Autor: configuroweb

  • La confesión de Guillermo Francella que sorprendió a todos: «Me divierte ver qué pasa»

    La confesión de Guillermo Francella que sorprendió a todos: «Me divierte ver qué pasa»

    Aunque resulte curioso, Guillermo Francella no tiene redes sociales a su nombre, pero confesó que tiene perfiles falsos en donde le gusta «chusmear». Cuándo le consultaron a qué se debía, aseguró que le divierte «ver qué pasa».

    El actor reconoció que tiene la costumbre de entrar a ver qué hacen los internautas: «, chusmeo. La cuenta tiene un nombre raro inventado por mí», aseguró el protagonista de Casados con hijos y El Encargado.

    El artista visitó Luzu TV y habló con Nico Occhiato sobre el anonimato: «Me divierte ver qué pasa, pero no quiero que me sigan ni tener que responder mensajes. Me gusta ser un observador«.

    Francella destacó que este modo de «incógnito» le permite navegar con libertad, observar las tendencias y seguir la actualidad sin presión de hacerlo como una figura pública.

    Fiel a su estilo, el humorista respondió a un pase que le dio la panelista de Nadie dice nada Momi Giardina, fanática de sus trabajos, por sobre todo de Los Benvenuto: “Yo soy fanatica.. los benvenuto.. todo TODO ADENTRO”, dijo la bailarina, mientras él no hizo más que lanzar una carcajada junto a todo el elenco del programa.

    Cuáles son los contenidos que le gustan a Francella

    Entre los contenidos que sigue Guillermo Francella, desde un perfil falso en redes, están los nuevos comediantes, y los videos virales. de animales. Y como es un fanático de Racing, le gusta seguir el minuto a minuto de La Academia, sin reparos. Y desde el lado profesional, sigue lo que dice la gente de sus personajes como Eliseo de El Encargado, y

  • Nadie lo ve, pocos lo entienden y todos dependen de él: el dilema de una tecnología imposible de reemplazar

    Nadie lo ve, pocos lo entienden y todos dependen de él: el dilema de una tecnología imposible de reemplazar

    En el corazón de muchas de las infraestructuras más críticas del mundo existe una tecnología que pocos entienden y casi nadie domina hoy. Aunque parece salida de otra época, sigue siendo esencial para el funcionamiento diario de economías enteras. El verdadero dilema no es su antigüedad, sino la dificultad extrema de dejarla atrás sin provocar consecuencias imprevisibles.

    Un sistema antiguo que sigue sosteniendo lo moderno

    A comienzos de la pandemia, una situación inesperada dejó al descubierto un problema que llevaba décadas gestándose. Un estado de Estados Unidos enfrentó un colapso administrativo al no contar con suficientes especialistas capaces de mantener un sistema clave. La razón: estaba construido con un lenguaje de programación creado hace más de 60 años.

    El aumento masivo de solicitudes desbordó una infraestructura incapaz de adaptarse rápidamente. Y no se trató de un caso aislado. Diversas instituciones dependían del mismo tipo de tecnología, lo que evidenció una fragilidad estructural a gran escala. Se estima que las ineficiencias asociadas a este sistema generaron pérdidas económicas enormes en un solo año.

    Lo más sorprendente es que, pese a este escenario, no se produjo un reemplazo total. Aunque se implementaron mejoras superficiales, en el fondo, la base tecnológica permaneció intacta, funcionando sobre sistemas centrales que continúan utilizando este lenguaje heredado.

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    ©YouTube

    El lenguaje más utilizado que casi nadie domina

    Este lenguaje, diseñado a finales de los años 50, fue concebido con un objetivo ambicioso: simplificar la programación y hacerla accesible incluso para quienes no eran especialistas. Su estructura, basada en palabras similares al inglés cotidiano, buscaba facilitar la comprensión y el mantenimiento del código.

    Durante décadas, su adopción fue masiva. Se calcula que una proporción enorme del software empresarial global fue escrita con esta tecnología. Hoy en día, sigue gestionando operaciones críticas, incluyendo transacciones financieras de magnitudes colosales y sistemas gubernamentales esenciales.

    Sin embargo, su éxito también es su mayor problema. La cantidad de código existente es tan vasta que reemplazarlo implica riesgos considerables. Además, la generación de programadores que lo dominaba está desapareciendo, lo que deja a muchas organizaciones en una posición vulnerable.

    Cuando lo simple se vuelve inmanejable

    Aunque fue creado con la intención de ser legible, la realidad resultó diferente. En pequeños fragmentos, el código podía ser claro, pero a gran escala se convertía en un entramado difícil de seguir. La estructura del lenguaje, sumada a ciertas prácticas comunes, dio lugar a lo que muchos desarrolladores describen como “código espagueti”.

    Uno de los principales problemas era el uso de instrucciones que permitían saltos arbitrarios dentro del programa. Esto hacía que entender el flujo completo del sistema fuera una tarea extremadamente compleja, especialmente en aplicaciones con miles de líneas de código.

    Las críticas no tardaron en aparecer. Algunos expertos consideraban que este enfoque complicaba innecesariamente el desarrollo y el mantenimiento. Sin embargo, otros defendían que, bien utilizado, podía ser una herramienta poderosa. Todo dependía de quién lo escribiera y cómo se estructurará.

    Un éxito impulsado por necesidad y contexto

    El crecimiento de este lenguaje no fue casual. En una época en la que cada computadora requería programas específicos, ofrecía una ventaja clave: la posibilidad de reutilizar código en diferentes sistemas. Esto reducía costos y aceleraba el desarrollo, convirtiéndolo en una solución ideal para gobiernos y grandes organizaciones.

    Además, su capacidad para manejar cálculos financieros con precisión lo volvió indispensable en bancos y entidades económicas. Con el tiempo, se integró profundamente en sistemas críticos, creando una dependencia difícil de romper.

    El respaldo institucional también jugó un papel importante. Grandes contratos y decisiones estratégicas impulsaron su adopción masiva, consolidándolo como un estándar durante décadas.

    El dilema de reemplazar lo irreemplazable

    Hoy, el mayor desafío no es mantener este lenguaje, sino reemplazarlo. Su diseño presenta limitaciones que dificultan la modernización, como la forma en que los distintos componentes del sistema comparten información. Esto provoca que un pequeño cambio pueda tener efectos inesperados en todo el sistema.

    Las soluciones actuales incluyen herramientas que prometen traducir automáticamente este código a lenguajes modernos. Sin embargo, los resultados no siempre son satisfactorios. En muchos casos, se generan sistemas híbridos difíciles de mantener, que heredan los problemas del pasado sin aprovechar completamente las ventajas actuales.

    Esto plantea una paradoja inquietante: el sistema es antiguo, complejo y problemático, pero cambiarlo podría ser aún más peligroso. Por eso, muchas organizaciones optan por mantenerlo, parchearlo y adaptarlo, en lugar de reemplazarlo por completo.

    En definitiva, el mundo sigue funcionando sobre una base que pocos comprenden y menos aún pueden reconstruir. Y mientras esa dependencia continúe, el verdadero riesgo no será que falle, sino que llegue el momento en que nadie sepa cómo hacerlo funcionar.

     

    [Fuente: Wired]

  • ¿Cuándo se estrena la serie de Harry Potter? Se conoció el trailer y los fanáticos estallaron

    ¿Cuándo se estrena la serie de Harry Potter? Se conoció el trailer y los fanáticos estallaron

    Cine y series

    ¿Cuándo se estrena la serie de Harry Potter? Se conoció el trailer y los fanáticos estallaron

    La espera termina; llega uno de los estrenos más esperados de los últimos años.

  • No la quieren: la elección de una histórica conductora tensiona el regreso de La Peña de Morfi

    No la quieren: la elección de una histórica conductora tensiona el regreso de La Peña de Morfi

    La interna en Telefé está que arde tras conocerse quien será la conductora que acompañará a Diego Leuco en el regreso de La Peña de Morfi. La elección de la candidata no cuenta con la aprobación general de sus colegas y desde la producción trascendieron comentarios que acreditan el malestar: «Habiendo tantas conductoras…«, se quejaron.

    El histórico programa ómnibus creado por Gerardo Rozin ya cuenta con conductora. Se trata de la vuelta de Carina Zampini , que acompañará a Diego Leuco al frente del programa. Según el periodista Juan Etchegoyen (Radio Mitre), la producción no estaría muy contenta con la decisión del canal: “Lo que me cuentan diferentes personas de la productora Corner es que no ven para nada bien esta designación, me manifiestan que había muchas mejores opciones antes de traer a alguien que no terminó bien con el creador del programa”.

    Lo cierto es que nunca trascendió que pasó entre Zampini y Rozin, dupla que arrasaba los mediodías. No obstante, «en su momento se habló de pelea y hay trabajadores tanto de la productora como del canal que esta decisión les hizo ruido porque había otras conductoras para llamar. La frase es ‘Juan, habiendo tantas conductoras’” contó el periodista.

    Carina Zampini Pasaplatos: El Restaurante

    El Trece

    La situación de Diego Leuco no es tan distinta, ya que según sus propias palabras, aún no recibió la confirmación de su regreso a La Peña. «Todavía no hay nada confirmado. El canal está en proceso de transición, están terminando de definir algunas cosas«, aseguró y agregó que por suerte «tiene una relación excelente con Telefe» y «siempre manifestaron su intención de que siga siendo parte del canal”, aseguró Leuco.

    El conductor señaló que, cuando se decida finalmente el futuro del programa, espera ser notificado: “Veo que casi todas las semanas aparecen noticias sobre la conducción de La Peña, lo cual me parece positivo porque demuestra que es un programa relevante dentro de un canal muy grande”. Finalmente, transmitió tranquilidad respecto a su futuro laboral: “Estoy contento y tranquilo. En mi planificación anual tengo contemplada La Peña de Morfi, como desde hace tres años”.

  • PREMIERE: Kmyle & Umwelt – Shape The Reality – KMYLE Records

    PREMIERE: Kmyle & Umwelt – Shape The Reality – KMYLE Records

    Dentro de Sparks Of Resilience EP, el nuevo trabajo colaborativo entre Kmyle y el veterano francés Umwelt

    Encontramos una de esas piezas que funcionan como punto de inflexión dentro de un lanzamiento pensado claramente para la pista de baile. “Shape The Reality” emerge como un corte de techno hipnótico y cerebral donde la tensión se construye con paciencia, apoyándose en una arquitectura sonora profundamente analógica.

    Desde los primeros compases, el track despliega un groove sincopado que respira club oscuro: bombos compactos, percusiones metálicas y una línea de bajo que avanza con determinación. Sobre ese esqueleto rítmico aparecen capas de sintetizadores vibrantes que se expanden lentamente, creando una atmósfera melancólica y futurista al mismo tiempo. El resultado es un viaje de techno profundo que recuerda por momentos a la tradición rave europea, pero con una sensibilidad contemporánea que evita cualquier nostalgia vacía.

    El trabajo conjunto entre Kmyle y Umwelt no es casual. Ambos artistas comparten décadas de experiencia dentro de la cultura techno underground y una afinidad por los sistemas modulares y los sintetizadores analógicos. Esa conexión se siente en la producción: cada textura parece dialogar con la siguiente, generando una sensación de movimiento constante, como si el track estuviera siempre a punto de abrir una nueva dimensión sonora.

    Shape The Reality” funciona así como un momento de catarsis dentro del EP. No busca el impacto inmediato sino la construcción progresiva de una tensión emocional que encuentra su lugar en las horas más profundas del club, cuando la pista ya está completamente sumergida en la música.

    El EP Sparks Of Resilience se publica el 26 de marzo de 2026 en formato vinilo y digital a través de KMYLE Records, incluyendo cinco cortes que exploran una estética techno marcada por sintetizadores vibrantes, grooves complejos y atmósferas melancólicas fruto de décadas de cultura de club.

  • PREMIERE: Swann Decamme – Ritmo Solare – Curiosity Music

    PREMIERE: Swann Decamme – Ritmo Solare – Curiosity Music

    El productor parisino Swann Decamme vuelve a mirar directamente al dancefloor con “Ritmo Solare”,

    Un corte diseñado con mentalidad de DJ que combina groove latino, elegancia nocturna y una energía que funciona de inmediato en club. Publicado a través de Curiosity Music, el track se presenta como uno de los momentos más enfocados a pista dentro de su próximo álbum THERIOMORPHY.

    Construido a 125 BPM, “Ritmo Solare” se apoya en un low end redondo y físico que sostiene una lluvia constante de percusiones. El resultado es un groove hipnótico que empuja la pista con naturalidad, manteniendo una tensión rítmica que evoluciona con cada compás. En medio de ese motor de club aparece el elemento inesperado: un piano funky con sabor a lounge, elegante y luminoso, que aporta una textura sofisticada sin perder la contundencia del track.

    La identidad del tema se refuerza con un detalle minimalista pero efectivo: una vocal en español que emerge entre las capas rítmicas con una única palabra que actúa como detonante en la pista —“baila”—. Simple, repetitiva y directa, funciona como un guiño inmediato al público y al espíritu festivo del track.

    Con más de quince años de trayectoria y cerca de 200 producciones publicadas, Swann Decamme ha desarrollado un enfoque camaleónico dentro de la electrónica, moviéndose entre grooves hipnóticos, escritura precisa y texturas orgánicas que conectan tanto con el club como con la escucha más narrativa. “Ritmo Solare” confirma esa dualidad: un track luminoso y directo que, sin perder sofisticación, está claramente diseñado para los momentos más cálidos del dancefloor.

    El single se publica en versión álbum y extended club version el 27 de marzo de 2026 a través de Curiosity Music, marcando el inicio del camino hacia su próximo álbum THERIOMORPHY.

  • Paco Osuna arranca la quinta temporada de Now Here con un takeover total de Hï Ibiza

    Paco Osuna arranca la quinta temporada de Now Here con un takeover total de Hï Ibiza

    OW HERE toma el control de Hï Ibiza en un inicio de temporada sin precedentes. Paco Osuna inaugura su quinta residencia con un concepto renovado que transforma por completo el club, consolidando su propuesta como una de las experiencias más sólidas e influyentes de la escena electrónica internacional

    El icónico NOW HERE de Paco Osuna dará inicio a la temporada 2026 programando las tres salas del mejor club del mundo, Hï Ibiza, el domingo 17 de mayo, con Andres Campo al frente del Club Room y Pandora de DJ Oliver en el Wild Corner. 

    Con la música como prioridadmáxima, y guiado por la conexión, la energíainquebrantable que proviene del disfrute del momento y el amor por el oficio, Paco Osuna inaugura su quinta temporada en Hï Ibiza con un takeover muy especial.

    “Esta es nuestra quinta temporada en Hï, el tercer año consecutivo que hacemos un Full Club Takeover y el segundo que marca el inicio de la temporada de NOW HERE en Ibiza. Ese domingo será el adelanto perfecto de toda la energía que vendrá este verano en Hï! Mi objetivo es que, tanto el público como los artistas, nos conectemos a través de la música y disfrutemos juntos del momento, del aquí y del ahora. La temporada 2026 me llena de ilusión, de alegría y es un gran estímulo de energía para mí”. Paco Osuna.

    Bajo el concepto de NOW HERE, el Theatre reúne a un elenco de artistas enfocados en la conexión orgánica y el groove. Junto a PACO OSUNA, la programación contará con el house underground británico de ARCHIE HAMILTON y el minimalismo influyente de ENZO SIRAGUSA, pasando por el enfoque emotivo del house y techno de MELANIE RIBBE y la energía dinámica de IGLESIAS, cada set está pensado para evolucionar con la pista. El cartel se completa con el sonido contemporáneo de RSQUARED, garantizando una experiencia musical única en la sala. 

    El Club Room será presidido por ANDRES CAMPO, quien ofrecerá su carismático sonido de techno de alto espectro, acompañado por artistas aún por desvelar. Mientras que el Wild Corner será tutelado por DJ OLIVER y su concepto Pandora, una de las fiestas ibicencas más queridas. 

    Más de tres décadas en la industria le han dado a Paco Osuna una lectura perfecta de la pista y la experiencia necesaria para presentar una suculenta propuesta musical. A través de una noche electrizante y sonidos frescos, Paco Osuna vuelve a elevar NOW HERE a nuevas alturas, sentando las bases de otro verano extraordinario en Hï Ibiza.

     hiibiza.com

    NOW HERE toma el control de Hï Ibiza: 
    PACO OSUNA inaugura su quinta temporada con un takeover total del club

  • Parece una escena de ciencia ficción, pero ya tiene diseño definido. Así es Chrysalis, la colosal nave espacial de 58 kilómetros concebida para transportar a la humanidad hacia otro sistema solar

    Parece una escena de ciencia ficción, pero ya tiene diseño definido. Así es Chrysalis, la colosal nave espacial de 58 kilómetros concebida para transportar a la humanidad hacia otro sistema solar

    Hay ideas que nacen para ser construidas. Y hay otras que nacen, primero, para obligarnos a pensar hasta dónde podría llegar nuestra especie si un día la Tierra dejara de bastar. Chrysalis pertenece a esa segunda categoría.

    Sobre el papel, parece una locura desatada por la ciencia ficción más optimista: una nave espacial de 58 kilómetros de largo, diseñada para transportar a 2.400 personas durante un viaje de 400 años hacia otro sistema estelar. Pero detrás del asombro visual hay algo más interesante: un intento serio de responder una pregunta que la exploración espacial lleva décadas esquivando. ¿Cómo se mantiene viva, estable y funcional una sociedad humana durante siglos en un entorno completamente artificial?

    Y ahí es donde este proyecto deja de parecer solo un capricho futurista.

    Chrysalis no está pensada como una nave: está pensada como una ciudad cerrada que se movería entre estrellas

    Parece una escena de ciencia ficción, pero ya tiene diseño definido. Así es Chrysalis, la colosal nave espacial de 58 kilómetros concebida para transportar a la humanidad hacia otro sistema solar
    © Giacomo Infelise, Veronica Magli, Guido Sbrogio’, Nevenka Martinello, Federica Chiara Serpe.

    La mayoría de conceptos populares sobre viajes interestelares siguen atrapados en una idea bastante limitada de “nave espacial”: una máquina que transporta personas de un punto A a un punto B. Chrysalis juega a otra escala. Aquí no se trata de meter tripulantes en un tubo avanzado con motores imposibles. Aquí la propuesta es construir una civilización encapsulada.

    El diseño conceptual, presentado dentro del Hyperion Design Competition, imagina una gigantesca estructura cilíndrica compuesta por múltiples capas concéntricas organizadas alrededor de un núcleo central. Cada una de esas capas cumpliría una función concreta dentro de un ecosistema completamente cerrado: producción de alimentos, reciclaje, zonas habitacionales, hospitales, escuelas, bibliotecas, espacios comunes, laboratorios y almacenamiento de recursos.

    Dicho de otra forma: Chrysalis no sería un vehículo en el sentido clásico. Sería una ciudad interestelar autónoma, diseñada para sobrevivir sin apoyo externo durante varias generaciones. Y eso cambia completamente la conversación. Porque cuando el viaje dura siglos, el problema ya no es solo cómo moverse por el espacio. El problema es cómo seguir siendo una sociedad en medio del vacío.

    La parte más ambiciosa no es su tamaño, sino su autosuficiencia total

    Uno de los puntos más fascinantes del concepto es que prácticamente todo dentro de la nave estaría pensado para operar como un sistema ecológico cerrado. Las capas interiores se dedicarían al cultivo de plantas, hongos y otros organismos capaces de sostener la producción alimentaria y, al mismo tiempo, ayudar a mantener ciclos de oxígeno, agua y residuos.

    Las zonas intermedias alojarían la vida social y comunitaria: viviendas, escuelas, centros médicos, bibliotecas, áreas de ocio y servicios esenciales. Más allá de eso, habría módulos industriales encargados del reciclaje, la fabricación de piezas, la producción farmacéutica y el mantenimiento técnico de la estructura.

    Todo esto responde a una realidad bastante brutal: si el viaje dura 400 años, no hay forma razonable de depender de suministros externos. Chrysalis tendría que salir al espacio con la capacidad de sostenerse a sí misma desde el primer día. No habría reabastecimiento. No habría “paradas”. No habría margen para improvisar.

    Y por si eso no fuera suficiente, el diseño también contempla la creación de gravedad artificial mediante la rotación constante del cilindro, una solución largamente discutida en estudios sobre hábitats espaciales para evitar los estragos fisiológicos de la microgravedad prolongada.

    Aquí no viajarían pasajeros: viajarían generaciones enteras que nunca verían la Tierra como un hogar real

    Este es, probablemente, el aspecto más inquietante de todo el proyecto. Chrysalis no se apoya en criogenia ni en el clásico sueño de “dormir durante el viaje y despertar en destino”. La lógica es mucho más cruda y, a la vez, más realista: la mayoría de quienes nacerían dentro de la nave jamás conocerían la Tierra más que como una historia heredada.

    Eso significa que la misión no estaría protagonizada por una tripulación que espera llegar, sino por una sucesión de generaciones que vivirían y morirían dentro de esa estructura sin tener ninguna relación directa con el momento del lanzamiento ni, probablemente, con el de la llegada.

    De repente, el problema deja de ser puramente tecnológico y se vuelve profundamente humano. Porque mantener con vida a una población durante siglos no depende solo de la comida, el agua o la energía. Depende también de cosas mucho más frágiles: la estabilidad mental, la cohesión social, la educación, la cultura, la identidad colectiva y la capacidad de aceptar una vida diseñada por otros. Y ahí Chrysalis empieza a parecer menos una nave y más un experimento civilizatorio extremo.

    Para que algo así no colapse, haría falta un nivel de control social que resulta difícil de ignorar

    La propuesta contempla medidas bastante estrictas para sostener el equilibrio del sistema: control de natalidad, límites poblacionales definidos por la capacidad ecológica del hábitat, reciclaje intensivo y una organización extremadamente precisa del consumo y la producción.

    Eso tiene lógica desde un punto de vista técnico. En un entorno cerrado, cualquier desbalance puede convertirse en una amenaza existencial. Pero también abre una pregunta incómoda: ¿qué tipo de sociedad surgiría dentro de una estructura donde prácticamente todo está regulado por necesidad?

    Porque si cada nacimiento, cada recurso y cada espacio disponible forman parte de una ecuación de supervivencia, entonces la libertad individual deja de funcionar como en la Tierra. Las generaciones nacidas dentro de Chrysalis no elegirían las reglas del sistema. Nacerían dentro de ellas.

    Por eso el proyecto no solo plantea desafíos de ingeniería, sino también debates éticos muy serios. ¿Qué legitimidad tendría una misión diseñada por una generación que impone sus condiciones a muchas otras? ¿Cómo se evita la fractura social en una comunidad donde nadie puede marcharse? ¿Qué significa “futuro” cuando el horizonte vital está confinado a un cilindro metálico durante siglos?

    La misión, en realidad, empezaría mucho antes del lanzamiento

    Parece una escena de ciencia ficción, pero ya tiene diseño definido. Así es Chrysalis, la colosal nave espacial de 58 kilómetros concebida para transportar a la humanidad hacia otro sistema solar
    © Giacomo Infelise, Veronica Magli, Guido Sbrogio’, Nevenka Martinello, Federica Chiara Serpe.

    Si algo deja claro Chrysalis es que una aventura así no comenzaría con el encendido de motores, sino décadas antes. El proyecto contempla incluso una fase de preparación humana extrema utilizando la Antártida como entorno de entrenamiento para simular aislamiento prolongado, confinamiento y adaptación social en condiciones durísimas.

    Según la propuesta, esa etapa podría extenderse entre 70 y 80 años, una cifra que ya por sí sola descoloca cualquier idea convencional de “misión espacial”. En ese tiempo no solo se entrenaría a los futuros ocupantes, sino que se pondría a prueba la viabilidad psicológica, cultural y organizativa de una sociedad cerrada.

    Y eso sin contar la propia construcción de la nave, estimada en entre 20 y 25 años. En el escenario más optimista, Chrysalis no sería un proyecto de una generación, sino de varias.

    El destino elegido dice mucho sobre el nivel de ambición… y también sobre sus límites

    El objetivo teórico del viaje sería Próxima b, un exoplaneta descubierto en 2016 que orbita dentro de la llamada zona habitable de Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol. Su atractivo es evidente: está “solo” a unos 4,2 años luz de la Tierra y, sobre el papel, podría albergar condiciones compatibles con agua líquida.

    El problema es que “zona habitable” no significa “mundo amable”. Próxima b sigue siendo una enorme incógnita. La actividad de su estrella, una enana roja muy activa, podría exponer al planeta a niveles brutales de radiación. También hay dudas importantes sobre si conserva una atmósfera estable y si realmente ofrece condiciones compatibles con vida compleja.

    Eso convierte a Chrysalis en algo todavía más perturbador: un proyecto colosal para llegar a un lugar que ni siquiera sabemos si sería realmente habitable.

    Lo más importante de Chrysalis no es que vaya a construirse, sino que nos obliga a pensar en serio

    Hoy por hoy, el proyecto depende de tecnologías que simplemente no existen a escala operativa. Sistemas de fusión nuclear sostenida, materiales capaces de soportar misiones multigeneracionales, automatización extrema y ecosistemas cerrados estables durante siglos siguen estando muy lejos de convertirse en realidad. Pero eso no vuelve irrelevante a Chrysalis. Al contrario. Lo vuelve útil.

    Porque más allá de si esta nave llega a existir o no, el proyecto sirve para aterrizar una idea que solemos tratar de forma demasiado abstracta: colonizar el espacio no consiste solo en viajar más lejos, sino en aprender a sostener una civilización completa lejos de la Tierra.

    Y esa, quizá, es la parte más inquietante de todas. Que cuanto más pensamos en escapar hacia las estrellas, más terminamos enfrentándonos a una pregunta bastante incómoda sobre nosotros mismos: si un día conseguimos irnos, qué tipo de humanidad seríamos capaces de llevar con nosotros.

  • Eric Prydz vuelve a Buenos Aires: una experiencia que empieza de día y termina en otro nivel

    Eric Prydz vuelve a Buenos Aires: una experiencia que empieza de día y termina en otro nivel

    Buenos Aires no recibe simplemente a Eric Prydz. Lo espera. Y cuando eso pasa, no se trata de una fecha más en el calendario: se convierte en un punto de quiebre.

    El próximo 1 de mayo, Mandarine Park propone algo distinto a la lógica habitual de la noche electrónica. Esta vez, todo empieza de día. Desde la tarde, con el sol todavía marcando el pulso del lugar, la experiencia se construye lentamente hasta fundirse con el atardecer. Y ahí es donde Prydz cobra todo el sentido.

    Porque si hay algo que define al artista sueco no es solo su música, sino su manera de narrarla. Sus sets no funcionan como una sucesión de tracks, sino como un recorrido emocional donde cada transición tiene intención. Hay tensión, hay liberación, hay momentos que parecen suspendidos en el tiempo. Y cuando cae el sol, ese viaje suele alcanzar su punto más alto.

    A lo largo de su carrera, Prydz logró algo que muy pocos artistas pueden sostener durante tanto tiempo: evolucionar sin perder identidad. Desde himnos globales hasta piezas más profundas bajo sus alias, su universo sonoro se mantiene coherente, sofisticado y absolutamente reconocible. No sigue tendencias, las anticipa.

    https://www.youtube.com/watch?v=MendCBaHiG4

    En ese contexto aparece Colyn, y su presencia no es casual. Su última visita a Buenos Aires dejó claro que existe una conexión real con el público local. Hay algo en su sonido —melódico, introspectivo, con una sensibilidad muy marcada— que encaja perfecto con este tipo de propuestas donde la experiencia importa más que el impacto inmediato. Su set funciona como un puente ideal: prepara el terreno emocional y acompaña la narrativa sin romperla.

    El lineup se completa con Eze Ramírez y Greta Meier, dos nombres que aportan lectura local a una noche pensada con criterio global. No están ahí para “abrir” la pista: están para construirla.

    En un momento donde muchos shows parecen replicarse, este tipo de fechas recuperan algo esencial: la idea de vivir la música como experiencia. No solo ir a ver a un artista, sino entrar en su mundo por unas horas.

    El 1 de mayo, Buenos Aires no solo va a bailar. Va a sentir.

  • Una periodista de El Trece tuvo que abandonar el programa en vivo: «Salí corriendo»

    Una periodista de El Trece tuvo que abandonar el programa en vivo: «Salí corriendo»

    No lo dudó

    Fernanda Iglesias abandonó Puro Show en vivo por una urgencia: «Salí corriendo»

    La panelista desapareció de un momento a otro del ciclo de espectáculos y dio una explicación a través de las redes sociales.