Autor: configuroweb

  • Parece una tela corriente, pero al recibir electricidad puede levantar más de 400 veces su propio peso. El secreto de este tejido robótico suizo no está en añadir motores, sino en hacer que cada hilo sume su fuerza en la misma dirección

    Parece una tela corriente, pero al recibir electricidad puede levantar más de 400 veces su propio peso. El secreto de este tejido robótico suizo no está en añadir motores, sino en hacer que cada hilo sume su fuerza en la misma dirección

    Muy a simple vista parece una tela común. Flexible, delgada, casi frágil. Pero al activarse, ese mismo tejido es capaz de levantar cargas cientos de veces superiores a su propio peso. No hay motores visibles, ni piezas rígidas, ni estructuras externas. Solo fibras que cooperan entre sí.

    El avance llega desde la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), donde un equipo de investigadores desarrolló un nuevo tipo de textil robótico que redefine cuánto puede hacer una prenda cuando deja de ser pasiva.

    El problema de la robótica que se lleva puesta

    La robótica vestible lleva años prometiendo ayudar al cuerpo humano. En la práctica, la mayoría de los sistemas siguen dependiendo de estructuras duras, voluminosas y poco cómodas. Exoesqueletos, arneses y actuadores rígidos funcionan, pero rara vez se integran de forma natural al movimiento cotidiano.

    El verdadero reto no es generar fuerza, sino hacerlo sin sacrificar comodidad. Una prenda debe doblarse, estirarse, adaptarse a cuerpos distintos y permitir movimientos naturales. Conseguir potencia mecánica dentro de esas limitaciones ha sido uno de los mayores desafíos del campo.

    Hilos que recuerdan su forma

    Una tela capaz de levantar 400 veces su peso. El textil robótico suizo que logra una fuerza extrema sin piezas rígidas
    © YouTube / @MyLMTS.

    El núcleo de este nuevo tejido, según lo publicado en Science Advances, está compuesto por aleaciones con memoria de forma, principalmente níquel y titanio. Estos hilos cambian su estructura interna cuando se calientan ligeramente mediante electricidad, contrayéndose y volviéndose más rígidos.

    Ese acortamiento genera movimiento y fuerza, pero el verdadero salto no está en el material, sino en cómo se organiza dentro de la tela. En lugar de entrelazar fibras de forma tradicional, los investigadores rediseñaron por completo la geometría del tejido.

    La clave está en una X

    La llamada geometría X-Crossing coloca cada cruce de fibras en la dirección exacta en la que debe aplicarse la fuerza. En los textiles convencionales, los hilos tiran unos contra otros, perdiendo eficiencia. Aquí ocurre lo contrario: todas las tensiones se suman.

    El resultado es llamativo. Un fragmento de tejido de apenas 4,5 gramos puede levantar un kilogramo completo. Más de 400 veces su propio peso, una relación fuerza-masa que compite con sistemas robóticos mucho más complejos. Y aun así, la tela puede estirarse hasta un 160 % de su longitud original.

    Fuerza sin rigidez

    El comportamiento recuerda a una coreografía mecánica. Cada fibra actúa en sincronía con las demás, generando un movimiento limpio, controlado y sorprendentemente suave.

    Para comprenderlo, el equipo desarrolló modelos que permiten predecir cómo cambia la rigidez del tejido según la temperatura, la carga y el movimiento. No se trata solo de cuánta fuerza produce, sino de cómo se comporta cuando se integra en articulaciones reales como codos, rodillas o muñecas.

    Ese nivel de control resulta clave para su uso fuera del laboratorio.

    De la simulación al cuerpo

    Los investigadores probaron el tejido en prototipos funcionales. En uno de ellos, una manga robótica asistió la flexión del codo y permitió levantar un kilogramo con un movimiento estable y continuo. En otro, el material se utilizó como sistema de compresión activa, una función esencial en rehabilitación y medicina vascular.

    Un detalle técnico marca la diferencia: una vez alcanzada la posición deseada, el tejido puede mantenerla sin consumo energético constante. No necesita estar “encendido” todo el tiempo. Eso lo convierte en un candidato real para prendas portátiles.

    Ropa que ayuda sin llamar la atención

    Una tela capaz de levantar 400 veces su peso. El textil robótico suizo que logra una fuerza extrema sin piezas rígidas
    © 2026 LMTS EPFL CC BY SA.

    Las aplicaciones potenciales van más allá del laboratorio. Desde soporte muscular en fisioterapia hasta asistencia discreta para personas mayores, pasando por prevención de lesiones en trabajos repetitivos.

    Todo sin armaduras visibles ni dispositivos que generen rechazo social. Más que una máquina que se viste, el objetivo es una prenda que acompaña.

    Una nueva idea de tecnología vestible

    Este textil robótico no promete superpoderes ni fuerza sobrehumana. Propone algo más realista: amplificar el cuerpo sin imponerse sobre él. Una tela que se mueve, empuja y sostiene cuando hace falta. Que consume poca energía. Que puede integrarse en la ropa diaria. Y que demuestra que, a veces, la revolución tecnológica no llega con metal y ruido, sino con hilos casi invisibles entrelazados de una forma distinta.

    El futuro de la robótica vestible podría no parecerse a un robot. Podría parecerse, simplemente, a una camiseta.

  • Ducatenzeiler sobre las teorías conspirativas del Mundial: «Los jugadores mandaron mensajes encriptados»

    Ducatenzeiler sobre las teorías conspirativas del Mundial: «Los jugadores mandaron mensajes encriptados»

    Andrés Ducatenzeiler se metió otra vez en la polémica con las teorías conspirativas sobre la final del Mundial 2026, ya que para él hubo algo raro que con el tiempo se sabrá: «Los jugadores mandaron mensajes encriptados».

    El exdirigente deportivo estuvo en el piso de TVR, en C5N, con la conducción de Juan Di Natale y Carolina Papaleo, y se mostró muy «afectado» por el ataque a la Selección argentina, a Carlos «Chiqui» Tapia, titular de AFA, y al fútbol nacional: «Me afecta porque vengo peleando contra esto hace muchos años».

    Después apuntó directo a algunos periodistas, y recodó que «Milei les dijo, ensobrados y mentirosos… Yo prefiero un comunicador que no me guste, que sea de una ideología que no comparto, pero que me diga la verdad. Y no todo esto. Es siniestro», subrayó visiblemente quebrado.

    El conductor defendió el trabajo de la AFA y reveló los intereses que hay detrás de la campaña sucia contra la asociación de fútbol nacional: «La idea es voltear a la AFA, que es la única que funciona bien. Ese es el objetivo. No es desinformar, porque yo puedo decir ahora boludeces y desinformó, pero no tengo un plan para vaciar un país».

    Ante la pregunta si «¿también nos estarían mintiendo los jugadores de la selección?», quienes afirman que les ganaron bien, el fanático de Independiente aclaró: «No, los jugadores fueron honestos más que nadie, porque nos mandaron mensajes encriptados».

    Duka resaltó que «no existe en un mundial que los dos centrales pidan salir por lesiones. No existe en la historia del mundial». Y para reafirmar su hipótesis disparó: «Maradona habló 20 años después». El comentarista aludió a los dichos del extitular de AFA Julio Grondona al Diez en la previa de la final del Mundial de Italia 1990 contra Alemania: «Hasta acá llegamos».

    Duka sobre la Scaloneta: «Estos jugadores son sagrados»

    Duka distinguió en TVR el papel de los integrantes de la Scaloneta: «Estos jugadores son sagrados. Hay que hacerle un homenaje todos los días porque revolucionaron el mundo. Por eso el mundo, el mundo ultracapitalista, salvaje, colonizador, imperialista,los hizo mierda. Y no me lo va a negar nadie, porque tengo 55 años de fútbol. Y sé exactamente cuando un jugador te manda un mensaje encriptado», resumió en TVR.

  • Neuralink ya permite controlar una silla de ruedas con el cerebro: el salto que lleva sus implantes fuera de la pantalla

    Neuralink ya permite controlar una silla de ruedas con el cerebro: el salto que lleva sus implantes fuera de la pantalla

    Del cursor de una computadora al movimiento físico

    Neuralink dio un nuevo paso en el desarrollo de sus interfaces cerebro-computadora. Participantes de sus ensayos clínicos lograron controlar sillas de ruedas motorizadas utilizando únicamente señales generadas por su cerebro, sin recurrir a joysticks, botones ni movimientos de las extremidades.

    En la demostración difundida por la compañía, usuarios con parálisis pudieron desplazarse hacia adelante y atrás, realizar giros y modificar la posición del asiento. Las pruebas incluyeron recorridos por espacios interiores y caminos exteriores, utilizando una cámara instalada en la silla para observar el entorno.

    Hasta ahora, las demostraciones más conocidas de Neuralink mostraban a personas controlando cursores, navegando por internet o jugando videojuegos. La silla de ruedas supone un cambio importante: las instrucciones digitales dejan de afectar solamente a una pantalla y comienzan a producir movimientos en el mundo físico.

    Neuralink ya permite controlar una silla de ruedas con el cerebro: el salto que lleva sus implantes fuera de la pantalla
    © Neuralink – Youtube.

    Cómo interpreta el implante la intención de moverse

    El sistema se basa en el implante N1, un dispositivo inalámbrico y recargable colocado en el cráneo. Está conectado a hilos extremadamente delgados que un robot quirúrgico introduce en regiones cerebrales relacionadas con la planificación del movimiento. El ensayo PRIME estudia precisamente la seguridad inicial del implante y su capacidad para permitir que personas con tetraplejia controlen dispositivos externos.

    Aunque una lesión de médula espinal impida mover brazos o piernas, el cerebro puede continuar generando actividad neuronal asociada a la intención de realizar esos movimientos. El N1 registra esas señales mediante 1.024 electrodos y las transmite a un sistema informático.

    Un modelo de aprendizaje automático aprende a relacionar determinados patrones neuronales con el desplazamiento de un cursor. En la silla de ruedas, mover mentalmente ese cursor hacia arriba equivale a avanzar; dirigirlo hacia abajo hace retroceder el vehículo, mientras que los desplazamientos laterales controlan los giros.

    Cuanto más se aleja el cursor de su posición central, mayor puede ser la velocidad. No se trata, por tanto, de que el implante “lea pensamientos” completos, sino de que reconozca patrones concretos vinculados con acciones previamente entrenadas.

    La seguridad depende de detenerse a tiempo

    Mover una silla presenta riesgos muy distintos a controlar una computadora. Un error de interpretación podría provocar una colisión, especialmente cerca de escaleras, puertas o personas.

    Para reducir ese peligro, la interfaz está diseñada para que el cursor regrese al centro cuando el usuario deja de mantener la intención de movimiento. Al hacerlo, la silla disminuye su velocidad y se detiene gradualmente. Este mecanismo funciona como una posición de seguridad destinada a evitar desplazamientos involuntarios.

    La demostración todavía no equivale a una silla totalmente autónoma. El usuario conserva el control de dirección y velocidad, mientras el sistema interpreta sus señales cerebrales. En el futuro, podría combinarse con sensores para detectar obstáculos y aplicar frenadas automáticas.

    Neuralink todavía está en una fase experimental

    El primer implante humano de Neuralink se realizó en enero de 2024 dentro del estudio PRIME. Dos años después, la empresa informó que tenía 21 participantes inscritos en ensayos internacionales, destinados a evaluar variaciones entre usuarios y mejorar tanto el dispositivo como el procedimiento quirúrgico.

    El N1 aún no cuenta con autorización para su comercialización general. Los estudios actuales son ensayos de viabilidad que deben analizar posibles complicaciones, estabilidad de los electrodos, precisión de las señales y funcionamiento durante periodos prolongados.

    Aun así, el control de una silla de ruedas muestra una aplicación mucho más cotidiana que jugar o navegar por internet. Para una persona con parálisis, convertir una intención cerebral en movimiento físico podría significar recuperar parte de una autonomía que hasta ahora dependía permanentemente de otras personas.

     

    Fuente: Infobae.

  • Los chatbots no sienten nada, pero están diseñados para que parezca que existe una conexión real

    Los chatbots no sienten nada, pero están diseñados para que parezca que existe una conexión real

    Una simulación puede provocar una respuesta real

    En la década de 1950, el ingeniero de sonido Charley Douglass creó la llamada laff box, una máquina que reproducía risas grabadas en programas de televisión. Aunque el espectador estuviera solo, escuchar a otras personas riéndose podía generar la sensación de compartir la comedia con una audiencia.

    Matt Johnson, profesor de Hult International Business School, utiliza este ejemplo para explicar el atractivo de los chatbots. Una pista de risas no representa una experiencia social auténtica, pero imita las señales suficientes para provocar una reacción humana. Los sistemas de inteligencia artificial hacen algo parecido, aunque con una simulación mucho más sofisticada.

    El intercambio tiene forma de conversación: el chatbot responde, recuerda datos, hace preguntas y adapta su lenguaje. Por eso resulta fácil tratarlo como si detrás de la pantalla existiera una mente que escucha y comprende.

    Los chatbots no sienten nada, pero están diseñados para que parezca que existe una conexión real
    © Magnific

    La intimidad también se diseña

    La cercanía que transmiten estos sistemas no surge por accidente. Las interfaces utilizan mensajes en primera persona, fórmulas amables, voces naturales y respuestas que reconocen emociones. Algunas recuerdan preferencias o detalles mencionados anteriormente, generando una continuidad similar a la que existe en una relación personal.

    La especialista en interfaces humano-tecnológicas Nathalie Nahai sostiene que estos recursos pueden producir una falsa sensación de intimidad. Los rasgos suaves de una mascota virtual, una voz cálida o una respuesta como “estoy aquí para ayudarte” funcionan como señales sociales capaces de activar mecanismos de apego y cuidado. Incluso conocer cómo está diseñado el sistema no elimina necesariamente su efecto emocional.

    Los humanos antropomorfizamos con facilidad: atribuimos intenciones a automóviles, ordenadores o figuras que apenas se parecen a un rostro. Un chatbot ofrece señales mucho más convincentes porque utiliza lenguaje, humor y expresiones de aparente empatía.

    El chatbot siempre está disponible y rara vez exige algo

    Una conversación humana implica esperar, interpretar silencios, aceptar desacuerdos y enfrentarse a la posibilidad de incomodar al otro. Un chatbot, en cambio, puede estar disponible a cualquier hora, responder inmediatamente y mantener la atención sobre el usuario.

    Esa ausencia de fricción puede resultar especialmente atractiva. El sistema no está cansado, no necesita hablar de sus propios problemas y puede adaptar su tono a lo que la persona espera recibir. Sin embargo, esa comodidad también marca una diferencia fundamental: el intercambio está diseñado alrededor de las necesidades de un solo participante.

    Los chatbots pueden generar respuestas empáticas y resultar útiles para ordenar pensamientos, practicar conversaciones o atravesar momentos de soledad. Pero los modelos actuales no poseen necesidades, experiencias propias ni una vida que pueda ser modificada por la relación.

    Una persona puede transformarnos porque es diferente

    La teoría de la autoexpansión, desarrollada por Arthur y Elaine Aron, propone que los vínculos cercanos pueden ampliar la identidad de una persona al incorporarle nuevas perspectivas, conocimientos y capacidades. Las relaciones que ofrecen novedad y crecimiento suelen asociarse con mayor satisfacción y compromiso.

    Una persona real posee una mirada independiente. Puede cuestionarnos, decepcionarnos o mostrarnos una interpretación del mundo que nunca habríamos encontrado solos. Esa diferencia no es un defecto de la conversación, sino una de las razones por las que puede transformarnos.

    Aunque un chatbot también puede ofrecer contradicciones o perspectivas nuevas, esas intervenciones se generan para responder al usuario. No existe al otro lado una interioridad que pueda alegrarse, sentirse herida o cambiar porque nosotros formamos parte de su vida.

    El riesgo está en confundir utilidad con reciprocidad

    El problema no es utilizar inteligencia artificial para conversar, aprender o buscar apoyo. El riesgo aparece cuando una simulación convincente comienza a ocupar el lugar de relaciones donde ambas partes pueden necesitarse, cuidarse y afectarse mutuamente.

    El psicólogo Adam Grant ha señalado que los vínculos significativos no consisten únicamente en recibir atención, sino también en contribuir a la vida de otra persona. La reciprocidad implica que ambos participantes importen y tengan algo real en juego.

    Los chatbots serán cada vez más naturales, pacientes y persuasivos. Precisamente por eso será importante recordar qué los vuelve tan atractivos: no necesariamente una consciencia escondida, sino un diseño cada vez mejor para activar nuestros instintos sociales más antiguos.

     

    Fuente: Infobae.

  • La carga rápida es segura, aunque no siempre es la mejor opción para cuidar la batería

    La carga rápida es segura, aunque no siempre es la mejor opción para cuidar la batería

    La carga normal sigue siendo la opción más cuidadosa

    Las baterías de los smartphones comienzan a degradarse desde el primer día. Cada ciclo de carga y descarga provoca pequeñas transformaciones químicas que reducen progresivamente la cantidad de energía que pueden almacenar. Este desgaste es inevitable, aunque algunos hábitos pueden acelerarlo o ralentizarlo.

    Entre una carga rápida y otra convencional, la carga de menor potencia suele ser ligeramente más cuidadosa porque genera menos calor y somete a la batería a una corriente menos intensa. Sin embargo, esto no significa que utilizar habitualmente un cargador rápido vaya a destruir el celular.

    Los fabricantes diseñan cada dispositivo para admitir una potencia máxima determinada. Además, incorporan sensores, controladores y algoritmos capaces de reducir la velocidad cuando la temperatura aumenta o la batería se aproxima a su capacidad máxima.

    La carga rápida es segura, aunque no siempre es la mejor opción para cuidar la batería
    © Magnific

    La carga rápida no mantiene siempre la máxima potencia

    Uno de los errores más comunes es pensar que el teléfono recibe toda la potencia anunciada durante el proceso completo. En realidad, la carga rápida suele concentrarse en los porcentajes más bajos, cuando la batería puede aceptar más energía con menor estrés.

    Apple explica que sus teléfonos compatibles cargan rápidamente hasta aproximadamente el 80%. A partir de ese punto, el sistema reduce la corriente para limitar el calor y proteger la vida útil de la batería. La velocidad también puede disminuir si el dispositivo detecta temperaturas demasiado altas o bajas.

    Por eso, conectar un cargador de 100 W no significa necesariamente que el celular reciba permanentemente 100 W. El teléfono negocia la potencia con el adaptador y solo utiliza la cantidad que su batería, su temperatura y su sistema de gestión consideran segura.

    El calor es el verdadero enemigo

    La carga rápida mueve más energía en menos tiempo y puede elevar la temperatura. Cuando el calor se mantiene durante periodos prolongados, acelera las reacciones químicas responsables del envejecimiento de las baterías de iones de litio.

    Samsung recomienda utilizar y cargar sus dispositivos entre 0 y 35 °C, y advierte que la exposición continuada a temperaturas extremas puede acelerar su deterioro. Google también aconseja cargar sus Pixel en un lugar fresco, alrededor de 25 °C.

    El riesgo aumenta cuando el celular se carga al sol, queda dentro de un automóvil caliente o ejecuta juegos y aplicaciones exigentes mientras recibe energía. En esas condiciones, incluso una carga convencional puede resultar perjudicial si la temperatura se eleva demasiado.

    Las corrientes altas también pueden favorecer la deposición de litio metálico sobre el ánodo, especialmente cuando la batería está fría o el sistema intenta cargarla demasiado rápido. Este fenómeno reduce la capacidad disponible y constituye uno de los principales límites técnicos de la carga ultrarrápida.

    Mantener el teléfono al 100% también produce desgaste

    La velocidad no es el único factor importante. Las baterías también sufren cuando permanecen durante muchas horas completamente cargadas. Por eso, los fabricantes incorporaron sistemas que retrasan el último tramo de la carga o permiten establecer un límite.

    La carga rápida es segura, aunque no siempre es la mejor opción para cuidar la batería
    © Magnific

    Los iPhone recientes pueden detenerse entre el 80% y el 100%, mientras que Google permite limitar al 80% la carga de determinados Pixel para extender la vida útil. Estos sistemas no hacen que la batería sea eterna, pero reducen el tiempo que pasa sometida a un voltaje elevado.

    Qué tipo de carga conviene utilizar

    La carga rápida es adecuada cuando se necesita recuperar autonomía antes de salir o durante una jornada intensa. El teléfono está preparado para utilizarla y reducirá automáticamente la potencia cuando sea necesario.

    La carga normal resulta más conveniente cuando no existe apuro, especialmente si el celular permanecerá conectado durante varias horas. Produce menos calor y puede representar una pequeña ventaja para quienes pretenden conservar el dispositivo durante muchos años.

    La mejor estrategia no consiste en evitar completamente la carga rápida, sino en controlar la temperatura, utilizar cargadores compatibles y activar las funciones de carga optimizada. Entre cargar lentamente en un ambiente muy caliente y cargar rápidamente en condiciones frescas, probablemente resulte más saludable la segunda opción.

     

    Fuente: Infobae.

  • El Nokia 1100 no conquistó el mundo con una cámara ni con internet: su linterna escondía la clave de su éxito

    El Nokia 1100 no conquistó el mundo con una cámara ni con internet: su linterna escondía la clave de su éxito

    Tecnología

    El Nokia 1100 fue diseñado para mercados donde el polvo, los cortes eléctricos y la falta de infraestructura formaban parte de la vida cotidiana. Su teclado sellado, sus laterales antideslizantes, la enorme autonomía y una sencilla linterna demostraron que comprender al usuario podía ser más importante que acumular funciones.

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  • Los centros de datos en el espacio prometen energía solar ilimitada, pero podrían ser “catastróficos” para la Tierra

    Los centros de datos en el espacio prometen energía solar ilimitada, pero podrían ser “catastróficos” para la Tierra

    Tecnología

    SpaceX, Blue Origin y otras compañías plantean desplegar enormes redes de satélites para procesar inteligencia artificial desde el espacio. Organizaciones científicas y ambientales advierten que sus lanzamientos, reingresos y reflejos podrían alterar la atmósfera, retrasar la recuperación del ozono y transformar permanentemente el cielo nocturno.

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  • El hormigón romano escondía otro secreto y apareció bajo la letrina de un emperador

    El hormigón romano escondía otro secreto y apareció bajo la letrina de un emperador

    Un retrete que permaneció intacto durante casi dos milenios

    El secreto de la extraordinaria duración del hormigón romano podría encontrarse en uno de los lugares menos esperados: el colector situado bajo una letrina comunitaria utilizada durante la época del emperador Adriano.

    Investigadores analizaron una muestra de hormigón procedente de la Villa Adriana, el enorme complejo construido durante el siglo II en Tívoli, cerca de Roma. La pieza pertenecía a una estructura ubicada bajo los asientos de una letrina del sector occidental del Canopo y había permanecido prácticamente sin restauraciones modernas. Esa falta de intervenciones permitió estudiar cómo el material cambió naturalmente durante aproximadamente 1.900 años.

    Los resultados, publicados en Science Advances, no descartan las explicaciones anteriores sobre la resistencia del hormigón romano. En cambio, añaden un proceso que hasta ahora no había podido observarse con semejante nivel de detalle: la formación progresiva de calcita mediante carbonatación.

    El hormigón romano escondía otro secreto y apareció bajo la letrina de un emperador
    © History Latinoamérica – Youtube.

    La ceniza volcánica no explica todo

    Durante años, buena parte de la durabilidad del material se atribuyó a la reacción puzolánica. Los constructores romanos mezclaban cal, agua y ceniza volcánica, generando compuestos que endurecían el hormigón y reforzaban la unión entre sus componentes.

    Otro estudio publicado en 2023 propuso que los fragmentos blancos de cal presentes en algunas mezclas tampoco eran simples defectos. La denominada mezcla en caliente habría dejado acumulaciones de material rico en calcio que, al entrar agua por una grieta, podían disolverse y volver a cristalizar como carbonato cálcico, sellando parcialmente la abertura.

    El nuevo trabajo muestra que, además de esas reacciones, el hormigón continuó evolucionando durante siglos. El dióxido de carbono del aire penetró lentamente en el material y reaccionó con los compuestos de calcio. Como resultado, se formó calcita, una variante cristalina del carbonato de calcio.

    Una red mineral que rellenó poros y grietas

    Para observar el interior de la muestra, los investigadores combinaron microtomografía computarizada, imágenes de rayos X de alta resolución, microscopía electrónica y distintos análisis químicos y espectroscópicos.

    Las reconstrucciones tridimensionales revelaron una especie de red de calcita extendida entre los poros y componentes del hormigón. Los cristales rellenaron pequeños huecos, conectaron partes de la mezcla y aumentaron progresivamente su densidad. Al cerrar caminos por los que podían circular agua y sustancias dañinas, también ayudaron a limitar el deterioro.

    La reacción no fue rápida ni convirtió al hormigón en un material completamente indestructible. Se produjo durante cientos de años y actuó junto con la ceniza volcánica, la cal y otros mecanismos químicos. La resistencia romana parece depender, por tanto, de varios procesos que se complementaron con el paso del tiempo.

    Copiar la receta romana no será tan sencillo

    El descubrimiento podría ayudar a diseñar cementos modernos con menor contenido de clínker y materiales capaces de aprovechar una carbonatación controlada para cerrar poros o pequeñas fisuras. Sin embargo, existe una diferencia importante: gran parte del hormigón actual contiene barras de acero.

    En estas estructuras, una carbonatación excesiva reduce la alcalinidad que protege el metal y puede facilitar su corrosión. El mismo proceso que fortaleció un hormigón romano sin armaduras podría convertirse en un problema para determinados edificios contemporáneos.

    Además, el estudio se basa en una sola muestra conservada en un entorno interior. Sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a puertos, acueductos o construcciones expuestas al agua de mar, donde pueden intervenir otros mecanismos.

    Aun con estas limitaciones, la letrina de Adriano demuestra que el hormigón romano no permaneció intacto simplemente porque su receta inicial era mejor. El material siguió transformándose después de endurecerse y utilizó el aire, la humedad y sus propios minerales para volverse más compacto con el paso de los siglos.

    Fuente: Xataka.

  • Bugatti desafía al oleaje con una mesa de billar estabilizada de 250.000 euros diseñada para superyates

    Bugatti desafía al oleaje con una mesa de billar estabilizada de 250.000 euros diseñada para superyates

    Jugar al billar sobre un barco tiene un problema evidente

    Instalar una mesa de billar dentro de un superyate puede parecer una excentricidad relativamente sencilla. El inconveniente aparece en cuanto el barco comienza a balancearse: una inclinación mínima basta para que las bolas se desplacen solas y cualquier partida resulte prácticamente imposible.

    Bugatti decidió resolver ese problema mediante una mesa que compensa automáticamente los movimientos de la embarcación. El producto fue presentado originalmente en 2021 como parte de la colección Bugatti Lifestyle y desarrollado junto con IXO, una empresa española especializada en la fabricación de objetos de fibra de carbono.

    Aunque lleva el nombre del fabricante de hiperdeportivos, no se trata únicamente de un objeto decorativo. La mesa cumple las especificaciones correspondientes a una unidad profesional y fue diseñada para poder utilizarse tanto en una vivienda como dentro de un yate.

    Bugatti desafía al oleaje con una mesa de billar estabilizada de 250.000 euros diseñada para superyates
    © Bugatti – Youtube.

    Un giroscopio detecta cada movimiento del barco

    El componente más llamativo es su sistema opcional de autonivelación. Un sensor giroscópico registra los cambios de inclinación provocados por el oleaje y envía instrucciones a servomecanismos instalados en las patas.

    Cada apoyo puede subir o bajar de manera independiente para conservar la superficie de juego en posición horizontal. Bugatti asegura que el sistema responde en solo cinco milisegundos y que completa las correcciones sin producir vibraciones ni ruidos perceptibles. De esta forma, las bolas permanecen donde deberían aunque la embarcación se esté moviendo.

    La idea recuerda a los sistemas utilizados para estabilizar cámaras, plataformas marítimas o incluso el casco de algunos barcos. La diferencia es que aquí la corrección se aplica sobre una superficie donde una desviación muy pequeña puede alterar por completo la trayectoria de una bola.

    Fibra de carbono, titanio y aluminio mecanizado

    La estructura combina una cubierta de fibra de carbono con un bastidor de aluminio y titanio mecanizados. Los cajones laterales están fabricados mediante control numérico, mientras que las troneras utilizan acero inoxidable revestido de cuero.

    Los tornillos y las tuercas son de titanio, una elección especialmente útil en ambientes marinos por su resistencia a la corrosión. Cada unidad incorpora además una placa con su número de fabricación, siguiendo la lógica de exclusividad utilizada por Bugatti en sus automóviles. La producción se limitó a 30 mesas.

    El precio anunciado fue de 250.000 euros con los accesorios incluidos. Se trata de una cifra superior a la de numerosos automóviles deportivos, aunque probablemente represente una pequeña parte del presupuesto necesario para adquirir y mantener el superyate donde puede instalarse.

    Los accesorios también forman parte de la ingeniería

    La mesa incluye tacos de fibra de carbono con extremos de aluminio mecanizado, un soporte de pared equipado con una pantalla táctil de 13 pulgadas para registrar el marcador y una lámpara LED regulable.

    Las bolas Aramith Tournament Pro se guardan en una maleta revestida con cuero Bugatti. También se entrega una memoria USB dentro de una caja de aluminio con fotografías y videos del proceso de fabricación de cada unidad.

    Más que reinventar el billar, Bugatti resolvió una dificultad extremadamente específica para un grupo todavía más reducido de compradores. La mesa demuestra que la ingeniería de estabilización puede aplicarse incluso al mobiliario y que, en el mercado del lujo, ningún problema es demasiado pequeño cuando existe un cliente dispuesto a pagar por eliminarlo.

    Fuente: Xataka.

  • La energía del mar lleva décadas estancada, pero una empresa sueca cree haber resuelto su mayor problema

    La energía del mar lleva décadas estancada, pero una empresa sueca cree haber resuelto su mayor problema

    Una máquina que convierte el movimiento del mar en electricidad

    La energía solar y la eólica ya forman parte habitual del sistema eléctrico, pero existe otra fuente renovable con un enorme potencial que continúa atrapada en proyectos experimentales: la energía de las olas o undimotriz.

    El océano contiene una gran cantidad de energía, pero capturarla exige instalar máquinas en uno de los entornos más agresivos del planeta. El agua salada provoca corrosión, las olas cambian constantemente de altura y dirección, y las tormentas pueden destruir en pocas horas equipos que tardaron años en desarrollarse.

    La empresa sueca CorPower Ocean cree haber superado una parte importante de ese problema. Su convertidor C4, instalado frente a la costa de Aguçadoura, en el norte de Portugal, recibió el primer certificado de prototipo que DNV concede a una máquina de energía undimotriz.

    La energía del mar lleva décadas estancada, pero una empresa sueca cree haber resuelto su mayor problema
    © Magnific

    El certificado que podría convencer a los inversores

    DNV es una de las principales entidades internacionales de verificación técnica para industrias marítimas y energéticas. Su certificación no se limita a comprobar que el dispositivo produce electricidad: también revisa su diseño, resistencia estructural, fabricación, montaje, mantenimiento y comportamiento bajo condiciones extremas.

    El proceso de evaluación del C4 se extendió durante siete años. La máquina fue analizada desde sus primeras etapas de ingeniería hasta su funcionamiento en el Atlántico, donde soportó tormentas con olas de hasta 18,5 metros. El certificado confirma que el prototipo cumple los requisitos establecidos por DNV sobre seguridad, fiabilidad y resistencia.

    Este reconocimiento es especialmente importante porque puede reducir el riesgo percibido por bancos, aseguradoras e inversores. Muchas tecnologías undimotrices funcionaron en laboratorios o pruebas limitadas, pero nunca consiguieron demostrar que podrían sobrevivir durante años en el mar.

    Una tecnología inspirada en el funcionamiento del corazón

    El C4 utiliza una boya parcialmente sumergida que se mueve con las olas. Ese desplazamiento acciona un sistema mecánico conectado a un generador eléctrico.

    Su principal innovación es WaveSpring, una tecnología de control que permite adaptar el movimiento de la boya a las condiciones del océano. Durante un oleaje normal, el dispositivo amplifica su oscilación para capturar más energía. Cuando llega una tormenta, cambia de configuración y reduce drásticamente su movimiento para soportar las cargas extremas.

    CorPower asegura que este sistema produce hasta cinco veces más energía por tonelada de equipo que otras soluciones anteriores. Sin embargo, esta cifra procede de la propia compañía y todavía deberá comprobarse en parques formados por múltiples unidades y durante periodos prolongados.

    Portugal y Escocia serán el verdadero examen

    La certificación no significa que el C4 esté listo para fabricarse masivamente. Es un certificado de prototipo, mientras que la certificación de tipo, necesaria para validar un producto estandarizado y repetible, sigue siendo uno de los próximos objetivos.

    CorPower planea instalar en Aguçadoura tres dispositivos C5 de nueva generación junto al C4. Después quiere desarrollar VianaWave, un parque portugués de 10 megavatios que podría abastecer aproximadamente a 7.500 hogares. La decisión final de inversión está prevista para 2027 y su entrada en operación para 2029 o 2030.

    En Escocia prepara Valiant, un parque de 5 megavatios ubicado en el centro de pruebas marinas de Billia Croo, en las islas Orcadas. Este proyecto también apunta a una decisión de inversión en 2027 y a comenzar a operar alrededor de 2029 o 2030.

    La energía undimotriz todavía debe demostrar sus costes

    España cuenta desde 2011 con la planta de Mutriku, en Gipuzkoa, equipada con 16 turbinas y una potencia total de 296 kilovatios. Su funcionamiento continuado demuestra que es posible producir electricidad con las olas, aunque a una escala muy inferior a la de los grandes parques solares y eólicos.

    Los nuevos proyectos deberán demostrar que pueden reducir costes, simplificar el mantenimiento y operar durante años sin averías graves. La certificación del C4 elimina una barrera importante, pero no resuelve todas.

    El gran cambio llegará cuando estas máquinas dejen de ser prototipos individuales y comiencen a producir electricidad como una flota. Portugal y Escocia serán los lugares donde la energía de las olas tendrá que demostrar que finalmente puede salir del laboratorio.

     

     

    Fuente: Xataka.