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  • El mito del WiFi y la lata de aluminio: por qué algunos creen que funciona y dónde está el límite

    El mito del WiFi y la lata de aluminio: por qué algunos creen que funciona y dónde está el límite

    El truco de la lata volvió a circular

    Cada cierto tiempo, internet recupera un truco que promete mejorar el WiFi con algo tan simple como una lata de cerveza vacía. La idea es cortar el aluminio, abrirlo como una lámina curva y colocarlo detrás del router para “potenciar” la señal hacia una habitación.

    Suena demasiado casero para ser cierto, pero no es completamente absurdo. El aluminio puede reflejar ondas de radio, y el WiFi funciona justamente con ondas electromagnéticas. Por eso, una superficie metálica colocada cerca de una antena puede alterar la forma en que la señal se distribuye por una vivienda.

    El problema está en la palabra “mejorar”. Una lata no aumenta la potencia del router, no incrementa la velocidad contratada y no arregla una conexión mala por culpa del proveedor. Lo que puede hacer, en casos puntuales, es redirigir parte de la cobertura.

    Lo que realmente hace el aluminio

    Un router emite señal en distintas direcciones. Si está colocado contra una pared, en una esquina o cerca de una zona que no necesita cobertura, parte de esa señal se “pierde” hacia lugares poco útiles.

    Una lámina curva de aluminio puede funcionar como una especie de reflector. En vez de dejar que una parte de la señal viaje hacia atrás, la rebota hacia adelante, concentrándola en una dirección determinada.

    Ese principio se parece al de una antena direccional o al de un reflector parabólico, aunque en versión muy rudimentaria. La clave es que no crea más señal: redistribuye la que ya existe.

    Por eso el resultado puede ser doble. Una habitación concreta podría recibir algo más de cobertura, pero otra zona de la casa podría quedar peor.

    Por qué no siempre funciona

    El WiFi dentro de una vivienda depende de muchos factores: paredes, muebles, altura del router, distancia, interferencias, electrodomésticos, espejos, objetos metálicos y cantidad de dispositivos conectados.

    Una lata mal cortada, mal ubicada o demasiado cerca del equipo puede no aportar nada. Incluso puede empeorar la conexión si bloquea antenas, altera la ventilación del router o dirige la señal hacia un lugar equivocado.

    Además, los routers modernos ya incorporan tecnologías como beamforming, doble banda, gestión automática de canales y antenas internas diseñadas para distribuir la señal de forma más eficiente. Poner un objeto metálico al azar puede interferir con ese diseño.

    En otras palabras: que el principio físico exista no significa que cualquier lata funcione bien.

    No aumenta la velocidad de internet

    Este es el punto más importante. La lata no puede darte más megas que los contratados. Si tu plan de internet es lento, si el proveedor tiene problemas o si la red está saturada, el aluminio no resolverá nada.

    Tampoco mejora el ancho de banda disponible ni reduce mágicamente la latencia. Solo podría mejorar la intensidad de señal en un punto concreto, y eso únicamente si el problema real es de cobertura.

    Por ejemplo, si en una habitación llega poca señal porque el router está contra una pared y buena parte de la emisión va hacia el lado contrario, un reflector podría ayudar algo. Pero si el problema es que hay tres paredes de hormigón, muchos dispositivos conectados o un router viejo, el efecto será mínimo.

    Qué hacer antes de probar trucos

    Antes de cortar una lata, conviene hacer lo básico. El router debería estar en una zona central, elevada y despejada. No debería quedar dentro de un mueble, detrás del televisor, cerca de microondas, heladeras, espejos grandes o estructuras metálicas.

    También ayuda separar bandas: usar 5 GHz cuando se está cerca del router y 2,4 GHz cuando se necesita más alcance. Mantener actualizado el firmware y reiniciar el equipo de vez en cuando también puede mejorar la estabilidad.

    Si la casa es grande o tiene muchas paredes, la solución real suele ser un sistema WiFi mesh, un repetidor bien ubicado o un punto de acceso cableado.

    Curioso, barato y limitado

    La lata de cerveza puede servir como experimento. Si se coloca con cuidado, podría concentrar algo de señal hacia una zona concreta de la casa. Pero no debe confundirse con una solución profesional.

    El truco tiene una base científica, pero su versión casera es imprecisa. Puede ayudar un poco, no hacer milagros.

    La mejor forma de saber si funcionó es simple: medir la velocidad y la intensidad de señal antes y después, en el mismo lugar. Si mejora, perfecto. Si no cambia o empeora, la lata hizo lo que hacen muchos trucos virales: sonar mejor de lo que realmente funciona.

     

     

    Fuente: Infobae.

  • Muchos jóvenes no quieren un jefe humano: prefieren una IA que sea más justa, clara y neutral

    Muchos jóvenes no quieren un jefe humano: prefieren una IA que sea más justa, clara y neutral

    La IA ya no solo amenaza empleos: también compite con los jefes

    La conversación sobre inteligencia artificial en el trabajo suele centrarse en una pregunta: qué empleos puede reemplazar. Pero un estudio de EduBirdie apunta hacia un lugar más incómodo. Entre los trabajadores jóvenes, algunos no temen que la IA sustituya a sus jefes. Lo desean.

    Según el informe, el 9% de los encuestados de la Generación Z querría que su superior fuera reemplazado por un sistema de IA. No es una mayoría, pero sí una señal potente en un mercado laboral donde la relación con el liderazgo ya estaba bajo tensión.

    El dato aparece junto a otro igual de llamativo: el 69% de los jóvenes encuestados dice tratar con cortesía a ChatGPT, usando expresiones como “por favor” y “gracias”. En parte, como gesto de educación digital. En parte, por esa idea medio en broma y medio en serio de que la IA podría tener más poder en el futuro.

    Por qué algunos prefieren un jefe robot

    La explicación no parece estar solo en la fascinación por la tecnología. Muchos jóvenes imaginan que una IA podría ser más neutral, menos intimidante y más justa que un jefe humano.

    La idea revela una crítica directa al liderazgo actual. Para parte de la Generación Z, el problema no es que las empresas todavía no tengan jefes robot. El problema es que muchos jefes humanos no están cumpliendo con expectativas básicas: claridad, respeto, coherencia, escucha y trato justo.

    Algunos encuestados creen que una IA sería más amable. Otros piensan que tomaría decisiones sin favoritismos. También aparecen respuestas más preocupantes: jóvenes que imaginan a un jefe artificial como menos propenso al acoso, menos agresivo o menos impredecible.

    Ese punto cambia por completo la lectura. No se trata de que quieran trabajar para una máquina. Se trata de que no siempre confían en las personas que hoy ocupan posiciones de mando.

    Muchos jóvenes no quieren un jefe humano: prefieren una IA que sea más justa, clara y neutral
    © Fox – Pexels

    La IA como símbolo de orden y neutralidad

    Para una generación acostumbrada a usar herramientas digitales para resolver casi todo, la IA puede representar eficiencia. Responde rápido, no grita, no humilla, no cambia de humor y no parece juzgar.

    Por supuesto, esa imagen idealizada tiene límites. Una IA también puede reproducir sesgos, tomar decisiones opacas o aplicar reglas sin contexto humano. Un jefe artificial no garantiza justicia; apenas desplaza el problema hacia quienes diseñan, entrenan y controlan el sistema.

    Pero el hecho de que algunos jóvenes la perciban como una alternativa más segura habla de una crisis de confianza en la gestión tradicional.

    El riesgo real para los jefes no es un chatbot

    Los expertos suelen matizar algo importante: los jefes no serán reemplazados de forma inmediata por IA, sino por personas que sepan usar IA mejor que ellos.

    Un líder que no entiende estas herramientas puede quedar atrás en productividad, análisis, comunicación y organización del trabajo. Pero un líder que sí las usa, sin perder empatía ni criterio humano, puede volverse más valioso.

    Ahí está la diferencia. La IA puede ayudar a automatizar reportes, detectar problemas, resumir reuniones o mejorar procesos. Pero no reemplaza por completo la confianza, la contención emocional, la negociación ni el juicio ético.

    Justamente esas son las habilidades que muchos jóvenes parecen extrañar.

    Muchos jóvenes no quieren un jefe humano: prefieren una IA que sea más justa, clara y neutral
    © Fox – Pexels

    La señal para las empresas

    El mensaje para las organizaciones es claro: si un empleado prefiere un jefe robot, quizá el problema no sea la IA. Quizá sea el jefe.

    La Generación Z llegó al trabajo con otras expectativas. Quiere feedback claro, respeto por la salud mental, comunicación transparente y menos jerarquías basadas en miedo. Cuando esas condiciones no aparecen, la IA empieza a verse como una alternativa menos arbitraria.

    La solución no pasa por reemplazar mandos por algoritmos, sino por formar mejores líderes. Más empáticos, más coherentes, más preparados para trabajar con tecnología y menos dependientes del control tradicional.

    La ironía es evidente: lo que puede salvar a los jefes humanos no es competir con la IA en velocidad o memoria. Es hacer mejor aquello que una máquina todavía no puede hacer bien.

    Escuchar, cuidar, decidir con contexto y construir confianza.

    Si la Generación Z mira a la IA como una opción de liderazgo, tal vez no esté diciendo que los robots sean mejores jefes. Tal vez esté diciendo que muchos jefes humanos necesitan cambiar rápido.

     

     

    Fuente: Infobae.

  • Qué dijo Mario Pergolini sobre la muerte de Ernestina País, su reemplazante en la conducción de CQC

    Qué dijo Mario Pergolini sobre la muerte de Ernestina País, su reemplazante en la conducción de CQC

    La muerte de Ernestina País conmocionó al periodismo y al mundo del espectáculo. La periodista y conductora falleció el viernes pasado a los 54 años, luego de que el auto que conducía fuera embestido por una formación del Tren de la Costa en un paso a nivel de San Isidro. Sus restos fueron velados el domingo, en una ceremonia de la que participaron familiares, amigos y numerosas figuras del ambiente artístico y periodístico.

    Este lunes, Mario Pergolini abrió su programa en Vorterix con un sentido mensaje para despedir a quien años atrás tomó su lugar en la conducción de Caiga Quien Caiga (CQC).

    «La verdad que fue un golpe horrendo, muy feo. Una mujer querida. Aún en sus momentos de desgracia todo el mundo intentando que salga. Una pena la verdad. Un cariño al hijo y a la gente que la quería. Fue tremendo», expresó el conductor.

    Las palabras de Pergolini también sirvieron para dejar atrás las versiones de una supuesta mala relación entre ambos, surgidas cuando Ernestina fue elegida para reemplazarlo al frente del histórico ciclo. Sin embargo, el conductor destacó el afecto que despertaba la periodista y el apoyo que recibió incluso en los momentos más difíciles de su vida.

    País asumió la conducción de CQC en 2009, convirtiéndose en la primera mujer al frente del emblemático programa creado por Pergolini. A lo largo de su carrera también se destacó en ciclos como Mañanas Informales, La Biblia y el calefón y diversos proyectos en radio y televisión.

  • Indira Paganotto presenta “DREAM” junto a El Karima

    Indira Paganotto presenta “DREAM” junto a El Karima

    Indira Paganotto vuelve a demostrar por qué es una de las figuras más singulares de la escena electrónica actual. La DJ y productora española presentó “DREAM”, una nueva colaboración junto a El Karima publicada a través de Tomorrowland Music y Artcore, un lanzamiento que explora una faceta más etérea y melódica sin perder la intensidad que define su identidad artística.

    Construido alrededor de una delicada voz envolvente y una producción cargada de tensión emocional, “DREAM” propone un recorrido entre la euforia y la contemplación. La combinación entre texturas hipnóticas, melodías flotantes y una energía pensada para la pista de baile confirma la capacidad de Paganotto para moverse con naturalidad entre el techno y el psy-trance, un sello sonoro que la convirtió en una de las artistas más influyentes de la nueva generación.

    Conocida mundialmente como “Psymama”, la artista nacida en las Islas Canarias desarrolló una identidad única a partir de influencias que heredó desde pequeña gracias a su padre, DJ durante los años ochenta, quien la acercó al disco, el jazz, el acid house y la música Goa. Esa diversidad continúa siendo uno de los pilares de una propuesta capaz de conquistar tanto festivales multitudinarios como clubes underground alrededor del mundo.

    https://www.youtube.com/watch?v=AUAfekNVaQk

    El lanzamiento llega en un momento especialmente importante para su carrera. Durante julio, Indira volverá a presentarse en Tomorrowland con dos actuaciones de alto perfil: el 18 de julio en el escenario Atmosphere y el 24 de julio en el Mainstage, consolidando una relación cada vez más fuerte con uno de los festivales más importantes del planeta.

    Además, el 17 de julio verá la luz ARTCORE VA, el nuevo compilado de su sello Artcore, que reunirá a una selección de artistas cuidadosamente elegidos y servirá como antesala de la toma del escenario Atmosphere por parte del colectivo durante Tomorrowland.

    Más allá de este nuevo sencillo, “DREAM” también refleja el excelente presente de Artcore, el sello y concepto creativo impulsado por Paganotto, que continúa expandiéndose con showcases internacionales, una residencia en Hï Ibiza y una agenda de lanzamientos que confirma el crecimiento constante de una de las propuestas más sólidas e innovadoras de la música electrónica contemporánea.

  • Se conocieron las últimas palabras de Ernestina Pais tras ser arrollada por un tren

    Se conocieron las últimas palabras de Ernestina Pais tras ser arrollada por un tren

    Ernestina Pais murió el 26 de junio a los 54 años luego de ser embestida por una formación del Tren de la Costa mientras cruzaba un paso a nivel en la intersección de las calles Sáenz Peña y El Cano, en Acassuso, partido de San Isidro. Un testigo que llegó al lugar segundos después del impacto dio a concoer las últimas palabras que alcanzó a escucharle a la conductora antes de morir.

    El joven, que trabajaba en un taller cercano, escuchó el golpe y salió corriendo. Lo que encontró fue el vehículo con el vidrio estallado, humo saliendo del interior y a la conductora con el cuello inclinado hacia abajo, recostada sobre el asiento del acompañante. «Me dijo ‘no me toquen, no me toquen’. Tenía el cuello hacia abajo y estaba recostada sobre el asiento del acompañante. Dijo ‘no me toquen, no me toquen’, respiró unos segundos y después no respiró más», relató el adolescente en diálogo con C5N.

    El testigo también describió el estado del auto luego del violento impacto. «Por el golpe con el que la arrastró el tren, quedó tirada así. El vidrio estaba estallado y tenía las piernas llenas de vidrios», detalló. Agregó que la policía tardó entre 20 y 30 minutos en llegar, y que luego lo hicieron los bomberos, Defensa Civil y la ambulancia. Cuando se fue el servicio de emergencias, llegó la Policía Científica, colocó una carpa y se llevó el cuerpo.

    La hipótesis principal que manejan los investigadores es que cruzó las vías con las barreras ya bajas. Las cámaras de seguridad del lugar registraron que el hecho ocurrió a las 19:25, que instantes antes otro vehículo también había cruzado en infracción, y que el Honda City conducido por la periodista ingresó al cruce en sentido diagonal antes de ser embestido en el lateral del conductor por la formación que se dirigía desde Maipú hacia Delta.

    Qué reveló la autopsia de Ernestina Pais

    El informe preliminar de la autopsia, incorporado a la causa caratulada como averiguación de causales de muerte a cargo de la fiscal Paula Hertrig, determinó que Ernestina Pais murió como consecuencia de un traumatismo encefalocraneal grave, producto del impacto directo en la zona de la cabeza al ser embestida por el tren. El estudio también constató una laceración hepática y una contusión esplénica, lesión en el bazo frecuente en accidentes viales por golpes en el abdomen.

    Durante el procedimiento forense se extrajeron muestras de sangre, orina y ADN que serán sometidas a estudios toxicológicos para determinar si la conductora circulaba bajo los efectos del alcohol u otras sustancias. Esos resultados podrían demorar semanas. Previamente se realizará el examen del pool de vísceras, que incluye muestras representativas de órganos como corazón, pulmón, hígado, riñón y cerebro.

  • Tesla quiere fabricar 7.500 coches por semana en Berlín: la apuesta de Musk para recuperar terreno en Europa

    Tesla quiere fabricar 7.500 coches por semana en Berlín: la apuesta de Musk para recuperar terreno en Europa

    Tesla vuelve a acelerar en Europa

    Después de meses de dudas, Tesla quiere mostrar que su proyecto europeo sigue vivo. La compañía anunció un nuevo plan para aumentar la producción en su planta de Grünheide, cerca de Berlín, la única fábrica de automóviles que tiene en Europa.

    El objetivo es ambicioso: pasar a 7.500 vehículos por semana desde octubre de 2026. Eso supone un aumento del 20% respecto al ritmo actual y marca un giro después de una etapa complicada para la marca en el continente.

    La decisión llega en un momento clave. Tesla venía de perder fuerza en varios mercados europeos, golpeada por la competencia de fabricantes chinos, la presión de marcas tradicionales y el desgaste de su imagen pública. Ahora intenta recuperar terreno con su producto más importante en la región: el Model Y.

    El Model Y sigue siendo la pieza central

    La fábrica alemana produce principalmente el Model Y, el SUV eléctrico que sostiene buena parte del negocio global de Tesla. Por eso, cualquier recuperación europea pasa por aumentar su disponibilidad y reducir tiempos de entrega.

    La compañía asegura que el aumento de producción responde a una demanda más fuerte. El mercado europeo de vehículos eléctricos volvió a ganar impulso y Tesla quiere aprovechar la ventana antes de que sus rivales ocupen más espacio.

    El plan incluye la contratación de 1.000 nuevos trabajadores para la línea de vehículos. Además, unos 500 empleados temporales pasarán a tener contratos permanentes durante el año, una señal de mayor confianza en el futuro de la planta.

    Si Tesla logra sostener las 7.500 unidades semanales, Grünheide podría acercarse a una producción anual de unas 375.000 unidades. Todavía estaría por debajo de la capacidad máxima que se imaginó al inaugurar la fábrica, pero sería una mejora clara frente a los meses de cautela.

    Una recuperación que llega tras un golpe fuerte

    El movimiento también busca dejar atrás una etapa incómoda. Tesla atravesó una caída de ventas en Europa durante 2025, mientras BYD y otros fabricantes chinos crecían con vehículos eléctricos más baratos y una oferta cada vez más competitiva.

    A eso se sumó el impacto de la renovación del Model Y, que afectó la disponibilidad de unidades en algunos mercados, y la exposición política de Elon Musk, que generó rechazo entre parte de los consumidores europeos.

    En los últimos meses, sin embargo, la tendencia empezó a cambiar. Las matriculaciones europeas de Tesla volvieron a crecer y el Model Y recuperó impulso. El aumento de producción en Berlín busca consolidar esa remontada antes de que sea solo un rebote temporal.

    La batería también entra en la estrategia

    Tesla no solo quiere ensamblar más coches en Alemania. También busca reforzar su integración industrial en Europa.

    La compañía anunció una inversión adicional de casi 250 millones de dólares para ampliar la producción de celdas de batería en Grünheide. La meta es alcanzar 18 GWh anuales de capacidad, más del doble del objetivo anterior.

    Ese movimiento es importante porque apunta a reducir dependencia de cadenas de suministro externas. Para Tesla, fabricar más componentes clave dentro de Europa puede mejorar costes, tiempos y resiliencia industrial.

    También implica una nueva necesidad de empleo: la expansión de baterías requerirá más de 1.500 trabajadores especializados.

    Tesla quiere fabricar 7.500 coches por semana en Berlín: la apuesta de Musk para recuperar terreno en Europa
    © Giant Asparagus – Pexels

    El desafío: producir más sin perder demanda

    El gran riesgo es evidente. Aumentar producción solo funciona si el mercado acompaña. Tesla necesita que la recuperación europea sea real, sostenida y suficiente para absorber miles de Model Y adicionales cada semana.

    La competencia no se detuvo. BYD, Volkswagen, Renault, Hyundai, Kia y Stellantis siguen ampliando sus gamas eléctricas. Muchos ofrecen modelos más baratos o mejor adaptados a los gustos europeos.

    Además, Tesla todavía depende demasiado de pocos modelos. Sin una gama más amplia y accesible, aumentar la producción puede servir para ganar volumen, pero no necesariamente para blindar su posición.

    Berlín se juega más que una fábrica

    La Gigafactory de Grünheide es mucho más que una planta de ensamblaje. Es la gran apuesta de Tesla para demostrar que puede fabricar en Europa, para Europa, con una cadena más integrada.

    El plan de 7.500 coches semanales no resuelve todos los problemas de la compañía, pero sí envía un mensaje claro: Tesla no piensa replegarse del mercado europeo.

    Después de un año difícil, Musk vuelve a apostar por escala, velocidad y producción.

    La pregunta es si Europa todavía tiene suficiente apetito por Tesla como para llenar todos esos coches.

     

     

    Fuente: Infobae.

  • La paradoja de la IA: cada vez más gente la usa, pero cada vez menos confía en lo que puede traer

    La paradoja de la IA: cada vez más gente la usa, pero cada vez menos confía en lo que puede traer

    La IA ya es cotidiana, pero no necesariamente querida

    La inteligencia artificial generativa dejó de ser una rareza tecnológica. Para millones de personas ya forma parte de la rutina: buscar información, resumir textos, resolver tareas laborales, crear imágenes, pedir consejos o incluso consultar dudas de salud.

    Pero su adopción masiva no vino acompañada de confianza masiva.

    Un informe reciente de Pew Research Center muestra que el 49% de los adultos estadounidenses ya usa chatbots como ChatGPT, Gemini o Copilot. En 2024, esa cifra era del 33%. El salto es enorme y confirma que la IA dejó de ser una herramienta experimental.

    El problema es que ese crecimiento convive con una percepción muy negativa sobre su futuro. Solo el 16% cree que la IA tendrá un impacto positivo en la sociedad durante los próximos 20 años, mientras que el 40% espera un impacto negativo.

    ChatGPT domina la nueva rutina digital

    Entre todas las herramientas, ChatGPT aparece como la más instalada. Pew señala que el 44% de los adultos estadounidenses dice haberlo usado alguna vez, muy por encima de Gemini, Copilot, Meta AI, Grok o Claude.

    El uso tampoco es solo ocasional. Cerca de una cuarta parte de los adultos usa chatbots a diario. Un 12% lo hace varias veces al día y un 4% casi constantemente.

    Las razones principales explican por qué la IA se volvió tan difícil de abandonar. El 42% de los adultos la usa para buscar información y el 38% de los trabajadores activos la utiliza para tareas laborales. También aparece en ocio, creación de imágenes o videos, consejos médicos, dietas, noticias y apoyo emocional.

    La IA está ocupando un espacio que antes pertenecía a buscadores, tutoriales, compañeros de trabajo y hasta conversaciones personales.

    La búsqueda también está cambiando

    El cambio no se limita a los chatbots. Pew también detecta que el 60% de los adultos estadounidenses ya lee resúmenes generados por IA en la parte superior de los resultados de búsqueda.

    Ese dato es clave porque muestra una transformación profunda en la forma de acceder a información. Durante años, internet funcionó como una lista de enlaces. Ahora, cada vez más usuarios reciben una respuesta ya sintetizada por un sistema automático.

    Eso puede ahorrar tiempo, pero también concentra poder. Si la IA resume, ordena y decide qué información aparece primero, la confianza en esos sistemas se vuelve central.

    Y ahí empieza el problema.

    Los jóvenes usan más IA, pero no son más optimistas

    Una de las sorpresas del informe es generacional. Los adultos menores de 50 años usan más chatbots que los mayores, y los menores de 30 son los más familiarizados con estas herramientas.

    Sin embargo, eso no significa que confíen más en la IA. De hecho, Pew muestra que los jóvenes son más propensos que otros grupos a creer que la inteligencia artificial tendrá un impacto negativo tanto en la sociedad como en sus propias vidas.

    Es una paradoja potente: quienes más conviven con la IA son también quienes más sospechan de sus consecuencias.

    Puede haber varias razones. Los jóvenes ya vieron cómo los algoritmos cambiaron redes sociales, empleo, información y vínculos. Para ellos, la IA no es una promesa abstracta: es otra capa de automatización entrando en la vida diaria.

    Privacidad, velocidad y falta de control

    El gran temor está en los datos. El 71% de los estadounidenses cree que el uso creciente de IA hará que su información personal sea menos segura. Además, el 63% considera que la tecnología avanza demasiado rápido.

    También hay poca confianza en las instituciones. Según Pew, el 67% tiene poca o ninguna confianza en que el gobierno estadounidense pueda regular la IA de forma efectiva, y cerca de seis de cada diez no confía en que las empresas la desarrollen de manera responsable.

    En España, el tono es algo más optimista. Ipsos señala que el 60% de los españoles usa IA de forma cotidiana y el 47% se declara entusiasta, por encima de la media europea. Pero la cautela sigue presente: el 52% muestra inquietud por su impacto en la sociedad.

    La IA ganó uso antes de ganar confianza

    El dato de fondo es claro: la inteligencia artificial se está adoptando por utilidad, no por confianza.

    La gente la usa porque ahorra tiempo, resuelve dudas y simplifica tareas. Pero eso no significa que crea en las promesas de la industria ni que se sienta tranquila con sus efectos sociales, laborales o personales.

    La IA puede haber ganado la batalla de la presencia cotidiana. Todavía no ganó la batalla de la legitimidad.

    Y esa será probablemente la discusión más importante de los próximos años: no si la gente usará inteligencia artificial, sino si podrá confiar en ella.

     

     

    Fuente: Xataka.

  • Foxconn ya no quiere ser solo la fábrica del iPhone: ahora quiere fabricar la IA, los robots y los coches del futuro

    Foxconn ya no quiere ser solo la fábrica del iPhone: ahora quiere fabricar la IA, los robots y los coches del futuro

    Foxconn quiere dejar de ser invisible

    Cuando se habla de tecnología taiwanesa, el primer nombre que suele aparecer es TSMC. Es lógico: sus chips sostienen buena parte de la industria global. Pero hay otra empresa igual de decisiva, aunque mucho menos visible para el consumidor: Foxconn.

    Durante años, Foxconn fue conocida como el gran ensamblador del mundo. La compañía detrás de millones de iPhone, consolas, servidores y dispositivos que llevan otras marcas en la carcasa. Su poder estaba en fabricar mucho, rápido y a escala.

    Ahora quiere algo más. Ya no busca ser solo la fábrica de otros. Quiere convertirse en una empresa capaz de construir las piezas centrales de la próxima década tecnológica: infraestructura de inteligencia artificial, robots, centros de datos y coches eléctricos.

    La IA como nuevo motor

    La gran apuesta de Foxconn pasa por la inteligencia artificial. En VivaTech 2026, la compañía mostró su despliegue en servidores y plataformas de alto rendimiento, incluido su vínculo con Nvidia y la futura arquitectura Vera Rubin.

    Ese movimiento tiene todo el sentido. La IA no vive únicamente en modelos como ChatGPT, Claude o Gemini. Vive también en una enorme capa física: racks, cables, refrigeración líquida, chips, centros de datos y fábricas capaces de producir todo eso a escala.

    Ahí Foxconn tiene una ventaja histórica. Sabe fabricar hardware complejo en volúmenes gigantescos. Si antes esa capacidad servía para móviles y consolas, ahora puede servir para construir la infraestructura que necesitan los modelos de IA.

    En otras palabras: Foxconn quiere ser una de las fábricas de la inteligencia artificial.

    Foxconn ya no quiere ser solo la fábrica del iPhone: ahora quiere fabricar la IA, los robots y los coches del futuro
    © JF CALERO – VLOG MANUAL – Youtube.

    Centros de datos: el nuevo campo de batalla

    La alianza con Schneider Electric apunta justo a ese lugar. Foxconn pone fabricación, integración de racks y experiencia en plataformas de cómputo. Schneider aporta gestión energética, refrigeración y soluciones eléctricas.

    La combinación es importante porque los centros de datos de IA ya no son edificios llenos de servidores comunes. Son instalaciones con una demanda eléctrica enorme, problemas térmicos extremos y una necesidad creciente de eficiencia.

    Quien controle esa infraestructura tendrá una posición privilegiada en la economía de la IA. Foxconn lo sabe y quiere estar dentro, no solo como proveedor ocasional, sino como actor estratégico.

    Robots para fabricar más robots

    La otra pieza es la robótica. Foxconn ya no piensa la fábrica como una línea de montaje tradicional, sino como un entorno cada vez más automatizado, conectado y entrenado con simulaciones.

    Los robots industriales, los gemelos digitales y la inteligencia artificial forman parte del mismo paquete. Un gemelo digital permite simular una fábrica, un proceso o un producto antes de llevarlo al mundo físico. Eso reduce errores, acelera pruebas y abarata prototipos.

    Para una empresa como Foxconn, esa tecnología tiene un valor enorme. Si puede diseñar, probar y optimizar procesos en entornos virtuales, también puede fabricar más rápido y con menos desperdicio.

    El objetivo final es ambicioso: usar IA para mejorar la fabricación de IA.

    Y también quiere fabricar coches

    La tercera pata de la estrategia está en los vehículos eléctricos. A través de Foxtron, su filial de movilidad, Foxconn mostró en Europa el Model B —vendido en Taiwán bajo la marca BRIA— y el Model D, un vehículo multipropósito de mayor tamaño.

    El enfoque no es competir exactamente como Tesla o BYD. Foxconn quiere aplicar al coche eléctrico la misma lógica que aplicó a la electrónica: ofrecer plataformas, diseño, fabricación y componentes para que otras marcas puedan lanzar vehículos con menos coste y menos tiempo de desarrollo.

    La plataforma MIH, presentada como una especie de “Android del coche eléctrico”, va en esa dirección. Un chasis modular, electrónica, software y servicios para terceros.

    De ensamblador a plataforma global

    La estrategia de Foxconn tiene una lógica clara. La IA necesita centros de datos. Los centros de datos necesitan hardware. Las fábricas necesitan robots. Los coches eléctricos necesitan chips, software, baterías, pantallas y plataformas modulares.

    Todo eso se parece cada vez más al terreno natural de Foxconn.

    El riesgo es que querer hacerlo todo también implica competir en demasiados frentes. La compañía tendrá que demostrar que puede pasar de fabricar para otros a liderar productos, plataformas e infraestructura con marca propia.

    Pero su ambición ya quedó expuesta: Foxconn no quiere limitarse a montar el futuro diseñado por otros.

    Quiere fabricar el futuro entero.

     

     

    Fuente: Xataka.

  • China quiere dominar el negocio que paga cuando un cohete explota: los seguros espaciales ya son una carrera estratégica

    China quiere dominar el negocio que paga cuando un cohete explota: los seguros espaciales ya son una carrera estratégica

    El negocio que aparece cuando algo sale mal

    Cuando un lanzamiento espacial funciona, casi nadie piensa en el seguro. La atención se la llevan el cohete, el satélite y la imagen perfecta del despegue. Pero cuando algo falla, la póliza puede decidir si una empresa sobrevive o desaparece.

    El caso del satélite Amos-6 lo mostró con claridad. En 2016, un Falcon 9 de SpaceX explotó en Cabo Cañaveral durante una prueba previa al lanzamiento y destruyó el satélite israelí. Las compensaciones y reclamaciones superaron los cientos de millones de dólares, un recordatorio brutal de cuánto dinero puede desaparecer en segundos.

    En el espacio, el riesgo es extremo. Un satélite geoestacionario puede costar cientos de millones entre fabricación, lanzamiento y operación inicial. Si explota el cohete, falla el despliegue o el satélite queda inutilizado en órbita, el golpe puede ser definitivo.

    Por eso los seguros espaciales no son un accesorio. Son una condición para que bancos, inversores y operadores acepten financiar proyectos.

    China ya no quiere ser solo cliente

    Durante años, China aseguró muchos de sus activos espaciales a través de aseguradoras nacionales como PICC, pero parte del riesgo terminaba repartido en el mercado internacional de reaseguros. Londres, París y Bermudas seguían siendo centros clave del negocio.

    Eso significa que China pagaba primas, pero el conocimiento técnico, el cálculo fino del riesgo y parte de los beneficios quedaban fuera.

    Ahora Pekín quiere cambiar ese equilibrio. Su nuevo consorcio de seguros espaciales comerciales cubrió en su primer año 25 lanzamientos privados por más de 1.400 millones de dólares. La idea es reunir aseguradoras chinas, compartir riesgo dentro del país y crear una base propia de datos para valorar cohetes, satélites y lanzamientos.

    No se trata solo de ahorrar dinero. Se trata de controlar una pieza financiera esencial para la expansión espacial.

    Sin seguro, no hay nueva carrera espacial

    El sector espacial comercial chino está creciendo rápido. Empresas como LandSpace, CAS Space o Space Pioneer quieren competir en lanzadores, satélites y servicios orbitales. Pero cada nuevo cohete trae una pregunta incómoda: ¿quién paga si falla?

    Las primas dependen del historial del vehículo, la complejidad de la misión, la órbita y el valor asegurado. Para cohetes nuevos, el seguro puede ser especialmente caro porque no hay suficientes datos de fiabilidad.

    Ahí el consorcio chino tiene una ventaja estratégica. Puede asumir riesgos que aseguradoras internacionales mirarían con más cautela, especialmente si el Estado decide subsidiar primas o respaldar parte del sistema.

    Es la misma lógica que China ya usó en semiconductores, baterías y coches eléctricos: apoyo público, coordinación industrial y reducción de dependencia exterior.

    El seguro también es poder

    Controlar el seguro espacial significa algo más que vender pólizas. Significa decidir qué proyectos son financiables, qué riesgos se aceptan, qué empresas reciben respaldo y qué información se acumula sobre fallos, lanzamientos y tecnología.

    Cada accidente espacial produce datos valiosos. Saber por qué falló un motor, qué sistemas tienen más siniestros o qué perfiles de misión son más peligrosos permite calcular mejor precios y diseñar mejores productos.

    Si esa información queda en manos extranjeras, China pierde una capa de inteligencia industrial. Si se queda dentro del país, se convierte en una ventaja para su ecosistema espacial.

    Un mercado atractivo, pero lleno de problemas

    La oportunidad es enorme, pero no está libre de riesgos. El mercado global de seguros espaciales viene de años complicados. En algunos ejercicios, las reclamaciones superaron ampliamente las primas cobradas, con grandes pérdidas por fallos de satélites y lanzamientos.

    Además, el entorno orbital es cada vez más peligroso. Hay más satélites, más constelaciones y más basura espacial. Eso hace más difícil calcular riesgos y puede encarecer las coberturas.

    También pesa la geopolítica. Las sanciones occidentales pueden impedir que aseguradoras estadounidenses o europeas cubran determinados activos chinos. Esa fragmentación empuja a China a crear su propio circuito financiero y asegurador.

    La carrera espacial también se gana en las pólizas

    China no solo quiere lanzar más cohetes. Quiere construir todo el ecosistema que hace posible una industria espacial independiente: fabricantes, puertos espaciales, financiación, regulación, datos y seguros.

    El consorcio de Pekín es una pieza pequeña en apariencia, pero enorme en consecuencias. Porque un país que puede asegurar sus propios lanzamientos también puede asumir más riesgos, acelerar más proyectos y depender menos de intermediarios extranjeros.

    La nueva carrera espacial no se libra solo en la plataforma de lanzamiento.

    También se libra en contratos, primas, reaseguros y hojas de cálculo que deciden quién puede permitirse fallar sin quebrar.

     

     

    Fuente: Xataka.

  • Europa mira al norte de África como su próximo gran filón energético: sol, viento e hidrógeno a un paso de casa

    Europa mira al norte de África como su próximo gran filón energético: sol, viento e hidrógeno a un paso de casa

    Europa busca energía más cerca de casa

    La guerra entre Rusia y Ucrania cambió para siempre el mapa energético europeo. El continente aceleró su ruptura con el gas ruso, multiplicó compras de gas natural licuado y aprendió una lección incómoda: depender de proveedores lejanos puede ser caro, vulnerable y políticamente peligroso.

    Las tensiones en Oriente Medio y el riesgo sobre rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz refuerzan esa idea. Europa necesita energía limpia, estable y cercana. Y ahí el norte de África vuelve a aparecer como una oportunidad enorme.

    Marruecos, Argelia y Túnez tienen tres ventajas evidentes: abundancia de sol, potencial eólico y proximidad geográfica con Europa. La pregunta no es si pueden producir energía. La pregunta es si pueden conectarla, transportarla y venderla de forma fiable.

    Marruecos quiere convertirse en potencia renovable

    Marruecos es uno de los países que más claramente entendió el valor estratégico de las renovables. Su plan pasa por sumar unos 16 GW de capacidad limpia en los próximos años, con inversiones millonarias en solar y eólica.

    El país también está intentando posicionarse en hidrógeno verde, un mercado que Europa mira con especial interés para descarbonizar industrias difíciles de electrificar, como fertilizantes, acero, transporte pesado o ciertos procesos químicos.

    Para Bruselas, Marruecos tiene un atractivo evidente: está cerca, tiene buenos recursos renovables y puede funcionar como puente energético entre África y Europa.

    Europa mira al norte de África como su próximo gran filón energético: sol, viento e hidrógeno a un paso de casa
    © Magnific

    Argelia y Túnez también aceleran

    Argelia, históricamente asociada al gas, también quiere entrar con más fuerza en la energía solar. Su objetivo de alcanzar 15 GW solares para 2035 marca un giro relevante para un país con enorme radiación y territorio disponible.

    Túnez, por su parte, intenta reducir una dependencia energética muy pesada. El país sigue muy ligado al gas natural, pero está licitando y construyendo nuevas plantas solares y eólicas. Uno de los proyectos recientes es Sidi Bouzid II, una planta solar de 120 MW desarrollada por Scatec junto a socios japoneses.

    El avance más importante, sin embargo, puede estar bajo el mar: ELMED, la interconexión eléctrica de 600 MW entre Túnez e Italia. Ese cable permitiría mover electricidad entre ambas orillas del Mediterráneo y convertir a Túnez en una puerta energética hacia Europa.

    El gran reto es transportar la energía

    Producir electricidad renovable en el norte de África es solo la mitad del problema. La otra mitad es llevarla a Europa.

    Hay dos caminos principales. El primero son los cables submarinos, como ELMED, que permiten exportar electricidad directamente. El segundo es transformar electricidad renovable en hidrógeno verde y transportarlo mediante barcos o gasoductos adaptados.

    Ahí aparecen empresas como Snam, que ya tiene presencia en infraestructuras gasistas entre Argelia, Túnez e Italia. La posibilidad de reconvertir parte de esas redes para hidrógeno es atractiva, pero todavía enfrenta desafíos técnicos, económicos y regulatorios.

    El hidrógeno verde, además, sigue siendo caro. Aunque el norte de África puede producirlo con menor coste gracias al sol y al viento, todavía compite con hidrógeno obtenido a partir de gas natural, mucho más barato en la actualidad.

    Europa mira al norte de África como su próximo gran filón energético: sol, viento e hidrógeno a un paso de casa
    © Magnific

    La promesa no está garantizada

    El entusiasmo tiene motivos, pero también límites. La región acumula anuncios ambiciosos, memorandos de entendimiento y objetivos de gigavatios que no siempre se transforman en capacidad instalada.

    Europa ya vivió el antecedente de Desertec, aquel gran sueño de alimentar el continente con energía solar del Sahara que terminó chocando con la realidad política, financiera y técnica.

    También hay un debate incómodo: si el norte de África se convierte en proveedor energético de Europa, ¿cuánta de esa energía quedará para desarrollar las economías locales? Una transición justa no puede limitarse a exportar electricidad o hidrógeno mientras las poblaciones cercanas siguen enfrentando problemas de acceso, empleo o infraestructura.

    Un nuevo mapa energético mediterráneo

    Aun con esos obstáculos, la dirección es clara. Europa quiere diversificar proveedores, reducir dependencia fósil y acercar la generación limpia a su frontera sur. El norte de África quiere atraer inversión, modernizar redes y convertir sus recursos naturales en desarrollo industrial.

    Si los proyectos avanzan, el Mediterráneo puede dejar de ser solo una frontera geográfica para convertirse en un corredor energético.

    La oportunidad está ahí: sol, viento, cables, gasoductos, hidrógeno y una Europa dispuesta a pagar por seguridad energética.

    Pero el filón no será automático. Harán falta inversiones reales, reglas claras, estabilidad política, beneficios locales y una infraestructura que hoy todavía está en construcción.

    Europa mira al norte de África como su próximo gran proveedor verde. La gran pregunta es si esta vez la promesa llegará a enchufarse a la red.

     

     

    Fuente: Xataka.