Autor: configuroweb

  • Se filtró quién tiene más chances de bajar de la placa de nominados de Gran Hermano, este jueves 18

    Se filtró quién tiene más chances de bajar de la placa de nominados de Gran Hermano, este jueves 18

    Tras una gala al rojo vivo en la casa de Gran Hermano, quedó diagramada la nueva placa de nominados para ver quién abandonará el reality. En esta oportunidad, la votación del público vuelve a ser en formato negativo desde el primer minuto, aunque, de cara a este jueves, el panorama cambiará para algunos participantes que contarán con el visto bueno de la audiencia para salir de la zona de peligro.

    La placa de nominados terminó integrada por Campanita, Sol, Titi, Manu, Emanuel, Cinzia y Tamara. Como suele ocurrir después de cada gala, las redes sociales se convirtieron de inmediato en el termómetro del juego, donde los fieles seguidores del certamen de Telefe comenzaron a proyectar los posibles escenarios de eliminación y salvación en la casa más famosa.

    En ese contexto, el especialista en espectáculos Fefe Bongiorno puso en marcha su ya tradicional encuesta virtual para evaluar la tendencia actual. Los números preliminares arrojaron datos llamativos. Los jugadores que tuvieron el mejor porcentaje de votación fueron: Tamara con 2200 votos, Emanuel con 2600 y Manuel con 3000 ubicándose muy cerca de ellos en la consideración general.

    La otra cara de la moneda muestra un panorama complejo para Sol, quien concentra la mayor cantidad de menciones en contra con 17.700, seguida de cerca por Titi, quien tiene 11.500 votos. De mantenerse esta tendencia hasta el cierre definitivo, Sol Abraham se encamina a una definición cabeza a cabeza con Titi, mientras que Tamara y Emanuel lograrían salir airosos gracias al apoyo de la gente. De todas formas, la última palabra la tendrá la votación oficial del programa.

    La advertencia de Gran Hermano a los participantes

    La casa de Gran Hermano: Generación Dorada, el formato éxito de Telefe, se convirtió en el escenario de un momento de extrema tensión. El dueño de la casa llamó a los hermanitos en el living para lanzarles un fuerte ultimátum, cansado de las especulaciones que venían haciendo sobre la transparencia del reality. Con un tono tajante, la voz del programa los cruzó sin vueltas por poner en duda su honestidad y los invitó a abandonar la competencia por motus proprio si consideraban que el juego estaba arreglado.

    «En estos últimos días, registré varias conversaciones en donde algunos de ustedes hacen diversas conjeturas sobre las decisiones que tomo, instalando la sospecha de favoritismo hacia determinados jugadores», arrancó diciendo la voz soberana del ciclo antes de que se definiera la placa.

    Para sepultar cualquier teoría conspirativa, aclaró que la suerte de cada uno depende exclusivamente de los televidentes: «En esta competencia no hay preferencias. En todo caso, hay mejores y peores jugadores. Y el supremo es el que decide».

    Sin rodeos, la autoridad del programa fue directo al hueso y subió la apuesta apuntando contra los que reingresaron gracias al repechaje. «No voy a permitir que cuestionen mi neutralidad. Que les quede claro esto, yo no juego, ni ayudo a nadie. Siempre es el público el que elige y lo hace en base a lo que ustedes mismos hacen en la casa y será casualmente el público el que determinará finalmente el jugador que apague la luz», sentenció antes de señalar con nombre y apellido a los involucrados.

    «Yipio, varias veces escuché manifestar tus dudas, lo mismo le digo a Manuel, a Titi, Juani Car, Emanuel y Nigro, quienes en más de una ocasión expusieron su desconfianza», disparó.

    Para cerrar su descargo, les recordó que nadie está encerrado contra su voluntad. «Aquellos que dudan sobre la transparencia de este juego y se empecinan en ver fantasmas inexistentes, tienen la puerta giratoria a disposición. Todo aquel que no esté a gusto y cree que hay privilegios puede retirarse de mi casa en este instante. Si piensan que están perdiendo el tiempo, ahí está la puerta esperándolos». El Big terminó su comunicado con una última amenaza: «Espero no volver a escuchar críticas sobre mi honestidad o, de lo contrario, para algunos, el juego terminará antes de tiempo«.

  • Qué se sabe sobre la salud de Chiche Gelblung tras volver a ser internado

    Qué se sabe sobre la salud de Chiche Gelblung tras volver a ser internado

    El estado de salud de Chiche Gelblung volvió a generar preocupación en el mundo del periodismo, la televisión y el espectáculo luego de que el conductor fuera internado nuevamente a pocos días de haber recibido el alta médica. El histórico comunicador de 82 años ingresó otra vez al Sanatorio Mater Dei, donde permanece bajo observación para controlar algunos valores médicos que no habrían dado correctamente.

    Según trascendió durante las últimas horas, el nuevo episodio estaría relacionado con una complicación pulmonar que apareció después de su recuperación de una internación prolongada. El cuadro habría incluido fiebre y dificultades respiratorias, motivos por los cuales el equipo médico decidió mantenerlo en vigilancia.

    Desde su entorno laboral explicaron que Chiche Gelblung habría retomado rápidamente sus actividades pese a las recomendaciones de descanso. Sus compañeros señalaron que el conductor mantiene una fuerte conexión con su trabajo en radio y televisión, y que él mismo considera que continuar activo forma parte de su recuperación.

    La nueva internación ocurre apenas después de que el periodista hubiera dejado atrás un período complejo, marcado por una internación de casi un mes, cuidados intensivos y tratamientos médicos derivados de problemas circulatorios. Así es que la evolución del conductor continúa siendo seguida de cerca por colegas, seguidores y medios nacionales.

    La anterior internación de Chiche Gelblung

    La internación anterior de Chiche Gelblung había comenzado luego de una descompensación que encendió las alarmas por su estado general de salud. El periodista fue atendido en el Sanatorio Mater Dei, donde permaneció varias semanas debido a un cuadro delicado que requirió controles permanentes y seguimiento médico especializado.

    En ese proceso, los especialistas detectaron antecedentes vinculados a problemas vasculares y una trombosis en uno de sus tobillos, una situación que puso en riesgo la circulación de la zona y que requirió intervenciones para mejorar el flujo sanguíneo. Previamente, en otra internación en el Sanatorio Los Arcos, le habían colocado dos stents en una de sus piernas.

    Durante su recuperación, Gelblung había sorprendido al mostrarse con ganas de volver rápidamente a sus tareas profesionales. Incluso antes del alta definitiva, había mantenido contacto con colegas y había expresado su intención de continuar vinculado al trabajo, una característica que sus compañeros describieron como parte central de su personalidad.

    Luego de recibir el alta, el conductor regresó a su casa y había planeado retomar sus compromisos habituales. Sin embargo, pocos días después apareció esta nueva complicación respiratoria que obligó a una nueva evaluación médica y volvió a poner en primer plano la importancia del reposo indicado por los profesionales.

  • Japón llevó a la Luna un robot del tamaño de una pelota de béisbol: se transformó solo y logró hacer algo que parecía imposible

    Japón llevó a la Luna un robot del tamaño de una pelota de béisbol: se transformó solo y logró hacer algo que parecía imposible

    Un robot diminuto logró sobrevivir en la superficie lunar

    La Luna no es un lugar amable para la tecnología. Hay polvo abrasivo, temperaturas extremas, poca gravedad, terreno irregular y una comunicación limitada con la Tierra. Por eso, cuando se habla de exploración lunar, lo normal es imaginar grandes vehículos robóticos, diseñados para resistir condiciones durísimas y recorrer largas distancias con instrumentos científicos complejos.

    Japón acaba de demostrar que no todos los exploradores lunares necesitan ser enormes. SORA-Q, un robot de apenas ocho centímetros de diámetro, formó parte de la misión SLIM de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial. Su diseño parece salido de una mezcla entre ingeniería espacial y juguete transformable: viajó como una esfera compacta y, una vez en la superficie lunar, se desplegó para convertirse en un pequeño vehículo con ruedas.

    Lo más importante es que no fue una prueba de laboratorio ni una simulación controlada. El diminuto rover operó realmente sobre la Luna. Tras el aterrizaje, ejecutó una secuencia autónoma: se transformó, se orientó, se alejó del módulo, tomó imágenes del entorno y seleccionó qué datos enviar. Para un robot tan pequeño, esa combinación de movilidad, visión artificial y autonomía representa un logro notable.

    La clave está en hacer mucho con muy poco

    SORA-Q no tenía los recursos de un gran rover. Su capacidad de procesamiento era limitada, su batería tenía poca duración y su carga científica se reducía básicamente a cámaras. Además, dependía de otro pequeño robot, LEV-1, para transmitir la información hacia la Tierra. Aun así, durante algo más de una hora logró completar sus tareas principales y aportar información clave sobre el estado del módulo SLIM.

    El diseño del rover resuelve varios problemas al mismo tiempo. Al viajar como una esfera, ocupa muy poco espacio dentro de la misión. Al desplegarse, sus dos mitades funcionan como ruedas, mientras una pequeña cola ayuda a estabilizarlo. Esa solución, inspirada en mecanismos de juguetes transformables, permitió crear un vehículo ultracompacto capaz de moverse sobre un terreno difícil como el regolito lunar.

    La miniaturización es el punto más interesante. En futuras misiones, robots de este tipo podrían viajar como carga secundaria, sin ocupar demasiado peso ni volumen. No reemplazarían a los grandes rovers, pero sí podrían complementar su trabajo explorando zonas estrechas, pendientes, grietas o tubos de lava donde un vehículo grande tendría más dificultades para entrar.

    El futuro lunar podría estar lleno de pequeños exploradores

    La misión SLIM tenía como objetivo principal demostrar un aterrizaje de alta precisión, pero SORA-Q terminó mostrando algo más: que los robots pequeños pueden tener un papel importante en la nueva etapa de exploración lunar. No necesitan hacerlo todo. Basta con que puedan llegar a lugares concretos, tomar imágenes, analizar el entorno y enviar información útil.

    Ese enfoque abre una posibilidad muy atractiva: misiones compuestas por varios robots pequeños trabajando juntos. Algunos podrían explorar, otros transmitir datos, otros tomar mediciones y otros actuar como apoyo para sistemas más grandes. En vez de depender de un único vehículo costoso y pesado, las agencias espaciales podrían desplegar enjambres de exploradores ligeros y especializados.

    Por supuesto, todavía hay limitaciones. SORA-Q funcionó poco tiempo, tuvo problemas de conexión y no contaba con instrumentos científicos avanzados. Pero el valor de la misión no está solo en lo que hizo, sino en lo que demostró: incluso un robot del tamaño de una pelota puede operar de forma autónoma en otro mundo.

    La exploración espacial suele avanzar gracias a máquinas gigantescas, cohetes enormes y presupuestos millonarios. Pero a veces el futuro aparece en algo mucho más pequeño. SORA-Q mostró que, para descubrir la Luna, quizá no siempre haga falta construir rovers más grandes. Tal vez también haga falta aprender a enviar muchos robots diminutos capaces de moverse donde nadie más puede llegar.

     

     

    Fuente: Sinc.

  • Los alumnos ya usan inteligencia artificial para estudiar, pero casi nadie está haciendo la pregunta más importante: si lo que dice es verdad

    Los alumnos ya usan inteligencia artificial para estudiar, pero casi nadie está haciendo la pregunta más importante: si lo que dice es verdad

    La IA ya está en las aulas, aunque no siempre con reglas claras

    La inteligencia artificial generativa dejó de ser una novedad lejana para convertirse en una herramienta cotidiana entre estudiantes. Muchos alumnos ya la usan para resumir textos, redactar trabajos, resolver dudas, preparar exámenes o buscar explicaciones más simples sobre temas que no entendieron en clase. El problema es que usar una herramienta no significa necesariamente saber usarla bien.

    Un estudio realizado por la Escuela Pía de Cataluña y la Universitat Oberta de Catalunya mostró una señal de alarma importante: solo el 10 % del alumnado verifica siempre la información que obtiene de la IA. El dato es especialmente relevante porque estas herramientas pueden escribir con mucha seguridad incluso cuando se equivocan, mezclan información o directamente inventan datos.

    La dificultad está en que la IA generativa produce respuestas muy convincentes. Puede redactar con fluidez, ordenar ideas y dar una explicación que parece sólida. Pero esa apariencia no garantiza que el contenido sea verdadero. Para un estudiante, especialmente si no domina el tema, distinguir entre una respuesta correcta y una respuesta bien escrita pero falsa puede ser mucho más difícil de lo que parece.

    Los alumnos ya usan inteligencia artificial para estudiar, pero casi nadie está haciendo la pregunta más importante: si lo que dice es verdad
    © Thirdman – Pexels

    El gran riesgo es confundir fluidez con conocimiento

    El informe señala que muchos alumnos aprenden a usar estas herramientas por su cuenta. Ese autoaprendizaje tiene una parte positiva, porque muestra curiosidad y adaptación tecnológica, pero también abre un problema: si cada estudiante aprende solo, sin criterios claros, la IA puede terminar usándose como atajo en lugar de convertirse en una herramienta de aprendizaje.

    La mayoría de los usos detectados son textuales. Es decir, los alumnos recurren sobre todo a la IA para generar respuestas, redactar contenidos o reformular información. Los usos más avanzados, como crear simulaciones, generar código, trabajar con imágenes o formular mejores instrucciones, todavía son menos frecuentes. La IA se usa mucho para escribir, pero no tanto para pensar mejor.

    Ahí aparece el punto central. Si el estudiante solo copia una respuesta generada por IA, el aprendizaje puede quedar debilitado. En cambio, si la usa para comparar explicaciones, detectar errores, hacer preguntas, contrastar fuentes o justificar un proceso, la herramienta puede tener un valor educativo mucho mayor. La diferencia no está en prohibir o permitir, sino en enseñar a usarla con criterio.

    Los alumnos ya usan inteligencia artificial para estudiar, pero casi nadie está haciendo la pregunta más importante: si lo que dice es verdad
    © Gustavo Fring – Pexels

    La escuela ya no puede mirar hacia otro lado

    Los autores del estudio plantean que los centros educativos necesitan construir una cultura pedagógica de uso de la IA. Esto implica dejar de tratarla como una amenaza puntual o como una moda pasajera. La pregunta ya no es si los alumnos la usan, porque ya lo hacen. La pregunta real es cómo la usan, para qué la usan y qué parte del trabajo sigue siendo verdaderamente propia.

    Una de las recomendaciones más importantes es convertir la verificación en una parte obligatoria de las tareas escolares. No debería alcanzar con entregar un texto final. También habría que pedir fuentes, explicar qué se consultó, justificar decisiones y mostrar qué rol tuvo la IA en el proceso. De esa manera, el foco deja de estar solo en el resultado y pasa también al camino recorrido.

    El profesorado tendrá un papel clave. Sin criterios compartidos, un alumno puede recibir mensajes contradictorios: en una asignatura se permite usar IA, en otra se prohíbe y en otra nadie explica qué hacer. Por eso, más que actuar como “policías” de la inteligencia artificial, los docentes tendrán que convertirse en guías para verificar, interpretar y preservar la autoría.

    La IA no reemplaza las competencias básicas: las vuelve más necesarias. Para usarla bien hace falta leer mejor, escribir mejor, razonar mejor y saber contrastar información. El verdadero desafío educativo no será enseñar a pulsar botones, sino formar estudiantes capaces de desconfiar, preguntar y comprobar. Porque en la escuela del futuro, saber usar IA importará mucho; pero saber cuándo no creerle será todavía más importante.

     

     

    Fuente: Sinc.

  • Meta quería que sus gafas inteligentes reconocieran rostros, pero el experimento acaba de encender una alarma enorme sobre privacidad

    Meta quería que sus gafas inteligentes reconocieran rostros, pero el experimento acaba de encender una alarma enorme sobre privacidad

    Las gafas inteligentes entran en una zona delicada

    Las gafas inteligentes de Meta llevan tiempo presentándose como una de las grandes apuestas de la compañía para el futuro de la inteligencia artificial. No son solo un accesorio con cámara o auriculares integrados: forman parte de una visión mucho más ambiciosa, donde la IA acompaña al usuario mientras camina, mira, pregunta y registra el mundo que tiene delante.

    Pero esa promesa también tiene un lado incómodo. A diferencia de un móvil, que normalmente se saca del bolsillo para usarlo, unas gafas están siempre en el rostro. Eso significa que pueden captar escenas, conversaciones y personas de forma mucho más natural y menos evidente. Por eso, cualquier función relacionada con reconocimiento facial activa una alarma inmediata sobre privacidad.

    El debate volvió a encenderse después de que WIRED detectara en el código de la app Meta AI componentes vinculados a un sistema llamado NameTag. Según el análisis, esta función estaba pensada para convertir rostros captados por las gafas en firmas biométricas y compararlas con una base de datos almacenada en el dispositivo del usuario. La función, de acuerdo con Meta, no estaba activa para el público.

    Meta quería que sus gafas inteligentes reconocieran rostros, pero el experimento acaba de encender una alarma enorme sobre privacidad
    © Ray-Ban | Meta – Youtube.

    El código desapareció después del reportaje

    Lo llamativo fue lo que ocurrió después. Tras la publicación del reportaje, una nueva actualización de la app eliminó buena parte de los componentes vinculados a ese sistema. Meta sostuvo que se trataba de una función exploratoria y que no había una decisión final sobre su lanzamiento, pero el movimiento dejó más preguntas que respuestas.

    El problema no es únicamente si NameTag llegó a funcionar o no. La preocupación central es que una tecnología de este tipo estuviera lo suficientemente desarrollada como para aparecer dentro de una aplicación instalada en millones de teléfonos. Aunque el procesamiento se hiciera de forma local, la idea de que unas gafas puedan identificar personas en tiempo real cambia por completo la relación entre tecnología y espacio público.

    Meta ya había cerrado en el pasado parte de sus sistemas de reconocimiento facial tras años de críticas y polémicas. Por eso, el hallazgo resulta especialmente sensible. La compañía intenta posicionar sus gafas como un producto cotidiano, útil y socialmente aceptable, pero el reconocimiento facial puede convertir esa comodidad en una herramienta de vigilancia difícil de controlar.

    La gran pregunta es quién da permiso

    El consentimiento es el punto más delicado. Un usuario puede aceptar activar una función en sus propias gafas, pero las personas que aparecen frente a él no necesariamente aceptaron ser identificadas, analizadas o almacenadas como datos biométricos. Esa diferencia es clave, porque el reconocimiento facial no afecta solo al dueño del dispositivo, sino también a cualquiera que cruce su campo de visión.

    Ahí aparece el verdadero conflicto de las gafas inteligentes. Cuando la IA pasa del teléfono al rostro, deja de ser una herramienta encerrada en una pantalla y empieza a mezclarse con la vida cotidiana. Puede ayudar a recordar nombres, traducir carteles o describir el entorno, pero también puede normalizar una forma de identificación constante en espacios donde antes existía cierta expectativa de anonimato.

    Los defensores de la privacidad advierten que retirar el código no borra la pregunta de fondo: hasta dónde deberían llegar estas funciones y qué reglas deberían existir antes de que se integren en productos masivos. Sin leyes claras, gran parte del límite queda en manos de las propias empresas, que suelen avanzar más rápido que los reguladores.

    El caso de Meta muestra que el futuro de la IA no solo se juega en modelos más inteligentes, sino en dispositivos capaces de mirar el mundo por nosotros. Las gafas pueden ser una herramienta útil, incluso revolucionaria, pero si empiezan a reconocer rostros sin una conversación pública seria, el avance tecnológico puede convertirse en algo mucho más inquietante: una vigilancia normalizada con forma de accesorio.

     

     

    Fuente: Hipertextual.

  • Danelik advirtió a Brian Sarmiento por si sale con otras personas: qué le dijo

    Danelik advirtió a Brian Sarmiento por si sale con otras personas: qué le dijo

    Desde su participación en Gran Hermano: Generación Dorada, el reality emitido por Telefe, Danelik Galazán y Brian Sarmiento consolidan su romance a un ritmo acelerado. En las distintas apariciones públicas que realizan de manera conjunta, la pareja no duda en manifestar la excelente química que hay entre los dos y la conexión que mantienen en el día a día.

    Durante un reportaje en uno de los streams de Telefe, la conductora Daniela Celis indagó al exfutbolista sobre si mantenía un compromiso de fidelidad absoluto con Danelik, lo que motivó una aclaración por parte de la creadora de contenido oriunda de Tucumán. “No es que se hable algo de ser exclusivo o no, porque eso ya es obvio. Él sabe que le corto el cogote”, disparó la tiktoker ante la humorada generalizada de los presentes, a lo que Brian reaccionó pidiendo debatir el asunto en vivo: “Ahí está. Pará, vamos a hablarlo acá”.

    Frente a la duda, Daniela quiso saber si el exjugador de Racing y Banfield estaba al tanto de la situación, a lo que él repreguntó: “Pero, ¿exclusivo qué sería?”. “Pestañela” fue la encargada de comentarle y explicó que implicaba no andar buscando a otras personas en redes sociales, evitar las charlas cruzadas y abstenerse de dejar reacciones en las historias de otros usuarios, lo que llevó a la tiktoker a coincidir en que eso no deben ocurrir, dejando a Brian con dudas sobre el trato con su entorno: “¿Pero a mis amigas tampoco?”.

    En ese momento de la charla, Celis intervino para remarcar la importancia de establecer los límites y los acuerdos en la pareja, señalando que en esta etapa de la vida ya no se busca una relación pasajera sino enfocarse en un proyecto más firme.

    Al escucharla, Sarmiento se mostró reflexivo y concluyó: “Creo que a cada uno le llega a su etapa, ¿no? Y en la mía lo que yo quiero es tranquilidad, divertirme un montón y que tenga ganas de hacer. Ella cumple todos esos requisitos que uno va pidiendo a lo largo del camino que es muy difícil de concretar. Y me llevo súper bien así que hay que cuidarlo. Cuando pasan cosas así, tenés que cuidar«.

    La foto íntima que subió Danelik con Brian Sarmiento

    La influencer Danelik y el exfutbolista Brian Sarmiento volvieron a sacudir el avispero mediático después de que la tucumana subiera una imagen que no tardó en replicarse entre los fanáticos de Gran Hermano 2026. La pareja, que consolidó su amor de manera impensada dentro del reality show de Telefe, eligió abrir las puertas de su cotidianidad fuera del encierro y la imagen abrió un nuevo debate en las redes sociales, ya que la postal capturaba un momento de complicidad y cercanía afectiva durante su último reencuentro.

    Como era de esperarse, la publicación se viralizó en cuestión de minutos y encendió las opiniones de los usuarios que siguen de cerca el día a día del romance. Mientras que un sector del público aplaudió a ambos y valoró que se muestren sin filtros tras haber convivido bajo el foco de las cámaras las 24 horas, otros usuarios salieron a cuestionar la necesidad de sobreexponer un instante tan reservado de la pareja en sus perfiles oficiales.

    Este revuelo se acopla a las recientes definiciones que la propia creadora de contenido había dejado trascender sobre su noviazgo con el exjugador de Racing y Banfield. Al respecto, la tiktoker ya había dejado en claro que el lazo sentimental se volvió mucho más maduro y genuino una vez que cruzaron la puerta de salida del programa, priorizando la verdad afectiva por encima del rebote en los portales. “No tuvimos sexo, hicimos el amor”.

  • Un juicio terminó en desastre porque los abogados confiaron demasiado en la IA: el juez descubrió que estaban citando casos que nunca existieron

    Un juicio terminó en desastre porque los abogados confiaron demasiado en la IA: el juez descubrió que estaban citando casos que nunca existieron

    Cuando la IA entra al juzgado sin control

    La inteligencia artificial puede resumir documentos, redactar borradores y acelerar tareas que antes llevaban horas. En el mundo legal, esa promesa resulta especialmente tentadora: hay expedientes largos, jurisprudencia compleja y escritos que requieren mucho tiempo de preparación. Pero un caso reciente en Estados Unidos mostró el otro lado del problema: cuando se usa IA sin revisar, el error no queda en una pantalla, llega hasta el tribunal.

    La situación ocurrió en Mississippi, en medio de una disputa contractual vinculada a honorarios legales entre el abogado Tom Withers y la ciudad de Aberdeen. Lo que parecía un caso relativamente común terminó convirtiéndose en un ejemplo perfecto de los riesgos de confiar ciegamente en herramientas generativas. Los abogados de ambas partes presentaron escritos con referencias a supuestos casos judiciales que, en realidad, no existían.

    La jueza Sharion Aycock detectó el problema y tomó una decisión contundente. Descalificó a los cuatro abogados involucrados, impuso sanciones económicas y dejó el proceso judicial en una situación crítica, porque ambas partes tuvieron que buscar nueva representación. El mensaje fue claro: la IA puede ayudar, pero no puede reemplazar la responsabilidad profesional de verificar cada dato.

    Un juicio terminó en desastre porque los abogados confiaron demasiado en la IA: el juez descubrió que estaban citando casos que nunca existieron
    © Markus Winkler – Pexels

    El problema no fue usar IA, sino no revisar nada

    Este tipo de errores se conoce como alucinación de la IA. Los modelos de lenguaje pueden producir respuestas que suenan correctas, con nombres, fechas, sentencias y citas aparentemente reales, pero que fueron generadas sin base verificable. En una conversación informal puede ser un error incómodo; en un documento judicial puede convertirse en una falta grave.

    En este caso, algunos abogados reconocieron haber usado herramientas de IA para investigación o redacción legal. Otros admitieron que firmaron documentos preparados por terceros sin revisar cuidadosamente el contenido. Ese punto fue especialmente importante para la jueza, porque en el sistema judicial no basta con confiar en que una herramienta hizo bien el trabajo: quien firma un escrito se hace responsable de lo que presenta.

    La escena resulta casi absurda: dos partes enfrentadas en un juicio terminaron apoyándose en textos generados con IA que contenían citas falsas. En vez de discutir sobre argumentos jurídicos reales, el tribunal tuvo que detenerse a revisar si los precedentes mencionados existían. El tiempo que supuestamente se había ahorrado con automatización terminó convertido en sanciones, vergüenza profesional y un proceso descarrilado.

    Un juicio terminó en desastre porque los abogados confiaron demasiado en la IA: el juez descubrió que estaban citando casos que nunca existieron
    © khezez | خزاز – Pexels

    Los tribunales están perdiendo la paciencia

    El caso de Mississippi no es un hecho aislado. En los últimos años, varios jueces estadounidenses han tenido que enfrentar escritos legales con jurisprudencia inventada por inteligencia artificial. La frustración judicial crece porque la advertencia ya es conocida: estas herramientas pueden ser útiles como apoyo, pero no son bases de datos legales infalibles.

    El problema de fondo es que la IA genera lenguaje convincente, no verdad garantizada. Puede ordenar ideas, mejorar redacciones y sugerir caminos de investigación, pero necesita supervisión humana, especialmente en áreas donde un error tiene consecuencias económicas, legales o personales. En derecho, una cita falsa no es un detalle menor: puede alterar un argumento, confundir al tribunal y perjudicar directamente a los clientes.

    La peor parte, de hecho, no siempre la pagan los abogados. También la pagan las personas que confiaron en ellos. Los clientes invirtieron dinero en una representación que terminó cuestionada por falta de control y tuvieron que enfrentar las consecuencias de un proceso interrumpido por errores evitables.

    La lección va más allá de los tribunales. La inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa, pero cuando se usa como atajo sin revisión se convierte en un riesgo. En trabajos donde la precisión importa, el verdadero valor no está en que una IA escriba rápido, sino en que alguien se tome el tiempo de comprobar si lo que escribió es cierto.

     

     

    Fuente: Hipertextual.

  • El 6G ya empieza a tener calendario, pero la gran pregunta no es cuándo llegará: es si realmente lo vamos a necesitar en el móvil

    El 6G ya empieza a tener calendario, pero la gran pregunta no es cuándo llegará: es si realmente lo vamos a necesitar en el móvil

    El 6G ya tiene hoja de ruta, pero no llegará mañana

    Cada vez que aparece una nueva generación móvil se repite la misma pregunta: si acabamos de acostumbrarnos al 5G, ¿para qué necesitamos otra red? Con el 6G está pasando algo parecido. La tecnología todavía no está disponible para el usuario común, pero los organismos internacionales y la industria ya están marcando el camino para su llegada.

    El calendario actual apunta a que los primeros estándares realmente sólidos del 6G estarán listos hacia el final de esta década. Eso no significa que en 2029 cualquier persona pueda comprar un móvil compatible y contratar una tarifa nueva al día siguiente. Primero deben cerrarse los protocolos, después fabricarse antenas, chips y dispositivos, y finalmente las operadoras tendrán que desplegar la red.

    En España, lo más razonable es pensar en un horizonte cercano a 2030 para los primeros movimientos comerciales. Incluso entonces, lo normal sería que el despliegue empiece en zonas concretas, con pruebas, tarifas limitadas y cobertura parcial. Pasó con el 5G y probablemente volverá a pasar con el 6G: primero llega la promesa, después la infraestructura y mucho más tarde el uso masivo.

    No hará falta cambiar de móvil todavía

    La respuesta corta es no: no hace falta cambiar de móvil por el 6G ahora. Los smartphones actuales no son compatibles con una tecnología que todavía está en proceso de definición, y los primeros modelos preparados para esta red tardarán años en llegar al mercado. Comprar un móvil hoy pensando en el 6G no tiene demasiado sentido.

    Cuando finalmente aparezcan los primeros dispositivos compatibles, probablemente serán modelos de gama alta. La historia de las redes móviles muestra que las novedades suelen empezar en los teléfonos más caros y después bajan progresivamente a gamas medias. También es esperable que las primeras tarifas 6G sean más caras o formen parte de planes premium durante los primeros años.

    El punto clave es que el usuario medio quizá no note una diferencia tan espectacular al principio. El 5G ya permite velocidades muy altas para navegar, ver vídeos, hacer videollamadas o jugar online. El 6G promete mucho más, pero buena parte de sus ventajas no estarán pensadas únicamente para mirar redes sociales más rápido o descargar una película en segundos.

    La revolución estará en lo que conecte, no solo en el teléfono

    Las cifras teóricas del 6G son llamativas: velocidades enormes, latencias bajísimas y una capacidad mucho mayor para conectar dispositivos al mismo tiempo. Pero su verdadero impacto podría estar menos en el smartphone y más en las ciudades, las fábricas, los hospitales, los coches autónomos, los robots, los sensores y los sistemas de inteligencia artificial distribuidos.

    Una de las grandes promesas del 6G es convertir la red en algo más inteligente. No solo transmitir datos, sino también ayudar a procesarlos, ubicarlos con mayor precisión y combinarlos con sistemas de IA. Esto podría permitir aplicaciones como realidad extendida más fluida, telemedicina avanzada, automatización industrial, vehículos conectados y redes capaces de detectar lo que ocurre en su entorno.

    También se habla de una red más eficiente energéticamente. Ese punto será fundamental, porque una conectividad más potente no puede depender únicamente de consumir más electricidad. El desafío será transmitir más información, con menos latencia y menor gasto por cada dato enviado. En una sociedad llena de dispositivos conectados, esa eficiencia puede ser tan importante como la velocidad.

    El 6G, por tanto, no será simplemente “un 5G más rápido”. Será una infraestructura pensada para un mundo donde casi todo estará conectado y donde la inteligencia artificial funcionará cada vez más cerca del usuario. Para el móvil, el cambio puede parecer gradual. Para la industria, las ciudades y los servicios críticos, podría ser mucho más profundo.

    La pregunta no es si el 6G llegará, porque la maquinaria ya empezó a moverse. La verdadera duda es cuánto tardará en convertirse en algo útil para la vida cotidiana. Y, sobre todo, si cuando llegue estaremos hablando de una mejora para nuestros teléfonos o de una nueva capa invisible sobre la que funcionará buena parte del mundo conectado.

     

     

    Fuente: Hipertextual.

  • Un satélite chino en órbita geoestacionaria transmitió 1 Gbps con un láser de 2 vatios desde 36.700 kilómetros de altitud. Starlink opera a 550 km y entrega en promedio 67 Mbps. La diferencia es la técnica AO-MDR

    Un satélite chino en órbita geoestacionaria transmitió 1 Gbps con un láser de 2 vatios desde 36.700 kilómetros de altitud. Starlink opera a 550 km y entrega en promedio 67 Mbps. La diferencia es la técnica AO-MDR

    La comunicación por láser entre satélites y tierra tiene una ventaja enorme sobre las radiofrecuencias: puede transmitir mucho más datos con mucha menos potencia. El problema es la atmósfera. Un haz láser que viaja desde órbita baja ya llega distorsionado; desde órbita geoestacionaria, a 36.700 kilómetros, la turbulencia atmosférica lo dispersa hasta hacerlo casi inútil. Investigadores chinos resolvieron ese problema combinando dos técnicas ópticas conocidas de una forma nueva, y el resultado es el enlace láser de mayor velocidad jamás demostrado desde órbita geoestacionaria.

    El logro: 1 Gbps desde 36.700 km con un láser de 2 vatios, equivalente a una lamparita de noche

    El experimento, publicado en la revista Acta Optica Sinica en junio de 2025 y liderado por el profesor Wu Jian de la Universidad de Posts y Telecomunicaciones de Pekín y Liu Chao de la Academia China de Ciencias, logró transmitir datos a 1 gigabit por segundo desde un satélite en órbita geoestacionaria a 36.700 kilómetros de altitud. La potencia del láser fue de apenas 2 vatios, comparable a una pequeña lamparita. Para referencia: un HD movie completo podría enviarse de Shanghai a Los Ángeles en menos de cinco segundos a esa velocidad.

    La prueba se realizó en el Observatorio Astronómico de Lijiang, en la provincia de Yunnan, en el suroeste de China. La órbita geoestacionaria, donde operan los satélites de televisión y meteorología tradicionales, implica una distancia 60 veces mayor que la altitud de 550 kilómetros donde opera Starlink. Esa distancia genera una latencia inherente mayor, pero ofrece cobertura global permanente desde una única posición orbital, sin necesidad de una constelación de miles de satélites.

    La técnica AO-MDR: por qué elevar la tasa de señal útil del 72% al 91,1% cambia todo

    El problema que el equipo resolvió es la distorsión atmosférica. Cuando un haz láser pasa por la atmósfera, la turbulencia lo dispersa: el frente de onda llega deformado y los fotones se dispersan en múltiples modos de propagación distintos, como si un rayo de luz se fragmentara en decenas de caminos ligeramente distintos. Los sistemas anteriores intentaban corregir esa distorsión restaurando el haz a su forma original, un proceso imperfecto a esta distancia.

    AO-MDR (óptica adaptativa más recepción de diversidad modal) toma un camino diferente. En lugar de restaurar el haz dañado, lo acepta tal como llega, lo divide en ocho canales mediante un convertidor de luz multiplano con 357 microespejos, y en tiempo real identifica y combina las partes de señal que sobrevivieron a la distorsión. El resultado: la proporción de señal útil pasó del 72% al 91,1%. Esa diferencia es suficiente para sostener un enlace de 1 Gbps estable desde una distancia en la que antes el mejor resultado era unos pocos cientos de megabits por segundo.

    Por qué la comparación con Starlink no es directa: dos arquitecturas para usos distintos

    La velocidad media de descarga de Starlink para usuarios finales ronda los 67 Mbps, dependiendo de la ubicación y la congestión de la red. El enlace chino logró 1 Gbps, lo que da un factor de diferencia de aproximadamente 15 veces en condiciones ideales. Pero la comparación tiene matices importantes: Starlink mide velocidades de usuario en conexiones de radiofrecuencia compartidas por miles de usuarios simultáneos, mientras que el experimento chino midió un enlace punto a punto dedicado en condiciones de laboratorio controladas.

    Las dos arquitecturas apuntan a mercados distintos. Starlink está optimizado para acceso masivo de consumidores con baja latencia. El sistema chino de GEO láser apunta a aplicaciones gubernamentales y comerciales de alto ancho de banda donde la latencia mayor es aceptable: transmisión de imágenes de satélite de alta resolución, comunicaciones militares encriptadas con bajo perfil de detección (el láser es mucho más difícil de interceptar que las radiofrecuencias) y telemetría de largo alcance para misiones lunares o marcianas. Aún quedan retos por resolver antes del despliegue masivo: el comportamiento en condiciones meteorológicas adversas y la gestión de múltiples conexiones simultáneas.

  • Los chatbots ya pueden escucharnos, aconsejarnos y hacernos compañía, pero hay algo de las relaciones humanas que nunca van a poder copiar

    Los chatbots ya pueden escucharnos, aconsejarnos y hacernos compañía, pero hay algo de las relaciones humanas que nunca van a poder copiar

    Millones de personas hablan todos los días con sistemas de inteligencia artificial. Algunas lo hacen para resolver dudas, escribir mejor o ahorrar tiempo en el trabajo. Pero otras empiezan a usarlos para algo mucho más íntimo: contar lo que les pasa, procesar emociones, pedir consejo o simplemente sentir que hay alguien del otro lado.

    Ese cambio es más importante de lo que parece. Aplicaciones diseñadas para ofrecer compañía, como Replika o Character.AI, y herramientas más generales como ChatGPT están ocupando un espacio que hasta hace poco pertenecía casi exclusivamente a las relaciones humanas. La pregunta ya no es si una IA puede conversar bien, sino qué pasa cuando empezamos a tratarla como si pudiera comprendernos.

    Desde la psicología social hay una explicación bastante clara. Los seres humanos tendemos a atribuir intención, mente o emoción a sistemas que responden de forma coherente y personalizada. No hace falta creer realmente que una IA es una persona para reaccionar ante ella como si la interacción tuviera un componente social. Si responde, recuerda, acompaña y adapta el tono, nuestro cerebro completa una parte del vínculo.

    Los chatbots ya pueden escucharnos, aconsejarnos y hacernos compañía, pero hay algo de las relaciones humanas que nunca van a poder copiar
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    El atractivo de una relación sin conflicto

    Las relaciones humanas son valiosas, pero también son complejas. Tienen malentendidos, tiempos de espera, cansancio, desacuerdos, silencios y necesidades de ambas partes. Un chatbot elimina gran parte de esa fricción: está disponible a cualquier hora, responde de inmediato, no se ofende, no se cansa y rara vez contradice al usuario de una forma incómoda.

    Ahí aparece parte de su atractivo. Para muchas personas, hablar con una IA puede sentirse como un espacio seguro, sin juicio ni exposición social. Uno puede contar algo difícil, pedir ayuda para ordenar una emoción o ensayar una conversación sin miedo a quedar mal. En ese sentido, la IA puede funcionar como una herramienta útil de apoyo puntual.

    También puede ayudar a poner en palabras lo que sentimos. Verbalizar una preocupación, escribirla y recibir una respuesta ordenada puede reducir la sensación de caos emocional. No porque la máquina “entienda” como una persona, sino porque estructura la experiencia y devuelve una forma más clara de mirarla.

    Lo que un chatbot no puede reemplazar

    El límite aparece cuando confundimos compañía funcional con vínculo real. En una relación humana existe reciprocidad: la otra persona también tiene deseos, límites, emociones y necesidades. No está ahí solo para responder. Puede no entendernos, puede estar en desacuerdo, puede frustrarse o puede pedirnos algo a cambio. Esa incomodidad no es un error del vínculo, sino una parte central de su valor.

    También está el conflicto. Aunque muchas veces intentemos evitarlo, el desacuerdo nos obliga a desarrollar habilidades importantes: escuchar, negociar, tolerar frustraciones, pedir perdón, ajustar nuestra conducta y comprender que el otro no existe únicamente para validarnos. Una IA, en cambio, tiende a suavizar esa tensión y a ofrecer respuestas más cómodas.

    El tercer punto es el reconocimiento genuino. Que una persona nos valide importa porque podría no hacerlo. Hay un riesgo real de rechazo, desacuerdo o distancia. En un chatbot, la validación está programada para aparecer con facilidad. Puede ser reconfortante, pero no tiene el mismo peso emocional que ser reconocido por alguien libre de responder de otra manera.

    El escenario más probable no es que los chatbots reemplacen todas las relaciones humanas, sino que empiecen a ocupar algunas funciones concretas: desahogo, compañía puntual, organización emocional o toma de decisiones. Eso puede ser útil, siempre que no reduzca nuestra exposición a la complejidad real de los vínculos.

    Una conversación que siempre responde bien puede ser cómoda. Pero las relaciones que más nos transforman no son necesariamente las más fáciles. Son aquellas donde hay diferencia, reciprocidad, incertidumbre y presencia real. Y eso, por más avanzada que sea la inteligencia artificial, sigue siendo profundamente humano.

     

     

    Fuente: TheConversation.