- La pareja convirtió su vivienda en un refugio familiar.
- El chalet combina amplitud, luz natural y espacios para relajarse.
- El interior apuesta por madera, colores y piezas de diseño.
- Cada ambiente busca transmitir calma y comodidad.
Lejos del ritmo del fútbol y de la exposición pública, Carla Pereyra y Diego Simeone encontraron en su casa de Madrid un lugar pensado para bajar el ritmo. La pareja convirtió su vivienda en un refugio familiar, con ambientes amplios, mucha luz natural y una decoración que combina comodidad con detalles de diseño. Después de varios años juntos, la tranquilidad y la privacidad se volvieron dos de las prioridades a la hora de pensar este espacio.
La propiedad está ubicada en una exclusiva urbanización de la capital española y cuenta con una superficie de 1.900 metros cuadrados. El chalet tiene seis baños, gimnasio privado, pileta, jardín y diferentes sectores destinados al descanso y a los encuentros con familiares y amigos. En el exterior predomina el blanco, mientras que los grandes ventanales permiten que la luz y el verde del jardín tengan un papel central dentro de la vivienda.
El interior sigue una estética minimalista y sofisticada, aunque está lejos de ser fría. La madera, los textiles, las obras de arte y distintos objetos decorativos aportan personalidad a los ambientes, mientras que los colores aparecen en puntos estratégicos. La idea general es que cada sector tenga su propia identidad sin perder la conexión con el resto de la casa, algo que se nota especialmente en el amplio salón principal.
Como es la casa de Carla Pereyra y Diego Simeone en Madrid
Uno de los sectores más llamativos es justamente el salón, donde una moqueta azul ultramar marca buena parte de la decoración. El mobiliario fue dispuesto para mantener la circulación abierta entre el living y el comedor, con un gran sofá blanco de formas curvas y piezas de diseño que aportan comodidad sin sobrecargar el ambiente. Una pared revestida en madera de nogal llega hasta el techo y acompaña la doble altura del espacio, donde también se integra la chimenea.
La decoración suma objetos de distintos estilos, desde una lounge chair diseñada por Charles y Ray Eames hasta la estantería Albero de Gianfranco Frattini. Los ventanales de piso a techo generan una conexión directa con el jardín y la pileta, mientras que las flores, los libros de arte y algunos elementos de color rompen con la sobriedad de los materiales. También hay un rincón dedicado a la música, con un equipo de sonido antiguo, tocadiscos y amplificador, que le da al ambiente un aire retro.
La madera también tiene un lugar destacado en la escalera y en el sector del bar, donde el diseño se vuelve más atrevido. Los paneles de nogal cubren la pared y acompañan un mueble dorado de líneas geométricas, mientras que un espejo circular azul genera un juego visual con la moqueta del salón. En el dormitorio principal, en cambio, la propuesta se vuelve más serena, con madera oscura, cortinas de lino en tono arena, grandes ventanales y una decoración minimalista que busca transmitir la sensación de un hotel de lujo.
En definitiva, la casa de Carla Pereyra y Diego Simeone está pensada mucho más allá de la estética. Cada ambiente busca aportar comodidad, amplitud y una sensación de calma que contrasta con el ritmo de sus actividades cotidianas. Para la pareja, el verdadero lujo aparece en tener un espacio donde compartir en familia, recibir amigos y, sobre todo, desconectarse antes de volver a la intensidad de sus respectivas obligaciones.




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