ANNA TUR: una identidad construida desde la pista

Hay carreras que se construyen desde la cabina y otras que empiezan mucho antes de llegar a ella. En el caso de ANNA TUR, la música electrónica estuvo presente desde el comienzo. Nacida en Ibiza, creció en una isla donde clubes, DJs, públicos y sonidos de distintas partes del mundo convivían como parte de una misma cultura. Esa cercanía terminaría marcando no solo su manera de entender una pista de baile, sino también una trayectoria que durante años avanzó entre la radio, la industria y su propio desarrollo como artista.

Durante 16 años estuvo al frente de Ibiza Global Radio, una posición desde la que escuchó, programó y comunicó música mientras su carrera como DJ comenzaba a extenderse fuera de la isla. Cuando cerró esa etapa en 2020, el centro de gravedad empezó a cambiar. La producción ganó espacio y, con ella, una identidad propia que durante los últimos años encontró lugar en sellos como Armada Music, Drumcode y Truesoul. A eso se sumó LOWLITA Records, su propio sello y una plataforma desde la que puede desarrollar esa visión con absoluta libertad.

Hoy se mueve entre house y techno con el groove como punto de encuentro. Su calendario la lleva por clubes y festivales internacionales mientras su faceta como productora continúa creciendo. Pero detrás de esa actualidad existe una historia más amplia: la de una artista que pasó años observando la música desde prácticamente todos sus ángulos y que ahora parece haber encontrado el lugar desde el que quiere contar la suya.

Para alguien que escucha tu nombre por primera vez: ¿quién es ANNA TUR hoy?

Anna Tur es una DJ y productora nacida en Ibiza, con una trayectoria muy ligada a la cultura electrónica de la isla, pero que hoy mira mucho más allá de ella.

Musicalmente estoy probablemente en el momento más libre y más definido de mi carrera, aunque pueda parecer contradictorio. Sé quién soy y qué quiero transmitir, pero cada vez necesito menos encajar en un género concreto. El groove es una parte fundamental de mi identidad, igual que esa conexión entre house y techno que siempre ha estado presente en mí.

Y fuera de lo puramente musical, soy una persona muy curiosa. Después de tantos años sigo teniendo la sensación de que todavía tengo muchísimo que aprender y muchos lugares a los que llevar mi música. Creo que esa curiosidad es bastante importante para entender quién soy hoy.

Naciste en Ibiza y viviste la cultura electrónica desde adentro mucho antes de convertirte en DJ. ¿Qué te dio crecer en la isla que todavía aparece en tu forma de entender la música?

Sobre todo, libertad musical. Crecí en una Ibiza donde convivían sonidos, culturas, generaciones y maneras muy diferentes de entender una pista de baile. Para mí la música electrónica nunca fue un compartimento cerrado.

También aprendí algo que sigo considerando fundamental: un DJ no está simplemente para encadenar buenos tracks. Tiene que saber leer una pista, construir un viaje y entender el momento. Puedes tener una técnica profesional y una apropiada selección, pero si no existe conexión con la gente, para mí falta algo.

Estuviste 16 años al frente de Ibiza Global Radio. Después de tanto tiempo descubriendo, escuchando y comunicando la música de otros, ¿qué hizo que quisieras poner cada vez más el foco en tu propia voz como artista?

No creo que hubiese un momento concreto en el que decidiera “ahora quiero hablar de mí”. Fue mucho más orgánico.

Ibiza Global Radio fue una parte enorme de mi vida. Durante 16 años tuve el privilegio de escuchar cantidades locas de música, conocer artistas, entender cómo evolucionaba la escena y desarrollar muchísimo mi criterio musical. Al mismo tiempo, mi carrera como DJ iba creciendo y llegó un momento en que mantener ambas cosas al nivel que yo quería era prácticamente imposible.

Cuando cerré esa etapa en 2020 decidí dedicar toda mi energía a mi carrera artística y especialmente a desarrollar la producción, que era probablemente la parte que menos había podido trabajar hasta entonces.

Y ahí sí hubo un cambio importante. Después de tantos años seleccionando, programando y comunicando la música de otros, empecé a sentir una necesidad mucho mayor de expresarme también a través de mi propia música.

House y techno conviven constantemente en tus sets. ¿Qué tiene que tener un track para sentirse “ANNA TUR”?

Groove. Sin duda. Necesito que haya movimiento.

Después puede venir del techno, del house, tener elementos progressive, incluso trance… cada vez me importa menos la etiqueta. Me interesa mucho más lo que me provoca y lo que imagino que puede provocar en una pista.

Me gustan los bajos con presencia, la tensión, la sensualidad, los detalles que aparecen poco a poco y los tracks que te permiten construir algo alrededor. No necesito que todo dependa de la dureza o de los BPM.

Para mí un track empieza a sentirse “Anna Tur” cuando lo escucho y automáticamente pienso: sé exactamente qué momento puedo crear con esto en una pista.

Tu faceta como productora tomó otra dimensión en los últimos años, con música en Armada, Drumcode y Truesoul, entre otros sellos. ¿Sentís que finalmente encontraste tu sonido?

Creo que encontré algo que para mí es más importante: mi identidad.

Encontrar “tu sonido” puede parecer que a partir de ese momento tienes que repetir una fórmula, y precisamente ahora siento todo lo contrario. Sé cuáles son los elementos que me representan… el groove, la energía, una determinada manera de construir tensión y, sobre todo, pensar la música desde la pista. Puedo producir algo más techno, otro track más cercano al house o incorporar elementos progressive y seguir sintiendo que soy yo.

Curiosamente, cuanto más segura estoy de mi identidad como productora, menos necesidad tengo de definir exactamente qué género estoy haciendo. Para mí eso también es evolución.

También creaste LOWLITA Records. ¿Qué podés hacer desde tu propio sello que no podrías hacer de otra manera?

LOWLITA me da libertad absoluta.

Trabajar con otros sellos es fundamental y me encanta hacerlo porque cada uno tiene su identidad, su público y también te obliga a salir de tu propio universo. Tener mi sello significa disponer de un espacio donde no necesito preguntarme si una música encaja en una determinada línea editorial.

Puedo publicar algo porque creo en ello, porque funciona en mis sets o simplemente porque representa un momento concreto de mi evolución.

Y también me interesa que LOWLITA no sea únicamente una plataforma para mi música. Quiero que pueda servir para descubrir y apoyar artistas con personalidad, aunque no necesariamente hagan exactamente el mismo sonido que yo. Prefiero una identidad basada en el criterio antes que en una fórmula.

Hoy pasás de festivales como Aquasella a clubes de Ibiza, Londres, Berlín o Madrid. ¿Qué aprendiste sobre una pista de baile después de tantos años tocando frente a públicos tan diferentes?

Que ninguna pista es igual y que precisamente ahí está una de las partes más bonitas de ser DJ.

Puedes llegar con una idea de set, pero la pista siempre tiene algo que decir. Hay públicos que necesitan que construyas lentamente, otros que entran contigo desde el primer minuto; hay clubes pequeños donde cualquier movimiento musical se siente enorme y festivales donde tienes que entender otra escala completamente diferente.

Viajar también me ha enseñado muchísimo. Berlín no vive una pista como Ibiza, Londres no la vive como Madrid y Latinoamérica tiene otra energía completamente distinta.

Pero debajo de todas esas diferencias hay algo bastante universal: la gente percibe cuándo existe una conexión real. Puedes adaptar intensidad, BPM o narrativa, pero si pierdes tu identidad intentando agradar, normalmente también pierdes esa conexión.

Tu carrera reúne radio, industria, producción y más de una década detrás de las cabinas. De todas esas versiones de ANNA TUR, ¿cuál sentís que está liderando hoy?

La artista.

Durante muchos años convivieron varias Annas profesionales al mismo tiempo: la directora de radio, la comunicadora, la empresaria, la DJ… y probablemente la productora llegó después porque simplemente no tenía espacio para todo.

Hoy todas esas experiencias siguen dentro de mí y han construido muchísimo de lo que soy, pero por primera vez siento que están al servicio de una misma cosa: mi proyecto artístico.

Y eso me gusta porque no quiero renunciar a ninguna de mis etapas. La radio me dio cultura musical, la gestión me enseñó muchísimo sobre la industria, viajar me ha dado perspectiva y la pista me sigue enseñando prácticamente cada fin de semana. Pero ahora quien toma las decisiones es la artista.

Estás atravesando uno de los momentos de mayor actividad internacional de tu carrera. ¿Qué cambió para llegar hasta acá?

Creo que cambió una combinación de cosas y, sobre todo, que muchas empezaron a suceder al mismo tiempo.

Durante años fui construyendo mi carrera de una manera bastante orgánica, pero en los últimos tiempos la producción empezó a ocupar el lugar que necesitaba. Eso ha hecho que mi música llegue a artistas, sellos y públicos nuevos y que mi faceta como productora y mi identidad como DJ finalmente empiecen a caminar juntas.

También hay muchísimo trabajo detrás que desde fuera no se ve. Viajar, producir, mantener relaciones durante años, volver a los mismos países, ganarte la confianza de promotores y públicos… Una carrera internacional no se construye solamente sumando fechas.

Creo que ahora estoy recogiendo parte de ese trabajo, pero no siento que haya llegado a ningún sitio definitivo. Al contrario: tengo la sensación de que se está abriendo una nueva etapa.

Después de tantos años vinculada a la música, ¿sentís que el público conoce realmente quién es ANNA TUR como artista?

Creo que ahora empieza a conocerla de verdad.

Durante muchos años mucha gente me relacionó inevitablemente con Ibiza Global Radio, después principalmente con mi faceta como DJ y, más recientemente, con mi música. Todo eso soy yo, pero quizá hacía falta tiempo para que esas piezas terminaran de encontrarse.

Y también he cambiado yo. Hoy tengo mucha más claro qué quiero decir musicalmente y, paradójicamente, también tengo menos miedo a cambiar. No siento la necesidad de demostrar constantemente quién soy ni de encajar en una definición.

Por eso creo que el público está empezando a conocer a la Anna Tur que más se parece a mí: la que viene de Ibiza y de la radio, la que lleva muchos años detrás de una cabina, pero también la productora que todavía está creciendo y que tiene muchísima curiosidad por lo que viene.

Y probablemente todavía no me conocen del todo. Eso también me parece bonito.

En esa última respuesta aparece, quizás, la mejor forma de entender el momento que atraviesa ANNA TUR. Su historia no está marcada por una ruptura con las etapas anteriores, sino por la manera en que todas empiezan a encontrarse. Ibiza continúa siendo parte de su identidad; la radio permanece en su criterio musical; los años de cabina aparecen en una producción pensada desde la pista. La diferencia es que ahora esas herramientas están concentradas alrededor de un proyecto artístico que ocupa definitivamente el centro.

Ese cambio coincide con una etapa especialmente activa. Su música continúa encontrando espacio en sellos internacionales y su agenda la mantiene conectada con algunos de los principales circuitos de clubes y festivales europeos. Más que una sucesión de nombres, fechas o sellos, lo que empieza a tomar forma es una identidad capaz de moverse entre distintos territorios sin depender de una etiqueta.

Para el público latinoamericano, esa historia todavía tiene mucho por descubrir. Con más de una década detrás de las cabinas, una vida atravesada por la cultura electrónica de Ibiza y una faceta como productora en plena evolución, el presente funciona menos como un punto de llegada que como el comienzo de otra etapa. Como ella misma reconoce, probablemente todavía no conocemos del todo a ANNA TUR. Y quizás ahí esté lo más interesante de lo que viene.

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