La compañía intensifica su lucha contra el uso fraudulento de inteligencia artificial en plataformas de streaming, tras detectar miles de temas falsos que imitan a grandes estrellas y amenazan tanto su reputación como sus campañas de lanzamiento
La irrupción de la inteligencia artificial en la industria musical suma un nuevo episodio crítico. Sony Music ha retirado más de 135.000 canciones generadas mediante IA que circulaban en plataformas de streaming haciéndose pasar por artistas reales, en un intento por frenar una práctica que crece a gran velocidad.
Según datos compartidos durante la presentación del último informe global de la industria fonográfica, estos contenidos falsos utilizaban tecnologías generativas para replicar voces y estilos de figuras internacionales, afectando a algunos de los nombres más reconocidos del catálogo del sello.
Desde la compañía advierten que el fenómeno va más allá de una simple infracción: en los casos más graves, estos “deepfakes” pueden interferir directamente en estrategias de lanzamiento, desviar la atención del público e incluso dañar la imagen pública de los artistas. Además, suelen proliferar en momentos clave de promoción, aprovechando el aumento de visibilidad y demanda.
A pesar del elevado número de eliminaciones, la cifra representa solo una parte del problema. Sony ha identificado decenas de miles de canciones adicionales que atribuyen falsamente colaboraciones o autorías a artistas de su roster, evidenciando la magnitud de un desafío que afecta a toda la industria.
El contexto refuerza la preocupación generalizada en el sector. Plataformas digitales y compañías musicales han comenzado a tomar medidas más estrictas frente a contenidos generados por IA, desde la desmonetización hasta la eliminación directa. Paralelamente, crece la presión institucional para regular el uso de material protegido en el entrenamiento de estos sistemas.
En este escenario, la batalla contra los deepfakes se perfila como uno de los grandes frentes de la música en la era digital, donde la innovación tecnológica avanza más rápido que los marcos legales diseñados para contenerla.

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