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  • En peligro: una nueva ficción especulativa de la IA se hizo viral, y mucha gente cree que es verdad

    En peligro: una nueva ficción especulativa de la IA se hizo viral, y mucha gente cree que es verdad

    Una vez más, hay gente que permite que una obra creada por la IA se meta en sus cerebros. En esta ocasión, la ficción especulativa para los europeos se titula “Europa 2031”. Y antes de esta fue “Crisis de inteligencia global 2028”, sobre el desempleo en los puestos administrativos, que hizo caer las acciones en la Bolsa. Pero con anterioridad, estuvo IA 2027, en que un agente superinteligente de IA mata a la humanidad. Dice el vicepresidente de EE.UU. que leyó esta última obra.

    Los autores de Europa 2031 son ocho personas que se identifican como “un grupo reducido de investigadores de la IA, pensadores e inversores que han vivido sus carreras profesionales en la intersección entre la frontera de la IA y la política europea”.

    El poder que tienen estos documentos no es algo bueno para el mundo. Sé de lo que hablo (al menos un poco) porque escribí un libro sobre situaciones hipotéticas y logré que se publicara en varios países.

    Para escribir una obra especulativa tienes que empezar por algún final apocalíptico y luego, ir hacia atrás. Y eso, porque la ficción es un engaño. Solo tienes que retorcer la realidad y escribir paso a paso cómo llegarías a ese destino. Puedes ser abierto y directo en cuanto a que es una especulación pero los lectores igual pensarán que estás prediciendo el futuro.

    Les dije a mis lectores que no basaran sus decisiones en lo que yo escribía y que jugar con las situaciones es para mí un hábito mental que me ayuda a controlar mi propia ansiedad, pero los que leen mis hipotéticas situaciones me dicen que se asustaron, y por todavía: me pidieron consejo.

    Aprendí que la palabra escrita es el mejor medio para infundir miedo en las personas, y que las ideas que asustan, son perdurables.

    Con eso en mente, lo que ahora está asustando a la gente es una obra de ficción especulativa en la que Europa no toma en serio la independencia en la IA. Comienza como cualquier obra barata de ciencia ficción con ese tipo de introducción que muestra algo sin explicarlo, del tipo de cosas que aprendes en los talleres para escritores:

    Caroline se echa agua fría en la cara y se mira en el espejo del baño. Le tiemblan las manos. Se aferra al borde del lavabo y espera que se le pase. Por la pequeña ventana allí arriba puede ver un pedacito del cielo de Washington, plano, brillante.

    ¡Oh, pobre Caroline! ¿Qué le estaría pasando? La respuesta es que no logra convencer a Europa de que actúe a tiempo y termina sintiéndose amargada, desilusionada, dependiendo económicamente de una amistad multimillonaria después de renunciar a su empleo. Oh, y además, muere su madre.

    Mirando la imagen completa, Europa está indefensa porque unos hackers usan la IA para anular sus desactualizadas salvaguardas. La economía europea, y tal vez la UE misma, están al borde de la muerte porque el continente ha quedado fuera de la carrera de la IA. Los dos bravucones del mundo, EE.UU. y China, son los que tienen todas las cartas.

    Cuando la ficción empieza a influir en las decisiones reales

    “Incluso en 2026 el continente podría haber cambiado su rumbo si hubiera tenido el coraje y la voluntad política de tomar medidas drásticas”, escriben los autores hacia el final de Europa 2031.

    Según el Guardian, este relato ha dado lugar a “una febril discusión sobre la urgencia de que la UE tenga soberanía tecnológica”, en medio de las conversaciones del G7. Los miembros del parlamento europeo han leído esta obra y se han llevado a cabo conversaciones diplomáticas no oficiales entre Reino Unido y Alemania. Eso da miedo.

    Mi opinión de las historias especulativas es que son mentiras, pero que logran despejar la niebla mental y en particular, si la situación que se propone es alguna sobre la que se está hablando sin pensar demasiado en lo que haría falta para que lleguemos a esa situación. Claro que hay escritores mejores que yo que lamentaron partes de lo que habían escrito como especulaciones. Por ejemplo, Kim Stanley Robinson dijo que sintió remordimiento después de parecer que respaldaba a las cripto como parte de una solución al cambio climático en su libro Ministerio del futuro.

    Por eso, muchachos y muchachas, les digo que esas historias son ante todo un invento de alguien. Y al leerlas, hay que tomar en cuenta ese detalle.

  • Dos participantes de Gran Hermano y un baile que enciende más los rumores de romance

    Dos participantes de Gran Hermano y un baile que enciende más los rumores de romance

    Los participantes de Gran Hermano volvieron a tener su noche de fiesta y Emanuel Di Giogia y Mariela Prieto volvieron a protagonizar un baile acaramelados donde despertaron rumores de un acercamiento, más que amigos.

    Ambos hermanitos vienen de varias semanas donde tiene miradas, chistes y comentarios cómplices donde deja mucha tensión, incluso se dio un beso con Ema, durante una actividad relacionada al mundial: los participantes tenían que representar fotos del festejo del mundial 2022. A ellos les tocó la foto de una pareja besándose arriba de un semáforo y la recrearon sin problemas.

    Y también habían tenido otro baile fogoso del que volvieron a protagonizar durante las últimas horas. Bajo al ritmo de la canción En lo oscuro no se ve de DesaKta2: ambos no se sacaban los ojos de encima, meneaban y bailaban muy pegados.

    Incluso, el participante tuvo un gesto que no pasó desapercibido durante la performance, ¿con un mensaje especial a Claudio “Turco” García, pareja de Mariela?: durante la frase “su novio no se entera lo bailamos pegapegadito, su novio no se entera, está durmiendo bizcochito”, Ema hizo el gesto con la mano.

    La confusa defensa de Mariela Prieto en Gran Hermano que dejó mal parado al Turco García

    Mariela Prieto quedó en envuelta en una gran polémica dentro de Gran Hermano luego de realizar un fuerte descargo sobre su vínculo con Emanuel Di Gioia y su situación sentimental con Claudio “Turco” García.

    La bailarina respondió ante las preguntas de Santiago del Moro y de sus compañeros, quienes pusieron el foco en el beso, el baile y la química que mostró con Emanuel durante las actividades del reality.

    “Soy soltera, estoy en concubinato, pero soy soltera, no estoy casada. Estoy en pareja, pero no me casé”, afirmó Mariela, una frase que rápidamente abrió una nueva discusión sobre su historia con el exfutbolista.

    Sin embargo, lo que no sabe, por estar aislada dentro del reality, es que el exftubolista confirmó su superación. El Turco aclaró que la situación no comenzó por lo ocurrido dentro del programa, sino que el vínculo ya atravesaba una crisis previa. Según trascendió, ambos estaban distanciados desde diciembre, aunque continuaban teniendo contacto y una relación de acompañamiento.

    La periodista Karina Iavícoli contó que habló directamente con él, quien le confirmó la separación. Según explicó la panelista en Infama, el exfutbolista le aseguró que la distancia con Mariela Prieto venía desde hacía meses y que no era consecuencia de lo ocurrido dentro de Gran Hermano. “Mucho antes de Gran Hermano”, habría sido la frase con la que García resumió la situación.

  • Se filtró un triángulo amoroso en pleno Mundial 2026: quiénes son y por qué causa polémica

    Se filtró un triángulo amoroso en pleno Mundial 2026: quiénes son y por qué causa polémica

    • El Mundial 2026 quedó envuelto en una polémica extradeportiva que involucra al presidente de la CBF, Samir Xaud.
    • El dirigente fue vinculado a rumores personales tras su viaje por México y Estados Unidos junto a su esposa.
    • La separación de ambos en Nueva York alimentó especulaciones y llevó el tema a la prensa internacional.
    • El caso incluso sumó denuncias por presunto uso irregular de fondos y generó impacto dentro de la delegación brasileña.

    El Mundial de Fútbol 2026, celebrado de manera conjunta en México, Estados Unidos y Canadá, se vio envuelto en una inesperada polémica sentimental que rápidamente captó la atención de la prensa internacional, desplazando en parte el foco de lo estrictamente deportivo. El principal protagonista de esta controversia es el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Samir Xaud, quien ganó notoriedad en el entorno de la FIFA y los medios de comunicación, siendo señalado por algunos sectores como “el dirigente más seductor del Mundial”, lo que lo llevó de las páginas deportivas a las secciones de espectáculo.

    El origen del escándalo comenzó a gestarse cuando el directivo brasileño arribó al continente norteamericano junto a su esposa, Natalia, iniciando el recorrido mundialista con una escala en la Ciudad de México en el marco de actividades oficiales. En un principio, la pareja se mostró unida y alineada con la agenda del torneo, proyectando una imagen de normalidad en medio del evento deportivo más importante del planeta. Sin embargo, con el correr de los días, ciertos movimientos logísticos comenzaron a despertar interrogantes y alimentaron rumores en torno a su situación personal.

    El Mundial de Fútbol 2026, celebrado de manera conjunta en México, Estados Unidos y Canadá, se vio envuelto en una inesperada polémica sentimental que rápidamente captó la atención de la prensa internacional, desplazando en parte el foco de lo estrictamente deportivo.

    El Mundial de Fútbol 2026, celebrado de manera conjunta en México, Estados Unidos y Canadá, se vio envuelto en una inesperada polémica sentimental que rápidamente captó la atención de la prensa internacional, desplazando en parte el foco de lo estrictamente deportivo.

    Getty Images

    El punto de mayor controversia se produjo cuando ambos tomaron caminos separados en territorio mexicano: mientras Natalia permaneció en la capital azteca, Xaud continuó su viaje en solitario hacia Nueva York. Fue allí, en la Gran Manzana, donde la situación terminó de tomar fuerza mediática y dio lugar a una ola de especulaciones que rápidamente trascendieron el ámbito deportivo, generando ruido dentro de la propia delegación brasileña en pleno desarrollo del torneo.

    Cuál es el triángulo amoroso que estaría sucediendo en el Mundial 2026

    El Mundial 2026, celebrado de manera conjunta en México, Estados Unidos y Canadá, quedó envuelto en un inesperado escándalo que trasciende lo estrictamente deportivo y apunta directamente a la cúpula de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). El epicentro de la polémica gira en torno a un supuesto triángulo amoroso que tiene como protagonista al presidente de la entidad, Samir Xaud, casado desde hace más de veinte años con su esposa Natalia, y una empresaria del sector fitness oriunda de Roraima, identificada como Camila Cristina Andrade. La situación tomó estado público tras la difusión de presuntas imágenes del dirigente junto a la empresaria en el marco de la competencia internacional.

    El origen del escándalo comenzó a gestarse cuando el directivo brasileño arribó al continente norteamericano junto a su esposa, Natalia, iniciando el recorrido mundialista con una escala en la Ciudad de México en el marco de actividades oficiales.

    El origen del escándalo comenzó a gestarse cuando el directivo brasileño arribó al continente norteamericano junto a su esposa, Natalia, iniciando el recorrido mundialista con una escala en la Ciudad de México en el marco de actividades oficiales.

    Getty Images

    El conflicto gana aún más repercusión a partir de una serie de movimientos logísticos reconstruidos por la prensa del espectáculo. Según versiones periodísticas, Xaud organiza una estadía en un exclusivo hotel de Nueva York junto a Andrade en los días previos al inicio del torneo. Poco después, la empresaria abandona la ciudad, mientras el dirigente se traslada nuevamente a México, donde se reencuentra con su esposa y retoma la agenda oficial de la competencia junto a la delegación brasileña.

    En paralelo al impacto mediático y al fuerte cimbronazo familiar, el caso suma un componente judicial que eleva la gravedad de las acusaciones. Diversas denuncias señalan presuntas irregularidades en el uso de fondos de la CBF, incluyendo gastos que habrían sido destinados a traslados y hospedajes vinculados a la empresaria. Mientras tanto, el escándalo mantiene en vilo tanto al entorno dirigencial como al público, con el foco dividido entre lo que ocurre dentro del campo de juego y la evolución de la investigación fuera de él.

  • ¿Dieron el sí? Esta famosa pareja de Hollywood se habría casado en secreto y sorprendieron a todos

    ¿Dieron el sí? Esta famosa pareja de Hollywood se habría casado en secreto y sorprendieron a todos

    • Una respuesta de Tom Holland durante una entrevista reavivó las versiones sobre una posible boda secreta con Zendaya.
    • La pareja se conoció en 2016 durante el rodaje de Spider-Man: Homecoming y confirmó su romance en 2021.
    • El comentario del actor surgió al hablar de imágenes falsas generadas con inteligencia artificial sobre su supuesto casamiento.
    • Aunque ninguno de los dos confirmó oficialmente una boda, las declaraciones alimentaron la expectativa de sus seguidores.

    Tom Holland y Zendaya conforman una de las parejas más populares de Hollywood y, desde que hicieron pública su relación, cada aparición conjunta genera una fuerte repercusión entre sus seguidores. Ahora, una declaración del actor británico volvió a instalar una pregunta que circula desde hace meses: si ambos decidieron casarse en secreto lejos de las cámaras.

    Los intérpretes se conocieron en 2016 durante el rodaje de Spider-Man: Homecoming, película en la que dieron vida a Peter Parker y MJ. Desde entonces mostraron una gran complicidad tanto dentro como fuera de la pantalla, aunque durante varios años evitaron confirmar los rumores que los vinculaban sentimentalmente.

    La relación quedó expuesta públicamente en julio de 2021, cuando fueron fotografiados besándose en Los Ángeles. Aquellas imágenes terminaron con las especulaciones y confirmaron que mantenían un vínculo amoroso.

    Cuál es la pareja que se casó en secreto ante la expectativa de todos

    Las versiones sobre una posible boda comenzaron a tomar fuerza luego de una entrevista que Tom Holland concedió a la revista Esquire. Durante la charla, el actor fue consultado por las imágenes falsas creadas con inteligencia artificial que circulan en internet y que muestran un supuesto casamiento con Zendaya.

    Según contó Holland, una de las personas que cayó en la confusión fue su propia abuela, quien creyó que realmente se habían casado y que no había sido invitada al evento. A partir de esa anécdota, el periodista quiso saber si habían tenido que aclarar la situación a otros familiares o amigos. Fue entonces cuando llegó la respuesta que disparó las especulaciones. “No, porque todos estaban allí”, respondió Holland.

    Ante la sorpresa del entrevistador, que le preguntó a qué se refería exactamente, el actor optó por no profundizar en el tema y agregó: “Eso es todo lo que les voy a decir al respecto”. Sin embargo, hasta el momento ni Holland ni Zendaya confirmaron oficialmente que se hayan casado.

  • China acaba de enviar un mensaje incómodo a Estados Unidos: alejar los portaaviones ya no garantiza que estén a salvo

    China acaba de enviar un mensaje incómodo a Estados Unidos: alejar los portaaviones ya no garantiza que estén a salvo

    El Pacífico ya no se mide solo en kilómetros

    Durante mucho tiempo, la distancia fue una forma de protección. Si un portaaviones estadounidense se mantenía lejos de la costa china, también quedaba fuera del alcance más inmediato de muchos misiles, aviones y sistemas de vigilancia. Esa lógica ayudó a convertir puntos como Guam en refugios estratégicos dentro del Pacífico.

    Pero la tecnología militar está cambiando esa ecuación. China lleva años desarrollando misiles de largo alcance, sensores espaciales, drones, submarinos, radares y sistemas de guerra electrónica pensados para dificultar la presencia naval estadounidense cerca de Asia. Ahora, un estudio de científicos militares chinos pone sobre la mesa una idea todavía más directa: incluso a 3.000 kilómetros, un grupo de portaaviones podría seguir siendo vulnerable.

    La cifra no parece casual. Es una distancia comparable a la que separa la costa china de Guam, una de las piezas clave de la estrategia estadounidense en el Pacífico. El mensaje implícito es claro: si Washington mueve sus buques más lejos para protegerlos, Pekín quiere demostrar que también está pensando cómo alcanzarlos allí.

    China acaba de enviar un mensaje incómodo a Estados Unidos: alejar los portaaviones ya no garantiza que estén a salvo
    © Escenario Mundial – Youtube.

    No se trata de un misil mágico, sino de una cadena completa

    Lo más importante del planteo chino no es un arma concreta. Es el sistema. En la guerra moderna, destruir un portaaviones no depende solo de tener un misil con suficiente alcance. El verdadero desafío es encontrarlo, seguirlo, identificarlo entre señuelos y mantener datos fiables mientras se mueve en un océano enorme.

    Ahí entra lo que los analistas llaman cadena de detección y ataque. Primero hay que localizar el grupo naval. Luego seguirlo de forma constante. Después transmitir esa información a las plataformas de ataque. Y finalmente coordinar suficientes misiles para intentar saturar las defensas del grupo de combate.

    Esa última parte es central. Un portaaviones no viaja solo. Lo rodean destructores, sistemas antimisiles, radares, aviones, guerra electrónica y capas de defensa diseñadas para interceptar amenazas antes de que lleguen al buque principal. El objetivo de un ataque masivo no sería vencer una defensa perfecta con un solo golpe, sino obligarla a responder a demasiadas amenazas al mismo tiempo.

    La gran pregunta es si China puede hacerlo en la práctica

    El estudio no significa que China ya tenga garantizada esa capacidad. Atacar un blanco móvil a 3.000 kilómetros sigue siendo una de las tareas más difíciles de la guerra naval. Un grupo de portaaviones puede cambiar de rumbo, apagar emisiones, usar señuelos, interferir comunicaciones y operar bajo capas de defensa propias y aliadas.

    La teoría puede describir una cadena de ataque. La práctica exige que todos sus eslabones funcionen bajo presión real, con ruido, incertidumbre, engaño y posible destrucción de sensores. Si falla la localización, si se pierde el seguimiento o si los datos llegan tarde, el alcance del misil importa mucho menos.

    Por eso el valor del estudio es tanto técnico como político. China no solo intenta resolver un problema militar. También busca influir en la percepción estratégica de Estados Unidos y sus aliados. Publicar este tipo de análisis es una forma de decir: el Pacífico occidental ya no es un espacio donde los portaaviones puedan moverse con la libertad de antes.

    La guerra naval del futuro será una guerra de datos

    La imagen clásica del poder naval estadounidense siempre tuvo al portaaviones en el centro. Un buque enorme, capaz de proyectar fuerza a miles de kilómetros, rodeado por una escolta que lo convierte en una base aérea flotante. Pero esa imagen pertenece a un mundo donde acercarse al teatro de operaciones era menos arriesgado.

    Hoy, la guerra naval se parece cada vez más a una competencia por ver primero, decidir antes y golpear desde más lejos. Satélites, drones, sensores submarinos, inteligencia artificial y misiles de largo alcance convierten la distancia en algo menos tranquilizador. Ya no basta con estar lejos: hay que ser difícil de encontrar, difícil de seguir y difícil de saturar.

    Ese es el cambio de fondo. China no necesita demostrar que puede hundir un portaaviones mañana para alterar los cálculos de Washington. Le alcanza con hacer creíble la posibilidad de que un grupo naval, incluso lejos de la costa asiática, pueda entrar en una zona de riesgo.

    La advertencia es simple: alejarse ya no resuelve el problema, solo lo transforma. En el Pacífico que viene, la seguridad no dependerá únicamente de cuántos kilómetros separan a un portaaviones de China, sino de quién controla mejor la red de sensores, datos y decisiones que convierte esos kilómetros en ventaja o en vulnerabilidad.

     

     

    Fuente: Xataka.

  • El sorpresivo vuelco en la encuesta de Gran Hermano: quién es ahora el candidato a irse

    El sorpresivo vuelco en la encuesta de Gran Hermano: quién es ahora el candidato a irse

    La vida dentro de la casa de Gran Hermano no tiene respiro, por lo que este lunes se vivirá una nueva gala de eliminación y tras los últimos movimientos en la placa de nominados, cinco hermanitos quedaron en la cuerda floja ¿Quién se irá?

    En la noche de nominación, los resultados determinaron que Titi Tcherkaski, Steffany “Campanita”, Cinzia Francischiello, Manuel Ibero, Tamara Paganini, Emanuel Di Giogia y Solange Abraham, sean los siete concursantes que quedaron en la mira. Sin embargo, tanto la India como Emanuel lograron salir de la zona de riesgo.

    Apenas conformada esa placa definitiva, las encuestas apuntaron a dos participantes como las que más peligran para abandonar el reality, sin embargo, con el correr de los días, y a horas de una noche de despedida los números dieron un vuelco sorpresivo.

    Gran Hermano: quién se irá este lunes 22, según las encuestas

    En medio de la vorágine que se vive en el día a día dentro de Gran Hermano, Generación Dorada, el periodista Fefe Bongiorno le consultó a sus seguidores quiénes querían que abandonen el reality.

    Solange Abraham y Titi Tcherkaski lideran las encuestan en un mano a mano como las que están en la cuerda floja para irse de la casa, pero una de ellas tiene una gran cantidad de voto negativos: Titi se lleva el 60% por sobre el 35,7% de Sol.

    Durante la cena de nominados, Sol expuso a Titi en Gran Hermano

    La última cena de nominados en Gran Hermano: Generación Dorada se convirtió en el escenario de un durísimo enfrentamiento. Sol Abraham no se guardó nada y fulminó a Titi Tcherkaski, exponiéndola sin piedad delante de todos los jugadores que compartían la mesa en la casa más famosa del país.

    Con total firmeza y sin titubear, la participante arrancó su descargo apuntando directamente contra la actitud de su compañera: “Titi, la verdad es que vos digas la panza o lo que sea. Siempre cambiás todas las cosas”.

    A medida que avanzaba la noche, Sol elevó la temperatura del cruce y le pasó factura a Titi por su estrategia de juego, sumando también al debate a Emanuel. “Tenés la característica de agarrar un tema… y vos amigo (Emanuel), diciendo que yo traigo temas sensibles, acá la tenés a tu compañera”, disparó con dureza, dejando en claro su malestar por los señalamientos cruzados que se venían dando en la convivencia.

  • La IA necesita centros de datos cada vez más grandes, pero algunos vecinos ya conocen su costo más incómodo: un zumbido que no se apaga nunca

    La IA necesita centros de datos cada vez más grandes, pero algunos vecinos ya conocen su costo más incómodo: un zumbido que no se apaga nunca

    El sonido de la inteligencia artificial también llega a los barrios

    La inteligencia artificial suele imaginarse como algo limpio, intangible y silencioso. Modelos que responden preguntas, generan imágenes o procesan datos en algún lugar remoto de internet. Pero detrás de esa aparente inmaterialidad hay edificios enormes llenos de servidores, sistemas de refrigeración, ventiladores industriales, generadores y una demanda energética que no deja de crecer.

    En distintas ciudades de Estados Unidos, algunos vecinos están descubriendo esa parte física de la revolución digital de la peor manera: escuchándola todas las noches. En lugares como Vineland, Dowagiac y Lowell, la expansión de centros de datos abrió un conflicto que va mucho más allá de la tecnología. Residentes denuncian un zumbido constante, vibraciones de baja frecuencia y una sensación de presión que se vuelve especialmente insoportable cuando intentan dormir.

    Las empresas suelen responder que cumplen con los límites legales de ruido y con las reglas de zonificación. Pero ahí aparece el problema central: muchas normas fueron pensadas para ruidos puntuales, como obras, tránsito, fiestas o maquinaria temporal. No para instalaciones que funcionan las 24 horas, todos los días, con una intensidad casi idéntica de día y de noche.

    La IA necesita centros de datos cada vez más grandes, pero algunos vecinos ya conocen su costo más incómodo: un zumbido que no se apaga nunca
    © Magnific

    El ruido que no siempre se oye, pero se siente

    El reclamo vecinal no se limita a “se escucha fuerte”. En varios casos, los residentes describen vibraciones persistentes, dolores de cabeza, insomnio, ansiedad y una sensación física difícil de ignorar. Parte del conflicto tiene que ver con las bajas frecuencias: sonidos o vibraciones que no siempre se perciben como ruido convencional, pero que pueden sentirse en el cuerpo.

    Ese detalle complica la regulación. Muchas mediciones municipales utilizan escalas de decibelios pensadas para aproximarse a lo que oye el oído humano promedio. El problema es que los zumbidos graves y las vibraciones pueden quedar subrepresentados en esas mediciones, aunque afecten de forma real a quienes viven cerca.

    Por eso los vecinos sostienen que el cumplimiento formal de la ley no alcanza. Una instalación puede estar dentro de los límites legales y, aun así, alterar la vida cotidiana de una comunidad si el ruido es continuo, nocturno y difícil de bloquear dentro de las viviendas.

    El crecimiento de los centros de datos se está moviendo hacia nuevas comunidades

    Estados Unidos ya cuenta con miles de centros de datos en funcionamiento y tiene muchos más en desarrollo. La demanda viene impulsada por la nube, el streaming, los servicios digitales y, sobre todo, la inteligencia artificial. Cada nuevo modelo necesita más capacidad de cálculo, y esa capacidad se traduce en infraestructura física.

    Durante años, muchos centros de datos se concentraron cerca de grandes zonas urbanas o corredores tecnológicos. Ahora, una parte importante del crecimiento se está moviendo hacia áreas rurales o comunidades más pequeñas, donde hay más suelo disponible, menos densidad y, en algunos casos, mejores condiciones para conseguir energía.

    Para los municipios, estos proyectos pueden resultar atractivos: prometen inversión, impuestos, empleo y modernización. Pero para los vecinos que quedan cerca, la experiencia puede ser muy distinta. El beneficio económico se distribuye de una manera; el ruido, el tráfico, la presión sobre la red eléctrica y la pérdida de tranquilidad se sienten de otra.

    La regulación llega tarde a una infraestructura que crece rápido

    El conflicto muestra una brecha cada vez más evidente entre la velocidad de la industria tecnológica y la lentitud de las reglas locales. Los centros de datos no son fábricas tradicionales, pero tampoco son oficinas silenciosas. Son infraestructuras industriales al servicio de la vida digital.

    Eso obliga a repensar dónde se instalan, cómo se mide su impacto y qué derechos tienen las comunidades antes de que el proyecto ya esté construido. No basta con evaluar metros cuadrados, potencia eléctrica y límites promedio de decibelios. También importa la frecuencia del sonido, la actividad nocturna, la distancia a las viviendas y la acumulación de efectos sobre la salud y el descanso.

    Algunas empresas exploran soluciones como refrigeración líquida, barreras acústicas, rediseño de ventiladores o compra de propiedades cercanas. Pero esas medidas suelen llegar después de los reclamos, cuando el conflicto ya está instalado.

    La inteligencia artificial necesita una infraestructura gigantesca para funcionar. El problema es que esa infraestructura no vive en una nube abstracta: ocupa suelo, consume energía, genera calor y produce ruido. Y mientras más crezca, más comunidades se preguntarán algo incómodo: cuánto silencio están dispuestas a perder para sostener el futuro digital de otros.

     

     

    Fuente: Infobae.

  • Yanina Latorre fulminó a una ex Gran Hermano: «Lo engrampaste»

    Yanina Latorre fulminó a una ex Gran Hermano: «Lo engrampaste»

    El tan esperado Mundial 2026 ya está disputándose y logró el cruce menos esperado: Yanina Latorre fulminó a la ex – Gran Hermano, Daniela Celis, por una insólita reflexión que hizo la exparticipante del reality. ¿Qué pasó?

    Luego del debut de la Selección argentina, Pestañela recurrió a sus redes sociales para hablar con sus seguidores y entre gritos y ganas de llorar, indicó: “Hace ocho años, literalmente hace ocho años que no vivimos un Mundial en la calle nosotros. El último fue encerrados en una casa hace cuatro años, que salimos campeones del mundo”.

    “Veíamos el Mundial en una televisión con los otros chicos y se terminaba el partido, la televisión se apagaba y seguíamos nuestra vida real limpiando la casa o haciendo lo que hacíamos en el juego. Se terminaba el festejo”, agregó en su descargo.

    En esa línea, la conductora no la perdonó y se quejó por sus dichos y la trató como “la boluda del día”. “¿De qué habla? ¿Es para esto? Aparte no se le cae una lágrima, no se le corre el rimel”, indicó durante su programa de stream en El Observador.

    “Gracias al reality te hiciste conocida y estás acá diciendo estas pelotudeces. Dejate de joder. Es una boluda. No se le caía ninguna lágrima. Se quieren viralizar”, lanzó y enojada indicó: “Otra cosa, estabas en la casa de Gran Hermano, te engrampaste al tipo, es el padre de tus hijas, sos famosa, tenés un programa de streaming, te quieren las marcas…no es para llorar. Es una reflexión muy pelotuda”.

    Se separó una pareja muy querida de Gran Hermano a meses de blanquear la relación

    Daniela Celis anunció su separación de Nick Sicaro, uno de los participantes de la última edición de Gran Hermano, luego de haber blanqueado la relación hace poco más de cuatro meses.

    La noticia sorprendió a sus seguidores, ya que la pareja se mostraba feliz y no había indicios de una crisis. “¡Hola! Como ustedes fueron parte de todo esto, queríamos compartirles que con Nico somos amigos, ya no estamos más juntos”, comenzó diciendo en su historia de Instagram.

    Luego aclaró que la separación se dio en buenos términos y que no existió un conflicto o terceros en discordia. “Agradecemos a todos por el respeto y la buena energía siempre. Los queremos”, escribió.

  • Jeff Bezos quiere llevar la industria contaminante al espacio: suena a ciencia ficción, pero revela hacia dónde miran los multimillonarios

    Jeff Bezos quiere llevar la industria contaminante al espacio: suena a ciencia ficción, pero revela hacia dónde miran los multimillonarios

    Bezos imagina una Tierra sin fábricas contaminantes

    Jeff Bezos no habla del espacio solo como un lugar para turistas, cohetes o misiones científicas. Su visión es mucho más grande: convertirlo en una extensión industrial de la economía humana. Durante su participación en VivaTech, el fundador de Amazon y Blue Origin volvió a plantear que, si los viajes espaciales se vuelven lo bastante baratos y fiables, una parte de la industria más contaminante podría trasladarse fuera de la Tierra.

    La frase es poderosa: devolver al planeta a un estado parecido al previo a la Revolución Industrial. En su visión, la Tierra quedaría reservada para vivir, con ciudades más verdes, menos contaminación y más espacios naturales. Las fábricas, los centros de datos y otras infraestructuras pesadas podrían moverse al espacio, donde habría energía solar abundante y acceso a recursos lunares o de asteroides.

    Sobre el papel, la idea tiene una lógica seductora. Si la Tierra es el único lugar realmente habitable que conocemos, quizá tenga sentido sacar de ella las actividades que más la degradan. Pero el problema es que entre imaginarlo en un escenario tecnológico y hacerlo realidad hay una distancia enorme.

    Los centros de datos son el nuevo símbolo del problema

    La discusión no aparece en el vacío. La explosión de la inteligencia artificial está disparando la demanda de centros de datos, energía, refrigeración y suelo. Cada nuevo modelo necesita más capacidad de cómputo, y esa capacidad se traduce en edificios gigantes llenos de servidores que consumen electricidad y agua.

    Por eso algunas empresas tecnológicas empiezan a mirar al espacio como una posibilidad. Allí, al menos en teoría, habría energía solar constante y menos problemas de refrigeración. Un centro de datos orbital podría recibir energía del Sol y enviar resultados de vuelta a la Tierra. La idea no es imposible desde el punto de vista físico; el gran obstáculo es económico, logístico y operativo.

    Lanzar infraestructura al espacio sigue siendo caro. Mantenerla, repararla, reemplazarla y evitar que se convierta en basura orbital también lo es. Además, llenar la órbita baja de satélites, centros de datos o plataformas industriales puede generar nuevos problemas: contaminación lumínica, riesgos para la astronomía, congestión orbital y más chatarra espacial.

    La contradicción ambiental es difícil de ignorar

    La propuesta de Bezos tiene un costado esperanzador y otro incómodo. Es cierto que mover industrias contaminantes fuera de la Tierra podría reducir ciertos impactos locales. Pero también es cierto que muchas de las empresas que hoy impulsan estas ideas forman parte del problema que dicen querer resolver.

    Amazon, la inteligencia artificial, el comercio global, los centros de datos, la logística acelerada, los viajes privados y la expansión constante del consumo tienen una huella ambiental enorme. Pensar que la solución pasa únicamente por mover la infraestructura fuera del planeta puede sonar menos como una estrategia climática y más como una forma de evitar cambios profundos en el modelo económico.

    También hay una cuestión de acceso. El espacio no es infinito en términos prácticos. Las mejores órbitas, los recursos lunares y las primeras infraestructuras serán ocupadas por quienes lleguen antes y tengan más dinero. Si esa nueva economía espacial queda en manos de unas pocas empresas y potencias, el problema ambiental podría mezclarse con una nueva forma de concentración de poder.

    No se trata solo de salvar la Tierra, sino de decidir quién controla el futuro

    Bezos lleva años defendiendo que la humanidad necesita construir infraestructura espacial para crecer sin destruir su planeta de origen. Esa visión tiene algo de fascinante: imaginar una Tierra más verde, con industrias pesadas lejos de la biosfera, mientras la economía se expande hacia la Luna, los asteroides y la órbita.

    Pero también exige una lectura crítica. No basta con decir que la contaminación puede enviarse al espacio. Hay que preguntarse qué contaminación, quién la enviará, cuánto costará, quién pagará el impacto y qué nuevas consecuencias generará.

    La idea de sacar las fábricas de la Tierra puede parecer una solución elegante al problema ambiental. Pero también puede convertirse en una excusa para no reducir consumo, no cambiar la matriz energética y no regular a las compañías que hoy concentran buena parte del poder tecnológico.

    El sueño de Bezos es una Tierra convertida en jardín. La pregunta es si ese jardín será para todos o si, como tantas veces en la historia, la promesa de futuro terminará beneficiando primero a quienes ya tienen los cohetes, los datos y el dinero para llegar antes.

     

     

    Fuente: Xataka.

  • China lanzó 12 satélites con IA a bordo y aprobó un centro de innovación estatal para construir centros de datos en órbita antes de que SpaceX lo haga

    China lanzó 12 satélites con IA a bordo y aprobó un centro de innovación estatal para construir centros de datos en órbita antes de que SpaceX lo haga

    El 8 de junio de 2026, Elon Musk presentó el AI1, el satélite orbital de SpaceX diseñado para ejecutar cargas de inteligencia artificial fuera de la red eléctrica terrestre: 70 metros de envergadura desplegada, 150 kilovatios de potencia de cómputo en picos, y un diseño modular compatible con chips de distintos proveedores. El anuncio generó titulares en todo el mundo. Lo que casi nadie notó es que, una semana antes, Pekín ya se había movido.

    El 1 de junio, el gobierno de Pekín aprobó la creación del Space Computing Industry Innovation Center, liderado por la Universidad de Correos y Telecomunicaciones de Pekín (BUPT) y articulado en torno a seis áreas de investigación: chips de IA resistentes a la radiación, plataformas satelitales de cómputo de alto rendimiento, grandes modelos de IA capaces de operar con restricciones energéticas en órbita, redes integradas tierra-nube-espacio, y nuevos modelos de explotación comercial de potencia de cómputo espacial. Según recogió Tom’s Hardware, que rastreó el movimiento, China lo hizo «sin apenas fanfarria» pero con una semana de ventaja sobre el anuncio de Musk.

    China ya tiene satélites procesando IA en órbita

    Lo que distingue el movimiento chino de una mera declaración de intenciones es que sus empresas llevan meses con hardware real en el espacio. En mayo de 2025, ADA Space y el Laboratorio de Zhejiang lanzaron los primeros 12 satélites de la constelación Three-Body Computing a bordo de un cohete Long March 2D. El conjunto entrega 5 peta-operaciones por segundo y 30 terabytes de almacenamiento a bordo, procesando datos directamente en órbita sin retransmitirlos al suelo. Dos de los satélites llevan modelos de IA de 8.000 millones de parámetros —uno para teledetección, otro para análisis astronómico— entre los más grandes que operan actualmente fuera de la atmósfera.

    En enero de 2026, ADA Space dio un paso adicional: desplegó el modelo de lenguaje Qwen3 de Alibaba sobre esos satélites, convirtiéndolo en el primer modelo de IA de propósito general en ejecutarse íntegramente en órbita. En marzo, en colaboración con el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, lanzó Prometheus, la primera plataforma de computación espacial en la nube orientada a clientes empresariales comerciales, según detalló el análisis de SpaceNews sobre el sector.

    Por qué el espacio se está convirtiendo en la próxima frontera del cómputo

    La motivación de fondo es la misma para China, SpaceX y Blue Origin: los centros de datos terrestres se han convertido en un cuello de botella. La IA requiere cantidades crecientes de energía, refrigeración, suelo, permisos y agua. Según la Agencia Internacional de la Energía, los centros de datos emitieron unos 182 millones de toneladas de CO₂ en 2024. El espacio ofrece una alternativa parcial: energía solar continua sin dependencia de la red eléctrica, y disipación de calor por radiación infrarroja hacia el vacío, sin necesidad de sistemas de refrigeración por agua.

    El matiz técnico es que esta disipación por radiación obliga a instalar enormes radiadores físicos. El propio AI1 de SpaceX contempla hasta 110 metros cuadrados de radiadores líquidos desplegables. China enfrenta el mismo problema, además del reto de desarrollar chips de IA endurecidos contra la radiación espacial a escala comercial, algo que ningún país ha resuelto todavía.

    Integración vertical contra coalición estatal: dos modelos enfrentados

    La diferencia estratégica entre ambos enfoques es tan relevante como la tecnológica. SpaceX apuesta por la integración vertical más agresiva del sector: controla el vehículo de lanzamiento, el bus satelital, la hoja de ruta de chips a través de su empresa conjunta Terafab con Tesla, y las cargas de trabajo de IA a través de la fusión con xAI. Blue Origin, por su parte, ha propuesto el proyecto Sunrise, una red de hasta 51.600 satélites en órbitas heliosíncronas.

    China está construyendo algo diferente: una coalición coordinada por el Estado. El Space Computing Innovation Center integra fabricantes de satélites, empresas de chips, universidades y compañías tecnológicas como Tencent y Alibaba en el lado de las aplicaciones. La startup Orbital Chenguang, respaldada por bancos estatales con líneas de crédito de 57.700 millones de yuanes (unos 8.400 millones de dólares) según SpaceNews, aspira a una infraestructura de centros de datos orbitales a escala de gigavatio para 2035.

    Si la integración vertical de SpaceX es difícil de replicar, la coalición china tiene su propia ventaja: ya tiene hardware funcionando en órbita mientras sus competidores americanos siguen presentando planes. La carrera por el cómputo espacial acaba de empezar, pero China llegó antes de que nadie pusiera el cronómetro en marcha.