Autor: configuroweb

  • Así fue el «romance fugaz» que vivió Nati Jota en el Mundial 2026 con un final inesperado

    Así fue el «romance fugaz» que vivió Nati Jota en el Mundial 2026 con un final inesperado

    • Nati Jota contó una particular experiencia que vivió mientras seguía a la Selección en el Mundial 2026.
    • La periodista relató cómo comenzó un inesperado acercamiento durante la competencia.
    • La historia atravesó distintos momentos que modificaron el rumbo del vínculo.
    • El romance mundialista terminó convirtiéndose en una curiosa anécdota para la conductora.

    El Mundial 2026 no solo dejó emociones dentro de la cancha, sino también historias inesperadas entre quienes siguieron de cerca la competencia. Nati Jota fue una de las argentinas que vivió el torneo desde adentro, acompañando a la Selección y recorriendo diferentes escenarios durante el camino de la Scaloneta.

    La conductora y periodista estuvo presente en estadios, tribunas y celebraciones junto a otros hinchas argentinos. Sin embargo, después de la final perdida ante España y su regreso a Buenos Aires, sorprendió a sus compañeros al contar una particular experiencia que había vivido durante la Copa del Mundo.

    La periodista cubrió a la Selección durante toda la Copa del Mundo.

    La periodista cubrió a la Selección durante toda la Copa del Mundo.

    La historia tuvo como protagonista a un joven que también seguía a la Selección y que logró captar la atención de Nati durante el torneo. “El pibe iba a todos los partidos, entonces yo sabía que en el próximo me lo iba a encontrar”, explicó en el programa Sería increíble de Olga al recordar cómo comenzó el acercamiento.

    Finalmente, el encuentro se produjo y ambos compartieron una salida que parecía ser el inicio de un romance. “Sucedieron unos besos, una cosa”, contó entre risas, aunque lo que parecía una historia de amor mundialista terminó con un desenlace inesperado.

    Cómo fue la historia romántica que vivió Nati Jota en el Mundial con final inesperado

    Después de la primera salida, Nati contó que el vínculo avanzó rápidamente desde su lado. “Yo full romántica, yo ya estaba de novia. Yo te digo ‘mi amor, bebé’, al segundo”, confesó entre risas en el programa, mientras sus compañeros se sorprendían por la intensidad con la que había comenzado a vivir esa relación. Sin embargo, la situación empezó a cambiar durante una fiesta en la que ambos coincidieron.

    En ese encuentro, la periodista explicó que comenzó a sentirse incómoda porque quería compartir tiempo con sus amigos, pero sentía que debía actuar de una manera distinta por el vínculo que estaba formando. “Tengo un montón de amigos acá… Sentí que tenía novio”, relató sobre esa sensación. El momento más tenso llegó cuando estaba con el chico y otro joven se acercó para advertirle algo que la dejó completamente descolocada: “Te quiero decir que te cuides, porque mientras estás chapando con este, el amigo te está grabando”.

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    Tras escuchar esa información, Nati decidió alejarse de la situación y buscar tranquilidad. En medio de la confusión apareció un joven nicaragüense al que había conocido durante la previa de la fiesta, quien terminó acompañándola en ese momento. “Casi lloro”, reconoció la conductora al recordar cómo vivió esa noche. Luego, entre bromas de sus compañeros, surgieron apodos como “bebé Nicaragua” para referirse a esa parte inesperada de la historia.

    Con el paso de los días, Nati intentó aclarar qué había ocurrido con el joven con el que había iniciado el romance, aunque sus respuestas no terminaron de convencerla. Antes de regresar a la Argentina, la conductora se cruzó en el aeropuerto con el muchacho que la advirtió en la fiesta y él le dijo: “Che, de nada por lo de ayer”, una frase que cerró definitivamente la historia. Entre risas y algo de resignación, la periodista resumió la experiencia: “A mí me dejó rara y nunca más pude recuperar a mi amor”.

  • La Casa del Teatro, el hogar de los actores que el escenario dejó atrás

    La Casa del Teatro, el hogar de los actores que el escenario dejó atrás

    Desde 1938, los pasillos de la Casa del Teatro guardan décadas de historia con las voces, personajes y aplausos que aún resuenan entre las paredes. Algunas de esas historias ya forman parte del pasado; otras siguen escribiéndose cada día, de la mano de los artistas que encontraron en ese lugar un nuevo hogar.

    Impacta pensar que muchos de los artistas que hoy viven allí compartieron escenario con las figuras más importantes del país, protagonizando éxitos y siendo parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Sin embargo, por el paso del tiempo, las nuevas plataformas y la edad fueron desplazados por un medio que suele avanzar sin mirar atrás. Es una realidad tan dura como conocida.

    En ese contexto, Casa del Teatro cumple un rol fundamental, no solo el de brindar una cama caliente y un plato de comida, sino también les devuelve reconocimiento y un sentido de pertenencia a quienes dedicaron su vida al arte; aunque la realidad del espectáculo también tiene su lado más amargo: algunos pasan sus últimos años e incluso mueren, sin familia: «Porque la vida es así», resumió uno de los actores que reside allí en una charla con C5N.

    Jorge Priano, el actor que encontró su lugar en la Casa del Teatro: “Tuve grandes trabajos, pero nunca pude ahorrar”

    Cuando Jorge Priano relata su carrera, los recuerdos aparecen uno detrás de otro. Habla de Enrique Pinti, Guillermo Francella, Miguel Ángel Rodríguez, Oscar Martínez, Rodrigo de la Serna, Moria Casán, Valeria Lynch y Los Pimpinela, como un hombre que recorrió una vida entera arriba de los escenarios.

    Jorge Priano, residente de La Casa del Teatro:

    Jorge Priano, residente de La Casa del Teatro: «Que no se olviden de los actores. Los actores somos seres humanos también».

    Su carrera empezó a mediados de la década del ’80, cuando comenzó a estudiar teatro en la Manzana de las Luces. Poco después llegó una audición para una obra de Pepe Cibrián Campoy y, desde entonces, las ofertas de trabajo no dejaron de aparecer. Primero en el teatro y años más tarde, en grandes producciones. Integró los elencos de La jaula de las locas, Hairspray, Frankenstein, Joven Frankenstein y Amadeus, entre muchas otras obras.

    También, pasó por la televisión con participaciones en Buenos vecinos, Casados con hijos, Los Roldán, Valientes, Los Únicos y otras ficciones de Telefe y El Trece.

    Durante años vivió exclusivamente de la actuación, de hecho pasó cuatro años trabajando en Brasil junto a Pepe Cibrián. Pero esa estabilidad fue desapareciendo con el tiempo. La falta de ficción en la televisión, el cambio del mercado audiovisual y, finalmente, la pandemia terminaron por golpear su economía.

    En 2021 tomó una decisión que nunca había imaginado: mudarse a la Casa del Teatro, si bien no cumplía con los requisito de edad (no tenia 65 años), desde la institución hicieron una excepción debido a su estado de vulnerabilidad. «No podía bancarme un alquiler. Era imposible, no tenía trabajo. Lamentablemente tuve grandes trabajos, pero nunca pude ahorrar mucho», recordó.

    «Hoy por hoy, si no caés en Netflix o esas cosas, no tenés laburo», «Hoy por hoy, si no caés en Netflix o esas cosas, no tenés laburo»,

    Priano vive allí pero no siente que la institución represente un final, sino una oportunidad para seguir adelante, y se siente muy agradecido por haber sido recibido antes de cumplir la edad mínima para ingresar y asegura que, de otra manera, no habría tenido dónde vivir. «No tengo otra alternativa», admitió.

    A sus 65 años mantiene una mirada crítica sobre la actualidad de la profesión, cree que la desaparición de la ficción en la televisión abierta dejó a muchos actores sin trabajo y que en las plataformas esta la gran parte de la producción audiovisual. «Hoy por hoy, si no caés en Netflix o esas cosas, no tenés laburo», resumió. También rechaza la idea de que un actor deba sentir vergüenza por buscar otros trabajos para subsistir, aunque reconoce que duele no poder vivir de una profesión a la que dedicó toda su vida.

    A pesar de todo, su deseo sigue siendo el mismo que cuando empezó: volver a actuar. Mientras espera una nueva oportunidad, quiso dejarle un mensaje al público, «que no se olviden de nosotros, de los actores. Los actores somos seres humanos también».

    La historia de la Casa del Teatro

    Fundada en 1938 por Regina Pacini, esposa del entonces presidente Marcelo T. de Alvear, la Casa del Teatro nació con el objetivo de brindar alojamiento a artistas vinculados a la actividad teatral que atravesaban una situación de vulnerabilidad. La institución funciona en un edificio la avenida Santa Fe 1243, diseñado por Alejandro Virasoro y declarado Monumento Histórico Nacional. Linda Peretz asumió la presidencia en noviembre de 2016 y actualmente continúa con el rol de darle a los residentes la posibilidad de recuperar su profesión.

    Carnet que pertenecía a la soprano y que está exhibido en el museo Regina Pacini

    Carnet que pertenecía a la soprano y que está exhibido en el museo Regina Pacini

    En el primer piso, apenas entras te topas con La Boutique de los Artistas, un local que ayuda a sostener la institución. Es uno de los lugares más concurridos, porque todo lo que se vende es parte del guardarropa real de los artistas que donaron para recaudar fondos.

    Captura redes sociales @casadelteatroar

    Captura redes sociales @casadelteatroar

    Además, en los pasillos de libre acceso funciona el museo Carlos Gardel, que conserva objetos donados por la madre del cantante a Armando Defino, su apoderado, y que posteriormente fueron legados a la Casa del Teatro por la viuda de éste. El edificio también alberga un museo dedicado a Regina Pacini.

    De izquierda a derecha: Museo Carlos Gardel / Museo Regina Pacini

    De izquierda a derecha: Museo Carlos Gardel / Museo Regina Pacini

    En los pisos segundo y tercero se encuentra el Teatro Regina, que se alquila a productores independientes y constituye una de las principales fuentes de ingresos para el sostenimiento de la residencia.

    Cómo se sostiene La Casa del Teatro

    Mantener en funcionamiento la Casa del Teatro implica afrontar los costos de un hogar con atención permanente para decenas de artistas que viven allí. Si bien la institución recibe asistencia del Estado, también depende del aporte de sus residentes, de donaciones privadas y de actividades solidarias para cubrir sus gastos.

    Desde la entidad explicaron que cuentan con el acompañamiento tanto del Gobierno de la Ciudad como del Gobierno nacional. En el caso de la administración porteña, reciben un subsidio establecido por una ordenanza impulsada por Luis Brandoni en 1985, equivalente a dos sueldos del jefe de Gobierno, destinado al sostenimiento de la institución.

    A ese ingreso se suma la colaboración de los propios residentes, quienes aportan el 20% de su jubilación para contribuir con los gastos. Sin embargo, desde Casa del Teatro remarcan que no conciben a quienes viven allí como un costo económico, «no son un número. Son actores, cantantes, autores, productores y miembros de nuestra comunidad artística que, por distintas razones, llegaron hasta acá. Nuestro rol es acompañarlos», señalaron desde la administración.

    Parte de la biblioteca de Casa del Teatro

    Parte de la biblioteca de Casa del Teatro

    Cada residente recibe cuatro comidas diarias (almuerzo y cena con entrada, plato principal y postre), atención de enfermería durante el día, seguimiento médico, acompañamiento para turnos, asistencia gerontológica las 24 horas, servicio de lavandería, mantenimiento, limpieza, conexión a internet y talleres de capacitación y estimulación. Además, cuentan con un equipo de profesionales que trabaja en su reinserción laboral mediante el uso de nuevas tecnologías.

    Para recaudar fondos, la institución también impulsa iniciativas propias. Una de las más importantes es Teatrísimo, el histórico ciclo de teatro semimontado que volvió a realizarse el año pasado en el Teatro Regina. Allí se estrenan obras inéditas interpretadas por reconocidos actores y toda la recaudación se destina al sostenimiento de la Casa del Teatro. A eso se suman las donaciones de empresas privadas, que colaboran con aportes económicos y también con alimentos, pintura, muebles y otros insumos.

    Pese a contar con estas fuentes de financiamiento, la principal preocupación sigue siendo el déficit que arrastra la mutual. Por eso, desde la institución aseguran que hoy una de las prioridades es sumar nuevos socios. Quienes deseen colaborar pueden asociarse a través de la página web casadelteatro.org.ar con un aporte mensual de $10.000.

    Cuáles son los requisitos para vivir ahí

    El complejo cuenta con 9 pisos y en los pisos quinto sexto y octavo, y cuenta con 40 habitaciones, todas ocupadas. En las últimas semanas, además, la institución atravesó el fallecimiento de dos de sus residentes, ambos actores.

    Los requisitos para vivir son haber pertenecido a la actividad artística, tener más de 65 años y no poseer propiedades. Otro es ser auto válido, ya que por ahora no tiene infraestructura médica. Por una cuestión de falta de presupuesto no hay servicio médico permanente, aunque sí hay una enfermera las veinticuatro horas. Hay contención física y psicológica.

    En los último años, residieron allí los actores, Joe Rígoli, la modista Etelvina Ferreyra, Nélida Romero, Liana Lombard, Colomba, Horacio Dener, la bailarina Shadia, Ernesto Nogués, Chola Amaya, Felisa Bonorino (viuda de Pedro Quartucci), Esther Stein, Ada Katz, José Di Zeo, Agustín Busefi, Samy Zarember, Margot Rusel, Estrella Rivera, el bailarín Roberto Roth, Pilar Ferrer, la autora Amalia Colombo y Mario Amaya.

  • Pedro del Moral, Rober Cruz, Baldovi Drums y P.Rivas se unen en ‘Pata Negra’

    Pedro del Moral, Rober Cruz, Baldovi Drums y P.Rivas se unen en ‘Pata Negra’

    Electrónica de club, percusión orgánica y puro sentimiento flamenco convergen en un track que ya promete incendiar las pistas de baile esta temporada  

    El sello discográfico HoTL Records, conocido mundialmente por su impecable criterio y su apuesta por el groove más contundente, acaba de lanzar al mercado una de las colaboraciones más estimulantes de la temporada. Se trata del nuevo trabajo de los productores Rober Cruz y Pedro del Moral, quienes se han aliado con la percusión en vivo de Baldovi Drums y el inconfundible quejío del cantante de flamenco P. Rivas en ‘Pata Negra’.

    El resultado es un track que rompe fronteras musicales. Lejos de quedarse en la clásica fórmula de club, esta producción apuesta por una fusión arriesgada y triunfadora, donde la energía del tech-house y el house contemporáneo abraza las raíces del sur, ofreciéndonos una excelente porción de sofisticado afrohouse.

    Impulsado por un arreglo de percusión rico e hipnótico y una interpretación vocal profundamente espiritual, ‘Pata Negra’ construye un groove auténtico y ondulante, diseñado para las horas nocturnas. Logra el equilibrio perfecto entre el ritmo orgánico y la energía cruda de la pista de baile, un arma esencial para los selectores que buscan aportar puro soul y movimiento profundo a sus sets.

    Este estilo de producción no es desconocido para Pedro del Moral. El legendario artista español siempre ha estado, de una u otra manera, vinculado al flamenco dentro de la música electrónica, desde los primeros remixes de Azúcar Moreno hasta el primer álbum de Chambao, pasando por los recopilatorios de ‘Flamenco Chill’ y ‘Flamenco In’ para Sony Music, así como con sus proyectos The Flamenco Lounge Company y Fundación Eivissa, y varios remixes para formaciones legendarias como Chambao o Ketama.

    ‘Pata Negra’, la colaboración entre Pedro del Moral, Rober Cruz, Baldovi Drums y P. Rivas, ya está obteniendo una calurosa bienvenida en la escena electrónica, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Lo puedes conseguir aquí.

  • La inteligencia artificial acapara todos los titulares, pero la próxima gran ruptura informática podría estar ocurriendo lejos de los focos. IBM, Google y Microsoft compiten por controlar máquinas cuánticas capaces de resolver en minutos problemas que hoy necesitarían miles de millones de años

    La inteligencia artificial acapara todos los titulares, pero la próxima gran ruptura informática podría estar ocurriendo lejos de los focos. IBM, Google y Microsoft compiten por controlar máquinas cuánticas capaces de resolver en minutos problemas que hoy necesitarían miles de millones de años

    La inteligencia artificial (IA) domina actualmente titulares, pero el cambio más profundo en informática podría venir desde otro lugar. La computación cuántica, una idea que parecía demasiado frágil para salir del laboratorio, está entrando en una etapa decisiva. Los nuevos procesadores de IBM, junto con los avances de Google y Microsoft, anuncian un salto que podría transformar industrias enteras en pocos años.

    No es una computadora más rápida: es una forma distinta de pensar la computación

    El verdadero cambio tecnológico no será la inteligencia artificial. Será la computación cuántica, y los gigantes tecnológicos ya compiten por dominarla antes de que llegue su despegue definitivo
    © IBM.

    Estos ordenadores clásicos trabajan con bits: ceros y unos. Las computadoras cuánticas utilizan qubits, unidades de información que pueden ser cero y uno al mismo tiempo, gracias a fenómenos como la superposición y el entrelazamiento. Ese comportamiento extraño —que desafía la intuición clásica— permite explorar miles de combinaciones simultáneas en lugar de una a la vez.

    Anna Stewart, de CNN, lo explicaba con una metáfora simple: un bit es una moneda cuando ya cayó en cara o cruz. Un qubit es la moneda mientras gira, cuando puede ser ambas cosas. Esa diferencia es la clave. No se trata de acelerar los ordenadores actuales: se trata de resolver problemas que, sencillamente, ningún ordenador clásico podría abarcar.

    IBM presentó esta semana dos chips que refuerzan esa idea. El procesador experimental Loon busca demostrar los componentes necesarios para una futura computadora cuántica tolerante a errores. Y Nighthawk, un nuevo chip operativo, ya ejecuta puertas cuánticas más complejas que las generaciones anteriores.

    La carrera industrial ya empezó: del laboratorio a la aplicación real

    El verdadero cambio tecnológico no será la inteligencia artificial. Será la computación cuántica, y los gigantes tecnológicos ya compiten por dominarla antes de que llegue su despegue definitivo
    © IBM.

    Los gigantes tecnológicos no están solos. BMW y Airbus colaboran con Quantinuum para desarrollar pilas de combustible más eficientes. Biogen, 1QBit y Accenture Labs investigan fármacos que requieren simulaciones químicas imposibles para un ordenador clásico. El motivo es simple: un ordenador cuántico puede comparar moléculas gigantes, optimizar rutas, analizar materiales o simular escenarios financieros en una escala que hoy resulta inviable.

    Pero este futuro tiene un obstáculo bastante enorme: los qubits son increíblemente inestables. Vibraciones diminutas, cambios de temperatura o incluso una mota de luz pueden resultar en errores. “Si hago vibrar una mesa, dañaré nuestros ordenadores cuánticos”, admitió Jay Gambetta, director de investigación de IBM.

    Por eso el objetivo no es solo es aumentar la potencia, sino controlar el error. Microsoft apuesta por su chip Majorana 1, que utiliza un material capaz de generar un estado exótico de la materia para crear qubits más estables. Google, por su parte, presentó Willow, un chip que reduce errores conforme se añaden más qubits y que ejecuta en cinco minutos tareas que a un ordenador clásico le llevarían 10 septillones de años.

    Cuándo llegará de verdad el salto cuántico

    El verdadero cambio tecnológico no será la inteligencia artificial. Será la computación cuántica, y los gigantes tecnológicos ya compiten por dominarla antes de que llegue su despegue definitivo
    © IBM.

    Nadie se pone de acuerdo con ésto. Anand Natarajan, del MIT, cree que aún faltan al menos una o dos décadas. McKinsey sitúa la primera computadora cuántica tolerante a fallos alrededor de 2035. IBM cree que podría lograrla antes de que termine la década.

    Pero, sin dudas, hay consenso en algo: cuando llegue, cambiará industrias enteras. Como dijo el profesor Sridhar Tayur: “Ahora mismo estamos intentando hacer neurocirugía con una cuchara y un tenedor. La computación cuántica serán las herramientas sofisticadas que realmente necesitamos”.

    El salto no será inmediato, claro está, pero ya empezó. Y, silenciosamente, podría ser más transformador que cualquier avance en inteligencia artificial. ¿La próxima revolución informática? Tal vez ya esté tomando forma en los laboratorios cuánticos.

  • El ataque venía disfrazado dentro del propio dominio de Claude.ai: un troyano infectó a 29 organizaciones antes de que alguien lo notara, con 7.100 visitas al enlace falso

    El ataque venía disfrazado dentro del propio dominio de Claude.ai: un troyano infectó a 29 organizaciones antes de que alguien lo notara, con 7.100 visitas al enlace falso

    Investigadores de la firma de ciberseguridad Huntress documentaron una campaña de publicidad maliciosa a la que bautizaron FakeAgent, que comprometió a empleados de al menos 29 organizaciones durante dos días de julio, después de que buscaran la aplicación de escritorio de Claude y hicieran clic en un anuncio patrocinado en Bing.

    A diferencia de otros anuncios maliciosos que redirigen a dominios falsos fácilmente identificables, este llevaba al dominio legítimo de claude.ai. Desde ahí, sin embargo, dirigía a los usuarios hacia un artefacto público creado por el atacante, que imitaba con precisión el sitio oficial de descarga de la aplicación.

    Cómo funciona Artifacts y por qué resultó el punto débil

    La función Artifacts de Claude.ai permite mostrar contenido como código, documentos o páginas web en un panel junto a la conversación, y ofrece la opción de publicar ese contenido con un enlace público accesible incluso sin cuenta en la plataforma. El atacante aprovechó esa función para alojar una página que imitaba fielmente el sitio de descarga real, dentro del propio dominio de Anthropic.

    La única señal visible sobre el origen del contenido era un aviso discreto que advertía que se trataba de contenido generado por usuarios y no verificado, un mensaje que la mayoría de las víctimas simplemente no llegó a notar.

    La cadena de infección: de un instalador legítimo a un troyano oculto

    Al presionar el botón de descarga, la víctima era redirigida a dominios externos que entregaban un paquete de archivos con un instalador falso llamado ClaudeDesktop.exe. Ese archivo era, en realidad, un componente Chromium legítimo de JetBrains, modificado para permitir la carga lateral de una librería DLL maliciosa.

    Junto a ese componente se incluía una versión alterada de libcef.dll, encargada de transportar el troyano, además de un ejecutable llamado DockerDesktop.exe que se instalaba como tarea programada para mantener la infección activa incluso después de reiniciar el equipo.

    SectopRAT: qué roba y cómo se esconde

    El troyano identificado, SectopRAT, también conocido como ArechClient2, está activo desde 2019 y funciona como un ladrón de información con capacidades de acceso remoto oculto, lo que le permite a un atacante operar el equipo comprometido en tiempo real. Su objetivo incluye contraseñas, datos de tarjetas bancarias, archivos, credenciales de navegador y cookies.

    Para dificultar su detección, la cadena de infección incorporó varias capas de protección contra el análisis, entre ellas comprobaciones de hardware gráfico pensadas para detectar si el malware corría dentro de una máquina virtual. Las direcciones del servidor de control del ataque, además, se ocultaban dentro de transacciones de la blockchain de Ethereum, una técnica que le permite al operador rotar su infraestructura sin depender de servidores que puedan darse de baja fácilmente.

    El rastro que conecta este ataque con campañas anteriores

    El registro WHOIS y datos de la plataforma Validin permitieron a Huntress vincular el dominio usado en el ataque con una dirección de correo electrónico asociada a al menos diez dominios creados desde diciembre de 2025, entre ellos uno que ya había sido incautado por Microsoft durante la Operación Endgame por alojar otro ladrón de información.

    Los investigadores también hallaron coincidencias con una campaña de abril de 2026 que distribuía un instalador falso de Docker Desktop a través de Docker Hub, usando la misma técnica de carga lateral de la librería libcef.dll, lo que explica la presencia del archivo DockerDesktop.exe en el paquete detectado ahora.

    Qué recomiendan los investigadores

    Anthropic retiró el artefacto malicioso una vez que Huntress lo reportó, aunque no antes de que acumulara unas 7.100 visualizaciones. Los investigadores recomendaron no confiar de forma automática en anuncios de buscadores ni asumir que un dominio de primer nivel conocido garantiza la legitimidad de una descarga, y remarcaron que la verificación directa desde los canales oficiales de cada desarrollador sigue siendo la defensa más efectiva frente a este tipo de campañas.

  • Llevamos décadas temiendo al robot que despierta: los laboratorios de robótica dividieron ese miedo en dos palabras distintas, y solo una les interesa de verdad

    Llevamos décadas temiendo al robot que despierta: los laboratorios de robótica dividieron ese miedo en dos palabras distintas, y solo una les interesa de verdad

    Ricardo Sanz, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y fundador del Laboratorio de Sistemas Autónomos de esa universidad, lleva más de dos décadas asistiendo a congresos sobre consciencia en las máquinas. Recuerda su primera convención, en Suecia, como una reunión de apenas 250 personas donde convivían la metafísica, la biología y la computación en dosis similares.

    Sanz aclara una distinción que en español se pierde: el inglés separa consciousness, vinculada a lo metafísico, de awareness, la autopercepción del propio estado y del entorno. Su trabajo se concentra en esta segunda idea, no en replicar la experiencia subjetiva humana.

    Por qué la mayoría de los investigadores no busca lo que muestra la ciencia ficción

    Terminator
    © Gábor Szűts – Unsplash

    Nada de esto se parece al robot Andrew Martin de El hombre bicentenario, de Isaac Asimov, que anhela volverse humano, ni a la pregunta que da título a la novela de Philip K. Dick en la que se basó Blade Runner. Sanz es explícito sobre los límites de su propio campo: no busca replicar la consciencia humana ni la animal, y deja fuera lo que los filósofos llaman qualia, la naturaleza misma de las sensaciones.

    Lo que sí persigue es un sistema capaz de manejar cualquier imprevisto sin que un ingeniero tenga que programarlo a mano, incidente por incidente. Hoy, si un robot de reparto está por quedarse sin batería a mitad de camino, existe un programa específico para ese caso, y otro distinto si se cruza con una persona. Lo que falta, según Sanz, es un sistema unificado que le permita al robot incorporar cualquier situación nueva sin que cada excepción deba escribirse por separado.

    El problema práctico: robots que no entienden lo que ven

    Sanz ilustra el problema con un ejemplo de percepción fallida: un robot que se mueve guiado por un láser de barrido necesita darse cuenta de inmediato si ese láser empieza a fallar, porque de lo contrario terminará chocando contra los objetos que debería esquivar.

    Hay un segundo escenario donde una comprensión más profunda del entorno resulta clave: cuando una persona le habla a un robot o le extiende un objeto, la máquina necesita interpretar la intención detrás del gesto, algo que los humanos procesan de forma natural pero que en un robot exige programar cada caso de manera rígida y poco flexible.

    Vicent Botti, catedrático de la Universitat Politècnica de València y director del Instituto VRAIN, ofrece un ejemplo similar desde la teoría de agentes autónomos: un robot que planifica una ruta y encuentra una puerta cerrada debe percibir ese obstáculo y recalcular el camino, un comportamiento reactivo que se estudia desde los años noventa sin que nadie, subraya Botti, lo llame consciencia.

    ¿Para qué sirve realmente que una máquina sea consciente?

    Consciencia
    © TSD Studio – Unsplash

    Un sistema capaz de generalizar de esa manera permitiría, según Sanz, robots que se desplazan mejor dentro de fábricas y que pueden trabajar junto a personas sin necesidad de que cada movimiento esté programado de antemano. El mismo profesor ofrece un ejemplo elocuente de lo contrario: un piloto automático que interpreta el cartel de una hamburguesería con una señal de stop pintada como una orden real de frenar en plena autopista, una confusión que muestra cuánto le falta a una máquina para entender el mundo, incluso cuando lo percibe con precisión.

    Botti coincide en que no hace falta consciencia, en el sentido filosófico del término, para resolver estos problemas ni para automatizar procesos industriales o administrativos. Su posición sobre los modelos de lenguaje actuales es igual de tajante: no los considera conscientes bajo ningún criterio serio.

    Qué dice la ciencia sobre los niveles de consciencia

    Antes del auge de los grandes modelos de lenguaje, un artículo publicado en 2017 en la revista Science por los neurocientíficos Stanislas Dehaene, Hakwan Lau y Sid Kouider planteó una hipótesis influyente: la consciencia sería reproducible mediante una arquitectura de computación, entendida como un tipo particular de procesamiento de información que el cerebro realiza de forma física.

    El trabajo distingue tres niveles. El C0 corresponde al grueso de la inteligencia humana ordinaria, capaz de reconocer objetos, comprender lenguaje y aprender por refuerzo. El C1 implica una relación entre el sistema cognitivo y los objetos que genera una representación mental de ellos. El C2, el más exigente, es la capacidad de un sistema para observar sus propios procesos internos, lo que deriva en metacognición.

    Santiago Sánchez-Migallón, profesor de Filosofía, define la consciencia en términos más cercanos a la sintiencia: un campo fenoménico donde un sistema percibe colores, sonidos, sensaciones táctiles e incluso emociones. Para él, las emociones entran en esa definición porque buena parte de cómo los humanos captamos el mundo ocurre precisamente a través de ellas.

    La pregunta que nadie quiere responder del todo: ¿y si de verdad sufren?

    Sánchez-Migallón es escéptico sobre si el cómputo puro, tal como existe hoy, puede llegar a generar consciencia real; sostiene que a una máquina así habría que incorporarle algo más allá del código para que eso ocurra. Pero incluso como ejercicio hipotético, la pregunta abre implicaciones legales y morales que trascienden lo técnico.

    Sanz plantea el dilema sin rodeos: si las máquinas se acercan a comportarse como un adulto capaz, en algún momento tendrán que asumir algún tipo de responsabilidad, y encarcelar a un coche autónomo por atropellar a alguien resulta, a todas luces, absurdo. Sánchez-Migallón fija el límite en otro lugar: si una máquina no puede sufrir, cualquier castigo carece de sentido, y solo si existiera esa capacidad de sufrir habría que considerarla sujeto de derechos y otorgarle protección legal, sin que eso elimine la responsabilidad del fabricante o del dueño del sistema.

    Botti cierra el debate con una distinción práctica: para ejecutar una acción moral no hace falta ser consciente, un dron de combate puede elegir su propio blanco sin experimentar nada mientras lo hace. La diferencia real con los humanos, por ahora, sigue estando en la experiencia acumulada para resolver dilemas éticos genuinos, algo que ninguna máquina actual posee.

  • Japan Airlines respalda un avión sin fuselaje tradicional que promete ahorrar hasta el 50% de combustible: todavía no voló ni un solo prototipo a escala real

    Japan Airlines respalda un avión sin fuselaje tradicional que promete ahorrar hasta el 50% de combustible: todavía no voló ni un solo prototipo a escala real

    Japan Airlines anunció su respaldo y su interés en el programa Z4 de la empresa aeroespacial estadounidense JetZero, según confirmó la propia aerolínea en un comunicado oficial publicado el 21 de julio durante el Farnborough International Airshow, en Reino Unido.

    Conviene aclarar algo desde el principio: JAL no compró ni encargó ningún avión. El anuncio es un acuerdo de colaboración para ayudar a definir las especificaciones del Z4, sus operaciones de vuelo, el servicio de cabina, el mantenimiento y el manejo en tierra, aportando su experiencia como una de las aerolíneas más grandes del mundo. JetZero también sumó ese mismo día el respaldo de la aerolínea Gulf Air, que sí firmó una carta de intención para asegurarse plazas de entrega preferenciales.

    Qué es el diseño de ala integrada y por qué cambia las reglas del juego

    Ala De Avion
    © Ross Parmly – Unsplash

    A diferencia de los aviones comerciales tradicionales, que tienen un fuselaje en forma de tubo con las alas adosadas a los costados, el Z4 fusiona las alas y el cuerpo en una sola estructura, conocida como ala integrada o blended wing body. En ese diseño, prácticamente todo el avión genera sustentación, no solo las alas.

    Esto contrasta con el avión convencional, en el que la mayor parte de la sustentación la generan las alas mientras el fuselaje solo aporta peso y resistencia al avance. El problema histórico de este concepto es que un ala volante tiene menos estabilidad natural y necesita sistemas de control de vuelo mucho más avanzados, motivo por el cual durante décadas resultó difícil de llevar a la aviación comercial.

    Los números detrás de la promesa de eficiencia

    El Z4 está pensado para transportar alrededor de 250 pasajeros en rutas de medio y largo alcance, con una autonomía de unos 9.300 kilómetros, suficiente para operar trayectos como Tokio y la costa oeste de Estados Unidos. JetZero afirma que este diseño podría reducir el consumo de combustible entre un 30% y un 50% frente a los aviones convencionales actuales, gracias a la menor resistencia aerodinámica que ofrece la estructura integrada.

    Takao Suzuki, director ejecutivo de Estrategia Corporativa de Japan Airlines, señaló que la colaboración con JetZero en el Z4 se alinea con el compromiso de la aerolínea con la innovación sostenible y con alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2050, y que integrar su experiencia operativa en el desarrollo del avión busca contribuir a una nueva era de viajes aéreos más eficientes.

    Qué significa realmente este acuerdo (y qué no)

    Japan Airlines
    © David Syphers – Unsplash

    JetZero ya viene probando desde 2024 una versión a escala uno a ocho llamada Pathfinder, en la base Edwards de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, para validar las leyes de control de vuelo del diseño. La elección definitiva de motores para la versión de producción del Z4 todavía está abierta, con una decisión esperada dentro de un año.

    El respaldo de Japan Airlines, junto con el de Gulf Air, funciona sobre todo como una validación de mercado: dos aerolíneas de peso internacional se suman como colaboradoras tempranas para ayudar a moldear las especificaciones del avión según necesidades operativas reales, algo que fortalece la credibilidad comercial del proyecto frente a otras aerolíneas que todavía evalúan sumarse.

    Cuándo podría volar de verdad

    JetZero apunta a que el Z4 entre en servicio comercial a principios de la década de 2030, aunque el avión todavía no completó su primer vuelo en forma de prototipo a escala real ni el proceso de certificación. Uno de los puntos a favor del diseño es que se pensó para ser compatible con la infraestructura aeroportuaria existente, minimizando la necesidad de modificar puertas de embarque y pistas actuales.

    El proyecto compite además con otras iniciativas de ala integrada, como el Horizon de la firma rival Natilus, en una carrera por convertirse en el primer avión comercial de este tipo en llegar al mercado.

  • Las fachadas de las ciudades podrían dejar de ser simples paredes y convertirse en organismos capaces de enfriar edificios mientras capturan carbono. Un investigador australiano está cultivando microalgas dentro de la arquitectura para que los edificios empiecen, literalmente, a respirar

    Las fachadas de las ciudades podrían dejar de ser simples paredes y convertirse en organismos capaces de enfriar edificios mientras capturan carbono. Un investigador australiano está cultivando microalgas dentro de la arquitectura para que los edificios empiecen, literalmente, a respirar

    La lucha contra el calor urbano suele librarse con máquinas ruidosas, grandes consumos eléctricos y sistemas que expulsan aire caliente al exterior. Pero en Australia Occidental, un investigador está explorando una alternativa mucho más silenciosa —y verde—: edificios que se enfrían gracias a microalgas vivas.

    La propuesta parte del trabajo de Amin Mirabbasi, doctorando del recién creado Algae Innovation Hub de la Universidad de Murdoch, quien lleva tres años desarrollando fotobiorreactores capaces de integrarse directamente en la arquitectura. No como decoración, sino como una piel funcional que respira, filtra y regula la temperatura.

    Microalgas como infraestructura urbana

    Las ciudades podrían empezar a respirar distinto. Un investigador en Australia creó fachadas vivas de microalgas que enfrían edificios y capturan carbono
    © Murdoch University.

    Los fotobiorreactores diseñados por Mirabbasi son paneles o tubos transparentes rellenos de microalgas en suspensión acuosa. Al exponerse al sol, estos microorganismos realizan fotosíntesis, absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno, mientras el agua actúa como un disipador térmico natural.

    El resultado, cuentan en Ecoinventos, es doble: menos radiación solar directa sobre el edificio y una reducción del sobrecalentamiento interior. En pruebas experimentales, los sistemas lograron disminuir de forma apreciable la temperatura interna de los espacios, reduciendo la necesidad de aire acondicionado en las horas más críticas del día.

    En un territorio como Australia Occidental, con alta radiación solar y escaso riesgo de heladas, el entorno resulta especialmente favorable para este tipo de cultivos.

    Mucho más eficientes que las plantas

    Las ciudades podrían empezar a respirar distinto. Un investigador en Australia creó fachadas vivas de microalgas que enfrían edificios y capturan carbono
    © Murdoch University.

    Las microalgas no solo crecen rápido. También capturan carbono con una eficiencia muy superior a la de la vegetación terrestre. Diversos estudios muestran que pueden fijar entre diez y cincuenta veces más CO₂ que las plantas tradicionales, gracias a su elevada tasa metabólica y su rápida reproducción. Esa biomasa, además, puede reutilizarse en bioplásticos, fertilizantes o bioenergía. Pero para Mirabbasi, el verdadero salto no está en la industria, sino en la arquitectura cotidiana.

    Convertir las fachadas en sistemas vivos permitiría que los edificios dejen de ser superficies pasivas y pasen a interactuar activamente con su entorno.

    Viviendas, ciudades… y campamentos mineros

    Uno de los usos más avanzados del proyecto apunta a los alojamientos mineros, habituales en regiones remotas de Australia. Allí, el aire acondicionado funciona prácticamente sin pausa y el coste energético es elevado.

    Los módulos prefabricados con paredes de microalgas actúan como sombra activa: filtran radiación, absorben calor y mejoran la calidad del aire interior. Pero el impacto no es solo térmico. Mirabbasi defiende que la presencia visible de vida (el color verde, el movimiento del agua, las burbujas de oxígeno) tiene un efecto psicológico real en entornos extremos.

    No se trata solo de enfriar un espacio, sino de hacerlo más habitable.

    Cuando la biotecnología se vuelve visible

    Las ciudades podrían empezar a respirar distinto. Un investigador en Australia creó fachadas vivas de microalgas que enfrían edificios y capturan carbono
    © Murdoch University.

    El proyecto también se extiende al diseño urbano. Marquesinas, refugios peatonales, garajes y fachadas públicas podrían incorporar fotobiorreactores tubulares que funcionen como infraestructura y arte al mismo tiempo. Por la noche, una iluminación LED resalta el verde intenso del cultivo, transformando estos sistemas en esculturas vivas.

    Uno de los prototipos más llamativos es el Urban Algae Tree: una estructura autosuficiente que imita funciones básicas de un árbol natural. Puede albergar hasta 1.500 litros de cultivo, producir alrededor de 700 kilos de oxígeno al año y capturar cerca de una tonelada de CO₂.

    No es una solución milagrosa. Pero sí una señal clara de hacia dónde podría evolucionar la arquitectura.

    Edificios que no solo consumen

    Con su doctorado próximo a finalizar, Mirabbasi busca ahora llevar estos diseños fuera del laboratorio. Construir, probar, fallar y ajustar. La idea no es reemplazar parques ni bosques, sino complementar los espacios donde plantar árboles resulta imposible. Fachadas que enfrían sin electricidad adicional. Infraestructura que educa sin carteles. Tecnología que no oculta la naturaleza, sino que la integra.

    Tal vez las ciudades del futuro no solo necesiten ser más inteligentes. Quizá también deban aprender a respirar.

  • Parece una tela corriente, pero al recibir electricidad puede levantar más de 400 veces su propio peso. El secreto de este tejido robótico suizo no está en añadir motores, sino en hacer que cada hilo sume su fuerza en la misma dirección

    Parece una tela corriente, pero al recibir electricidad puede levantar más de 400 veces su propio peso. El secreto de este tejido robótico suizo no está en añadir motores, sino en hacer que cada hilo sume su fuerza en la misma dirección

    Muy a simple vista parece una tela común. Flexible, delgada, casi frágil. Pero al activarse, ese mismo tejido es capaz de levantar cargas cientos de veces superiores a su propio peso. No hay motores visibles, ni piezas rígidas, ni estructuras externas. Solo fibras que cooperan entre sí.

    El avance llega desde la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), donde un equipo de investigadores desarrolló un nuevo tipo de textil robótico que redefine cuánto puede hacer una prenda cuando deja de ser pasiva.

    El problema de la robótica que se lleva puesta

    La robótica vestible lleva años prometiendo ayudar al cuerpo humano. En la práctica, la mayoría de los sistemas siguen dependiendo de estructuras duras, voluminosas y poco cómodas. Exoesqueletos, arneses y actuadores rígidos funcionan, pero rara vez se integran de forma natural al movimiento cotidiano.

    El verdadero reto no es generar fuerza, sino hacerlo sin sacrificar comodidad. Una prenda debe doblarse, estirarse, adaptarse a cuerpos distintos y permitir movimientos naturales. Conseguir potencia mecánica dentro de esas limitaciones ha sido uno de los mayores desafíos del campo.

    Hilos que recuerdan su forma

    Una tela capaz de levantar 400 veces su peso. El textil robótico suizo que logra una fuerza extrema sin piezas rígidas
    © YouTube / @MyLMTS.

    El núcleo de este nuevo tejido, según lo publicado en Science Advances, está compuesto por aleaciones con memoria de forma, principalmente níquel y titanio. Estos hilos cambian su estructura interna cuando se calientan ligeramente mediante electricidad, contrayéndose y volviéndose más rígidos.

    Ese acortamiento genera movimiento y fuerza, pero el verdadero salto no está en el material, sino en cómo se organiza dentro de la tela. En lugar de entrelazar fibras de forma tradicional, los investigadores rediseñaron por completo la geometría del tejido.

    La clave está en una X

    La llamada geometría X-Crossing coloca cada cruce de fibras en la dirección exacta en la que debe aplicarse la fuerza. En los textiles convencionales, los hilos tiran unos contra otros, perdiendo eficiencia. Aquí ocurre lo contrario: todas las tensiones se suman.

    El resultado es llamativo. Un fragmento de tejido de apenas 4,5 gramos puede levantar un kilogramo completo. Más de 400 veces su propio peso, una relación fuerza-masa que compite con sistemas robóticos mucho más complejos. Y aun así, la tela puede estirarse hasta un 160 % de su longitud original.

    Fuerza sin rigidez

    El comportamiento recuerda a una coreografía mecánica. Cada fibra actúa en sincronía con las demás, generando un movimiento limpio, controlado y sorprendentemente suave.

    Para comprenderlo, el equipo desarrolló modelos que permiten predecir cómo cambia la rigidez del tejido según la temperatura, la carga y el movimiento. No se trata solo de cuánta fuerza produce, sino de cómo se comporta cuando se integra en articulaciones reales como codos, rodillas o muñecas.

    Ese nivel de control resulta clave para su uso fuera del laboratorio.

    De la simulación al cuerpo

    Los investigadores probaron el tejido en prototipos funcionales. En uno de ellos, una manga robótica asistió la flexión del codo y permitió levantar un kilogramo con un movimiento estable y continuo. En otro, el material se utilizó como sistema de compresión activa, una función esencial en rehabilitación y medicina vascular.

    Un detalle técnico marca la diferencia: una vez alcanzada la posición deseada, el tejido puede mantenerla sin consumo energético constante. No necesita estar “encendido” todo el tiempo. Eso lo convierte en un candidato real para prendas portátiles.

    Ropa que ayuda sin llamar la atención

    Una tela capaz de levantar 400 veces su peso. El textil robótico suizo que logra una fuerza extrema sin piezas rígidas
    © 2026 LMTS EPFL CC BY SA.

    Las aplicaciones potenciales van más allá del laboratorio. Desde soporte muscular en fisioterapia hasta asistencia discreta para personas mayores, pasando por prevención de lesiones en trabajos repetitivos.

    Todo sin armaduras visibles ni dispositivos que generen rechazo social. Más que una máquina que se viste, el objetivo es una prenda que acompaña.

    Una nueva idea de tecnología vestible

    Este textil robótico no promete superpoderes ni fuerza sobrehumana. Propone algo más realista: amplificar el cuerpo sin imponerse sobre él. Una tela que se mueve, empuja y sostiene cuando hace falta. Que consume poca energía. Que puede integrarse en la ropa diaria. Y que demuestra que, a veces, la revolución tecnológica no llega con metal y ruido, sino con hilos casi invisibles entrelazados de una forma distinta.

    El futuro de la robótica vestible podría no parecerse a un robot. Podría parecerse, simplemente, a una camiseta.

  • Ducatenzeiler sobre las teorías conspirativas del Mundial: «Los jugadores mandaron mensajes encriptados»

    Ducatenzeiler sobre las teorías conspirativas del Mundial: «Los jugadores mandaron mensajes encriptados»

    Andrés Ducatenzeiler se metió otra vez en la polémica con las teorías conspirativas sobre la final del Mundial 2026, ya que para él hubo algo raro que con el tiempo se sabrá: «Los jugadores mandaron mensajes encriptados».

    El exdirigente deportivo estuvo en el piso de TVR, en C5N, con la conducción de Juan Di Natale y Carolina Papaleo, y se mostró muy «afectado» por el ataque a la Selección argentina, a Carlos «Chiqui» Tapia, titular de AFA, y al fútbol nacional: «Me afecta porque vengo peleando contra esto hace muchos años».

    Después apuntó directo a algunos periodistas, y recodó que «Milei les dijo, ensobrados y mentirosos… Yo prefiero un comunicador que no me guste, que sea de una ideología que no comparto, pero que me diga la verdad. Y no todo esto. Es siniestro», subrayó visiblemente quebrado.

    El conductor defendió el trabajo de la AFA y reveló los intereses que hay detrás de la campaña sucia contra la asociación de fútbol nacional: «La idea es voltear a la AFA, que es la única que funciona bien. Ese es el objetivo. No es desinformar, porque yo puedo decir ahora boludeces y desinformó, pero no tengo un plan para vaciar un país».

    Ante la pregunta si «¿también nos estarían mintiendo los jugadores de la selección?», quienes afirman que les ganaron bien, el fanático de Independiente aclaró: «No, los jugadores fueron honestos más que nadie, porque nos mandaron mensajes encriptados».

    Duka resaltó que «no existe en un mundial que los dos centrales pidan salir por lesiones. No existe en la historia del mundial». Y para reafirmar su hipótesis disparó: «Maradona habló 20 años después». El comentarista aludió a los dichos del extitular de AFA Julio Grondona al Diez en la previa de la final del Mundial de Italia 1990 contra Alemania: «Hasta acá llegamos».

    Duka sobre la Scaloneta: «Estos jugadores son sagrados»

    Duka distinguió en TVR el papel de los integrantes de la Scaloneta: «Estos jugadores son sagrados. Hay que hacerle un homenaje todos los días porque revolucionaron el mundo. Por eso el mundo, el mundo ultracapitalista, salvaje, colonizador, imperialista,los hizo mierda. Y no me lo va a negar nadie, porque tengo 55 años de fútbol. Y sé exactamente cuando un jugador te manda un mensaje encriptado», resumió en TVR.