Las apps que simulan compras sin entregar ningún producto prometen dopamina gratis, pero un experto advierte de un riesgo inesperado

Comprar sin gastar dinero ni recibir ningún producto

Después de un día estresante, pedir comida a domicilio o comprar algo por internet puede generar una sensación inmediata de alivio. Parte de ese placer aparece incluso antes de recibir el pedido, mientras buscamos productos, comparamos opciones y confirmamos la compra.

Las llamadas dopamine apps intentan reproducir exactamente ese proceso, pero eliminan dos elementos fundamentales: el pago y la entrega. El usuario puede recorrer catálogos, elegir platos o seleccionar artículos, aunque ninguno de ellos llegará realmente a su casa.

Estas aplicaciones comenzaron a popularizarse en Corea del Sur y poco a poco están apareciendo en otros países. Una de las más conocidas es Food Never Comes, cuyo nombre explica directamente su funcionamiento: permite elegir comida italiana, tacos, hamburguesas y otros platos, pero el pedido nunca se prepara ni se entrega.

En Estados Unidos también surgieron propuestas como Dopamine Shop, que ofrece un catálogo virtual de productos imposibles o exageradamente costosos. Entre ellos aparece incluso la Luna, disponible por un precio ficticio de 99 millones de dólares.

El cerebro disfruta especialmente de la anticipación

La idea detrás de estas aplicaciones está relacionada con la dopamina, un neurotransmisor que participa en los sistemas cerebrales de recompensa, motivación y aprendizaje. Aunque suele describirse como la sustancia del placer, su función es bastante más compleja.

La dopamina interviene especialmente en la anticipación. El cerebro no necesita recibir una recompensa para activarse: muchas veces basta con esperar que algo agradable suceda. Por eso, buscar un producto, imaginar cómo será utilizarlo y avanzar hasta la confirmación de una compra puede resultar estimulante por sí mismo.

Las dopamine apps imitan prácticamente todos esos pasos. El usuario explora opciones, toma una decisión y obtiene una pantalla de confirmación. Aunque nunca recibe el producto, su cerebro puede interpretar el proceso como una experiencia parcialmente gratificante.

En principio, estas aplicaciones podrían presentarse como una forma de reducir las compras impulsivas. La persona experimenta parte de la satisfacción asociada al consumo, pero sin gastar dinero ni acumular objetos innecesarios.

El riesgo de convertirse en una puerta de entrada

Gary Mortimer, experto australiano en comportamiento del consumidor, advierte que estas aplicaciones también podrían producir el efecto contrario. En lugar de reducir las compras reales, podrían reforzar el hábito de buscar recompensas rápidas y terminar funcionando como una puerta de entrada a conductas más compulsivas.

El investigador compara este posible fenómeno con lo observado en algunas modalidades de juegos de azar sin premios económicos. Estudios anteriores detectaron que una proporción de los participantes terminó pasando posteriormente a apuestas reales.

En una investigación publicada en 2014, alrededor del 26% de las personas estudiadas comenzó a apostar con dinero seis meses después. Otro trabajo realizado en 2016 encontró un comportamiento similar en el 19% de los participantes.

Esto no demuestra que las dopamine apps provoquen necesariamente adicción a las compras, pero sí plantea una pregunta importante: ¿simular constantemente el consumo reduce el impulso o entrena al cerebro para buscarlo con mayor frecuencia?

Las compras son falsas, pero los datos son reales

Existe además otro aspecto menos visible. Aunque el usuario no compre ningún producto, sus elecciones pueden seguir siendo registradas mediante cookies, sistemas de seguimiento y herramientas de análisis.

Cada búsqueda, categoría seleccionada o artículo observado ayuda a construir un perfil de preferencias. Esa información puede utilizarse posteriormente para mostrar anuncios personalizados en otras plataformas.

En otras palabras, el producto quizás nunca llegue, pero los datos sobre los deseos del usuario sí pueden acabar en manos de los algoritmos publicitarios. Las dopamine apps prometen la experiencia de comprar sin gastar dinero, aunque el verdadero precio podría estar en la atención, los hábitos y la información personal.

 

Fuente: Xataka.

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