Shakira fue la encargada de inmortalizar una frase del nuevo feminismo: «Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan» pero la verdadera pionera en monetizar las rupturas amorosas es Wanda Nara. Así lo señaló una influencer coreana que dio lujo de detalles sobre el Wandagate en redes sociales y convirtió la vida de la empresaria en un «lore coreano«.
«Su nombre es Wanda Nara, se ve hermosa y su super poder es monetizar sus rupturas amorosas«, así empieza el reel de Stehpanie Soo que se convirtió en tendencia en Corea y que se viralizó en nuestro país. El affaire entre Eugenia «La China» Suárez y Mauro Icardi que rompió la sólida pareja del futbolista con la conductora de Mastechef y que sacudió a la farándula en octubre de 2021 llegó al otro lado del continente.
La reconocida influencer de Corea del Sur investigó sobre la vida de la mayor de las Nara y se llevó una grata sorpresa: «Wanda Nara hace negocios, sabe lo que hace«, sorprendió a sus seguidores y desarrolló con lujo de detalles el Wandagate y la vida exitosa de la empresaria argentina. El video titulado «Jugador de fútbol crece idolatrando a una estrella deportiva, se une a su equipo y luego se roba a su esposa e hijos”, es uno de los más vistos en su canal de Youtube.
Stehpanie Soo empezó contando la historia del triángulo amoroso entre Maxi Lópoez. Wanda Nara y Mauro Icardi con humor e ironía sobre el papel de la empresaria en la polémica historia. Una hora y cuatro minutos le dedicó la influencer coreana a la vida de la mediática y todos sus escándalos.
La youtuber dueña de más de 7 millones de seguidores, también relató el escándalo con La China Suárez: «En ese entonces, ella escribió, esta es la traducción: ‘Otra familia que destruiste. Eres una zorra rompehogares’”, explicó mientras su compañero detrás de cámara reaccionó sorprendido.
Para Soo, Wanda Nara es una mujer inteligente que supo aprovechar todos sus malos momentos para monetizarlos: «¿Qué? Ella dice, ‘Soy virgen’, y todos están confundidos. Realmente no saben cómo sentirse respecto a Wanda, pero comienza a volverse viral. Va a todos los principales programas de entrevistas, luego empieza a participar en estos reality shows. Sale en los tabloides todos los días, y simplemente le están pagando. Wanda está aquí haciendo movimientos para ganar dinero. Wanda sabe lo que está haciendo, y es inteligente en ello. Es una mujer muy inteligente”.
“Ella está intentando ser una mujer de negocios…”, explicó la influencer en su video que además destacó que la mediática trascendió su rol de «esposa de» para transformarse en su propia marca: “Pero es muy emocional al respecto. Ella simplemente es fiel a sí misma. Dice, ‘No voy a ser una esposa de un jugador. Voy a ser Wanda’”.
Hay algo bastante extraño (y muy siglo XXI) en la idea de que un pozo petrolero pueda terminar produciendo Bitcoin. No porque sea imposible. Justamente al revés: porque empieza a tener demasiado sentido.
Durante décadas, una parte del gas natural que aparece asociado a la extracción de petróleo simplemente se desperdició. A veces porque no había ductos para transportarlo. A veces porque moverlo no compensaba económicamente. Y muchas veces porque, dentro de la lógica del negocio, el foco estaba en otra parte: el crudo. El resultado fue una imagen tan habitual como incómoda en la industria energética: la quema de gas en antorchas, ese fuego permanente que arde en muchos yacimientos porque hay un recurso disponible… pero no una forma rentable de usarlo.
Ahora eso está cambiando. Y el giro tiene algo de ironía tecnológica: ese excedente energético está empezando a convertirse en electricidad para mover centros de datos, minería de Bitcoin y cargas de trabajo de inteligencia artificial.
La idea es simple y brutalmente pragmática: si no puedes mover el gas, mueve las computadoras
Ese es el núcleo del modelo. En lugar de extraer el gas y enviarlo a otro lugar, algunas compañías están haciendo algo bastante más directo: instalar infraestructura computacional junto al propio yacimiento.
No hablamos de oficinas ni de servidores tradicionales dentro de una ciudad, sino de centros de datos modulares, muchas veces montados en contenedores, que pueden desplegarse directamente en campo.
Allí, el gas residual se usa para generar electricidad fuera de la red eléctrica convencional. Esa energía alimenta equipos capaces de ejecutar tareas de alto consumo computacional, desde minería de criptomonedas hasta procesamiento intensivo vinculado con IA. Dicho sin vueltas: se transforma un excedente energético difícil de transportar en un activo digital fácil de monetizar. Y en un mundo donde el cómputo se volvió una materia prima, eso empieza a ser muy valioso.
Bitcoin encaja especialmente bien en este modelo por una razón bastante fría: puede consumir energía en cualquier parte
No toda carga computacional sirve igual para este esquema. Pero Bitcoin sí. La minería de Bitcoin tiene una ventaja operativa muy clara: no necesita estar físicamente cerca de un usuario, de una ciudad ni de un centro logístico tradicional. Solo necesita energía, hardware, refrigeración razonable y conectividad suficiente. Eso la vuelve perfecta para este tipo de escenarios.
Si tienes un pozo en medio de la nada con gas que no estás monetizando bien, puedes convertirlo en electricidad y usar esa electricidad para alimentar máquinas que compiten por validar bloques en la red Bitcoin. Y ahí aparece algo clave: en lugar de vender un recurso energético en bruto, estás vendiendo cómputo convertido en dinero digital.
La otra gran pieza del rompecabezas es la inteligencia artificial, porque su hambre energética se está volviendo un problema real
Si Bitcoin fue el primer gran candidato para este modelo, la IA aparece ahora como el siguiente salto lógico. Los sistemas de inteligencia artificial, sobre todo los vinculados con entrenamiento e inferencia a gran escala, están disparando la demanda energética de los centros de datos en todo el mundo. Y eso ya empezó a generar tensiones bastante serias.
No solo por el precio de la energía. También por la disponibilidad. Cada vez es más evidente que uno de los grandes cuellos de botella de la revolución de la IA no es el chip, sino la electricidad. Y ahí el modelo “off-grid” se vuelve especialmente atractivo: en lugar de enchufar más infraestructura a redes urbanas ya exigidas, algunas compañías prefieren instalar cómputo directamente donde la energía está disponible, aunque esté lejos de todo.
Sobre el papel, la idea parece eficiente. Pero la parte realmente interesante está en el matiz
A primera vista, el argumento es fuerte: si ese gas ya iba a ser quemado o desperdiciado, usarlo para generar electricidad y cómputo suena mejor que simplemente dejarlo escapar o prenderle fuego. Y, en cierto sentido, lo es.
Porque parte del gas asociado en la industria petrolera se termina perdiendo por limitaciones logísticas o económicas, no porque no tenga valor intrínseco. Reaprovecharlo puede reducir emisiones por venteo o quema ineficiente y darle una salida más controlada. Pero eso no convierte automáticamente el modelo en “verde”. Y ahí está el matiz importante.
Porque transformar gas en Bitcoin puede ser más eficiente que desperdiciarlo. Pero sigue siendo una forma de consumir gas
Ese es el punto que conviene no romantizar. El modelo mejora la eficiencia del sistema, sí. Pero no deja de estar basado en combustibles fósiles. Lo que cambia es la lógica del uso, no la naturaleza del recurso. En otras palabras: es una optimización industrial, no necesariamente una revolución limpia.
Por eso el debate no es trivial. Para algunos, esta tecnología reduce desperdicio y mejora la huella operativa de ciertos yacimientos. Para otros, simplemente encuentra una nueva manera de rentabilizar infraestructura fósil en la era del cómputo. Y las dos lecturas tienen algo de verdad.
Lo que sí parece claro es que la energía atrapada en lugares remotos está dejando de ser un problema y empieza a verse como una oportunidad computacional
Ese es, probablemente, el cambio más profundo que hay detrás de esta noticia. Durante mucho tiempo, el valor de la energía dependía muchísimo de la capacidad para transportarla. Si no podías moverla, conectarla o venderla, perdía utilidad económica. Pero el auge del cómputo distribuido está alterando esa lógica.
Porque ahora no siempre hace falta mover la energía. A veces basta con llevar la computación al lugar donde la energía ya existe. Y eso cambia bastante el mapa. Ya no se trata solo de dónde hay petróleo, gas o renovables. También de dónde se puede instalar poder de procesamiento rentable.
En el fondo, esta historia no trata solo de Bitcoin. Trata de una nueva forma de pensar la energía
Eso es lo verdaderamente potente de todo esto. Bitcoin es la puerta de entrada porque monetiza rápido, opera bien en entornos remotos y convierte electricidad en flujo económico casi inmediato. Pero detrás de eso hay una transformación más grande. La energía ya no se mide solo en barriles, megavatios o ductos.
Cada vez más, también empieza a medirse en capacidad de cómputo. Y eso significa que un pozo petrolero, un flare de gas o un excedente energético aislado podrían dejar de ser simplemente un problema de infraestructura para convertirse en otra cosa: una pequeña fábrica de datos, algoritmos y dinero digital.
La pregunta incómoda no es si esto funciona. La pregunta es qué tipo de futuro energético estamos construyendo con ello
Porque sí, la idea es brillante desde el punto de vista técnico. Tomar un recurso desperdiciado, convertirlo en electricidad local y usarlo para alimentar sistemas digitales intensivos es, sin duda, una solución ingeniosa. Pero también obliga a mirar un poco más allá del truco.
Si el futuro del cómputo (de Bitcoin, de la IA o de ambos) empieza a depender cada vez más de este tipo de soluciones, entonces la discusión ya no es solo tecnológica. También es energética. Industrial. Y, en última instancia, política. Porque detrás de cada bloque minado, cada modelo entrenado y cada rack encendido, sigue habiendo una pregunta vieja que todavía no resolvimos del todo: de dónde sale realmente la energía que alimenta el futuro.
Oriana Sabatini, quien hace casi un mes parió a su primera hija, Gia, anunció que firmó un contrato editorial con Penguin Random House Argentina para publicar su primera novela, un deseo que tiene desde su infancia. «Ahora ya soy mas grande, sigo teniendo miedo pero terminé una novela», afirmó la modelo en Instagram.
La actriz reveló que desde chica sabía que no se quería «morir sin escribir un libro» y lamentó: «Después crecí, no me morí pero dejé de escribir tanto. Me dio miedo leerme y no gustarme«. La esposa del futbolista de la Selección Paulo Dybala remarcó que «dentro de poquito» estará disponible su libro.
Dybala respaldó su sueño y la elogió en comentarios: «¿Todo bien hacés vos?». La publicación se llenó de buenos deseos y felicitaciones para esta etapa que se abre en la vida de Oriana a casi un mes de ser madre.
Oriana Sabatini Penguin Libros
Oriana Sabatini firmando el contrato editorial con Penguin Random House Argentina.
Instagram
«Estoy escribiendo mi novela, estoy re manija«, había anunciado la artista en marzo de 2025 en el canal de streaming OLGA y adelantó: «Es ficción, no vas a ser feliz leyéndola (risas). Igual es una historia de amor, es hermosa, la amo, estoy muy contenta«.
En la misma entrevista, la joven se definió como «una treintañera que lee fanfics de los dos mismos idiotas enamorándose». En su cuenta de TikTok, la escritora había compartido que su ship favorito es Dramione, pareja conformada por Draco Malfoy y Hermione Granger, personajes del universo de Harry Potter creado por J.K. Rowling; y que disfruta leer historias protagonizadas por ambos.
Embed – finalmente me digne a hacer la lista de mis top fics dramione, las pueden encontrar en AO3, enjoy 1. Manacled 2. Secrets And Masks 3. The Auction 4. Green Light 5. Draco Malfoy And The Mortifying Ordeal Of Being In Love 6. Rosemary For Rememberance 7. EXIT 8. Love And Other Historical Accidents 9. Bring Him To His Knees
@orianasabatini
finalmente me digne a hacer la lista de mis top fics dramione, las pueden encontrar en AO3, enjoy 1. Manacled 2. Secrets And Masks 3. The Auction 4. Green Light 5. Draco Malfoy And The Mortifying Ordeal Of Being In Love 6. Rosemary For Rememberance 7. EXIT 8. Love And Other Historical Accidents 9. Bring Him To His Knees
xo, Draco Malfoy – Oriana
De lo poco que adelantó sobre su primera obra y sus gustos conocidos públicamente, se puede esperar una historia muy romántica, pero trágica. De ese tipo de novelas que rompen el corazón de sus lectoras de una forma muy satisfactoria tras haberlas enamorado de sus personajes y el universo que comparten.
Oriana Sabatini debutará como conductora en OLGA
Cuando OLGA presentó su programación 2026 anunció el debut de Oriana al frente de True Crime, un ciclo de investigación policial. No estará sola: la acompañará Paulo Kablan, el especialista en casos criminales que le dará el toque de rigor al programa.
La propuesta tiene una particularidad, ya que no será en vivo, sino que se publicará una vez por semana en formato on demand a través de YouTube. El programa contará con la conducción de Kablan, reconocido periodista especializado en policiales, y marcará el estreno de Oriana Sabatini en este rol.
Oriana estudió tanatopraxia en la Universidad Maimónides, especializándose en la preparación, conservación y maquillaje de cadáveres para velorios. Impulsada por su interés en la muerte y en explorar un arte discreto y poco visible, decidió formarse en la disciplina que prepara los cuerpos para el velatorio. Para ello completó un curso teórico-práctico de seis módulos dictado por el especialista Daniel Carunchio, donde adquirió conocimientos y destrezas que le permitieron acercarse de manera profesional a este universo.
La actriz Érica Rivas confirmó que le «encantaría» volver a interpretar a María Elena Fuseneco en un spin off de Casados con hijosen formato vertical junto a Florencia Peña como Moni Argento, pero reconoció: «Yo la verdad no tengo idea, me parece que lo que hay que hacer es esperar«.
«No tengo idea, por ahí ustedes saben más que yo», insistió Rivas ante móviles de programas de espectáculo, como Puro Show de El Trece, y sobre el conflicto con el elenco de la serie deslizó: «Yo no volví a hablar, estaría bueno que hablen ustedes con ellos«.
La protagonista de Elena sabe no participó de la adaptación teatral de Casados con hijos en 2023 y criticó los chistes machistas del guion, según un mail que envió a los guionistas en 2020. La producción la reemplazó con Jorgelina Aruzzi en la piel de Azucena, la nueva esposa de Dardo.
Embed –
Al ser consultada por si se arrepentía de no participar en la adaptación teatral, Rivas aclaró: «No me arrepiento yo, no tengo nada que ver yo, a mí no me convocaron«. «Hay cosas que yo ya dije, ya hablé, pasó un montón de tiempo», desestimó la artista ante la insistencia de la prensa por su vínculo con sus excompañeros.
La serie vertical de María Elena Fuseneco y Moni Argento
La Pavada de Crónica había publicado en febrero que Florencia Peña y Érica Rivas volverían a trabajar juntas para un spin off vertical de Casados con hijos producido por Telefe que mostraría la vida de unas Moni y María Elena solterasantes de conocer a Pepe Argento y Dardo Fuseneco y casarse.
La filmación de este spin off significaría que las diferencias que se marcaron con la realización de la obra teatral fueron zanjadas, al menos entre las dos artistas. La versión comenzó a circular a la par que Telefe filmaba con Wanda Nara y Maxi López una serie vertical para este año.
La actriz Érica Rivas confirmó que le «encantaría» volver a interpretar a María Elena Fuseneco en un spin off de Casados con hijosen formato vertical junto a Florencia Peña como Moni Argento, pero reconoció: «Yo la verdad no tengo idea, me parece que lo que hay que hacer es esperar«.
«No tengo idea, por ahí ustedes saben más que yo», insistió Rivas ante móviles de programas de espectáculo, como Puro Show de El Trece, y sobre el conflicto con el elenco de la serie deslizó: «Yo no volví a hablar, estaría bueno que hablen ustedes con ellos«.
La protagonista de Elena sabe no participó de la adaptación teatral de Casados con hijos en 2023 y criticó los chistes machistas del guion, según un mail que envió a los guionistas en 2020. La producción la reemplazó con Jorgelina Aruzzi en la piel de Azucena, la nueva esposa de Dardo.
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Al ser consultada por si se arrepentía de no participar en la adaptación teatral, Rivas aclaró: «No me arrepiento yo, no tengo nada que ver yo, a mí no me convocaron«. «Hay cosas que yo ya dije, ya hablé, pasó un montón de tiempo», desestimó la artista ante la insistencia de la prensa por su vínculo con sus excompañeros.
La serie vertical de María Elena Fuseneco y Moni Argento
La Pavada de Crónica había publicado en febrero que Florencia Peña y Érica Rivas volverían a trabajar juntas para un spin off vertical de Casados con hijos producido por Telefe que mostraría la vida de unas Moni y María Elena solterasantes de conocer a Pepe Argento y Dardo Fuseneco y casarse.
La filmación de este spin off significaría que las diferencias que se marcaron con la realización de la obra teatral fueron zanjadas, al menos entre las dos artistas. La versión comenzó a circular a la par que Telefe filmaba con Wanda Nara y Maxi López una serie vertical para este año.
Pachu Peña está viviendo un gran romance desde hace 5 meses después de su separación con su esposa y madre de sus hijos, pero recién ahora se mostró por primera vez en público junto a su novia, 20 años menor que él.
Tal como se sabía, el humorista blanqueó su relación con Paula Paparella, hija del reconocido estilista Leo Paparella, pero hasta el momento su vínculo se mantenía con absoluta reserva de manera pública, aunque ambos comparten grandes momentos juntos en la intimidad y los suyos.
Lo llamativo es que, en las últimas horas, el también actor publicó en sus redes sociales una imagen donde ambos están de gala durante un evento social y sin hacer ningún tipo de comentarios solo la etiquetó en la foto.
En la misma se los puede ver a ambos abrazados, sonrientes y en un contexto de celebración: ella luce un vestido rojo con sandalias negras, mientras que el ex – VideoMatch tiene puesto un traje oscuro. De esta manera, dio por confirmado lo que en público aún no se había dado.
Pachu Peña, Paula Paparella, novia
Instagram
Pachu Peña confirmó su noviazgo con Paula Paparella: cómo comenzó su relación
El humorista Pachu Peña se divorció de su esposa Felicitas Isse Moyano tras casi 20 años y confirmó que decidió volver a apostar al amor durante una entrevista con El Trece, por lo que se generaron muchas preguntas alrededor de quién es su nueva novia, ya que tiene 21 años menos que él.
En diálogo con el programa de televisión Puro Show, Pachu fue consultado por la veracidad de los rumores de su nuevo romance y lo confirmó: «Sí, es así. Coincidimos de casualidad, yo venía mal con mi exmujer. Nos estamos conociendo, pasándola bien, yendo a comer con gente amiga«. De esta manera, el humorista reveló que comenzó una relación amorosa con Paula Paparella.
Para finalizar, el hombre de 63 años enfatizó: «Está todo bien. Estoy tranquilo, pensando en el programa y en mis hijos. Es día a día, estamos bien«. Con estas palabras, buscó mantener un perfil bajo con respecto a su nuevo romance y adelantó que no quiere exponer a su familia.
Hay algo que hacemos constantemente y sin pensar: pasar de la oscuridad a la luz sin quedarnos prácticamente ciegos. Entrar a un túnel, salir al sol, mirar una pantalla de noche, conducir al amanecer. Nuestro ojo ajusta la pupila, regula cuánta luz entra y sigue funcionando con una naturalidad que parece trivial, pero no lo es en absoluto.
Para las máquinas, de hecho, sigue siendo un problema serio. En robótica y navegación autónoma, uno de los grandes cuellos de botella no es tanto “ver más nítido” como seguir viendo bien cuando la iluminación cambia de golpe. Y eso, en el mundo real, pasa todo el tiempo.
La visión artificial siempre tuvo un problema con la luz porque las cámaras tradicionales no se adaptan como un ojo
Una cámara puede ofrecer una imagen excelente en condiciones controladas, pero fuera del laboratorio la historia cambia. Reflejos, deslumbramientos, zonas de sombra, contraluces o cambios bruscos entre interior y exterior pueden saturar el sensor o reducir su capacidad de interpretar lo que tiene delante.
Eso es especialmente delicado en sistemas que no solo miran, sino que además tienen que tomar decisiones a partir de lo que ven. Vehículos autónomos, robots móviles o sistemas de inspección industrial dependen de que la imagen no se degrade justo cuando el entorno se vuelve más imprevisible. Y ahí es donde entra este nuevo desarrollo.
Lo interesante del avance no es solo que se inspire en el ojo humano. Es que copia una de sus funciones más elegantes
Un equipo de ingenieros de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill presentó en Science Robotics un sistema visual que puede modificar su apertura de forma autónoma, imitando el comportamiento del iris humano.
La idea es sencilla de explicar, pero muy difícil de ejecutar bien: en lugar de usar una apertura fija o depender de mecanismos externos, el sensor cambia por sí solo la cantidad de luz que deja pasar. Eso significa que puede adaptarse en tiempo real a distintas condiciones de iluminación sin recurrir a motores, ajustes manuales ni estructuras rígidas tradicionales. Y ahí está una de las claves del trabajo.
En vez de usar una pieza mecánica clásica, el sistema se apoya en un material líquido que responde como si fuera parte de un tejido vivo
El corazón del dispositivo es un metal líquido conductor conocido como EGaIn, encerrado en una estructura sellada y combinado con una solución salina que reproduce ciertas condiciones bioinspiradas. Cuando la luz incide sobre el sensor, el sistema genera una señal que desplaza ese material dentro del dispositivo. Ese movimiento modifica la geometría de la apertura y, con ello, regula cuánta luz entra.
Lo fascinante es que el ajuste no ocurre como una orden externa, sino como una respuesta integrada en el propio sistema. En otras palabras, no es una cámara “corrigiendo” un problema después de verlo. Es un sensor que se adapta físicamente antes de que el problema lo desborde. Y eso se parece mucho más a un ojo que a una cámara convencional.
También cambia otra cosa importante: cómo se captura el entorno en los bordes de la imagen
Uno de los problemas habituales en óptica artificial es que muchas lentes funcionan muy bien en el centro del encuadre, pero empiezan a deformar o perder calidad en los extremos. En robótica, eso no es un detalle menor: muchas veces los obstáculos, movimientos o cambios más relevantes aparecen precisamente fuera del eje central.
El nuevo sistema incorpora una geometría más cercana a la curvatura de un ojo real, lo que permite mejorar el campo visual lateral y reducir parte de esa distorsión periférica. No se trata solo de captar más luz, sino de captar mejor el espacio completo. Ese matiz es importante porque acerca el dispositivo a una visión más útil en condiciones reales, no solo a una imagen más bonita en laboratorio.
Las pruebas muestran una mejora concreta en el rendimiento, y ahí es donde la idea deja de ser una curiosidad elegante
En los ensayos realizados por el equipo, el sistema fue sometido a condiciones de iluminación difíciles, con focos intensos, reflejos y escenarios pensados para reproducir situaciones complicadas del mundo exterior. Con lentes más convencionales, el rendimiento se resentía con bastante facilidad: la imagen tendía a saturarse y el sistema perdía precisión a la hora de interpretar correctamente la escena.
Con el nuevo diseño, en cambio, la capacidad de respuesta mejoró de forma clara. Según los resultados presentados, la precisión subió desde alrededor del 68% hasta el 83,5%, una diferencia lo bastante significativa como para que deje de ser solo una mejora de laboratorio y empiece a parecer una solución aplicable.
Eso abre una puerta mucho más grande que la de una cámara “más lista”
Lo interesante de este avance no es solo que mejore el rendimiento de un sensor. Es que apunta a una dirección bastante más profunda en el diseño de máquinas: dejar de compensar los límites del hardware únicamente con software, y empezar a construir sistemas que ya nazcan con respuestas más parecidas a las de un organismo.
Durante años, gran parte de la evolución de la visión artificial se apoyó en procesar mejor la imagen una vez capturada. Este trabajo propone algo distinto: hacer que el propio sistema visual responda de forma adaptativa desde su estructura física. Eso cambia bastante el enfoque. Porque ya no se trata solo de “ver más” o de “ver más definido”. Se trata de ver mejor en un mundo imprevisible.
En el fondo, este tipo de tecnologías apuntan a una idea cada vez más clara: las máquinas no necesitan parecer más inteligentes, sino más vivas
Y ahí está quizá la parte más interesante de toda esta historia. El avance no convierte a un robot en un ser biológico, claro. Pero sí muestra algo que empieza a repetirse en muchos campos de la ingeniería: cuando la tecnología quiere operar bien en el mundo real, cada vez recurre más a soluciones que la naturaleza ya resolvió hace millones de años.
No porque la biología sea romántica. Sino porque funciona. Y si este tipo de sistemas sigue evolucionando, lo que hoy parece una lente curiosa podría terminar siendo una pieza bastante habitual en robots, vehículos autónomos o dispositivos que necesiten hacer algo tan aparentemente simple como lo que hacemos nosotros a cada instante: seguir viendo bien cuando la luz cambia.
El espacio siempre se ha percibido como un lugar inmenso, prácticamente vacío, donde el margen para equivocarse parecía infinito. Esa idea empieza a quedarse vieja.
Un reciente incidente con un satélite de Starlink lo deja bastante claro: la órbita baja terrestre ya no es ese entorno limpio y predecible que solía ser. Y cuando algo falla, incluso si no es grave, la señal que deja es difícil de ignorar.
Lo que ocurrió no fue un choque espectacular, sino algo más silencioso y potencialmente más inquietante
El satélite, parte de la constelación de SpaceX, dejó de responder antes de fragmentarse en órbita a unos 560 kilómetros de altura. Poco después, sistemas de vigilancia espacial detectaron múltiples restos en la zona.
No hubo impacto con otro objeto ni señales de interferencia externa. La explicación inicial apunta a una anomalía interna, una de esas etiquetas que la industria utiliza cuando el origen exacto todavía no está claro. Y eso cambia el foco. Porque un fallo interno no es un evento aislado por definición. Es una posibilidad que puede repetirse.
Este no es un caso único y ahí empieza el verdadero problema
En diciembre de 2025 ya se había registrado un episodio similar. En aquel momento, un satélite de la misma red sufrió una anomalía energética que derivó en fragmentación parcial.
Dos eventos en pocos meses no hacen una tendencia por sí solos, pero sí bastan para que la comunidad científica y la industria empiecen a prestar más atención. No tanto por la pérdida de un satélite (la red está diseñada para absorber ese tipo de fallos), sino por lo que implica a nivel sistémico.
Cada fragmento cuenta, aunque acabe desintegrándose semanas después
Tras la explosión, se detectaron decenas de piezas orbitando junto al punto donde operaba el satélite. La buena noticia es que, según las estimaciones, esos restos terminarán reingresando en la atmósfera y desintegrándose. La menos buena es que, durante ese tiempo, siguen siendo objetos en movimiento a velocidades extremadamente altas.
Y en un entorno donde ya hay decenas de miles de objetos rastreados, cualquier nuevo fragmento añade complejidad.
El problema no es este satélite. Es la escala a la que está creciendo todo lo demás
La órbita baja de la Tierra está cambiando rápido. Muy rápido. En los últimos años, el número de satélites se ha disparado, impulsado en gran parte por proyectos como Starlink, que opera miles de unidades y planea desplegar muchas más.
Ese crecimiento tiene ventajas evidentes (conectividad global, servicios más rápidos, acceso en zonas remotas), pero también introduce una variable cada vez más difícil de gestionar: la congestión orbital. Cuantos más objetos hay, más complicado es coordinar trayectorias, evitar colisiones y responder a imprevistos. Y cuando algo se rompe, el sistema entero tiene que reaccionar.
Aquí aparece un concepto que lleva años preocupando a los expertos: el efecto dominó orbital
No hace falta un gran accidente para generar un problema serio. Basta con suficientes fragmentos en el lugar equivocado. Si esos restos impactan contra otros satélites, pueden generar nuevos fragmentos, que a su vez pueden provocar más colisiones. Es un escenario conocido como síndrome de Kessler, y aunque todavía no se ha materializado a gran escala, cada incidente lo vuelve un poco menos teórico.
Por eso, incluso eventos aparentemente controlados como este no pasan desapercibidos. No porque sean catastróficos, sino porque encajan dentro de una tendencia más amplia.
Las empresas tienen herramientas para evitar colisiones, pero el margen ya no es tan cómodo como antes
Las constelaciones modernas, incluida Starlink, están diseñadas con sistemas automatizados que permiten a los satélites ajustar su trayectoria para esquivar posibles impactos. Además, tras incidentes como este, se activan protocolos de seguimiento continuo para monitorizar cada fragmento y anticipar riesgos. Funciona. Pero funciona dentro de un equilibrio que se vuelve más delicado a medida que el entorno se llena. Porque evitar una colisión no depende solo de un satélite, sino de todos los objetos que comparten ese espacio.
Lo más relevante de este incidente no es el daño inmediato, sino lo que revela sobre el futuro del espacio cercano
SpaceX ha asegurado que el servicio no se verá afectado. Y probablemente sea así. La red tiene redundancia suficiente como para absorber la pérdida de unidades individuales.
Pero ese no es el punto más interesante. El verdadero impacto está en la conversación que vuelve a abrir: cómo gestionar un espacio que ya no es vacío, sino intensamente utilizado. Durante décadas, el desafío del espacio fue llegar. Hoy, empieza a ser convivir en él sin saturarlo.
La pregunta ya no es si podemos llenar la órbita de satélites. La pregunta es cuánto podemos hacerlo sin perder el control
El crecimiento de las megaconstelaciones no parece detenerse. Tampoco la demanda de conectividad global. Eso significa que la densidad de objetos en órbita seguirá aumentando, y con ella, la complejidad de mantener todo funcionando sin incidentes mayores. La explosión de un satélite no cambia el rumbo de la industria. Pero sí actúa como recordatorio. Uno bastante claro. El espacio cercano a la Tierra ya no es un lugar lejano y silencioso. Es, cada vez más, un entorno activo, competitivo y sorprendentemente frágil.
Son unos científicos de los materiales que dicen que tomaron residuos tóxicos de unos 300 años de antigüedad. Se trata de balas esféricas de plomo de los siglos 16 y 17, con residuos de carbono, impurezas de metal y la pátina de oxidación. Las transforman en un componente esencial de los paneles solares.
Pero no son paneles solares comunes. Son deperovskita, una de las formas de energía solar demejor efectividad-costo y eficiencia.
Los investigadores del Centro de Investigación Jülich de Erlangen, Alemania, dicen que su nueva técnica recicla balas de plomo altamente contaminadas para obtener ioduro de plomo de alta pureza, compuesto necesario en volumen para fabricar las mejores celdas solares de perovskita. Los resultados de este equipo son paneles solares capaces de convertir la luz solar en electricidad con un 21% de efectividad. Las celdas solares de perovskita fabricadas con ingredientes de mayor pureza hoy convierten energía con una eficiencia de poco más de 27%.
“Las celdas solares de perovskita necesitan ioduro de plomo de alta pureza”, dijo Ian Marius Peters, físico y coautor del trabajo, en un posteo de LInkedIn donde compartió el estudio, “pero el plomo resulta tóxico y su minería y refinería requieren muchos recursos”.
“En material residual hay millones de toneladas de plomo sin utilizar ni aprovechar”, añadió Peters. “Este trabajo muestra que los residuos tóxicos pueden convertirse en recursos para generar energía limpia”.
Peters y sus colegas tomaron estas municiones antiguas de mosquetes y arcabuces de la era del Renacimiento, principalmente porque querían demostrar su concepto para este nuevo método. Según su nuevo trabajopublicado en marzo en Cell Reports Physical Science compraron los fragmentos de perdigones de mosquetes en eBay. Eligieron las balas porque se trata de una “fuente de provisión muy difícil” para obtener un ioduro de plomo de alta pureza. Es decir que quisieron demostrar que su proceso funciona incluso en plomo muy antiguo y lleno de impurezas químicas.
Su método de reciclado tiene dos pasos esenciales. Introducen dos electrodos hechos de esas balas de plomo fundidas y remoldeadas en una mezcla de solvente de acetonitrilo y ioduro disuelto, y en este baño líquido hacen pasar una corriente eléctrica. El equipo dice que el proceso produjo ioduro de plomo de muy alta pureza. También señalaron que su nuevo método tiene beneficios ecológicos porque limita el uso de químicos y produce agua residual con menos contaminación por plomo.
En el segundo paso, el polvo de ioduro de plomo, puro y amarillo, se usa para obtener cristales de perovskita mediante unatécnica llamada cristalización por temperatura inversa, que usa calor en lugar de frío para inducir la formación deseada de moléculas y cristales.
Según Peters, este método de refinado a bajo costo dio como resultado células solares de perovskita “que estadísticamente no se pueden distinguir de los dispositivos hechos con precursores 5N” (5N es jerga en la industria para el material con 99,999% de pureza. Si puedes creerlo, me cuesta entender que 5N se refiera a “5 nueves”).
Cerrar el círculo
Los investigadores dijeron que emprendieron este proyecto como forma de captar “el 30 a 40% de los residuos de plomo” efectivamente abandonados al final de su ciclo de vida industrial. Es un sistema completamente nuevo, similar al del reciclado eficiente de las baterías de coche de ácido de plomo, que se requeriría para contribuir a aumentar la producción de células solares de perovskita.
“Es imperativo conseguir plomo de manera sustentable para aumentar la producción de estas células solares de perovskita”.
Se trata de una amplia categoría, que no necesariamente necesita plomo en su estructura cristalina para funcionar, pero las versiones basadas en plomo son las que demostraron ser más eficientes para convertir la luz solar en electricidad.
“A lo largo del tiempo los dispositivos basados en plomo siguen mejorando en su rendimiento”, le dijo a MIT News en 2022 Tonio Buonassisi, director del Laboratorio de Investigación de Fotovoltaicos del MIT. “Ninguna de las otras composiciones se les acerca en términos de rendimiento electrónico”.
Buonassisi dijo que las células solares de perovskita de haluro de plomo han sido el centro de atención de los investigadores de la perovskita en más de una década. Entre los muchos beneficios por sobre los paneles solares tradicionales con sílice, las perovskitas pueden entretejerse en células solares como de género,con materiales de polímeros flexibles y livianos. Las perovskitas pueden también combinarse para hacer paneles solares híbridos de sílice y perovskita, donde la eficiencia fue impactante, del 36% y mayor a la lograda por cualquiera de los materiales sin combinar.
“Se pueden mezclar y combinar átomos y moléculas en la estructura. Las perovskitas son muy personalizables, algo así como una estructura de cristales al estilo de escribe tu propia aventura”, señaló Buonassisi.
Si te graduaste en ingeniería de software, hay una firma de análisis de empleos que sugiere que no se ha concretado el Armagedón en tu sector. Los datos de TrueUp que informaBusiness Insider el 3 de abril indican que desde que comenzó este año hay un 30% más de ofertas laborales para los ingenieros en software.
Son datos que apuntan a una complicación de la idea de que la IA está reemplazando a los humanos. Pero si eres programador o coder y tu vida profesional no se ve tan glamurosa como lo sugiere este informe, tal vez haya buenas razones también para eso.
En febrero la Bolsa de Valores pasó por un breve momento de ventas vinculado a algo muy racional y basado en hechos: laficción especulativa sobre la IA y la pérdida de empleo posteada en Substack. El título era “La crisis global de inteligencia de 2028” y provenía de una firma de análisis llamada Citrini Research. Imagina, afirmaba, si el desempleo en EE.UU. llegara al 10,2%, mayormente porque la IA reemplaza a los trabajadores de escritorio. Ahora, imagina un orangután que sabe conducir un coche. ¿No es divertido imaginar de todo?
Y no trato de disimular nada, ya que probablemente valoro la especulación más que la persona promedio, y la historia de Citrini Research merece que pensemos un poco en lo que dice. Pero también, si le creíste a Mark Cuban en febrero cuandodijoque “el software ha muerto porque todo será personalizado para lo que tengas que usarlo”, e invertiste siguiendo ese pensamiento, en realidad te apresuraste.
Parece que desde la publicación del informe de TrueUp, hubo 67.000 ofertas de empleo, más de las que hubo en los últimos tres años, o más del doble de lo que hubo en el punto más bajo de 2023.
Ahora, más que nunca, hay que tomar un informe como este como punto interesante de información, y no como señal de que todo está bien.
Incluso si aumentó la cantidad de ofertas de empleo, tenemos que recordar que en los últimos años la experiencia informada por quienes buscan empleo en todas las áreas – no solo en ingeniería de software – es que el panorama no es brillante, porque hay empleos fantasma y RRHH automáticos. Un artículo de Annie Lowrey en elAtlantic,afirma: “Los jóvenes usan ChatGPT para escribir su carta de presentación, y RRHH usa la IA para leer esas cartas. No se contrata a nadie”.
Y Eleanor Margolis escribió en el Guardian: “El proceso de contratación se ha vuelto tan mecanizado, en sentido literal y figurado, que resulta difícil creer que los que terminan siendo contratados no sean los mejores en aprovecharse del sistema”.
Los empleos y puestos de trabajo en sí tal vez no sean lo que imaginaban los coders. En las herramientas de IA se crea cada vez más software, y por ejemplo, hay 30% más de apps nuevas en la App Store de Apple, entre 2024 y 2025, que se atribuye tentativamente al “efecto vibe coding”.
El año pasado un ingeniero en software de Google – que no dio su nombre – le dijo a Blood in the Machine:
“Todo esto dará como resultado una peor calidad de software. Cualquiera puede escribir código es una frase que suena bien, pero cuando se produce código de mala calidad masivamente, todos terminan afectados, incluyendo a los que no pedían algo así y confiaron en la industria del software”.
Así que parece que el “efecto vibe coding” ya está creando oportunidades de empleo, aunque no suene a algo que el mundo tenga que celebrar.