
El sueño de muchos en la década de 1990 era trabajar en una tienda de alquiler de videocasetes, donde podrías enterarte de los últimos estrenos de sci-fi y disfrutarlos mientras bebías o comías algo de las máquinas expendedoras, llenando los momentos en que la tienda estaba vacía. Era como pertenecer a la realeza de Hollywood. La vida era color de rosa, si no fuera por el tipo que venía a pedir que le recomendaran alguna peli dramática, o el cliente que se quejaba por la multa para los que no devolvían los videocasetes a tiempo. Además, el teléfono sonaba casi todo el tiempo.
Ahora podemos vivir ese sueño con Retro Rewind, el más reciente de los juegos de simulación que reinventan los empleos mundanos como forma de entretenimiento. Si te pones en los zapatos de alguien que acababa de abrir una tienda de videos en algún barrio en el otoño de 1990, tu tarea básicamente sería cobrar, guardar el dinero en la caja registradora y dar al cliente el vuelto. Bastante sencillo, ¿verdad?
Por supuesto, las cosas no eran tan simples. Porque a medida que avanza el juego se van sumando exigencias. Hay que contabilizar los regresos del día anterior (y rebobinar las cintas), ordenar los nuevos estrenos, llevar el inventario de la tienda, ocuparte de las multas por demora en la devolución, de las cintas estropeadas, comprar la películas porno clandestinas del tipo dudoso que los martes toca a la puerta trasera, y más. Lo bueno es que el juego te otorga un período de gracia cada mañana para poner orden en la tienda, y el día no empieza hasta que activas el cartel de “Abierto”, lo que significa que tienes todo el tiempo que quieras para ordenar, revisar, etc.
Aunque la ambientación de Retro Rewind es típicamente estadounidense, el juego me recuerda al excelente juego indie Papers, Please, que – por si no lo sabes – tenía que ver con la inspección de pasaportes en la frontera de una deprimente república soviética ficticia. Está claro que la estética de este juego es muy diferente, pero en ambos casos se comienza por una tarea simple, como revisar videos o pasaportes, para que luego vayan sumándose capas de complicaciones y tu tarea sea cada vez más frustrante y complicada.
Los gráficos de Retro Rewind son bastante ajustados, con detalles como la decoración de la tienda, las cubiertas de las cajas de los videocassettes, las fuentes en MS-DOS, pero también hay cosas que te desconciertan, como los personajes. También veo que alguien se ha divertido eligiendo nombres para las películas ficticias que se ofrecen, como Steven me dejó por el sofá, Tortura del pan o Dos señoritas para un juglar.
Al fin y al cabo, el juego se ajusta al nicho de su categoría, al punto que sospecho que han tomado aportes de ex empleados de Blockbuster, aunque hay algunos que acusan al juego de provocar síndrome post-traumático. Es una distracción que, por un precio razonable, hace que valga la pena entretenerse un rato en esta década de 2020.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Kevin Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

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