El actor que interpretó a Carlisle Cullen muestra una evolución personal y profesional a más de una década del estreno de la saga
Su paso por el cine y la televisión sigue marcando su carrera, con una mirada optimista hacia el futuro
El fenómeno juvenil impulsado por las novelas de Stephenie Meyer dejó personajes inolvidables para el público
Facinelli reflexiona sobre su identidad, sus roles y el aprendizaje a lo largo de los años
La trayectoria de Peter Facinelli vuelve a llamar la atención a sus 52 años, luego de haber formado parte de una de las sagas más populares del cine juvenil. Su papel como Carlisle Cullen lo convirtió en una figura muy recordada dentro del universo de Crepúsculo, marcando a toda una generación de espectadores. Con el paso del tiempo, su vida y su carrera dejaron a la vista cambios que hoy generan interés entre los fanáticos. Esa evolución no solo se puede ver en lo físico, sino también en su mirada sobre el oficio y el camino que recorrió.
El impacto de la saga basada en las novelas de Stephenie Meyer fue muy importante para consolidar a sus protagonistas en la industria. Figuras como Kristen Stewart y Robert Pattinson lideraron el fenómeno global, pero el elenco secundario también logró ganarse el cariño del público. En ese marco, el personaje de Facinelli destacó por su personalidad tranquila y su rol dentro de la historia. Años después, ese reconocimiento sigue vigente entre quienes siguieron la saga desde sus inicios.
Peter Facinelli antes y después
@peterfacinelli
El cambio de Peter Facinelli
A más de 18 años del estreno de la saga, el actor mantiene una visión positiva sobre su camino en la industria audiovisual. En una entrevista concedida a la revista 26 Magazine, dejó en claro que no modificaría las decisiones tomadas a lo largo de su carrera. “Creo que todo tiene un propósito y sé que estoy justo donde debo estar. Además, aunque agradezco los últimos 30 años de cine y televisión en los que he participado, siento que mi mejor trabajo está por delante y eso me da un motivo para esforzarme”, expresó.
En ese mismo diálogo, también compartió cómo se percibe a sí mismo en diferentes aspectos de su vida. “Peter es muchas cosas diferentes para cada persona: padre, hermano, hijo, actor, marido, exmarido, mejor amigo, el tipo que me cortó el paso o el tipo al que le cortaron el paso en la autopista… y siempre busco diferentes aspectos de mí mismo a través de los papeles”, explicó. Para él, cada personaje representa una oportunidad para explorar nuevas facetas personales.
Peter Facinelli
Instagram
A lo largo de los años, atravesó distintos cambios físicos y profesionales según las exigencias de cada proyecto. Pese a eso, su enfoque actual se centra más en el aprendizaje que en el destino final. “Encuentro que interpretar diferentes papeles me permite explorar diferentes facetas de mí. En cierto modo, me siento más cómodo cuanto más alejado está el personaje de mí”, señaló en relación con su trabajo actoral.
Peter Facinelli
Instagram
Finalmente, dejó en claro cuál es la filosofía que guía su presente. “Es más importante para mí descubrir las lecciones que se supone que debo aprender en el camino que adónde voy. Sé que llegaré a donde se supone que debo estar. No creo que pudiera haber planeado la vida o la carrera que tengo, pero sea lo que sea que la vida me traiga en los próximos 26 años, trataré de vivir bajo el lema de que la vida sucede para mí”, afirmó.
El flamante campeón de MasterChef Celebrity, Ian Lucas, será el nuevo conductor de un programa de Telefe con la compañía de una figura que ya está instalada en el canal desde hace años. El ciclo no es nuevo, pero intentará innovar con el influencer.
«El otro día dije que Telefe quiere a Ian Lucas para conducir y efectivamente este año va a co-conducir. Va a ser con el señor Marley Por el Mundo, no como invitado sino como co-conductor», contó la conductora Yanina Latorre en Sálvese quien pueda en América.
Por el mundo
Captura Telefe
Explicó cuál será el motivo y contó los planes que tienen para el 2026: «Se van a ir los dos juntos a todo el mundial y van a invitar a figuras como Susana. Me parece que es una prueba piloto para ver cómo se maneja él en la tele”.
“Si a partir de este programa tiene la promesa de firmar un contrato el año que viene para conducir en el prime time de Telefe, en un programa inédito que no está en carpeta», reveló Latorre y sorprendió.
El proyecto de Marley con Flor Peña en Telefe
Más allá del evento deportivo por excelencia, Marley contó en LAM, el programa que conduce Angel de Brito en América, que está en conversaciones con la señal de Martínez: «Estamos hablando de proyectos y hay ganas de hacerTu cara me suena. Es el formato que más me gusta para hacer ahora».
Más allá de tener el Mundial por delante, el locutor habló de los tiempos televisivos que lleva cada producción: «Hay nuevos dueños, así que estamos hablando de algo muy a futuro. Capaz no es este año, sino el que viene, porque están viendo presupuestos», aseguró el famoso. Además, habría pedido que su amiga Flor Peña integre el jurado del certamen de canto.
Hay proyectos que nacen como solución. Y hay otros que aparecen cuando el sistema empieza a mostrar grietas. Este está claramente en la segunda categoría. En 2024, el Canal de Panamá (una de las arterias más importantes del comercio global) tuvo que reducir su capacidad. La razón no fue política ni económica. Fue agua. O mejor dicho, la falta de ella.
El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) no es un canal en el sentido clásico. No hay esclusas, ni barcos atravesando selva, ni millones de litros de agua moviéndose entre océanos. Lo que hay es otra lógica.
Una red logística que combina puertos y ferrocarril para conectar el Pacífico con el Golfo de México a lo largo de más de 300 kilómetros. En el centro de todo está la Línea Z, que une Coatzacoalcos con Salina Cruz y que ya entró en operación con servicios de carga. La idea es simple de explicar, pero difícil de ejecutar: descargar mercancía de un barco, cruzarla por tierra en tren y volver a embarcarla al otro lado. Un “canal seco”.
Por qué ahora
Durante años, competir con el Canal de Panamá era poco menos que una fantasía. Su eficiencia, su infraestructura y su ubicación lo convertían en una pieza casi insustituible. Pero el cambio climático está alterando esa ecuación.
El canal depende del agua dulce del Lago Gatún. Y cuando ese nivel baja, todo el sistema se resiente. Menos tránsitos, restricciones de calado, colas más largas. En 2024, eso dejó de ser una hipótesis para convertirse en una realidad operativa. México no busca reemplazarlo. Eso sería irreal. Pero sí quiere ofrecer una alternativa cuando el calendario aprieta y los costos empiezan a subir.
El argumento ambiental (y sus matices)
Mover carga en tren en lugar de hacerlo por carretera tiene ventajas claras. En términos generales, el ferrocarril emite bastante menos CO₂ por tonelada transportada que los camiones pesados. Eso convierte al CIIT en algo más que una infraestructura logística. También es, al menos sobre el papel, una apuesta por una movilidad más eficiente. Pero hay un matiz importante.
Construir esa infraestructura implica intervenir un territorio complejo. El Istmo de Tehuantepec no es un lienzo vacío. Es una de las regiones con mayor biodiversidad de México y también una zona con tensiones sociales históricas. Y eso cambia la conversación.
Detrás de los kilómetros de vía hay algo menos visible: movimiento de tierras, cambios en drenajes naturales, impacto en ecosistemas y presión sobre comunidades locales. Documentos vinculados al propio proyecto reconocen riesgos como contaminación del agua, pérdida de hábitats y alteraciones en la flora y fauna. A eso se suman los conflictos sociales asociados al uso del suelo y a la transformación del territorio. No es un detalle menor.
Porque si el proyecto quiere sostener el discurso de sostenibilidad, no alcanza con que el tren emita menos que un camión. Tiene que demostrar que el conjunto del sistema (obra, industria, operación) también lo hace.
Mucho más que un tren
El corredor no es solo infraestructura. Es también una apuesta industrial. El plan incluye polos de desarrollo pensados para atraer empresas, generar empleo y convertir la región en un nodo logístico de escala internacional. Eso implica fábricas, servicios, energía, agua, residuos. Es decir, implica todo.
Y ahí aparece otro desafío: medir lo que ocurre. Auditorías recientes ya han señalado la necesidad de mejorar los sistemas de seguimiento ambiental y de crear indicadores claros para evaluar impactos y mitigaciones. Sin datos, todo queda en promesa.
Una alternativa imperfecta, pero estratégica
El Corredor Interoceánico no va a reemplazar al Canal de Panamá. No tiene sentido plantearlo así. Los tiempos, los costes y la logística son distintos. Pero tampoco hace falta que lo haga.
En un mundo donde las cadenas de suministro son cada vez más sensibles a cualquier interrupción, tener una alternativa (aunque sea parcial) puede marcar la diferencia. Y eso es, en el fondo, lo que está construyendo México. No un sustituto. Sino una válvula de escape.
Luego de las polémicas declaraciones de Migue Granados en el que acusa a Luzu TV de mandar a atacar a una de las influencers que se fue del canal para Olga, Nico Occhiato le respondió y consideró que se trataba de una “boludez antómica”. “Que se ponga a laburar”, disparó.
Granados había estado presente en el streaming de Martín Cirio y allí se refirió al tema: «Lo que pasa es que Tarde de Tertulia era el programa más Luzu de Luzu. Vinieron los chicos y eran todos divinos y tenían ganas de laburar de hacer eventos y producciones especiales».
«Cuando registramos TDT ahí se armó. Lo que me hizo mal fue que cuando vino Marti, en vez de ser un disfrute fue oficiar de contención y hablar directamente con los padres, porque tiene mil mambos. Y de ese lado hay un fanatismo de ‘hagamosla mierda por desagradecida’. Cuando la piba ya era youtuber, cuando la piba tiene talento, paren un poco. Estuvo armado eso, después recularon«, consideró el conductor de Soñé que volaba.
Nico Occhiato
Redes sociales
Occhiato fue consultado sobre el tema y respondió que “fue una boludez” y sumó: “Conozco los problemas que tuvo Marti, porque laburó acá. Pero eso que desde acá se mandó a gente a atacar o bardear me parece una boludez atómica«.
«Me parece una ‘conspiranoica’ rara. Aparte eso sucedió en Twitter y la gente en Twitter opina lo que quiere. ¿Cómo voy a tener de mandar o decirle a la gente lo que tiene que opinar? Me pareció una boludez grande, la verdad», respondió en Intrusos.
Y agregó: «Cuando se te se va un equipo completo, cuando te registran un nombre estando el programa al aire, obvio que me enojé, me calenté, y se vio al aire. Este es un formato en el que se nota todo lo que pasa al aire, y sí, obvio, me enojé. Me enojé un poco y a los dos minutos me puse a formar otro programa, que hoy por suerte es el que lidera las tardes. Así que le recomiendo que se ponga a laburar también, qué sé yo».
Netflix arranca el mes de abril con el estreno de la temporada 3 de uno de sus dramas juveniles que más han sorprendido. Mar de fondo (cuyo título original es Knokke Off) regresa a la plataforma con una nueva saga de mentiras, secretos y una buena dosis de romantiqueo adolescente.
El estreno oficial de la serie en España llegó el pasado viernes 3 de abril y lo hizo desde bien temprano, como es habitual en los estrenos de Netflix.
Siguiendo el hilo de los episodios de las dos anteriores temporadas, para esta tercera parte la plataforma de streaming lanzó los 8 capítulos de golpe. Knokke Off, como se titula realmente, es una ficción de origen belga, por lo que gran parte de sus escenas están rodadas en este país. En concreto, la producción se trasladó a la zona costera de Knokke (de ahí el nombre).
Otros de los paisajes que podemos ver también en esta serie juvenil pertenecen a la región de Flandes.
Sinopsis de Mar de Fondo, la serie belga que tiene su nueva temporada en Netflix
Tras varios meses recluida en una institución psiquiátrica, Louise (Pommelien Thijs) vuelve a Knokke decidida a reconstruir su vida. Sin embargo, al regresar descubre que nada es como lo dejó. Alex (Willem De Schryver) y Daan (Eliyha Altena) ocultan más de lo que admiten, y el otrora imbatible imperio inmobiliario de los Vandael se encuentra al borde del colapso.
Cuando la tensión amenaza con desbordarse, aparece alguien capaz de cambiarlo todo: Anton Vermeer (Daan Schuurmans), su enemigo más temido. A partir de ese momento, viejas deudas, secretos enterrados y mentiras peligrosas comienzan a converger.
Entre la lealtad, la ambición y la supervivencia, Louise, Daan y Alex deberán tomar una decisión que podría marcar su destino para siempre.
mar de fondooo 3
Tráiler de Mar de Fondo
Embed – Mar de Fondo | Tráiler en Español (Serie de Netflix)
Reparto de Mar de Fondo
El reparto de la serie belga Mar de fondo (Knokke Off), que es tendencia en Netflix, está encabezado por jóvenes talentos europeos. La historia sigue a un grupo de amigos durante un verano en la costa belga, enfrentando las presiones de su clase social y secretos familiares.
Pommelien Thijs: interpreta a Louise Basteyns.
Willem De Schryver: interpreta a Alexander Vandael.
La escena electrónica nacional se prepara para una de las citas más esperadas del mes: Vicious Live, el evento insignia de Vicious Magazine, desembarca en Málaga el próximo sábado 25 de abril con una propuesta musical de primer nivel en la emblemática sala True Club
Consolidado como uno de los conceptos más vibrantes dentro del circuito clubbing, Vicious Live continúa su recorrido llevando la esencia de la música electrónica a distintas ciudades, apostando por una cuidada selección artística y una experiencia sonora de alto impacto.
Para esta edición en Málaga, el cartel estará liderado por Crusy, uno de los nombres más destacados de la escena house actual, cuya proyección internacional y presencia en sellos de referencia lo han convertido en un imprescindible en cabinas de todo el mundo. Su energía y conexión con el público prometen una sesión memorable.
Le acompañará Claudia Tejeda, artista malagueña en pleno ascenso, que representa el talento local con un sonido fresco y elegante que está conquistando pistas dentro y fuera de Andalucía.
El line-up se completa con la presencia del portugués Bubba Brothers, conocido por su potente dj set cargado de groove, junto a Daobat, Driver y Karlos Molina, quienes aportarán diversidad sonora y mantendrán la pista en constante ebullición durante toda la noche.
La cita en True Club Málaga promete convertirse en un punto de encuentro para los amantes de la música electrónica, donde la calidad musical, la producción y el espíritu de comunidad serán protagonistas.
Vicious Live reafirma así su compromiso con la cultura clubbing, ofreciendo eventos donde convergen artistas consolidados y talentos emergentes, en una apuesta firme por el presente y el futuro de la música electrónica.
Una noche, una ciudad y una experiencia que no dejará indiferente a nadie.
Daredevil: Born Again regresó la semana pasada a Disney Plus con su segunda temporada, pero el equipo de la serie ya ha comenzado la filmación de la tercera.
Charlie Cox ya confirmaba a finales de marzo, poco antes de que se estrenaran los nuevos episodios de su serie.
Krysten Ritter se estrenó como superheroína de Marvel en la serie Jessica Jones de Netflix que llevaba el nombre de su personaje, y pudo repetir su papel en The Defenders para Disney Plus.
La primera será Mike Colter, que volverá a dar a vida a Luke Cage, un exconvicto con fuerza sobrehumana y piel irrompible que hizo su primera aparición en Jessica Jones.
Daredevil: Born Again regresó la semana pasada a Disney Plus con su segunda temporada, pero el equipo de la serie ya ha comenzado la filmación de la tercera confirmando algunos regresos muy esperados.
Charlie Cox ya confirmaba a finales de marzo, poco antes de que se estrenaran los nuevos episodios de su serie, que había estado rodando la temporada 3, y ahora nos llegan novedades sobre su rodaje, que está teniendo lugar estos días en Nueva York.
Krysten Ritter se estrenó como superheroína de Marvel en la serie Jessica Jones de Netflix que llevaba el nombre de su personaje, y pudo repetir su papel en The Defenders para Disney Plus. Daredevil: Born Again ha sido la última afortunada en tenerla entre sus filas, mostrándonos su regreso en la segunda temporada en curso de la serie, pero no será la única, ya que también estará presente en su temporada 3.
jessica
Cuál es el reencuentro que tendrá Jessica Jones en la tercera temporada de Daredevil: Born Again
Junto a Krysten Ritter, también se ha podido ver en el set de rodaje a otras dos estrellas con las que ya había compartido pantalla en ambas series y que se adentrarán en el universo de Daredevil: Born Again con su tercera temporada.
La primera será Mike Colter, que volverá a dar a vida a Luke Cage, un exconvicto con fuerza sobrehumana y piel irrompible que hizo su primera aparición en Jessica Jones antes de protagonizar su propia serie para Disney Plus bautizada como su personaje.
La segunda será Finn Jones como Danny Rand o Iron Fist, un monje budista multimillonario que puede aumentar su fuerza a niveles sobrehumanos y que tuvo su propia serie en Disney Plus, para luego hacer apariciones tanto en The Defenders como en Luke Cage. Y ahora ambos se preparan para su regreso al UCM en la temporada 3 de Daredevil: Born Again.
Durante cerca de dos años, los drones han sido los verdaderos protagonistas del frente ucraniano. Baratos, desechables y letales, ampliaron la vulnerabilidad del campo de batalla hasta límites inéditos. Pero la historia militar es cíclica: toda revolución trae su contrarrevolución. Y ahora, dos tecnologías (los láseres de alta precisión y las armas de radiofrecuencia) están empezando a desmontar la supremacía aérea de estos vehículos. Su aparición podría marcar el comienzo de una nueva fase en la guerra del siglo XXI.
La era de los drones y el principio del contraataque tecnológico
Ningún ejército moderno había dependido tanto de los drones como Ucrania. Se calcula que entre 60% y 70% de las bajas ucranianas están vinculadas directa o indirectamente a drones kamikaze, de reconocimiento o de ataque. Su proliferación ha reconfigurado el frente, extendiendo la zona de peligro 10 a 15 kilómetros más allá de la línea de contacto y haciendo vulnerables posiciones que antes se consideraban seguras.
Los drones no solo atacan: observan artillería, ajustan fuego, coordinan unidades y vigilan durante horas desde el aire. La combinación de autonomía, bajo coste y disponibilidad masiva parecía haber desplazado para siempre a los aviones tripulados en conflictos de desgaste. Pero esa supremacía está empezando a encontrarse con un freno.
Láseres y radiofrecuencia: las dos armas que están desmontando la ventaja de los drones
La primera gran innovación es DragonFire, el arma láser desarrollada por el Reino Unido. Diseñada como defensa naval, puede destruir un dron con una precisión quirúrgica: apunta a un objetivo del tamaño de una moneda desde un kilómetro de distancia, y su coste por disparo es de apenas 10 libras. La Marina Real planea instalarlo a partir del año 2027. Sin embargo, su desventaja es clara: necesita línea de visión. Si hay niebla, nubes bajas o humo, el láser pierde eficacia.
Ahí entra la segunda gran tecnología: las armas de radiofrecuencia, pensadas para emitir pulsos capaces de freír la electrónica de un dron en pleno vuelo. No requieren visión directa, funcionan con mal tiempo y, a diferencia del láser, pueden neutralizar varios blancos simultáneamente.
Su inconveniente es igual de significativo: no discriminan objetivos. Cuando se activa un pulso de radio, ninguna aeronave amiga puede estar operando en el área. Aun así, juntas representan algo más grande: el retorno al clásico “avance-contramedida” que ha definido la guerra desde los tanques de 1916 hasta las defensas antimisiles modernas.
La guerra aérea del futuro ya no está escrita
El dominio de los drones parecía inevitable. Baratos, difíciles de interceptar y letales, se presentaban como la próxima revolución estable. Pero la aparición de armas láser y sistemas de radiofrecuencia reabre el tablero, mostrando que ninguna tecnología es definitiva en el campo de batalla.
Lo que veremos en Ucrania (y después, claramente, en otros conflictos) será una carrera de adaptación constante. Drones más rápidos, sigilosos o resistentes frente a láseres más precisos y pulsos de radio más potentes. La guerra del futuro volverá a ser un juego de acción y reacción, y el dominio final no está garantizado para nadie.
China no suele anunciar sus ambiciones como lo hacen otras potencias. No necesita una keynote futurista, ni una puesta en escena al estilo Silicon Valley para dejar claro hacia dónde va. Lo suyo es más frío, más burocrático y, precisamente por eso, más revelador: convierte sus objetivos estratégicos en planes de Estado.
Eso es exactamente lo que acaba de hacer con su nuevo plan quinquenal 2026-2030, una hoja de ruta que no solo marca las prioridades económicas del país, sino que también deja al descubierto cómo Pekín imagina la próxima gran batalla global: una donde el poder no dependerá solo del dinero o del ejército, sino de quién controle antes la inteligencia artificial, la automatización, la energía avanzada y la infraestructura tecnológica del futuro.
Y lo más interesante es que este nuevo plan no se lee como una simple agenda de crecimiento. Se parece más a un manual de supervivencia para una era de rivalidad tecnológica, fragmentación económica y tensiones geopolíticas cada vez menos disimuladas. Tal como recoge la comunicación oficial del gobierno chino, el período 2026 – 2030 será decisivo para acercarse a su meta de modernización hacia el año 2035, mientras que Reuters remarca que el corazón del documento pasa por reforzar la autosuficiencia tecnológica, el músculo industrial y la resiliencia nacional frente a un contexto internacional mucho más hostil que hace apenas unos años.
China ya eligió qué tecnologías quiere convertir en poder real
La parte más llamativa del nuevo plan no es que China quiera innovar. Eso ya lo sabíamos. Lo realmente importante es dónde ha decidido concentrar sus fichas y con qué nivel de urgencia pretende hacerlo.
Uno de los sectores más llamativos es el de las interfaces cerebro-computadora, una tecnología que hasta hace poco parecía reservada a laboratorios experimentales y a titulares medio futuristas, pero que ahora China ha elevado a categoría de prioridad nacional. La lógica detrás de esta apuesta no es solo médica. También es industrial, estratégica y, si se quiere mirar con algo de frialdad, geopolítica. Según Reuters, Pekín ya está empujando esta industria con una visión bastante más agresiva que la de muchos países occidentales, buscando acelerar su desarrollo comercial y convertirla en una de las tecnologías emergentes más importantes de la próxima década.
A eso se suma el 6G, aunque aquí conviene no caer en el error de pensar que China solo quiere una red “más rápida” que el 5G. Lo que está buscando es algo bastante más profundo: integrar inteligencia artificial, automatización industrial, vehículos conectados, ciudades inteligentes y procesamiento masivo de datos en una misma infraestructura. Es decir, construir la red sobre la que podría operar buena parte de la economía del futuro.
También aparece con mucha fuerza la apuesta por los robots humanoides, un sector donde China ya tiene una ventaja que no siempre se menciona lo suficiente: puede combinar investigación, fabricación a escala, cadenas de suministro locales y capacidad de abaratar producción con una velocidad que muy pocos países pueden igualar. En otras palabras, si los robots humanoides terminan siendo una industria gigantesca en la próxima década, China no quiere ser cliente. Quiere ser fábrica, proveedor y estándar.
La parte más ambiciosa del plan está en lo que todavía nadie domina del todo
Y ahí es donde este documento se vuelve especialmente interesante. Porque China no solo está reforzando sectores donde ya compite con mucha fuerza. También está apostando por tecnologías que todavía están en una fase más incierta, donde el liderazgo aún no está del todo definido.
Entre ellas aparece la tecnología cuántica, un terreno donde Pekín lleva años invirtiendo con la paciencia de quien no espera resultados inmediatos, pero sí ventajas estratégicas a medio plazo. Lo mismo ocurre con la fusión nuclear, una promesa científica que durante décadas pareció más cercana a la ciencia ficción que a una solución real, pero que hoy vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias de los grandes Estados. Si alguien consigue transformar la fusión en una fuente de energía viable antes que el resto, no solo habrá resuelto una parte del problema energético: habrá alterado el equilibrio industrial y geopolítico del siglo.
Otro de los conceptos que más llama la atención del nuevo plan es la llamada “economía de baja altitud”, una expresión con la que China agrupa el desarrollo de drones, logística aérea, taxis voladores eléctricos y nuevos usos comerciales del espacio aéreo urbano. Puede sonar a concepto inflado, pero detrás hay una intención muy concreta: ordenar, regular y liderar una industria antes de que otros la conviertan en dominante.
En paralelo, el plan también refuerza áreas como la exploración espacial, la investigación en aguas profundas y la actividad polar. No porque China quiera llenar el documento de palabras grandilocuentes, sino porque entiende algo muy simple: en la próxima etapa de competencia global, la ciencia de frontera también será una forma de influencia.
Pero el documento también dice algo mucho más serio: China se está preparando para un mundo peor
Y probablemente ahí esté la clave real de todo. Porque si uno se queda solo con la lista de tecnologías emergentes, puede pensar que este plan es simplemente una continuación del viejo sueño chino de modernización acelerada. Pero en realidad hay una capa más profunda. Este documento también es una respuesta al contexto internacional actual: un mundo más proteccionista, más fragmentado, más militarizado y más dispuesto a convertir la tecnología en arma de presión.
Reuters recoge que uno de los grandes ejes del nuevo plan es reforzar la seguridad económica, energética y alimentaria del país, además de reducir vulnerabilidades en sectores industriales sensibles. Eso significa menos dependencia del exterior, más inversión en producción nacional, más control sobre recursos estratégicos y más capacidad de sostener la actividad incluso en escenarios de crisis.
Ahí entran también las zonas industriales del interior, el fortalecimiento de cadenas críticas y el esfuerzo por asegurar acceso a energía, minerales y suministros básicos. Visto así, el plan no solo intenta hacer a China más rica o más avanzada. Intenta hacerla más resistente.
Y eso cambia por completo la lectura. Porque ya no estamos hablando únicamente de una estrategia de innovación. Estamos hablando de una arquitectura nacional pensada para aguantar presión, sanciones, desacoplamientos tecnológicos o incluso escenarios mucho más tensos.
El gran problema es que querer liderar el futuro no significa poder fabricarlo sin tropiezos
Ahora bien, que China tenga claro hacia dónde quiere ir no significa que vaya a conseguirlo todo. Ese es justamente el punto donde conviene bajar un poco la épica y mirar el cuadro completo. The Economist expresa en uno de sus análisis recientes que China ha demostrado una capacidad extraordinaria para dominar sectores industriales maduros o semimaduros, como las baterías, la energía solar o buena parte de la movilidad eléctrica. Pero cuando se trata de áreas mucho más complejas, con más incertidumbre técnica o con cuellos de botella todavía muy difíciles de romper, la historia se vuelve bastante menos lineal.
El ejemplo más evidente siguen siendo los chips avanzados. China ha avanzado, sí, pero sigue chocando contra restricciones, dependencia tecnológica y barreras industriales que no se resuelven con simple voluntad política. Lo mismo puede decirse, en distintos grados, de varias de las tecnologías que ahora aparecen como prioritarias en el nuevo plan. Hay sectores donde el liderazgo todavía está completamente abierto, pero también donde el desafío técnico, comercial o regulatorio sigue siendo enorme.
Eso no invalida la ambición china. Lo que hace es volverla más interesante. Porque por primera vez en bastante tiempo, Pekín no solo está intentando dominar lo que ya funciona. También está intentando adelantarse a lo que todavía no terminó de existir.
Y para sostener una apuesta así, China necesita algo que hoy ya no le sobra: crecimiento cómodo
Ese es otro de los puntos menos vistosos del plan, pero uno de los más decisivos. Porque toda esta arquitectura de innovación, autosuficiencia y expansión industrial necesita financiación, estabilidad y capacidad de absorber errores. Y ahí la economía china ya no se mueve con la misma facilidad que hace diez o quince años.
De acuerdo con el Banco Mundial, el crecimiento de China viene desacelerándose gradualmente y el contexto para los próximos años es mucho menos generoso que en sus etapas de auge más explosivas. El propio Banco Mundial proyectó que el crecimiento podría moderarse hasta alrededor del 4% en 2026, en un contexto marcado por restricciones comerciales, debilidad de la demanda interna y presiones estructurales sobre la inversión.
A eso se suma otro dato importante: aunque China ya no puede ser leída como una economía emergente clásica, tampoco ha completado del todo su salto hacia una renta alta consolidada. Según datos del Banco Mundial, su PIB per cápita sigue lejos del nivel de las economías más desarrolladas, lo que obliga al país a resolver una tensión muy delicada: seguir escalando tecnológicamente mientras lidia con una transición económica interna cada vez más compleja.
En ese sentido, el nuevo plan no es solo una apuesta al futuro. También es una forma de ganar tiempo frente a sus propias fragilidades.
Lo más importante del nuevo plan chino no es lo que promete, sino lo que deja entrever
Y lo que deja entrever es bastante potente. China ya no se comporta como una potencia que simplemente quiere seguir creciendo. Se está moviendo como un país que cree que la próxima década va a decidir quién controla los sectores que definirán el poder global: inteligencia artificial, automatización, energía avanzada, infraestructura digital, capacidad industrial y resiliencia estratégica.
Por eso este plan importa tanto. No porque vaya a cumplir cada promesa con precisión quirúrgica, ni porque todo lo que aparece ahí vaya a convertirse en éxito. Importa porque deja claro que China ya no piensa el futuro como una posibilidad abstracta. Lo está organizando como una carrera concreta. Con calendario, con prioridades, con sectores definidos y con una idea bastante clara de qué tipo de mundo cree que se viene.
Y si esa lectura es correcta, entonces la gran pregunta ya no es si China quiere liderar el futuro. La gran pregunta es cuántos países están realmente preparados para competir con un rival que lleva años planeándolo como si fuera una cuestión de supervivencia.
Luciana Salazar reconoció que nunca había salido con una persona con un poder adquisitivo más bajo que el de ella porque no se las cruza y deslizó: «No tuve la oportunidad, tampoco conocí«.
«No es el ambiente donde uno está acostumbrado a estar con la gente, la realidad es esa», explicó la modelo en el canal de streaming de Martín Cirio y aclaró: «Aun cuando no era conocida tenía un novio abogado y venía de una familia bien».
En cuanto a los requisitos que debería cumplir esta persona pobre hipotética remarcó que «tendría que tener un encanto». Así que dejó abierta la posibilidad mínima de salir con un pobre.
En la misma entrevista desmintió las versiones sobre que le tiñe el pelo a su hija. «Es muy albina igual, entiendo a la gente que cree eso. Yo era blanca igual que ella o más. Nosotros venimos de una familia que somos todos rubios de ojos claros, ¿qué quieren, que vaya en contra de mi genética? Mi hija es igual a mí», concluyó.
Cómo se veía Luciana Salazar cuando era joven
Con el paso de los años, Luli se convirtió en una de las figuras más reconocidas de Argentina, pero también en una de las que más veces pasó por el quirófano debido a la presión estética característica de su rubro laboral. Las transformaciones incluyeron cambios en el rostro, retoques en el cuerpo y una rutina de entrenamiento exigente combinada con cuidados estrictos en la alimentación, que consolidaron una imagen mucho más definida y mediática.
A los 20 años, Salazar comenzó a ser conocida cuando posó para revistas de renombre. Su look inicial, más simple y sin grandes intervenciones, contrastaba con el estilo actual: una figura tonificada, labios más voluminosos y rasgos más marcados, resultado de varias cirugías estéticas que acompañaron su ascenso en la farándula.