El youtuber Martín Cirio se metió en la polémica de María Becerra y Tini Stoessel contra Emilia Mernes para desmentir algunas de las teorías que circulan en redes sociales respecto al motivo de la pelea, pero dejó un mensaje claro: «Me contactaron del entorno y lo que pasó realmente es muy fuerte».
Una de las hipótesis más resonantes que hay respecto a la pelea tiene que ver con una disputa de bailarines. La teoría indica que, en el momento en el que Tini se alejó de la música le dejó una parte de su equipo a Emilia a modo de préstamo, pero cuando regresó a los escenarios, quería a su equipo.
Sin embargo, la entrerriana se lo habría negado. Pero esta versión no parece ser cierta, según explicó el youtuber. «No voy a contar lo que pasó, no lo voy a decir porque es algo que no me corresponde, pero es muy fuerte», expresó.
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Martin Cirio confirma que lo que Emilia le hizo a María y sobre todo a Tini es algo muy muy grave:
«Lo de los bailarines no es nada con lo que me enteré. No es algo que me corresponde contarlo porque realmente es algo fuerte. No quiero servir la olla con algo tan pesado»
«No es nada de lo que se está queriendo instalar, no me estoy haciendo el enigmático o lo que sea. Si esto en algún momento sale a la luz, entenderán porque estoy diciendo que es muy fuerte y que es algo que yo no puedo, de ninguna forma, decir», manifestó Cirio.
Y agregó detalles: «Es algo que viene hace mucho tiempo, que se fue arrastrando y explotó. Lo tendrá que contar la persona en cuestión. Perdón que lo hable así, tan delicadito, estoy cuidando las palabras milímetro al milímetro porque siento que cualquier cosa que pueda decir medio fuera de esto estaría metiendo la pata».
El reality de cocina, MasterChef Celebrity Argentina, de Telefe, ya terminó, pero la polémica sigue latente. Ian Lucas, el flamante ganador, confirmó los rumores sobre la pelea que tuvo con Leandro Chino Leunis en pleno programa y contó que se lo tomó “personal”.
En las últimas semanas, se había rumoreado sobre un conflicto entre ambas figuras del canal y, lejos de desviar la atención, el campeón lo admitió: “Lo del Chino, sí, fue verdad. Fue como algo del programa. ¿Viste cuando pasa algo en un partido y queda en la cancha? Fue medio así».
El influencer contó el motivo de la pelea y qué fue lo que le molestó: «Yo siento que nos agarró en un momento que estábamos todos como muy saturados. Él hace chistes. Tal vez yo ya estaba medio cansado y me lo tomé un poco más personal«.
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Sin embargo, aclaró que enseguida hicieron las paces con el fin de no buscar problemas: «Por suerte, esa noche él me llamó por teléfono y lo pudimos hablar. Es una persona súper buena. O sea, él no quería bardo, yo tampoco».
«Me dijo: ‘amigo, voy a tener más cuidado’. De hecho, en la final, él fue uno de los que más me ayudó. O sea, súper caballero. La verdad, como se tenía que arreglar el problema, lo arreglamos«, concluyó y destacó la buena onda que tienen en la actualidad.
La conductora Moria Casán festejó sus 100 programas del ciclo La Mañana con Moria, en El Trece, con una pantalla virtual en donde apareció el alter ego digital de la conductora.
En el primer cruce con su versión digital, el holograma lanzó una frase hacia la actriz de carne y hueso: “Yo no te daba una semana, mi amor. Bajate del pony. Vos sos solo un cuerpo que camina y yo un meme eterno”.
La famosa no se achicó y lanzó: «¡Pero pará un poco, ridícula! Vos existís porque yo respiro. Sin mi lengua karateca, vos serías solo un susurro en Internet”.
Mientras la imagen virtual aseguraba que no tenía «arrugas», ni «Photoshop», Casán aseguró:»Yo no soy un programa de televisión, soy la televisión». Agregó: “Ay, qué tupé, si no fuera por mi realidad y tu impacto sería de cartón pintado, decorado”.
El público de Moria Casán
El público de Moria Casán habló desde su fanatismo, y aseguró seguirla a lo largo de su carrera, desde fines de los 70 y los más chicos, igual se declararon sus «seguidores». En el móvil del La Mañana con Moria, en El Trece, recordaron algunas de las frases icónicas de La One como:»Si querés llorar, llorá«, «¿Quiénes son?«, «El decorado se calla«, y «Si yo soy cotillón, vos sos papel picado«, entre otras.
Su nuevo ciclo La Mañana con Moria, en El Trece, se emite de lunes a viernes a las 09 desde noviembre de 2025. Es un magazine de actualidad y espectáculos que cuenta con un panel integrado por Federico Seeber, Gustavo Méndez, Amalia Díaz Guiñazú, María Fernanda Callejón, Nazarena Di Serio, el Dr. Guillermo Capuya y Valentina Salezzi.
La conductora de El Trece trató de mantener el anonimato, pero el panelista Gustavo Méndez no tardó en confirmar que la actriz en cuestión era Betiana Blum. «Me quedó atragantada. Una actriz muy reconocida vino a vernos», había contado la vedette en el progama de los Midachi.
La situación se dio al término de la obra Cuestión de género que protagoniza con Jorge Marrale, cuando la artista fue a saludarla al camarín: “Se paró y vino a darnos lecciones como de dirección. Me pareció tan desubicada, por el celo, la envidia”.
“Pero no porque yo sepa todo, alguien te puede decir algo, si a mí me dice una crítica yo lo tomo como bueno, pero no así. Primero, me rompió las pelotas porque cuando vos terminás de trabajar yo me tomo una ducha que después quiero secarme con tranquilidad y ponerme una cremita que igual lo hago en tiempo récord porque soy expeditiva», sumó Moria.
Después de enterarse de que Blum no tiene proyectos laborales firmes luego de su paso por la obra Mamá, Casán no dudó en retrucarle: “Tendrías que dirigir. Tenés unas ganas de dirigir…”.
Fue entonces que tomó una decisión: “¡No venga nadie más al camarín a saludarme! ¡Basta! Los saludo en el pallier del teatro, no me rompan las pelotas. ¡Basta que me cortan la adrenalina! Viene, tengo que poner cara para la foto y empieza a decir todo lo que tenemos que hacer».
«Está todo bien, por ahí un día nos cruzamos en un spa y nos damos un beso, pero por favor yo ya no quiero guardarme nada, por eso doy el nombre. Hay cosas que no están bien, no soy rencorosa pero no está bien lo que hizo, así que a un neurólogo señora a un neurólogo. Eso seguro le sirve. Un buen neurólogo y que a mí me deje de hinchar las pelotas», concluyó la actriz.
Las baterías son el corazón de la transición energética, pero también uno de sus puntos más incómodos. Fabricarlas requiere materiales críticos, costosos y geopolíticamente sensibles. Recuperarlos, en cambio, sigue siendo ineficiente, caro y, en muchos casos, poco sostenible. Esa contradicción ha convertido el reciclaje en uno de los grandes cuellos de botella del modelo actual.
Un nuevo método desarrollado por investigadores de la Universidad de Rice, publicado en Advanced Materials, propone una solución que no pasa por hacer lo mismo mejor, sino por cambiar el enfoque: tratar las baterías usadas no como residuos difíciles de procesar, sino como una fuente directa de materias primas lista para ser reactivada.
El problema no es la tecnología de las baterías, sino lo que hacemos con ellas después
El crecimiento de la electrificación ha disparado la demanda de minerales como litio, cobalto o níquel, cuya producción sigue concentrada en pocas regiones del mundo. Esto introduce tensiones económicas y políticas, pero también un coste ambiental elevado asociado a la extracción.
Mientras tanto, el reciclaje avanza mucho más despacio de lo necesario. Menos del 10% de las baterías de iones de litio se procesa de forma efectiva, lo que obliga a seguir dependiendo de recursos vírgenes. El resultado es un sistema que crece, pero que no cierra el ciclo.
Aquí es donde aparece la idea de minería urbana: recuperar materiales directamente de los residuos existentes. El problema es que, hasta ahora, los procesos disponibles no han sido lo suficientemente eficientes como para competir con la extracción tradicional.
El giro del método está en un paso previo que cambia todo el proceso
La clave del avance no está en el ácido, sino en lo que ocurre antes. Los investigadores introducen un tratamiento con plasma generado por microondas sobre la llamada “masa negra”, el material triturado de las baterías.
Este plasma actúa durante unos minutos reorganizando la estructura interna del material. No lo funde ni lo destruye, sino que modifica su estado para hacerlo mucho más accesible químicamente. Es un paso breve, pero decisivo: convierte un residuo complejo en algo mucho más fácil de procesar.
A partir de ahí, el método se simplifica de forma notable. En lugar de recurrir a ácidos fuertes y altas temperaturas, se utiliza ácido cítrico a temperatura ambiente, una opción mucho más suave desde el punto de vista industrial y ambiental. El resultado es una recuperación de más del 90% de los metales, con el litio incluso separándose de forma selectiva en agua.
La diferencia real no está solo en la eficiencia, sino en lo que permite recuperar
Muchos procesos actuales se centran en recuperar ciertos metales, pero dejan fuera otros componentes relevantes o los degradan durante el tratamiento. Este nuevo enfoque cambia ese equilibrio.
La combinación de plasma y ácido cítrico permite una recuperación más completa, incluyendo materiales que normalmente se pierden o se reutilizan en aplicaciones de menor valor. Esto no solo mejora el rendimiento del reciclaje, sino que también altera su lógica económica: cuanto más se recupera, más viable se vuelve el proceso.
Además, el hecho de reducir el consumo energético y evitar reactivos agresivos elimina una parte importante de los costes ocultos que han frenado la adopción de estas tecnologías a gran escala.
El grafito es el detalle que puede marcar la diferencia industrial
Hay un componente que suele quedar en segundo plano y que, sin embargo, puede ser clave: el grafito. Representa alrededor de una quinta parte del peso de una batería, pero rara vez se recupera en condiciones que permitan reutilizarlo como ánodo.
En los métodos convencionales, el grafito se degrada y pierde su estructura. En este caso, ocurre algo distinto. El tratamiento con plasma no solo permite recuperarlo, sino que elimina defectos acumulados durante el uso, devolviéndole propiedades funcionales.
Esto cambia el escenario de forma importante. No se trata solo de recuperar materiales, sino de cerrar el ciclo completo, devolviendo componentes directamente al proceso productivo sin degradarlos.
El verdadero reto no es tecnológico, sino de escala
La tecnología ya ha sido patentada y los investigadores están avanzando hacia su comercialización, pero el punto crítico será su integración en el mundo real. Muchas soluciones prometedoras se quedan en laboratorio porque no encajan en la infraestructura existente.
En este caso, el método tiene una ventaja clara: puede adaptarse a plantas de reciclaje actuales sin necesidad de rediseñar completamente el sistema. Ese detalle, que puede parecer menor, es el que suele determinar si una innovación se adopta o se queda como experimento.
Si consigue escalar, el impacto no será solo técnico, sino estructural. El reciclaje dejaría de ser una etapa final del ciclo para convertirse en una fuente activa de suministro.
El cambio de fondo es este: las baterías dejan de ser residuos y pasan a ser reservas de materiales
Más allá del rendimiento o de los detalles químicos, este avance apunta a una idea más profunda. Las baterías usadas no son el final de un proceso, sino una forma de almacenamiento temporal de recursos valiosos.
Si esa lógica se impone, el modelo cambia. La dependencia de la minería tradicional se reduce, las cadenas de suministro se vuelven más locales y la transición energética gana coherencia en términos materiales.
No es una solución mágica ni inmediata, pero sí un paso en una dirección clara: electrificar no solo implica producir energía limpia, sino también aprender a gestionar mejor los materiales que la hacen posible.
No me alegra decirlo, pero el antihéroe de Patricia Highsmith en El talentoso Sr. Ripley ya no necesitaría tener talento. Los avances de la IA generativa,con su capacidad para crear videos creíbles de lo que sea, clonar voces y otro tipo de inventos pasables y creíbles sin problemas,le han quitado el arte al arte.
Un nuevo trabajo de investigación encabezado por un equipo de la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, Nueva York, ha presentado un perturbador argumento para que se vigile constantemente la amenaza de la evidencia médica “deepfake”.
Los investigadores sometieron a un grupo de voluntarios de seis países, 17 radiólogos en actividad, a pruebas en las que se les pedía que distinguieran radiografías reales de creaciones generadas por la IA, en un grupo de 264 imágenes. Los resultados no inspiraron confianza.
“Nuestro estudio demuestra que las imágenes de rayos X que son deepfakes son lo suficientemente realistas como para engañar a los radiólogos, que son los especialistas más entrenados en imágenes médicas”,declaró para la prensa el autor principal del trabajo, Dr Mickael Tordjman, médico y miembro del posdoctorado de la Facultad Icahn, “incluso cuando sabían que en el grupo de imágenes había muchas que habían sido generadas por la IA”.
En una prueba posterior, las imágenes de rayos X generadas con IA engañaron a uno de los mismos modelos de lenguaje que se habían usado para crearlas: ChatGPT-4º de OpenAI.
El temblor de las falsificaciones
Tordjman emprendió este proyecto por su genuina preocupación ante los riesgos que se presentan para los pacientes, los médicos y la cantidad de espectadores inocentes. Las imágenes médicas creíbles generadas con la IA “crean una vulnerabilidad de alto costo para litigios fraudulentos, por ejemplo, si no se puede distinguir una fractura inventada de una real”. El problema ya captó la atención de expertos legales que buscan proteger a los jurados de los engaños ante suexposición a similares falsificaciones de la IA.
“También hay un riesgo significativo en la ciberseguridad, porque si hay hackers que logran acceder a una red hospitalaria, pueden inyectar imágenes generadas por IA para manipular los diagnósticos de los pacientes y causar un caos clínico general”, añadió Tordjman.
Los 17 radiólogos voluntarios que pusieron a prueba el equipo de Tordjman vieron dos conjuntos de datos para este estudio que se publicó el martes en Radiology. En el primer caso se pidió que los voluntarios miraran 154 imágenes de rayos X estáticas, la mitad genuinas y la otra mitad, generadas con ChatGPT-4o (77 en cada grupo). En la segunda prueba se usó un modelo especializado de IA de difusión entrenado para crear radiografías creíbles del pecho, en que se veían órganos como el corazón y los pulmones, llamado RoentGen. Se pidió a los voluntarios que discernieran cuáles eran reales y cuáles falsas. Había 55 reales y 55 falsas en el grupo de 100 radiografías.
Se les avisó a algunos radiólogos que los tres conjuntos contenían imágenes de IA, y esos radiólogos lograron discernir mejor que los que no sabían nada, aunque sus resultados no fueron excelentes. Su precisión promedio fue del 75% en comparación con el 41% de quienes no estaban al tanto de las imágenes creadas con IA.
Los 17 radiólogos del estudio tenían experiencia variada (entre 0 y 40 años en actividad) y detectaron entre el 58% y el 92% de las imágenes generadas con ChatGPT, y entre el 62% y el 78% en las imágenes de pecho RoentGen. Ni la edad ni la experiencia parecían ser factores que influyeran en la precisión para diferenciar las imágenes, pero los radiólogos musculoesqueléticos demostraron ser mejores para detectar las imágenes falsas, en comparación con otros subespecialistas.
Un juego
Tordjman y su equipo también llevaron a cabo sus pruebas en cuatro modelos multimodales: ChatGPT-4º y 5, Gemini 2.5 Pro de Google y Llama 4 Maverick de Meta. Los bots tuvieron resultados levemente peores que los de los humanos, con un 57% a 85% de precisión en las imágenes falsas de GPT-4o (particularmente vergonzoso para ChatGPT-4o).
En cuanto a las radiografías RoentGen sintéticas, la precisión de los modelos de lenguaje para detectar las que eran falsas tuvo una variación un tanto mayor, del 52% al 89%.
Tordjman dice que espera que se siga investigando el tema para establecer herramientas de detección y medidas educativas. “Las imágenes médicas falsas suelen verse demasiado perfectas”, señaló. “Los huesos son muy suaves y lisos, las columnas vertebrales son muy rectas y no se ven naturales, los pulmones se ven exageradamente simétricos, los patrones de vasos sanguíneos son excesivamente uniformes, y las fracturas se ven inusualmente limpias y consistentes”.
Aquípodrás hacer la prueba, aunque no debes sentirte mal si no logras diferenciar las imágenes. Alguien que sabe mucho de los artistas del engaño dijo: “La vida es una larga serie de malentendidos”.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.
No todas las salidas a bolsa nacen del mismo impulso. Algunas aparecen porque una empresa necesita capital; otras, porque ha llegado el momento perfecto para transformar poder privado en influencia pública. En el caso de SpaceX, la operación que empieza a perfilarse no parece responder solo a una necesidad financiera, sino a algo mucho más calculado: aprovechar un contexto en el que el espacio, la inteligencia artificial y la infraestructura crítica se han convertido en el paquete más atractivo del mercado.
La bomba ya está sobre la mesa, pero el contexto explica por qué ahora tiene sentido
La señal más clara llegó esta semana desde The Information, que adelantó que SpaceX estaría preparando su salida a bolsa con una ambición descomunal: una valoración potencial que podría llevarla a convertirse en una de las empresas más grandes del planeta desde el minuto uno. No es el típico ruido de mercado que aparece y desaparece en 24 horas. Es el tipo de filtración que suele aparecer cuando una operación ya ha dejado de ser una idea vaga y empieza a entrar en fase real de preparación.
Reuters reforzó esa lectura al informar de que la operación se está moviendo ya en un rango de valoración que podría situar a SpaceX en torno a los 1,75 billones de dólares y que incluso se estaría contemplando una asignación poco habitual de acciones para inversores minoristas, algo que encaja bastante con la lógica de Musk de convertir cada movimiento corporativo en un acontecimiento cultural y no solo bursátil.
La pregunta no es cuánto vale SpaceX, sino qué está intentando vender al mercado
Mirar a SpaceX como si siguiera siendo únicamente una empresa de lanzamientos ya no alcanza para entender lo que se está cocinando. Su gran activo hoy no es solo Falcon 9, ni siquiera Starship como promesa industrial, sino la capacidad de presentarse como una infraestructura estratégica con varias capas de negocio funcionando al mismo tiempo.
Por un lado está Starlink, que ya no puede leerse únicamente como una red comercial de internet satelital. Se ha convertido en una pieza de conectividad útil en contextos donde las telecomunicaciones tradicionales fallan o directamente desaparecen, algo que la ha colocado en un espacio delicado pero enormemente valioso entre lo civil, lo militar y lo geopolítico. Por otro lado está el negocio espacial puro: lanzamientos frecuentes, costes relativamente bajos y una ventaja operativa que hoy sigue sin tener un rival real a escala global.
Lo que Musk parece querer colocar en el mercado no es una empresa ‘rentable y prometedora’, sino algo mucho más valioso: una compañía que puede presentarse como columna vertebral de la próxima infraestructura tecnológica.
La absorción de xAI no parece un capricho: parece una preparación de escaparate
Y ahí entra el movimiento que probablemente mejor explica por qué el timing no parece casual. La integración de xAI dentro de la órbita de SpaceX no solo suma una etiqueta de moda a una empresa ya muy valorada. Suma algo más importante: una narrativa de mercado.
Hoy la palabra “espacio” entusiasma, sí, pero la palabra “IA” multiplica valoraciones. Juntar ambas bajo una misma estructura no es simplemente diversificación; es una forma de hacer que SpaceX deje de parecer una compañía aeroespacial y empiece a parecer un conglomerado tecnológico total. Uno que no solo lanza satélites, sino que también quiere operar datos, procesamiento, conectividad y, potencialmente, infraestructura computacional en entornos extremos. Reuters informó esta semana, además, de planes de SpaceX y Tesla para impulsar fábricas avanzadas de chips en Austin, incluyendo hardware para satélites con IA y centros de datos espaciales.
Eso no significa que todo esté perfectamente ordenado. Al contrario: xAI llega con bastante ruido encima. Business Insider y otros medios han reportado una fuga notable de cofundadores y una reorganización interna que Musk ha reconocido públicamente, algo que no sería precisamente la foto ideal para una compañía que quisiera venderse como una máquina perfectamente calibrada.
Y aun así, en Wall Street este tipo de ruido a veces no resta: si el relato está bien armado, puede incluso venderse como una reestructuración previa a algo mucho mayor.
La operación no busca solo dinero: busca convertir una empresa privada en un símbolo financiero
Aquí está el punto realmente interesante. SpaceX no necesita salir a bolsa porque nadie le preste atención o porque no tenga acceso a capital. De hecho, su condición de empresa privada le ha dado durante años una libertad que muchas cotizadas envidiarían. Si decide abrir la puerta ahora, el objetivo parece ser otro: transformar su posición económica en una posición de mercado todavía más grande.
Una OPV de este tamaño no solo recauda dinero. También redefine qué es la empresa ante el sistema financiero. La convierte en un activo indexable, en una historia permanente para analistas, en una pieza que puede entrar en fondos, carteras institucionales y productos de inversión globales. Es decir, deja de ser solo una compañía admirada o temida para convertirse en una parte estructural del mercado.
Y eso, en el caso de Musk, tiene una derivada adicional: le permitiría consolidar poder narrativo justo en el momento en que su ecosistema empresarial (Tesla, xAI, SpaceX, Starlink, chips, IA) necesita más que nunca una nueva historia de crecimiento coordinado.
Que esto ocurra ahora no es casualidad: el mundo se ha puesto exactamente como le conviene a SpaceX
Hay empresas que crecen porque el mercado las necesita, y otras que crecen porque el mundo acaba pareciéndose a lo que llevan años prometiendo. SpaceX está más cerca de lo segundo.
El deterioro de la estabilidad global, la militarización creciente de las comunicaciones, la carrera por el dominio orbital, el entusiasmo inversor por la IA y la obsesión del capital por las infraestructuras “del futuro” han creado un escenario casi ideal para que SpaceX se presente no como una compañía espectacular, sino como una compañía inevitable.
Ese matiz es decisivo. Cuando una empresa logra vender la sensación de que forma parte del esqueleto del futuro, la discusión deja de girar solo en torno a cuánto factura hoy. Empieza a girar en torno a cuánto podría llegar a controlar mañana.
La gran pregunta no es si puede ser la mayor salida a bolsa de la historia, sino qué se estaría comprando realmente
Si se cumplen las cifras que circulan, estaríamos ante una operación capaz de rivalizar con los mayores hitos bursátiles jamás vistos. Reuters ha señalado que la OPV podría aspirar a una valoración de hasta 1,75 billones de dólares, y que Musk estaría explorando incluso una asignación especialmente grande para pequeños inversores, una maniobra muy poco habitual en Wall Street. El récord histórico sigue siendo el de Saudi Aramco, que elevó su OPV hasta 29.400 millones de dólares tras ejercer su greenshoe en 2020.
Pero la cifra, siendo brutal, no es lo más interesante. Lo verdaderamente importante es que una eventual OPV de SpaceX no se estaría vendiendo solo como participación en una empresa espacial. Además del frenesí generado en las redes sociales y las apuestas, explica Reuters, se estaría vendiendo como acceso anticipado a una tesis mucho más ambiciosa: que la próxima gran infraestructura del planeta no se va a construir únicamente en la Tierra.
Y esa, más que una salida a bolsa, sería una apuesta a escala civilizatoria. Y esa, más que una salida a bolsa, sería la maniobra perfecta: conseguir que Wall Street no compre solo una empresa, sino la idea de que el futuro (también el que todavía no existe) ya tiene dueño.
El fenómeno global del K-pop BTS confirmó su esperado desembarco en la Argentina: el septeto se presentará por primera vez en el país con dos shows en el Estadio Único de La Plata, programados para el viernes 23 y sábado 24 de octubre.
Las entradas se pondrán a la venta el próximo viernes 10 de abril a través de la plataforma AllAccess, con una instancia de preventa exclusiva para fans que cuenten con la membresía oficial del club Army.
Para acceder a esta etapa, los seguidores deberán registrarse previamente en la app Weverse antes del jueves 2 de abril a las 16. Al momento de la compra, el sistema solicitará un número de membresía de nueve dígitos. La venta general, en tanto, se habilitará el mismo día una vez que se agote la preventa.
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Los shows en La Plata formarán parte del BTS World Tour Arirang, una ambiciosa gira que incluirá escalas en ciudades como Bogotá, Lima, Santiago y São Paulo dentro de su tramo latinoamericano.
A nivel global, el tour recorrerá 34 regiones con más de 80 presentaciones, lo que lo posiciona como el más grande en la historia del grupo y uno de los más importantes que haya tenido el K-pop coreano. Según adelantó la producción, el espectáculo contará con un escenario inmersivo de 360 grados, diseñado para ampliar la capacidad de los estadios y ofrecer una experiencia más cercana al público.
La gira también marcará un momento clave para la banda: será el regreso a los escenarios de sus siete integrantes —RM, Jin, SUGA, J-Hope, Jimin, V y Jungkook— tras el ciclo “Permission to Dance on Stage”, que tuvo lugar entre 2021 y 2022.
El puntapié inicial será el 9 de abril en Goyang, Corea del Sur, desde donde comenzará una gira que promete marcar un antes y un después y que tendrá a la Argentina como una de sus paradas más esperadas.
La influencer reveló que agranda su familia y contó los detalles de los controles: «Está todo perfecto».
La influencer Julieta Poggio sorprendió con el anuncio de su maternidad y mostró la imagen de la nueva integrante de su casa. “Hoy es un día muy feliz”, explicó la exparticipante de Gran Hermano en un video en su cuenta de Instagram.
En el video se pueden ver juegos, baño para gatos, rascador entre otras cosas para que el animal tenga mayor comodidad en la casa. Fiel a su estilo, mostró que le compró comedero y bebedero al emprendimiento de un seguidor suyo y recomendó la página.
“Todavía no llegó y ya es una malcriada, miren todo lo que le compré”, contó inicialmente. Luego llegó y se emocionó: “No entiendo cómo la gente es tan cruel que puede dejar gatitos bebés en una caja, en la calle. Me conmovió mucho adoptar y estoy re feliz».
Poggio
Redes sociales
Le puso Chimuela de nombre y escribió: “Se acabaron las mañanas para dormir. Ahora soy mamá”. Sus seguidores la felicitaron por haber adoptado y por sumar una nueva integrante a su familia.