba más de 39.000 drones en diciembre y en 2024 redujo a 14 años la edad mínima para registrarlos. Incluso algunos institutos de Taipéi han comenzado a organizar campamentos para enseñar montaje y usos de drones en operaciones de búsqueda y rescate.

    La otra batalla: fabricar sin depender de China

    Taiwán ha mirado a Ucrania y ha encontrado una nueva forma de preparar a sus ciudadanos frente a China. Enseñar a pilotar drones ya no es un pasatiempo, sino una habilidad de defensa civil
    © Facebook / NATO.

    El programa civil no puede separarse de otra prioridad estratégica: construir una cadena de suministro propia. Taiwán es una potencia tecnológica, pero en drones la dependencia de componentes chinos sigue siendo un problema para buena parte del mundo. En un eventual conflicto, esa dependencia no sería solo incómoda; podría convertirse en una vulnerabilidad directa.

    Según Focus Taiwan, el valor de producción de la industria taiwanesa de drones pasó de unos 5.000 millones de dólares taiwaneses en 2024 a 12.900 millones en 2025, mientras las exportaciones crecieron de unos 4,4 millones de dólares estadounidenses a 93 millones en el mismo periodo. El Gobierno taiwanés estima que el sector podría superar los 40.000 millones de dólares taiwaneses para 2030.

    Reuters también ha informado de la preocupación occidental por la dependencia de China en cadenas críticas vinculadas a drones, componentes industriales y minerales estratégicos. En ese contexto, Taiwán no solo busca drones para defenderse: intenta colocarse como una pieza clave de una red tecnológica no dependiente de Pekín.

    China es el fondo de todo, incluso cuando no aparece en la sala

    Nada de esto ocurre en el vacío. Pekín considera a Taiwán parte de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para imponer la reunificación. En los últimos años, la presión militar china alrededor de la isla se ha vuelto más frecuente y sofisticada, con ejercicios, incursiones aéreas, presencia naval y también actividad de drones. Reuters informó este año de vuelos de grandes drones militares chinos en la región con señales de transpondedor falseadas, un ejemplo de cómo la presión ya se mueve también en el terreno tecnológico.

    Por eso el entrenamiento con drones tiene una dimensión psicológica. No elimina el riesgo, no reemplaza a las fuerzas armadas y no garantiza nada. Pero transforma la sensación de indefensión en algo más activo. Para muchos taiwaneses, prepararse ya no significa vivir con miedo, sino aprender habilidades concretas antes de que el peor escenario obligue a improvisar.

    La gran lección de Ucrania no es que los drones ganen guerras por sí solos. Es que una sociedad que entiende la tecnología, la distribuye y la integra en su defensa puede resistir de otra manera. Taiwán ha tomado nota. Y en una sala llena de conos, zumbidos y manos nerviosas sobre un mando, esa idea empieza a despegar.