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  • Estrella de The Boys: como fue la impresionante transformación de Jensen Ackles a sus 48 años

    Estrella de The Boys: como fue la impresionante transformación de Jensen Ackles a sus 48 años

    • Ganó entre 7 y 9 kilogramos de masa muscular.
    • Realizó sus entrenamientos en el sótano de la casa.
    • Lo logró de manera autodidacta, sin entrenadores, solo mirando rutinas de internet.
    • No se sometió a ningún plan alimenticio estricto.

    Soldier Boy es uno de los personajes más importantes y polémicos de la serie de televisión The Boys. Está interpretado por Jensen Ackles y funciona como una sátira de los superhéroes patrióticos al estilo de Captain America. Presenta características como un físico musculoso, fuerza sobrehumana y resistencia extrema.

    Una vez que consiguió el papel, Jensen Ackles tuvo que dedicarle mucho esfuerzo y tiempo a mejorar su condición física. Como cualquier actor que se prepara para interpretar a un superhéroe, necesitaba ganar masa muscular, entrenar más duro y prestar mucha más atención a su dieta.

    Soldier boy Jensen Ackles

    Soldier Boy, personaje de la serie The Boys

    Soldier Boy, personaje de la serie The Boys

    Redes sociales

    En un principio, Ackles pensó que recibiría ayuda de efectos especiales y vestuario para lograr un físico a la altura de un superhéroe, sin embargo, los directores de la serie le comunicaron que esperaban que consiguiera ese cambio por su cuenta. Esto motivó al actor estadounidense, que se retó a sí mismo a conseguir la transformación adecuada para el personaje.

    Tomó como inspiración los cambios físicos que consiguieron Chris Hemsworth, para interpretar a Thor, y Chris Evans, el Capitán América. De esta manera, arrancó a entrenar por su cuenta. Se armó un mini gimnasio en el sótano de la casa con poco más que unas mancuernas y alguna máquina y comenzó a ver videos de rutinas de ejercicio en internet. El hecho de haberse tomado este desafío como algo personal hizo que se mantuviese firme y enfocado a la hora de realizar los entrenamientos, lo que lo llevó a conseguir un aumento de entre 7 y 9 kg de masa muscular.

    Jensen Ackles fisico

    Jensen Ackles luciendo su físico.

    Jensen Ackles luciendo su físico.

    Redes sociales

    En cuanto a la comida, Ackles prefirió evitar una dieta demasiado estricta para que no impactara en la dinámica de su familia. En lugar de seguir un régimen rígido, optó por mantener una alimentación equilibrada y tomar decisiones saludables de manera constante. Cambió los snacks azucarados por frutas, redujo las comidas fritas y eligió opciones más livianas en su día a día, aunque sin renunciar por completo a ciertos gustos.

    Así fue la increíble transformación de Jensen Ackles

    Soldier Boy es uno de los personajes más destacados de The Boys y está interpretado por Jensen Ackles. Para dar vida a este superhéroe de físico imponente, fuerza sobrehumana y gran resistencia, el actor tuvo que someterse a una intensa preparación física. Aunque inicialmente creyó que el vestuario y los efectos especiales complementarían su apariencia, los productores le dejaron claro que debía lograr la transformación por sí mismo, un desafío que asumió con dedicación para encajar plenamente en el papel.

    Embed – Jensen Ackles on Instagram: «Okay @stephenamell , @grantgust and all you other Supes out there…I’m beginning to understand the struggle. . Or maybe I’m just too old for this crap. @theboystv @amazonprimevideo #soldierboy»

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    Para prepararse tomó como referencia las impresionantes transformaciones físicas de actores como Chris Hemsworth y Chris Evans. Decidido a alcanzar un nivel similar, acondicionó un pequeño gimnasio en el sótano de su casa y comenzó a entrenar por su cuenta, apoyándose en rutinas y consejos que encontraba en internet. Su compromiso con el desafío fue tal que logró aumentar entre 7 y 9 kilos de masa muscular. En paralelo, mejoró sus hábitos alimenticios mediante una dieta más equilibrada, reemplazando algunos alimentos poco saludables por opciones más nutritivas, aunque sin adoptar un régimen excesivamente estricto ni renunciar por completo a sus comidas favoritas.

  • Una importante conductora se desnudó en TV para silenciar a sus críticos

    Una importante conductora se desnudó en TV para silenciar a sus críticos

    La reconocida presentadora de televisión española Henar Álvarez se desnudó en vivo por las críticas que recibía sobre su forma de vestir. La conductora es reconocida a nivel nacional por el programa «Al cielo con ella» y en las últimas horas llamó la atención del público cómo las redes, al realizar una performance para visibilizar su manera de vestir. «Me ha perseguido toda la vida, me han llamado marimacho y que me comporto como un hombre», sentenció.

    En redes sociales se viralizó el monólogo, con el que normalmente inicia su programa, vestida con un traje y corbata. «No hay una sola semana en que no reciba algún mensaje preguntándome que por qué para presentar voy vestida de hombre. ¿Por llevar traje y una corbata? Cariño, ir de traje no me hace ir de hombre, igual que a Dani Alves una Biblia en la mano no le convierte en un santo», sentenció en medio del auditorio.

    Henar Álvarez apuntó con los prejuicios sobre cómo debe ser o vestir una mujer, con lo que debe vivir a diario ella y otras millones de mujeres. «Yo creía que lo de que la ropa no tuviera género era algo que ya teníamos superado. Aparte, que yo lo único que quiero es venir cómoda, pero aun así, como soy mujer, hay gente que se piensa que tengo que venir a presentar más montada que para la final de Drag Race», añadió, remarcando que si llevara puesta una pollera, también recibiría críticas porque «si es muy larga» sería tratada como una «monja» o si fuera muy corta se estaría «cosificando».

    «Lo que no puede ser es que, si una mujer no se muestra dulce, empática, maternal y femenina, ya le digan que se está comportando como un hombre. Que oye, que está fenomenal», añadió. En esa línea, mientras se ubicaba en el centro del escenario, sentenció: «Ira, se acabó, ¡es que estoy harta! A partir de ahora, para que nadie se fije en mi ropa y sí en lo que digo, voy a presentar el programa en pelotas. Moraleja: ¡Da igual cómo te vistas! Lo que les molesta es que seas la protagonista».

  • La dura respuesta de la expareja de Alfa de Gran Hermano: «Problemas de ira y de erección»

    La dura respuesta de la expareja de Alfa de Gran Hermano: «Problemas de ira y de erección»

    Walter “Alfa” Santiago volvió a aparecer en escena por una dura respuesta que recibió por parte de su exnovia, la periodista Delfina Wagner, después de unos repudiables comentarios contra ella.

    El ex – Gran Hermano había estado de invitado en un programa de stream y fue muy agresivo con su expareja dando detalles del momento en el que se distanció de ella.

    En ese sentido, la creadora de contenidos no se quedó callada y dejó expuesta una intimidad del mediático, lo que pudo haber sido uno de los motivos de la separación entre ambos. “Lo que nunca vas a tener, Alfa, es una pareja que te ame”, escribió en su cuenta de X junto a una foto con su novio.

    “Difícil amar a alguien con problemas de ira y de erección a la vez, por eso tu primera esposa te dejó y se quedó con tu casa y por eso tu hija no quiere salir en ningún medio por la vergüenza de que seas su padre”, lanzó sin reparos.

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    Cuáles fueron los comentarios de Alfa contra Defina Wagner

    El fuerte comentario de Delfina Wagner en redes se dio después que Alfa hiciera un duro comentario cuando durante un programa de stream le leyeran un tuit que la comunicadora escribió contra el ex – Gran Hermano cuando terminaron.

    En respuesta, el mediático dio una serie de respuestas completamente repudiables. Primero, negó que hayan sido pareja cuando él tenía 61 años y ella 19. “Flashean que tiene guita porque maneja un Mercedes, pero el tipo me pedía que me lleve hasta el jabón que iba a usar en su casa y por poco hasta me pedía para las expensas”, escribió Wagner en redes.

    En respuesta o ese escrito, Alfa señaló: “Pero sería lo mismo de que yo agarre y diga ‘mira pendeja de mierda, te dejé porque sos una pobre con conch* seca, no servís para nada. Tendrías que tomar un curso de sexo porque ni sabés montarte a la cama’”.

    Lejos de dar por terminado el tema, fue por más y agregó: “Y me encontré una de 30 que es una bomba atómica. Una rubia divina que tiene vida y de verdad que no me servís”.

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  • La impresionante transformación de Alejandra Majluf, la famosa actriz que entró a Gran Hermano

    La impresionante transformación de Alejandra Majluf, la famosa actriz que entró a Gran Hermano

    Alejandra Majluf regresó a la pantalla chica al incorporarse a Gran Hermano: Generación Dorada durante la gala del martes 2 de junio. La actriz de 61 años ingresó a la competencia mediante el uso de un Golden Ticket, una herramienta de la producción para revitalizar el desarrollo del juego luego de la dimisión de otros concursantes. Su presencia en la casa más famosa del país representa su vuelta formal a la televisión después de haber estado mucho tiempo fuera del circuito.

    La imagen actual de la artista muestra el transcurso de las décadas desde su consolidación como figura mediática en los años 90. Aquella joven que interpretaba a Elsa, la antagonista de Clave de sol, o que irrumpía en eventos exclusivos con pelucas y vestuarios llamativos, dio paso a una mujer que luce naturalmente el paso de los años. Esta madurez física es uno de los aspectos que más repercusión tuvo entre los televidentes al momento de verla cruzar la puerta del reality.

    Su llegada se concretó para cubrir la vacante que dejó la cantante Gladys «La Bomba Tucumana», quien prefirió abandonar el certamen de manera voluntaria. Majluf fue recibida con sorpresa y afecto por sus nuevos compañeros, destacándose su reencuentro con Andrea del Boca, con quien mantiene un vínculo de amistad previo. Este movimiento estratégico busca estabilizar los niveles de audiencia de la señal televisiva apelando al reconocimiento de figuras consagradas por el público.

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    Qué es de la vida de Alejandra Majluf

    Lejos de las grandes producciones de televisión abierta, Alejandra Majluf orientó su actividad en los últimos años hacia la pedagogía teatral. Fundó su propia escuela de actuación llamada Reinventarte, donde dicta talleres para alumnos desde los 4 años en adelante. Esta faceta docente la mantuvo conectada al mundo del espectáculo mientras vivía en una zona rural, alejada del circuito comercial central.

    Durante la pandemia de 2020, la parálisis de la actividad cultural la obligó a reinventarse. Utilizó su propio auto para trabajar como remisera, trasladando principalmente a conocidos y colegas del ambiente artístico. De esa experiencia surgió el personaje digital de La Chofera, con el que realizaba entrevistas humorísticas que difundía a través de sus redes.

    En aquel entonces, la artista fue directa al describir su situación: «En este momento salgo a trabajar con mi cochecito porque no tengo trabajo como actriz. Me siento un poco olvidada, pero que no decaiga, siempre hay una oportunidad», señaló.

    Alejandra Majluf

    La trayectoria de Majluf también incluye una década en España, donde continuó su labor como productora y actriz de teatro, gestionó espacios culturales y obtuvo reconocimientos internacionales antes de regresar definitivamente a la Argentina. En el plano personal, su vida cotidiana gira en torno a la crianza de su hija, Ema Peel, de 14 años.

    Antes de cruzar la puerta del reality, participó en obras de la cartelera independiente porteña como Viva la vida y Velorio a la carta, producciones que sostuvo en parte como respuesta a la escasez de oportunidades para mujeres de su generación en la ficción televisiva. Sobre su decisión de sumarse al programa, afirmó: «Aprendí un montón y quiero seguir aprendiendo, y Gran Hermano me parece un laboratorio interesante».

  • Canadá despliega el Solus-XR: un submarino autónomo de 11 metros y 8 toneladas que opera con hidrógeno, puede quedarse inmóvil en el fondo marino y no necesita tripulación

    Canadá despliega el Solus-XR: un submarino autónomo de 11 metros y 8 toneladas que opera con hidrógeno, puede quedarse inmóvil en el fondo marino y no necesita tripulación

    La vigilancia submarina ha sido históricamente un dominio de los grandes submarinos tripulados: caros de construir, costosos de operar y limitados en autonomía por las necesidades humanas de la tripulación. Los vehículos submarinos autónomos —UUVs— existen desde hace décadas, pero la mayoría son pequeños, de corta autonomía y capacidad limitada. El Solus-XR, desarrollado por la empresa canadiense Cellula Robotics con apoyo del Departamento de Defensa Nacional de Canadá, pertenece a una categoría diferente: grande, de larga autonomía y capaz de operar solo durante semanas sin asistencia.

    Las dimensiones: 11 metros de largo, 8 toneladas, 1,7 metros de ancho

    El Solus-XR mide cerca de 11 metros de longitud y tiene aproximadamente 1,7 metros de ancho, con un peso cercano a las 8 toneladas. Esas dimensiones —comparables a un camión articulado pesado— lo ubican en el extremo superior del espectro de los vehículos submarinos autónomos no tripulados. Ese tamaño no es un lujo: le permite transportar los equipos especializados necesarios para múltiples tipos de misiones, desde sensores de vigilancia hasta sistemas de inspección de infraestructuras.

    El vehículo obtuvo en 2024 una certificación internacional relacionada con estándares de seguridad, sistemas de control y procedimientos operativos, un paso necesario para que este tipo de tecnologías puedan incorporarse a operaciones reales en lugar de quedar en fase de demostración.

    La innovación energética: hidrógeno en lugar de baterías de litio

    El aspecto técnico más diferenciador del Solus-XR es su sistema de propulsión energética. A diferencia de la mayoría de los UUVs, que dependen de baterías de litio —que limitan la autonomía a horas o pocos días—, el Solus-XR fue diseñado para usar tecnologías basadas en hidrógeno. El hidrógeno tiene una densidad energética gravimétrica mucho mayor que el litio: más energía almacenada por kilogramo de sistema. Eso se traduce directamente en mayor tiempo operativo en el agua sin necesidad de regresar a puerto o ser reabastecido por una embarcación de apoyo.

    Esa autonomía extendida es una de las características más relevantes para las aplicaciones militares y civiles: un vehículo que puede permanecer en el mar durante largos periodos sin asistencia constante reduce enormemente el costo operativo y la huella logística de las misiones.

    La capacidad táctica: anclarse al fondo marino para ahorrar energía

    Uno de los detalles más ingeniosos del diseño es la capacidad del Solus-XR para permanecer fijado temporalmente al fondo marino. Cuando una misión de observación no requiere desplazamiento activo —monitorear una zona específica, esperar el paso de un objetivo, vigilar una infraestructura submarina— el vehículo puede anclarse y apagar sus sistemas de propulsión, consumiendo solo la energía mínima necesaria para mantener activos los sensores. Eso multiplica efectivamente su autonomía en misiones de vigilancia estática.

    Las aplicaciones: defensa, tuberías, energía y minerales

    Tuberias Submarinas
    © Allyson Arms – Unsplash

    El Departamento de Defensa Nacional de Canadá financió el proyecto con aplicaciones militares en mente: vigilancia marítima, detección de actividades submarinas y monitoreo de movimientos en zonas de interés estratégico. Pero el diseño modular del Solus-XR apunta también a un mercado civil amplio: inspección de tuberías submarinas, evaluación de infraestructuras energéticas offshore, exploración de recursos minerales en zonas remotas y colaboración en operaciones de búsqueda y rescate.

    La arquitectura modular del vehículo permite incorporar nuevos sistemas de autonomía y tecnologías de reabastecimiento energético submarino — una capacidad que, si se desarrolla completamente, abriría la posibilidad de que el Solus-XR sea reabastecido de hidrógeno bajo el agua desde estaciones fijas, sin necesidad de aflorar en absoluto.

  • Los paneles solares llevan años siendo señalados como una amenaza para el campo. Ahora los científicos están descubriendo que pueden convertirse en refugios para aves, insectos y otras especies que habían desaparecido de las zonas agrícolas

    Los paneles solares llevan años siendo señalados como una amenaza para el campo. Ahora los científicos están descubriendo que pueden convertirse en refugios para aves, insectos y otras especies que habían desaparecido de las zonas agrícolas

    La expansión de la energía solar ha estado acompañada durante años por una crítica recurrente: que los grandes parques fotovoltaicos ocupan suelo agrícola, transforman el paisaje y reducen el espacio disponible para la fauna. La imagen resulta fácil de imaginar. Filas interminables de paneles negros extendiéndose sobre antiguas tierras de cultivo bajo un sol abrasador. Sin embargo, una serie de investigaciones recientes está empezando a dibujar un panorama muy distinto.

    Lo que los científicos están encontrando dentro de algunas instalaciones fotovoltaicas no es un desierto ecológico. En muchos casos ocurre exactamente lo contrario: aparecen más aves, más insectos y más vegetación que en los campos agrícolas situados a pocos metros de distancia.

    Hay más vida dentro de algunos parques solares que en los cultivos que los rodean

    Los paneles solares llevan años siendo señalados como una amenaza para el campo. Ahora los científicos están descubriendo que pueden convertirse en refugios para aves, insectos y otras especies que habían desaparecido de las zonas agrícolas
    © Suncore.

    Los datos más recientes proceden de España. Un informe elaborado por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) y validado por la consultora ambiental independiente EMAT analizó distintas instalaciones solares durante 2025 para evaluar su impacto sobre la biodiversidad.

    Los resultados, explica Xataka, sorprendieron incluso a algunos especialistas. En Minglanilla, provincia de Cuenca, los investigadores identificaron 32 especies de aves dentro de la planta fotovoltaica, frente a 19 registradas en los terrenos agrícolas utilizados como referencia. En Revilla Vallejera, Burgos, se contabilizaron 39 especies dentro del recinto y 34 fuera de él. En Trujillo, Cáceres, el balance fue de 31 especies frente a 25.

    La diferencia no se limita a aves comunes. Entre las especies observadas aparecen animales protegidos o en declive, como el alcaraván, el sisón, la carraca, el mochuelo y el cernícalo primilla.

    Los investigadores también detectaron un efecto en cadena. Allí donde prospera la vegetación espontánea aumentan los insectos. Cuando aumentan los insectos, llegan las aves insectívoras. Y donde hay más presas, aparecen depredadores como halcones, águilas, buitres y lechuzas.

    La clave no son los paneles, sino lo que dejan de hacer los humanos

    La explicación es mucho más sencilla de lo que parece. Los científicos insisten en que la comparación correcta no debe hacerse entre un parque solar y un ecosistema natural intacto. La referencia real es el uso previo de esos terrenos. En gran parte de los casos, antes de albergar paneles solares eran explotaciones agrícolas intensivas sometidas a laboreo constante, uso de herbicidas y una fuerte presión humana.

    Cuando llega una planta fotovoltaica, muchas de esas actividades desaparecen. Ya no se utilizan pesticidas de forma masiva, la caza suele estar prohibida, la actividad humana se reduce drásticamente y la vegetación puede desarrollarse de manera más natural. En algunas instalaciones incluso se emplea pastoreo extensivo con ovejas para controlar el crecimiento de las hierbas sin recurrir a maquinaria pesada.

    El resultado es una especie de refugio involuntario para numerosas especies.

    El fenómeno ya se observa en varios países

    Los paneles solares llevan años siendo señalados como una amenaza para el campo. Ahora los científicos están descubriendo que pueden convertirse en refugios para aves, insectos y otras especies que habían desaparecido de las zonas agrícolas
    © Heather Ainsworth.

    España no es un caso aislado. En Reino Unido, investigadores de la Universidad de Cambridge y de la organización conservacionista RSPB analizaron varios parques solares en East Anglia. Encontraron una mayor diversidad de aves que en los cultivos cercanos y, en los recintos mejor gestionados, casi el triple de ejemplares.

    Australia aportó una observación aún más curiosa. Un seguimiento realizado durante tres años a unas 1.700 ovejas merinas descubrió que los animales que pastaban entre paneles solares producían lana de mejor calidad que aquellos criados en terrenos convencionales.

    Los investigadores creen que los módulos generan un microclima capaz de conservar mejor la humedad y ofrecer distintas variedades de forraje durante más tiempo.

    No todos los parques solares generan este efecto

    Los especialistas advierten que estos beneficios no aparecen automáticamente por instalar paneles. Un recinto gestionado de forma pobre, con vegetación eliminada constantemente o sin medidas de conservación, puede ofrecer resultados muy distintos. La biodiversidad aumenta cuando se mantienen cubiertas vegetales, se crean corredores ecológicos y se favorece la presencia de especies autóctonas.

    Por eso algunas organizaciones están impulsando estándares específicos para integrar producción energética y conservación de la naturaleza. Lo interesante es que el debate está empezando a cambiar. Durante años la discusión giró en torno a cuánto territorio ocupaban los paneles solares. Ahora surge una pregunta diferente: si esos terrenos ya estaban profundamente degradados por décadas de agricultura intensiva, ¿podrían convertirse en una oportunidad para recuperar parte de la biodiversidad perdida?

    Los datos más recientes sugieren que, al menos en algunos casos, la respuesta podría ser sí. Y eso convierte a los parques solares en algo mucho más complejo que simples instalaciones para producir electricidad. Podrían terminar siendo, también, inesperados refugios para la vida silvestre.

  • Dentro de una computadora experimental viven 200.000 neuronas humanas cultivadas en laboratorio. Al principio disparaban contra las paredes, pero meses después aprendieron a jugar Doom

    Dentro de una computadora experimental viven 200.000 neuronas humanas cultivadas en laboratorio. Al principio disparaban contra las paredes, pero meses después aprendieron a jugar Doom

    La relación entre videojuegos y computación suele servir para medir avances tecnológicos. Durante décadas, los investigadores han utilizado juegos para probar nuevas arquitecturas informáticas y algoritmos de inteligencia artificial. Esta vez, sin embargo, el experimento es radicalmente distinto: en lugar de utilizar procesadores tradicionales, un equipo de científicos conectó neuronas humanas vivas a un sistema informático para que aprendieran a interactuar con un videojuego.

    Cuando las neuronas se convierten en hardware

    Primero lograron que neuronas humanas jugaran a Pong. Ahora una computadora biológica ha conseguido algo mucho más ambicioso: jugar a Doom
    © YouTube / Cortical Labs.

    La empresa australiana Cortical Labs presentó en 2022 un prototipo que llamó inmediatamente la atención del mundo tecnológico. Su sistema, conocido como CL1, no utiliza únicamente circuitos de silicio. En su interior alberga cultivos de neuronas humanas vivas que interactúan con el software mediante impulsos eléctricos.

    Para demostrar que el sistema era capaz de aprender, los investigadores lo conectaron a Pong, uno de los videojuegos más simples de la historia. El objetivo era comprobar si las células podían adaptarse a los estímulos del entorno digital.

    El resultado sorprendió incluso a los propios científicos. Las neuronas fueron capaces de ajustar su actividad para mover la barra del juego y evitar que la pelota saliera de la pantalla, mostrando lo que los investigadores describieron como aprendizaje adaptativo en tiempo real.

    Pero la reacción de internet fue inmediata y bastante predecible. Si un sistema puede jugar a Pong, la pregunta inevitable aparece enseguida: ¿podría jugar a Doom?

    El desafío de un videojuego caótico

    Primero lograron que neuronas humanas jugaran a Pong. Ahora una computadora biológica ha conseguido algo mucho más ambicioso: jugar a Doom
    © YouTube / Cortical Labs.

    Doom es uno de los videojuegos más influyentes de la historia. Publicado en los años noventa, popularizó los shooters en primera persona y se convirtió en un referente tecnológico por su complejidad y su velocidad de procesamiento.

    A diferencia de Pong, donde la relación entre estímulo y acción es directa, Doom introduce un entorno caótico lleno de variables: enemigos, movimiento tridimensional, disparos y decisiones constantes.

    Según Brett Kagan, director científico de Cortical Labs, ese salto de complejidad cambia completamente el desafío. Mientras que Pong tiene una lógica muy clara (seguir la pelota con una barra) Doom exige interpretar múltiples estímulos al mismo tiempo y reaccionar en un entorno impredecible.

    Un cerebro microscópico conectado a un videojuego

    Para afrontar el reto, los investigadores utilizaron una red de varias unidades CL1 conectadas entre sí. Cada una contiene más de 200.000 neuronas humanas cultivadas en laboratorio, capaces de formar conexiones y responder a estímulos eléctricos.

    Las neuronas no ven la pantalla del videojuego. En lugar de imágenes, reciben patrones de estimulación eléctrica que representan información del entorno digital. Su actividad eléctrica se traduce luego en acciones dentro del juego. El resultado, según explica Kagan con cierta ironía, no convierte a las neuronas en campeonas de e-sports.

    Las células juegan como lo haría un principiante absoluto que nunca ha visto una computadora. Y, en realidad, esto es exactamente lo que ocurre.

    El verdadero avance del experimento

    Primero lograron que neuronas humanas jugaran a Pong. Ahora una computadora biológica ha conseguido algo mucho más ambicioso: jugar a Doom
    © YouTube / Cortical Labs.

    Lo que importa en este experimento no es la habilidad con el videojuego, sino la interacción entre biología y software. Los investigadores aseguran haber resuelto uno de los mayores desafíos de la biocomputación: crear una interfaz capaz de conectar neuronas vivas con un sistema digital y permitir que ambas partes intercambien información en tiempo real.

    Ese puente entre células y código permite que las neuronas reciban estímulos, respondan a ellos y modifiquen su comportamiento mientras el sistema está en funcionamiento. En otras palabras, las células están aprendiendo.

    Más allá de los videojuegos

    Aunque jugar a Doom pueda parecer un experimento llamativo, los investigadores creen que la verdadera importancia de esta tecnología está en otro lugar. Las computadoras biológicas podrían ofrecer nuevas formas de estudiar cómo aprenden las redes neuronales reales. También podrían ayudar a investigar enfermedades neurológicas, probar fármacos o desarrollar sistemas informáticos inspirados directamente en la biología.

    Algunos centros de investigación ya están explorando estas posibilidades. Una colaboración reciente entre Cortical Labs y la Universidad de Milán busca precisamente estudiar cómo interactúan las neuronas vivas con sistemas digitales para entender mejor los mecanismos de aprendizaje y plasticidad cerebral. La idea puede sonar extraña, incluso inquietante: células humanas cultivadas en laboratorio jugando videojuegos.

    Pero detrás de esa imagen curiosa se esconde algo mucho más ambicioso. La posibilidad de que, en el futuro, parte de la computación no se base en chips de silicio… sino en sistemas biológicos capaces de aprender por sí mismos.

  • Se filtró qué hablaron Paula Chaves y Zaira Nara en su reunión de 5 horas

    Se filtró qué hablaron Paula Chaves y Zaira Nara en su reunión de 5 horas

    • Zaira Nara y Paula Chaves coincidieron en un evento, lo que despertó rumores de reconciliación.
    • Detrás de ese encuentro público, ambas mantuvieron una reunión privada de cinco horas para intentar resolver sus diferencias.
    • Según trascendió, durante la charla abordaron los conflictos y reproches que provocaron el quiebre de su amistad.
    • Pese al intento de acercamiento, no lograron recomponer el vínculo y la relación continúa distante.

    La reciente aparición pública de Zaira Nara y Paula Chaves durante la apertura de un local comercial dentro de un shopping encendió las alarmas de una posible reconciliación entre las modelos, tras un largo período de distanciamiento. Las postales del evento alimentaron las expectativas de sus seguidores, sugiriendo que el conflicto que las separaba finalmente había quedado en el pasado. Sin embargo, este encuentro público se trató simplemente de un acercamiento protocolar que no prosperó en el ámbito privado, manteniendo la distancia afectiva que arrastran desde hace tiempo.

    Detrás de esa fachada de cordialidad pública, se escondía un intento mucho más profundo de limar asperezas que se llevó a cabo en absoluta intimidad. La periodista Paula Varela, panelista del programa Intrusos, fue la encargada de filtrar los detalles de una tensa e intensa reunión de cinco horas que mantuvieron las conductoras lejos de las cámaras, revelando qué se dijeron mutuamente en un intento por aclarar las cosas y exponer los reproches acumulados.

    De acuerdo con la información precisada por la panelista, el cónclave secreto tuvo lugar un viernes en la casa de Zaira Nara. Paula Chaves arribó al domicilio de su ex amiga aproximadamente a las 19:00 horas, y ambas estuvieron juntas y a solas hasta la medianoche. A pesar de la extensa duración del encuentro y del espacio de catarsis que compartieron durante esas cinco horas, las diferencias resultaron irreconciliables, confirmando que la foto del shopping estuvo lejos de significar una verdadera vuelta a la amistad.

    Qué pasó entre Paula Chaves y Zaira Nara

    La relación entre Paula Chaves y Zaira Nara volvió a convertirse en tema de conversación luego de que ambas coincidieran en un evento comercial y se mostraran cordiales ante las cámaras. Aunque la imagen despertó expectativas sobre una posible reconciliación, trascendió que el vínculo entre las modelos continúa distante y que el encuentro público no significó un acercamiento real en el plano personal.

    Paula Chaves 1200

    Según contó Paula Varela en Intrusos, las conductoras mantuvieron tiempo atrás una extensa reunión privada con la intención de hablar sobre los conflictos que las alejaron. De acuerdo con la periodista, el encuentro se desarrolló en la casa de Zaira y se prolongó durante varias horas, en un intento por aclarar diferencias, expresar sentimientos y abordar los temas pendientes que marcaron el quiebre de la amistad.

    Sin embargo, pese a la profundidad de la conversación, las partes no habrían logrado recomponer el vínculo. Las diferencias acumuladas a lo largo del tiempo y las circunstancias que originaron el distanciamiento terminaron pesando más que la voluntad de acercamiento, por lo que la histórica amistad entre ambas seguiría sin señales concretas de reconciliación.

  • Investigadores de Hong Kong crearon un revestimiento que se aplica como pintura sobre fachadas, enfría el edificio 9,5°C sin electricidad y genera energía con la lluvia

    Investigadores de Hong Kong crearon un revestimiento que se aplica como pintura sobre fachadas, enfría el edificio 9,5°C sin electricidad y genera energía con la lluvia

    El aire acondicionado es uno de los grandes problemas energéticos de las ciudades modernas: en climas cálidos puede representar el 40-50% del consumo eléctrico de un edificio, y al enfriar los interiores expulsa calor hacia la calle, agravando el efecto de isla térmica que hace las ciudades aún más calientes. Investigadores de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong desarrollaron una alternativa que va en la dirección opuesta: en lugar de enfriar activamente, evita que el edificio se caliente en primer lugar — y al hacerlo también genera electricidad con la lluvia.

    La inspiración: una planta que vive del aire

    Tillandsia
    © By Fev – Own work, Public Domain,

    El diseño del revestimiento está inspirado en la Tillandsia, una planta epífita —que crece sin suelo, adherida a otras superficies— conocida por su capacidad para captar humedad directamente del aire y adaptarse a condiciones ambientales extremas. Los investigadores replicaron en un material sintético la lógica estructural de esa planta: una superficie que interactúa activamente con su entorno en lugar de simplemente aislarse de él. El resultado es un recubrimiento que puede aplicarse sobre tejados y fachadas como una pintura, sin necesidad de instalaciones complejas.

    9,5°C más fría que el ambiente — sin consumir energía

    La función más impactante del material es su capacidad de enfriamiento radiativo pasivo. El revestimiento refleja más del 95% de la radiación solar incidente —incluyendo longitudes de onda invisibles que otros materiales blancos convencionales no rechazan— y al mismo tiempo emite calor hacia el espacio exterior mediante radiación infrarroja en las ventanas atmosféricas donde la atmósfera es transparente. El resultado neto es que las superficies tratadas pueden alcanzar temperaturas hasta 9,5°C inferiores a la temperatura ambiente, incluso bajo exposición solar directa.

    Tal como reporta el proyecto de la CityUHK, el enfriamiento radiativo pasivo está despertando un interés creciente en múltiples centros de investigación porque permite reducir la dependencia de sistemas de climatización mecánica sin necesitar energía. En ciudades cada vez más afectadas por olas de calor y el efecto de isla térmica urbana —donde las zonas densamente edificadas pueden registrar 5-8°C más que las áreas rurales— un revestimiento que baje casi 10°C la temperatura de superficies sin consumir electricidad tiene un impacto inmediato en el balance energético del edificio y del barrio.

    La lluvia como fuente de electricidad para sensores

    Edificio Con Lluvia
    © Osman Rana – Unsplash

    La segunda función del revestimiento aprovecha la energía cinética de las gotas de lluvia al impactar sobre la superficie. Mediante un mecanismo triboeléctrico — el mismo principio físico que carga de electricidad estática un globo al frotarlo — el material convierte esos impactos en pequeñas cargas eléctricas. La cantidad de energía generada es modesta: suficiente para alimentar sensores inalámbricos de bajo consumo, no para sustituir instalaciones solares. Pero eso es precisamente para lo que sirve.

    En el contexto de las smart cities, miles de sensores monitorean continuamente calidad del aire, temperatura, humedad, consumo energético o integridad estructural de edificios. Alimentar esa red de sensores con energía renovable distribuida — sin cables, sin baterías que reemplazar — es uno de los desafíos de la infraestructura urbana inteligente. Un revestimiento que genera electricidad cada vez que llueve, sin piezas móviles ni mantenimiento, encaja directamente en esa necesidad.

    La ventaja operativa: se aplica como pintura sobre edificios existentes

    La mayor barrera de muchas tecnologías de eficiencia energética no es el rendimiento sino la instalación. Paneles solares, sistemas de refrigeración avanzada o ventanas electrocrómicas requieren reformas costosas o son imposibles de instalar en edificios antiguos sin alterar su estructura. El revestimiento de CityUHK puede aplicarse directamente sobre fachadas y tejados existentes como una capa de pintura — lo que lo hace compatible con el parque inmobiliario actual sin necesidad de obras. En el contexto de la normativa europea de eficiencia energética, que exige la rehabilitación energética de millones de edificios en los próximos años, esa compatibilidad con la rehabilitación sin demolición tiene un valor práctico considerable.

  • El lugar más grande en el que no hay comunicación inalámbrica: el océano. ¿Podrá esta antena cambiar esa situación?

    El lugar más grande en el que no hay comunicación inalámbrica: el océano. ¿Podrá esta antena cambiar esa situación?

    La comunicación submarina inalámbrica es complicada, difícil. Si algún amigo está de vacaciones (o quizá tú mismo), ya habrás notado, por ejemplo, que el océano absorbe la señal inalámbrica de Bluetooth debido a la frecuencia de resonancia de 2.4 GHz del agua.

    Durante décadas, los científicos y los contratistas militares han estado tratando de desarrollar innovaciones que pudieran salvar esta brecha en las comunicaciones, probando pulsos de láser óptico, esquemas de radiofrecuencia, relés de inducción magnética y todo tipo de cosas como para superar la velocidad de sonido de un sonar. Pero el mes pasado unos ingenieros de la Universidad de Florida (UF) publicaron lo que prometen que será un avance efectivo en términos de costo: una antena magnetoeléctrica capaz de transmitir y recibir con eficiencia señales electromagnéticas de muy baja y baja frecuencia (VLF/LF) debajo del agua.

    “Nuestro avance en el diseño fue mantener muy bajo el consumo de energía, idealmente más bajo de lo que consume un sistema estándar de cámaras estéreo, al tiempo de mantener buen rendimiento en la comunicación”, explicó en declaraciones a la prensa el científico de la computación de la UF Md Jahidul Islam.

    “Nuestro sistema compacto BlueME, de eficiente consumo de energía, logra el equilibrio deseado porque opera a máxima capacidad consumiendo unos 10”, según Islam, cuyos experimentos en el océano confirmaron que estas antenas pueden usarse para la comunicación al instante a una distancia de 700 metros con muy bajo consumo.

    Los robots hablan bajo el agua

    Islam y sus colegas, entre quienes se cuenta el profesor adjunto del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de la Computación de la UF Adma Khalifa, probaron su sistema de comunicación submarina con un cardumen de robots marinos autónomos. Lo que esperan es que su investigación algún día pueda servir para el monitoreo remoto del entorno marino, las operaciones navales y las inspecciones de infraestructuras en el mar (es decir, enjambres de drones submarinos, nada de distopías, digamos).

    “La coordinación submarina entre robots sigue siendo extremadamente difícil por las limitaciones en el alcance y ancho de banda”, afirmó Islam. “Hoy, muchos de los robots submarinos solo pueden intercambiar algunas pocas señales de estado, o dependen de salir a la superficie periódicamente para transmitir los datos de la misión. Eso limita de manera significativa la autonomía y la coordinación en tiempo real”.

    En ocasiones los gobiernos han recurrido a sistemas VLF para comunicarse con submarinos desde fuera del agua, pero son sistemas que tienen que ser prohibitivamente grandes para poder gestionar los largos de onda de esas señales de muy baja frecuencia, que pueden llegar hasta unos 100 km. La antena magnetoeléctrica de Islam y su equipo es mucho más compacta y elude esa limitación gracias a materiales piezoeléctricos que resuenan a frecuencias VLF específicas, más allá del tamaño de la antena (es un concepto relativamente nuevo, aunque no desconocido).

    Los investigadores probaron su sistema BlueME de antenas de comunicación submarina entre robots en agua dulce en Gainesville, el lago Wahlberg de Florida, y en ensayos en el mar abierto.

    “Las pruebas en el mar demuestran que el sistema opera efectivamente bajo condiciones difíciles como las aguas turbias, los obstáculos y las interferencias de múltiples trayectos, que son factores que suelen afectar los métodos ópticos y acústicos”, señalaron los investigadores en su trabajo, publicado el mes pasado en el IEEE Journal of Oceanic Engineering.

    “Los avances en las comunicaciones submarinas con equipos compactos podrían cambiar por completo la forma en que colaboran y operan los sistemas marinos autónomos en entornos oceánicos complejos”, afirmó Islam. “Hablamos de los inicios de un producto muy potente”.

    Inspiración en la tecnología médica

    Khalifa, colega de Islam, llegó al proyecto por medio de su propia investigación en ingeniería, trabajando en el diseño de dispositivos médicos inalámbricos discretos, pequeños y seguros que se puedan inyectar en lugar de tener que implantarlos quirúrgicamente. Los dispositivos inalámbricos de este tipo también presentan dificultades en la comunicación, ya que el cuerpo humano está compuesto mayormente de agua.

    “He pasado años diseñando implantes inalámbricos en miniatura y estudiando la eficiente transferencia de energía en entornos de alta conducción”, declaró Khalifa en un comunicado de la UF.

    “En un momento se me ocurrió que muchos de los desafíos físicos que hay dentro del cuerpo humano también se dan debajo del mar. Nuestro cuerpo efectivamente está compuesto de agua levemente salada. Esa idea abrió la puerta a otra: la comunicación en el océano podría ser completamente diferente”.

    Los investigadores confían en las singulares innovaciones de sus antenas, y han tramitado la patente provisoria con el objeto de refinar la tecnología para su uso en más vehículos submarinos autónomos.

    “Demostramos estos resultados con recursos iniciales muy limitados”, señaló Khalifa. “Con un desarrollo dedicado y un despliegue a gran escala, las posibilidades serán mucho más amplias”.