La escena electrónica nacional se prepara para una de las citas más esperadas del mes: Vicious Live, el evento insignia de Vicious Magazine, desembarca en Málaga el próximo sábado 25 de abril con una propuesta musical de primer nivel en la emblemática sala True Club
Consolidado como uno de los conceptos más vibrantes dentro del circuito clubbing, Vicious Live continúa su recorrido llevando la esencia de la música electrónica a distintas ciudades, apostando por una cuidada selección artística y una experiencia sonora de alto impacto.
Para esta edición en Málaga, el cartel estará liderado por Crusy, uno de los nombres más destacados de la escena house actual, cuya proyección internacional y presencia en sellos de referencia lo han convertido en un imprescindible en cabinas de todo el mundo. Su energía y conexión con el público prometen una sesión memorable.
Le acompañará Claudia Tejeda, artista malagueña en pleno ascenso, que representa el talento local con un sonido fresco y elegante que está conquistando pistas dentro y fuera de Andalucía.
El line-up se completa con la presencia del portugués Bubba Brothers, conocido por su potente dj set cargado de groove, junto a Daobat, Driver y Karlos Molina, quienes aportarán diversidad sonora y mantendrán la pista en constante ebullición durante toda la noche.
La cita en True Club Málaga promete convertirse en un punto de encuentro para los amantes de la música electrónica, donde la calidad musical, la producción y el espíritu de comunidad serán protagonistas.
Vicious Live reafirma así su compromiso con la cultura clubbing, ofreciendo eventos donde convergen artistas consolidados y talentos emergentes, en una apuesta firme por el presente y el futuro de la música electrónica.
Una noche, una ciudad y una experiencia que no dejará indiferente a nadie.
Daredevil: Born Again regresó la semana pasada a Disney Plus con su segunda temporada, pero el equipo de la serie ya ha comenzado la filmación de la tercera.
Charlie Cox ya confirmaba a finales de marzo, poco antes de que se estrenaran los nuevos episodios de su serie.
Krysten Ritter se estrenó como superheroína de Marvel en la serie Jessica Jones de Netflix que llevaba el nombre de su personaje, y pudo repetir su papel en The Defenders para Disney Plus.
La primera será Mike Colter, que volverá a dar a vida a Luke Cage, un exconvicto con fuerza sobrehumana y piel irrompible que hizo su primera aparición en Jessica Jones.
Daredevil: Born Again regresó la semana pasada a Disney Plus con su segunda temporada, pero el equipo de la serie ya ha comenzado la filmación de la tercera confirmando algunos regresos muy esperados.
Charlie Cox ya confirmaba a finales de marzo, poco antes de que se estrenaran los nuevos episodios de su serie, que había estado rodando la temporada 3, y ahora nos llegan novedades sobre su rodaje, que está teniendo lugar estos días en Nueva York.
Krysten Ritter se estrenó como superheroína de Marvel en la serie Jessica Jones de Netflix que llevaba el nombre de su personaje, y pudo repetir su papel en The Defenders para Disney Plus. Daredevil: Born Again ha sido la última afortunada en tenerla entre sus filas, mostrándonos su regreso en la segunda temporada en curso de la serie, pero no será la única, ya que también estará presente en su temporada 3.
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Cuál es el reencuentro que tendrá Jessica Jones en la tercera temporada de Daredevil: Born Again
Junto a Krysten Ritter, también se ha podido ver en el set de rodaje a otras dos estrellas con las que ya había compartido pantalla en ambas series y que se adentrarán en el universo de Daredevil: Born Again con su tercera temporada.
La primera será Mike Colter, que volverá a dar a vida a Luke Cage, un exconvicto con fuerza sobrehumana y piel irrompible que hizo su primera aparición en Jessica Jones antes de protagonizar su propia serie para Disney Plus bautizada como su personaje.
La segunda será Finn Jones como Danny Rand o Iron Fist, un monje budista multimillonario que puede aumentar su fuerza a niveles sobrehumanos y que tuvo su propia serie en Disney Plus, para luego hacer apariciones tanto en The Defenders como en Luke Cage. Y ahora ambos se preparan para su regreso al UCM en la temporada 3 de Daredevil: Born Again.
Durante cerca de dos años, los drones han sido los verdaderos protagonistas del frente ucraniano. Baratos, desechables y letales, ampliaron la vulnerabilidad del campo de batalla hasta límites inéditos. Pero la historia militar es cíclica: toda revolución trae su contrarrevolución. Y ahora, dos tecnologías (los láseres de alta precisión y las armas de radiofrecuencia) están empezando a desmontar la supremacía aérea de estos vehículos. Su aparición podría marcar el comienzo de una nueva fase en la guerra del siglo XXI.
La era de los drones y el principio del contraataque tecnológico
Ningún ejército moderno había dependido tanto de los drones como Ucrania. Se calcula que entre 60% y 70% de las bajas ucranianas están vinculadas directa o indirectamente a drones kamikaze, de reconocimiento o de ataque. Su proliferación ha reconfigurado el frente, extendiendo la zona de peligro 10 a 15 kilómetros más allá de la línea de contacto y haciendo vulnerables posiciones que antes se consideraban seguras.
Los drones no solo atacan: observan artillería, ajustan fuego, coordinan unidades y vigilan durante horas desde el aire. La combinación de autonomía, bajo coste y disponibilidad masiva parecía haber desplazado para siempre a los aviones tripulados en conflictos de desgaste. Pero esa supremacía está empezando a encontrarse con un freno.
Láseres y radiofrecuencia: las dos armas que están desmontando la ventaja de los drones
La primera gran innovación es DragonFire, el arma láser desarrollada por el Reino Unido. Diseñada como defensa naval, puede destruir un dron con una precisión quirúrgica: apunta a un objetivo del tamaño de una moneda desde un kilómetro de distancia, y su coste por disparo es de apenas 10 libras. La Marina Real planea instalarlo a partir del año 2027. Sin embargo, su desventaja es clara: necesita línea de visión. Si hay niebla, nubes bajas o humo, el láser pierde eficacia.
Ahí entra la segunda gran tecnología: las armas de radiofrecuencia, pensadas para emitir pulsos capaces de freír la electrónica de un dron en pleno vuelo. No requieren visión directa, funcionan con mal tiempo y, a diferencia del láser, pueden neutralizar varios blancos simultáneamente.
Su inconveniente es igual de significativo: no discriminan objetivos. Cuando se activa un pulso de radio, ninguna aeronave amiga puede estar operando en el área. Aun así, juntas representan algo más grande: el retorno al clásico “avance-contramedida” que ha definido la guerra desde los tanques de 1916 hasta las defensas antimisiles modernas.
La guerra aérea del futuro ya no está escrita
El dominio de los drones parecía inevitable. Baratos, difíciles de interceptar y letales, se presentaban como la próxima revolución estable. Pero la aparición de armas láser y sistemas de radiofrecuencia reabre el tablero, mostrando que ninguna tecnología es definitiva en el campo de batalla.
Lo que veremos en Ucrania (y después, claramente, en otros conflictos) será una carrera de adaptación constante. Drones más rápidos, sigilosos o resistentes frente a láseres más precisos y pulsos de radio más potentes. La guerra del futuro volverá a ser un juego de acción y reacción, y el dominio final no está garantizado para nadie.
China no suele anunciar sus ambiciones como lo hacen otras potencias. No necesita una keynote futurista, ni una puesta en escena al estilo Silicon Valley para dejar claro hacia dónde va. Lo suyo es más frío, más burocrático y, precisamente por eso, más revelador: convierte sus objetivos estratégicos en planes de Estado.
Eso es exactamente lo que acaba de hacer con su nuevo plan quinquenal 2026-2030, una hoja de ruta que no solo marca las prioridades económicas del país, sino que también deja al descubierto cómo Pekín imagina la próxima gran batalla global: una donde el poder no dependerá solo del dinero o del ejército, sino de quién controle antes la inteligencia artificial, la automatización, la energía avanzada y la infraestructura tecnológica del futuro.
Y lo más interesante es que este nuevo plan no se lee como una simple agenda de crecimiento. Se parece más a un manual de supervivencia para una era de rivalidad tecnológica, fragmentación económica y tensiones geopolíticas cada vez menos disimuladas. Tal como recoge la comunicación oficial del gobierno chino, el período 2026 – 2030 será decisivo para acercarse a su meta de modernización hacia el año 2035, mientras que Reuters remarca que el corazón del documento pasa por reforzar la autosuficiencia tecnológica, el músculo industrial y la resiliencia nacional frente a un contexto internacional mucho más hostil que hace apenas unos años.
China ya eligió qué tecnologías quiere convertir en poder real
La parte más llamativa del nuevo plan no es que China quiera innovar. Eso ya lo sabíamos. Lo realmente importante es dónde ha decidido concentrar sus fichas y con qué nivel de urgencia pretende hacerlo.
Uno de los sectores más llamativos es el de las interfaces cerebro-computadora, una tecnología que hasta hace poco parecía reservada a laboratorios experimentales y a titulares medio futuristas, pero que ahora China ha elevado a categoría de prioridad nacional. La lógica detrás de esta apuesta no es solo médica. También es industrial, estratégica y, si se quiere mirar con algo de frialdad, geopolítica. Según Reuters, Pekín ya está empujando esta industria con una visión bastante más agresiva que la de muchos países occidentales, buscando acelerar su desarrollo comercial y convertirla en una de las tecnologías emergentes más importantes de la próxima década.
A eso se suma el 6G, aunque aquí conviene no caer en el error de pensar que China solo quiere una red “más rápida” que el 5G. Lo que está buscando es algo bastante más profundo: integrar inteligencia artificial, automatización industrial, vehículos conectados, ciudades inteligentes y procesamiento masivo de datos en una misma infraestructura. Es decir, construir la red sobre la que podría operar buena parte de la economía del futuro.
También aparece con mucha fuerza la apuesta por los robots humanoides, un sector donde China ya tiene una ventaja que no siempre se menciona lo suficiente: puede combinar investigación, fabricación a escala, cadenas de suministro locales y capacidad de abaratar producción con una velocidad que muy pocos países pueden igualar. En otras palabras, si los robots humanoides terminan siendo una industria gigantesca en la próxima década, China no quiere ser cliente. Quiere ser fábrica, proveedor y estándar.
La parte más ambiciosa del plan está en lo que todavía nadie domina del todo
Y ahí es donde este documento se vuelve especialmente interesante. Porque China no solo está reforzando sectores donde ya compite con mucha fuerza. También está apostando por tecnologías que todavía están en una fase más incierta, donde el liderazgo aún no está del todo definido.
Entre ellas aparece la tecnología cuántica, un terreno donde Pekín lleva años invirtiendo con la paciencia de quien no espera resultados inmediatos, pero sí ventajas estratégicas a medio plazo. Lo mismo ocurre con la fusión nuclear, una promesa científica que durante décadas pareció más cercana a la ciencia ficción que a una solución real, pero que hoy vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias de los grandes Estados. Si alguien consigue transformar la fusión en una fuente de energía viable antes que el resto, no solo habrá resuelto una parte del problema energético: habrá alterado el equilibrio industrial y geopolítico del siglo.
Otro de los conceptos que más llama la atención del nuevo plan es la llamada “economía de baja altitud”, una expresión con la que China agrupa el desarrollo de drones, logística aérea, taxis voladores eléctricos y nuevos usos comerciales del espacio aéreo urbano. Puede sonar a concepto inflado, pero detrás hay una intención muy concreta: ordenar, regular y liderar una industria antes de que otros la conviertan en dominante.
En paralelo, el plan también refuerza áreas como la exploración espacial, la investigación en aguas profundas y la actividad polar. No porque China quiera llenar el documento de palabras grandilocuentes, sino porque entiende algo muy simple: en la próxima etapa de competencia global, la ciencia de frontera también será una forma de influencia.
Pero el documento también dice algo mucho más serio: China se está preparando para un mundo peor
Y probablemente ahí esté la clave real de todo. Porque si uno se queda solo con la lista de tecnologías emergentes, puede pensar que este plan es simplemente una continuación del viejo sueño chino de modernización acelerada. Pero en realidad hay una capa más profunda. Este documento también es una respuesta al contexto internacional actual: un mundo más proteccionista, más fragmentado, más militarizado y más dispuesto a convertir la tecnología en arma de presión.
Reuters recoge que uno de los grandes ejes del nuevo plan es reforzar la seguridad económica, energética y alimentaria del país, además de reducir vulnerabilidades en sectores industriales sensibles. Eso significa menos dependencia del exterior, más inversión en producción nacional, más control sobre recursos estratégicos y más capacidad de sostener la actividad incluso en escenarios de crisis.
Ahí entran también las zonas industriales del interior, el fortalecimiento de cadenas críticas y el esfuerzo por asegurar acceso a energía, minerales y suministros básicos. Visto así, el plan no solo intenta hacer a China más rica o más avanzada. Intenta hacerla más resistente.
Y eso cambia por completo la lectura. Porque ya no estamos hablando únicamente de una estrategia de innovación. Estamos hablando de una arquitectura nacional pensada para aguantar presión, sanciones, desacoplamientos tecnológicos o incluso escenarios mucho más tensos.
El gran problema es que querer liderar el futuro no significa poder fabricarlo sin tropiezos
Ahora bien, que China tenga claro hacia dónde quiere ir no significa que vaya a conseguirlo todo. Ese es justamente el punto donde conviene bajar un poco la épica y mirar el cuadro completo. The Economist expresa en uno de sus análisis recientes que China ha demostrado una capacidad extraordinaria para dominar sectores industriales maduros o semimaduros, como las baterías, la energía solar o buena parte de la movilidad eléctrica. Pero cuando se trata de áreas mucho más complejas, con más incertidumbre técnica o con cuellos de botella todavía muy difíciles de romper, la historia se vuelve bastante menos lineal.
El ejemplo más evidente siguen siendo los chips avanzados. China ha avanzado, sí, pero sigue chocando contra restricciones, dependencia tecnológica y barreras industriales que no se resuelven con simple voluntad política. Lo mismo puede decirse, en distintos grados, de varias de las tecnologías que ahora aparecen como prioritarias en el nuevo plan. Hay sectores donde el liderazgo todavía está completamente abierto, pero también donde el desafío técnico, comercial o regulatorio sigue siendo enorme.
Eso no invalida la ambición china. Lo que hace es volverla más interesante. Porque por primera vez en bastante tiempo, Pekín no solo está intentando dominar lo que ya funciona. También está intentando adelantarse a lo que todavía no terminó de existir.
Y para sostener una apuesta así, China necesita algo que hoy ya no le sobra: crecimiento cómodo
Ese es otro de los puntos menos vistosos del plan, pero uno de los más decisivos. Porque toda esta arquitectura de innovación, autosuficiencia y expansión industrial necesita financiación, estabilidad y capacidad de absorber errores. Y ahí la economía china ya no se mueve con la misma facilidad que hace diez o quince años.
De acuerdo con el Banco Mundial, el crecimiento de China viene desacelerándose gradualmente y el contexto para los próximos años es mucho menos generoso que en sus etapas de auge más explosivas. El propio Banco Mundial proyectó que el crecimiento podría moderarse hasta alrededor del 4% en 2026, en un contexto marcado por restricciones comerciales, debilidad de la demanda interna y presiones estructurales sobre la inversión.
A eso se suma otro dato importante: aunque China ya no puede ser leída como una economía emergente clásica, tampoco ha completado del todo su salto hacia una renta alta consolidada. Según datos del Banco Mundial, su PIB per cápita sigue lejos del nivel de las economías más desarrolladas, lo que obliga al país a resolver una tensión muy delicada: seguir escalando tecnológicamente mientras lidia con una transición económica interna cada vez más compleja.
En ese sentido, el nuevo plan no es solo una apuesta al futuro. También es una forma de ganar tiempo frente a sus propias fragilidades.
Lo más importante del nuevo plan chino no es lo que promete, sino lo que deja entrever
Y lo que deja entrever es bastante potente. China ya no se comporta como una potencia que simplemente quiere seguir creciendo. Se está moviendo como un país que cree que la próxima década va a decidir quién controla los sectores que definirán el poder global: inteligencia artificial, automatización, energía avanzada, infraestructura digital, capacidad industrial y resiliencia estratégica.
Por eso este plan importa tanto. No porque vaya a cumplir cada promesa con precisión quirúrgica, ni porque todo lo que aparece ahí vaya a convertirse en éxito. Importa porque deja claro que China ya no piensa el futuro como una posibilidad abstracta. Lo está organizando como una carrera concreta. Con calendario, con prioridades, con sectores definidos y con una idea bastante clara de qué tipo de mundo cree que se viene.
Y si esa lectura es correcta, entonces la gran pregunta ya no es si China quiere liderar el futuro. La gran pregunta es cuántos países están realmente preparados para competir con un rival que lleva años planeándolo como si fuera una cuestión de supervivencia.
Luciana Salazar reconoció que nunca había salido con una persona con un poder adquisitivo más bajo que el de ella porque no se las cruza y deslizó: «No tuve la oportunidad, tampoco conocí«.
«No es el ambiente donde uno está acostumbrado a estar con la gente, la realidad es esa», explicó la modelo en el canal de streaming de Martín Cirio y aclaró: «Aun cuando no era conocida tenía un novio abogado y venía de una familia bien».
En cuanto a los requisitos que debería cumplir esta persona pobre hipotética remarcó que «tendría que tener un encanto». Así que dejó abierta la posibilidad mínima de salir con un pobre.
En la misma entrevista desmintió las versiones sobre que le tiñe el pelo a su hija. «Es muy albina igual, entiendo a la gente que cree eso. Yo era blanca igual que ella o más. Nosotros venimos de una familia que somos todos rubios de ojos claros, ¿qué quieren, que vaya en contra de mi genética? Mi hija es igual a mí», concluyó.
Cómo se veía Luciana Salazar cuando era joven
Con el paso de los años, Luli se convirtió en una de las figuras más reconocidas de Argentina, pero también en una de las que más veces pasó por el quirófano debido a la presión estética característica de su rubro laboral. Las transformaciones incluyeron cambios en el rostro, retoques en el cuerpo y una rutina de entrenamiento exigente combinada con cuidados estrictos en la alimentación, que consolidaron una imagen mucho más definida y mediática.
A los 20 años, Salazar comenzó a ser conocida cuando posó para revistas de renombre. Su look inicial, más simple y sin grandes intervenciones, contrastaba con el estilo actual: una figura tonificada, labios más voluminosos y rasgos más marcados, resultado de varias cirugías estéticas que acompañaron su ascenso en la farándula.
Netflix anunció el inicio del final de la serie Envidiosa, protagonizada por Griselda Siciliani, que tras el éxito de sus tres temporadas se prepara para su despedida.
La plataforma de streaming confirmó esta cuarta temporada se terminó de grabar y que se estrenará el próximo 29 de abril, donde Vicky encontrará la solución a sus conflictos existenciales.
En esta nueva entrega retoma la historia de Victoria y Matías, interpretado por Esteban Lamothe, en el momento de mayor tensión, con la existencia de un hijo del novio de la actriz de 9 años.
La aparición del menor ordenará a la mujer en cuanto a la maternidad y sus deseos personales, y se generarán situaciones difíciles y situaciones inesperadas junto a la pareja.
En paralelo, la relación de Vicky y la psicóloga Fernanda, interpretada por Lorena Vega, tendrá un protagonismo total, haciendo honor a la dupla entre profesional y paciente que fue la atracción de la trama.
Envidiosa, el éxito del streaming
Envidiosa es una comedia dramática argentina de Netflix protagonizada por Griselda Siciliani que cuenta la crisis de Vicky, una mujer de 40 años que, tras separarse de su novio de toda la vida. La protagonista siente «envida» al ver que todas sus amigas se casan mientras ella busca el amor y la validación personal.
Nick Sicario había asegurado que se estaba «conociendo» con Daniela Celis, pero al compartir programa en el canal de streaming de Telefe protagonizaron un tenso cruce sobre la iniciativa del influencer. «Si vos sabés cómo es la tele y sabés cómo se trabaja en la tele, ¿por qué me echás la culpa a mí?«, se defendió el joven ante los cuestionamientos de la modelo.
«Nick, me estoy enterando que nos estamos conociendo. No sabía que nos estábamos conociendo«, le había planteado Pestañela y le recriminó: «Entendé una palabra, es como que queda un titular que regalaste a todos los portales».
En uno de los momentos más comentados por sus fans, Nicolas dijo: «No me gusta la actitud de ella igual, ¿eh?». Daniela respondió de forma inmediata: «A mí tampoco me gustó la tuya, gordi». Las expectativas de iniciar un ship quedan en un lugar confuso ante la personalidad fuerte de ambos.
Embed – Dani cruzó a Nick y él no le aflojó a los rumores #LaJugada | Lunes a jueves a las 19.30hs por nuestro canal de Youtube con Fede, Mica, Dani y Anna #StreamsTelefe
La exhermanita estaba irritada por el retrato mediático del acercamiento de Nick como el reemplazo de su ex y padre de sus gemelas, Thiago Medina. «¡Pará un segundo, que yo estoy soltera hace un montón de meses! No dejé a nadie por nadie. Con Nick no hablamos, no nos vimos, no nada, chicos. Lo único que pasó fue acá en el stream que jodimos dos veces y nada más», aclaró.
Eventualmente, el cantante coincidió: «No tengo nada que ver. Me enteré de que él se estaba yendo de la casa, pero no sé bien qué pasó. No sabía que convivían ni nada». Aún así, insistió que pegó «muy buena onda» con Daniela y se sinceró: «La verdad es que la conocí la otra vez que fui al stream».
La mudanza de Thiago Medina
La inseparable pareja de Gran Hermano 2022 dejará de convivir porque Thiago se mudará de la casa que comparte con Daniela y las gemelas de ambos. «Decidió irse a vivir solo. Está con la mudanza, aunque todavía sigue en casa», detalló la panelista.
«Está en el proceso de tener su lugar, su casita», celebró Daniela en en el programa Patria y Familia de Luzu TV y aseguró: «Estamos todos contentos porque es un bien para la familia«. La exhermanita detalló que el último tiempo no dormían juntos ya que cada uno tenía su habitación «con una cuna».
Andres Campo convierte Fabrik Madrid en una máquina del tiempo canalla con Alma Bakala. El próximo 25 de abril, de 18:00 a 06:00, el mega club acogerá una edición única de Alma Bakala en formato all night long
Andres repasará durante 12 horas su historia musical en cabina en una sesión concebida como un viaje completo entre pasado y presente, sin artificios, reivindicando la figura del DJ y una forma de entender la pista que muy pocos artistas pueden sostener durante tanto tiempo.
La noche se ampliará además con una segunda sala programada por Coliseum, la discoteca donde Andrés se formó como DJ Kuki, que tomará un segundo espacio con un lineup propio dentro del evento.
El próximo 25 de abril, Fabrik Madridacogerá una nueva edición de Alma Bakala, el proyecto con el que Andrés Campo reactiva su memoria de club y la devuelve al presente sin filtros ni nostalgia vacía. De 18:00 a 06:00,el artista se pondrá al frente de una sesión de12 horas en el formato que mejor define la esencia del proyecto: el all night long, concebido como un recorrido completo por estilos, épocas y energías, y como un diálogo abierto entre las dos identidades que conviven en una misma cabina: Andrés Campo y Kuki.
Más que un ejercicio retrospectivo, Alma Bakala nace del cruce entre pasado y presente, entre el DJ que Andrés Campo es hoy y la raíz de la que viene. Es una forma de volver a activar una manera de entender la fiesta desde el instinto, la mezcla sin complejos y la libertad total en cabina. En ese espacio conviven el bakalao más crudo y canalla con su lenguaje actual, sin jerarquías entre épocas ni fronteras forzadas entre géneros, en una propuesta pensada para sostenerse en el tiempo y en la pista.
Lejos de quedarse en la nostalgia, Alma Bakala reivindica algo mucho más profundo: devolver la cultura de club, la fiesta y la figura del DJ al lugar que merecen. Esa dimensión cultural del proyecto conecta también con el momento actual de Andrés Campo, reconocido recientemente con distinciones como Altoaragonés del Año y la Pajarita de Oro en Cultura, reconocimientos que subrayan el impacto de una trayectoria artística capaz de tender puentes entre memoria, identidad y presente.
La cultura electrónica sigue expandiendo sus fronteras más allá de la pista de baile. Ahora, da el salto definitivo al terreno del entretenimiento analógico con Track Quest, un innovador juego de mesa que acaba de lanzar su campaña en Kickstarter, invitando a fans y curiosos a explorar casi seis décadas de historia musical de una forma totalmente nueva
Desarrollado por la plataforma educativa barcelonesa Aulart, Track Quest propone una experiencia inmersiva que combina conocimiento, intuición y estrategia. El objetivo es sencillo pero desafiante: los jugadores deben colocar temas musicales en una línea temporal correcta basándose en fragmentos de audio y pistas contextuales, mientras sus oponentes intentan sabotear el proceso con mecánicas como “panic timers”, robo de cartas o bloqueo de ayudas.
El juego recorre un amplio espectro sonoro que va desde los orígenes del disco y el krautrock hasta géneros contemporáneos como el techno, house, drum & bass o dubstep, incorporando también corrientes más recientes como el hyperpop o el Afro-house. Entre las referencias incluidas aparecen iconos como Daft Punk, descritos en una de las cartas como “el dúo francés que siempre actuaba con cascos futuristas”.
Uno de los elementos diferenciales de Track Quest es su capacidad de personalización. El juego incluye más de 200 cartas de expansión que permiten a los jugadores adaptar la experiencia a sus subgéneros favoritos, construyendo partidas que funcionan casi como un DJ set colectivo.
Pensado para sesiones dinámicas y sociales, el juego está diseñado para entre 2 y 24 participantes, con rondas de aproximadamente 30 minutos, lo que lo convierte en una opción ideal tanto para reuniones casuales como para eventos vinculados a la cultura clubbing.
Con esta propuesta, Track Quest no solo celebra la evolución de la música electrónica, sino que también refuerza su dimensión educativa y comunitaria, trasladando el espíritu del club a un formato accesible y participativo. La campaña ya está activa y busca el apoyo de una comunidad global que, más allá de escuchar música electrónica, quiera jugarla, entenderla y remezclar su historia en primera persona.
El conductor y músico Roberto Pettinato rompió el silencio y habló de la situación judicial de su hijo, Felipe, de 32 años, quien fue acusado de ser el responsable de la muerte del neurólogo Melchor Rodrigo, el 16 de mayo del 2022, y puede afrontar una condena de 15 años de prisión. “Es verdad que fueron compañeros de consumo y en ese contexto suelen suceder accidentes”, expresó.
En una entrevista con el programa Puro Show, el reconocido periodista defendió la inocencia de su hijo y dio detalles de la causa: “El juicio, estuve la vez pasada y me parece que uno tiene que decir las cosas como son… Si están las pruebas, fuck. Salió en Clarín el fiscal diciendo ‘sinceramente, debo reconocer que no encontré las pruebas, que no están las pruebas’», comenzó el relato Pettinato.
Además, añadió: “Es verdad que (Felipe y Melchor) fueron compañeros de consumo y en ese contexto suelen suceder accidentes. A veces pienso y digo, y si hubiese sido al revés, y si era Felipe el que se moría”.
roberto pettinato hijo
El veredicto en la causa judicial contra Felipe Pettinato -donde la querella solicitó 15 años de prisión- se dará a conocer el 20 de abril. En ese sentido, su padre fue contundente al referirse a una posible condena: “Felipe no es que no tiene que serlo. Felipe no debe salir culpable. Debe salir absuelto. Y su vida va a continuar como la que te pasaría a vos o a mí si nos pasa algo así. No vamos a ser felices nunca más”, precisó.
Sobre el estado actual de su hijo, Pettinato aseguró: “Está super bien, muy tranquilo. Siempre estuvo super bien y muy tranquilo. Yo también le decía: ‘¿Vos estás bien?’ Y él me decía: ‘Sí, estoy bien porque…’. Yo no sé qué pasó y no sabe qué pasó esa noche en su totalidad. Por eso no declara. Y tampoco está en condiciones muy bien de… Él sigue haciendo terapia, terapia, terapia, terapia y clínica, clínica, clínica, clínica”.