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  • La IA ya observa lo que dejamos en el inodoro: el objetivo es detectar cambios antes de que sean un problema

    La IA ya observa lo que dejamos en el inodoro: el objetivo es detectar cambios antes de que sean un problema

    Hasta ahora, controlar la salud intestinal implicaba recordar cuántas veces fuimos al baño, observar las deposiciones o llevar un diario de síntomas. Para alguien con estreñimiento crónico o síndrome del intestino irritable, hacerlo durante semanas puede convertirse en una tarea bastante tediosa.

    La industria tecnológica cree haber encontrado una solución: hacer que el propio inodoro lleve el registro.

    Durante los últimos meses han aparecido dispositivos capaces de utilizar cámaras, sensores ópticos, análisis químico e inteligencia artificial para estudiar automáticamente lo que dejamos en el baño y enviar los resultados a una aplicación. Empresas como Throne Science, Kohler, Withings y TOTO ya están desarrollando productos alrededor de esta idea.

    Una cámara puede clasificar cada deposición automáticamente

    Uno de los ejemplos más llamativos es Throne One, un dispositivo de 399,99 dólares que se coloca sobre un inodoro convencional.

    Utiliza sensores y una cámara orientada exclusivamente hacia el interior de la taza para registrar aspectos como frecuencia y consistencia de las heces, color y flujo de la orina e hidratación. Su IA clasifica además las deposiciones utilizando la escala de Bristol y crea tendencias personales dentro de una aplicación.

    La ventaja es precisamente la automatización: el usuario no tiene que recordar qué ocurrió en cada visita al baño.

    TOTO convirtió el propio inodoro en un escáner de heces

    TOTO ha adoptado otra estrategia.

    En Japón comercializa modelos WASHLET equipados con su tecnología Stool Scan, que utiliza sensores ópticos para medir automáticamente la forma, color y cantidad de las heces mientras caen. Después, los datos aparecen en la aplicación TOTO Wellness, que permite observar tendencias y ofrece recomendaciones generales de hábitos.

    Withings está haciendo algo parecido con la orina. Su U-Scan se instala dentro del inodoro y utiliza cartuchos intercambiables para analizar distintos biomarcadores urinarios relacionados, entre otras cosas, con hidratación y nutrición.

    Kohler incluso busca sangre dentro de la taza

    Otro dispositivo, Dekoda de Kohler Health, se acopla al borde del inodoro y utiliza sensores ópticos para analizar indicadores relacionados con salud intestinal e hidratación.

    Además, puede detectar presencia de sangre en la taza. Esto último suena especialmente importante, pero también muestra el principal límite de toda esta tecnología: detectar una anomalía no significa poder diagnosticar su origen.

    La sangre podría aparecer por causas muy diferentes y un dispositivo doméstico no puede establecer por sí solo cuál de ellas está detrás.

    El problema es que tenemos más datos de los que sabemos interpretar

    Los gastroenterólogos consultados por Business Insider ven utilidad en disponer de registros automáticos y objetivos, especialmente en pacientes con problemas digestivos crónicos, donde conocer cambios en frecuencia y consistencia puede ayudar durante el seguimiento de un tratamiento.

    Pero estos productos todavía no sustituyen una prueba médica ni realizan diagnósticos. La propia Throne describe su dispositivo como un producto de bienestar general y especifica que no está destinado a diagnosticar, tratar o prevenir enfermedades.

    Ese matiz será fundamental a medida que las cámaras del baño se vuelvan más sofisticadas.

    La tecnología ya puede observar cada visita al inodoro, convertirla en datos y avisar cuando algo se aleja de nuestro patrón habitual. El siguiente gran salto será mucho más difícil: conseguir que esos datos permitan distinguir una variación normal de una señal que realmente merece una consulta médica.

    Fuente: Infobae.

  • ¿Espejitos de plástico para la generación del ‘scroll’?

    ¿Espejitos de plástico para la generación del ‘scroll’?

    Nos la quieren colar otra vez. Resulta que ahora los mismos gurús que sepultaron el formato físico bajo toneladas de streaming barato nos venden, con fuegos artificiales estadísticos, que la Generación Z ha “redescubierto” el CD.

    Texto: Fernando Fuentes

    Nos hablan de un glorioso repunte del 14,4% en los ingresos de Universal Music como si las masas juveniles estuvieran asaltando en masa las pocas tiendas de discos independientes que quedan en pie. Permítanme que, al menos, esboce una sonrisa cargada de escepticismo.

    “Buena parte de esa juventud que agota las ediciones especiales ni siquiera tiene un maldito reproductor de CDs en casa”.

    Miremos el truco de magia de cerca. El dato no responde a una súbita epifanía melómana ni a una búsqueda de la pureza del sonido frente a la compresión digital. Responde al negocio del fetichismo. Cuando cualquier artista súper top lanza su último trabajo en nueve ediciones distintas de CD, no está vendiendo música: está vendiendo merchandising de plástico. Está vendiendo un cromo caro para una legión de seguidores atrapados en las dinámicas del coleccionismo completista.

    “Se compra el CD por la misma razón que se compra una camiseta de Nirvana o de los Ramones, sin haberlos escuchado jamás: por pura estética vintage o por F.O.M.O.”

    El gran drama de esta milonga es que gran parte de esa juventud que agota las ediciones especiales ni siquiera tiene un maldito reproductor de CDs en casa. El coche de sus padres ya no lo lleva, sus portátiles carecen de ranura y las minicadenas son arqueología industrial.

    El disco compacto ha pasado de ser el soporte definitivo de la cultura musical a un mero objeto decorativo, un accesorio de fondo para posar en un vídeo de TikTok y acumular “likes”. Se compra el CD por la misma razón que se compra una camiseta de una banda de rock que jamás se ha escuchado: por pura estética vintage o por F.O.M.O.

    “Fabricar un CD cuesta una miseria comparado con el vinilo. Es el negocio redondo”.

    La industria, vieja zorra que se las sabe todas, se frota las manos porque fabricar un CD cuesta una miseria comparado con el vinilo. Es el negocio redondo: costes de producción bajísimos y precios de venta inflados bajo la etiqueta de “objeto exclusivo”.

    Mientras nos sigan intentando colar la nostalgia embotellada como si fuera una revolución cultural, yo seguiré desconfiando de los titulares amables de los despachos corporativos.

    Al final, todo se reduce a lo de siempre: mucho ruido digital y muy pocas ganas de escuchar de verdad.

  • «Malvinas, legado de sangre» se estrenó en Prime Video y Flow

    «Malvinas, legado de sangre» se estrenó en Prime Video y Flow

    Luego de su recorrido por diferentes festivales internacionales y luego de proyecciones en el Cine Gaumont, en Cinépolis de Merlo y en los espacios INCAA del país, la película «Malvinas, legado de sangre» tuvo su estreno en la plataforma Prime Video y Flow.

    Producida en Merlo, narra la historia de ocho veteranos de guerra del distrito que vuelven a las Islas Malvinas 42 años después del conflicto armado entre Argentina y Gran Bretaña.

    La producción cuenta con animaciones originales y una estética cinematográfica que trasciende lo testimonial, para honrar, emocionar y mantener vivo el legado de nuestros héroes.

    Esta obra audiovisual, dirigida por Daniel Ponce, fue premiada en la ciudad de California con el “Golden Gate Film Award” al Mejor Film Extranjero, categoría Documental.

  • Cande Molfese emocionó a todos al anunciar su embarazo

    Cande Molfese emocionó a todos al anunciar su embarazo

    La actriz e influencer Cande Molfese sorprendió a su comunidad al confirmar su primer embarazo. La noticia se conoció durante la mañana del lunes y generó una gran cantidad de mensajes de felicitaciones tanto de colegas del ambiente artístico como de sus seguidores.

    A través de su cuenta de Instagram, la exintegrante de Violetta compartió una emotiva foto junto a su pareja, en la que ambos posan sosteniendo el test de embarazo con resultado positivo. La publicación se viralizó rápidamente y se convirtió en uno de los temas más comentados del día dentro del mundo del espectáculo.

    Junto a la imagen, la influencer escribió la frase «Ahora somos 5», un mensaje que generó curiosidad entre sus seguidores pero que en realidad hacía referencia a su núcleo familiar actual, integrado también por sus dos mascotas, Almendra y Romeo, a quienes considera parte fundamental de su vida cotidiana.

    La ganadora de Bake Off Famosos en distintas oportunidades había expresado ciertas dudas respecto a la maternidad. Sin embargo, a sus 35 años, reconoció que este proyecto familiar fue madurando de manera natural a partir del vínculo sólido que construyó junto a su actual pareja.

    Quién es Joaquín, el novio de Cande Molfese

    El compañero de vida de la actriz y futuro padre de su hijo se llama Joaquín, un productor teatral que, a diferencia de Molfese, mantiene un perfil bajo y alejado de la exposición mediática, al punto de no tener presencia activa en redes sociales.

    La historia entre ambos comenzó en los camarines de un teatro, mientras Cande realizaba un reemplazo en la obra Scape Room. Según relató la propia actriz, sintió una atracción inmediata apenas lo vio y decidió consultar sobre su situación sentimental a su compañera Brenda Gandini: «Nos conocimos trabajando porque él era el productor de la obra Scape Room en la que hice el reemplazo de Sofi Morandi. Lo vi y sentí que era él… le pregunté a mi compañera, Brenda Gandini, que me dijo que estaba soltero».

    Aunque en un primer momento el productor no mostró demasiado interés ante los acercamientos de la artista, el vínculo terminó de consolidarse recién en enero del 2025. Con el humor que la caracteriza, Molfese recordó ese proceso: «Medio que lo perseguí un poco y no me dio mucha bola, recién en enero me prestó atención». Y agregó, con su estilo directo: «Así que yo lo acose en una fiesta… Para mí la vida es así, es muy finita como para perder el tiempo».

    Luego de un año y medio de relación y una convivencia ya consolidada, la pareja hoy comparte el mismo entusiasmo por formar una familia. ella define a Joaquín como un «tipazo» compañero y generoso, y remarca lo gratificante que resulta para ella volver a un hogar donde puede desconectarse de las exigencias propias de la exposición pública.

  • «Hay límites que son obvios»: La Joaqui detalló cómo la «lastimaron» Tuli Acosta y Luck Ra

    «Hay límites que son obvios»: La Joaqui detalló cómo la «lastimaron» Tuli Acosta y Luck Ra

    Tras la ruptura, los rumores y los ataques a Tuli Acosta, La Joaqui explicó qué aspectos de la relación de amistad entre la cordobesa y Luck Ra la dañaron, pero aclaró reiteradas veces que no interpretaba que fueran acciones realizadas con maldad. «La confianza de mejores amigos, cuando entra una pareja hay límites que, tal vez para nosotros los adultos, son obvios y que tal vez para ellos no lo eran«, explicó la cantante por primera vez.

    «No pienso que ellos hayan actuado conmigo desde la maldad», aclaró la artista en Podemos hablar por Telefe y agregó: «Pienso que ellos actuaron para ellos y por ellos y se olvidaron de que tal vez eso a mí me podía doler«.

    Martín Cirio señaló que parte de la bronca de los seguidores de La Joaqui con Tuli Acosta se debían al video que subió la cordobesa junto a Luck Ra los días en los que estaba transcurriendo la crisis. Ante la consulta del streamer, la cantante reveló que la bailarina le escribió a ella personalmente por ese TikTok.

    «Ella me escribió y me ofreció borrarlo. Yo le dije: ‘Mirá, gordi, innecesario, no pasa nada, las redes son así, solo tratemos de que esto no suceda‘», reconstruyó la intérprete de Te vi junto a Callejero Fino. A lo que Yanina Latorre le consultó si había sentido que Tuli se estaba burlando de ella con ese video.

    La Joaqui insistió: «No, no sentí que me boludeó. Siento que ella viene del mundo de TikTok y el baile y que los códigos de ahí son así. Ella está haciendo su carrera y, a fin de cuentas, ella no era mi pareja».

    El pedido de La Joaqui a su fandom

    En esta línea, Latorre le remarcó los comentarios de odio que estaba recibiendo la joven en redes sociales por ser señalada como la tercera en discordia y La Joaqui insistió con que no hay «maldad» detrás de las intenciones de la bailarina y aclaró que ella misma no está detrás de ninguna «campaña en contra de la gente».

    «Yo no le dije a nadie que hable mal de nadie», afirmó la cantante, aunque reconoció que hay gente que transforma la simpatía por ella en ataques a su exnovio y pidió: «Prefiero que me manden cosas bonitas a mí a que le digan algo feo a él«.

  • LA CLANDESTINA: IDENTIDAD, CRITERIO Y COMUNIDAD EN MOVIMIENTO

    LA CLANDESTINA: IDENTIDAD, CRITERIO Y COMUNIDAD EN MOVIMIENTO

    Marta Arrufat y Víctor Dols, socios y responsables de La Clandestina, analizan la construcción de un circuito nómada que antepone el sonido, la experiencia y la cultura de club a la acumulación de nombres. Tras sus exitosas paradas en Sevilla y Madrid, el proyecto regresa el viernes 14 de agosto de 2026 a La Santa, en Benicàssim, con Avis Vox en directo, Paraframe en formato DJ set y una sólida representación local encabezada por Daniel Mube, Kaenea y Loryrocks.

    En una escena saturada de eventos que compiten por tamaño, alcance y velocidad, La Clandestina ha optado por otra escala. Su propuesta no se construye desde el volumen de público ni desde una carrera por reunir el cartel más reconocible, sino desde la coherencia entre espacio, sonido, iluminación, selección artística e identidad visual.

    Al frente del proyecto se encuentran Marta Arrufat y Víctor Dols, dos promotores formados en la cultura electrónica de Castellón y Benicàssim que entienden la pista como un espacio de encuentro, no como un simple punto de consumo. Su experiencia les ha permitido desarrollar un circuito itinerante capaz de desplazarse entre ciudades sin perder personalidad.

    La próxima parada tendrá lugar en La Santa, donde La Clandestina celebrará una edición que conecta talento internacional, residentes y escena local. Hablamos con sus responsables sobre la figura del promotor, el valor del detalle y la posibilidad de construir una marca reconocible sin renunciar al espíritu underground.

    En un momento en el que cada fin de semana nace un nuevo evento de electrónica, ¿por qué hacía falta La Clandestina?

    Marta Arrufat: Porque no queríamos organizar una fiesta más, sino construir una marca con una personalidad reconocible. Casi todo lo que estaba creciendo avanzaba hacia el mismo lugar: más aforo, más cartel y menos noche.

    Nosotros venimos de la cultura de club, donde importa quién está a tu lado y no cuántas personas hay alrededor. La Clandestina nace para demostrar que la electrónica también puede tener criterio, cuidado e identidad propia.

    «No queríamos hacer una fiesta más: queríamos construir una marca con personalidad reconocible».

    El nombre da que pensar. ¿La idea de “clandestina” está relacionada con localizaciones secretas?

    Víctor Dols: No, y conviene aclararlo. Nuestras localizaciones son públicas y las elegimos precisamente porque están adaptadas, suenan bien y permiten que la gente esté cómoda.

    Lo clandestino es una actitud, no un escondite. Consiste en buscar lo que no está necesariamente en el escaparate: artistas, espacios y personas que comparten una sensibilidad. Más que un nombre, es una forma de escuchar.

    Habláis mucho de identidad. ¿Qué significa eso en la práctica, más allá del discurso?

    Marta Arrufat: Que cada decisión tiene un porqué: el espacio, el sonido, la luz, la comunicación y el cartel.

    Nuestros carteles son obras originales de Jesús de Miguel, pintor afincado en Ibiza. No utilizamos una plantilla a la que simplemente se le cambia el nombre del artista. Cada edición tiene una pieza irrepetible que la gente puede conservar.

    Llevamos once ediciones y once obras distintas. Esa es la diferencia entre decir que cuidas la identidad y demostrarlo.

    Desde vuestra experiencia como promotores, ¿qué echabais de menos en la escena actual?

    Víctor Dols: El cuidado por los detalles y la figura del residente. El auge del festival ha convertido al DJ en cabeza de cartel y ha ido borrando al selector que construye una noche completa y conoce a su público.

    Nosotros programamos principalmente Indie Dance y Dark Disco, y trabajamos con residentes vinculados al circuito. Un cartel puede ser un titular, pero una noche es un trabajo mucho más complejo.

    ¿Qué pesa más en vuestra programación: los grandes nombres o la experiencia global?

    Marta Arrufat: La experiencia, sin duda. Un gran artista importa, pero una gran noche depende de muchas cosas funcionando al mismo tiempo.

    Nuestras ediciones de Sevilla y Madrid fueron un éxito, y no fue únicamente por contar con el nombre más grande posible. La gente vuelve por cómo sonó la sala, por el momento exacto en el que entró un tema, por la atmósfera o por las personas con las que se encontró.

    Eso no cabe en un cartel. Queremos que recuerden cómo se sintieron, no solamente quién actuó.

    «Queremos que recuerden cómo se sintieron, no solo quién actuó».

    El 14 de agosto contáis con Avis Vox y Paraframe. ¿Qué buscáis en artistas de ese perfil?

    Víctor Dols: Buscamos músicos, no solamente DJs. Ambos lo son, aunque cada uno presenta un formato diferente: Avis Vox llega con su directo y Paraframe con un DJ set.

    Avis Vox es una de las figuras destacadas del techno melódico. Paraframe es productor y también director de cine, y eso se percibe en la manera en que construye sus sesiones: piensa en escenas, no únicamente en tracks.

    Los dos podrían actuar en cualquier parte. A nosotros nos interesa que exista una obra y una visión detrás. Si programáramos exclusivamente por número de oyentes, acabaríamos sonando igual que los demás.

    «Buscamos músicos, no solo DJs».

    Definís La Clandestina como electrónica premium. ¿Qué significa exactamente?

    Marta Arrufat: Significa que lo primero es el sonido. Antes de mirar un cartel, estudiamos la sala: cómo responde, si está bien acondicionada y si la gente podrá estar cómoda.

    Después viene todo lo demás: aforo controlado, iluminación e imagen cuidada. Premium no es una etiqueta de precio, sino conseguir que nada chirríe. Si el sonido no está a la altura, no hacemos la fiesta.

    «Si el sonido no está a la altura, no hacemos la fiesta».

    ¿No resulta contradictorio utilizar al mismo tiempo los conceptos underground y premium?

    Víctor Dols: Es una pregunta justa, y nosotros también nos la hacemos. Premium no significa elitista. Significa que el sistema suene bien, que la sala no esté saturada, que la iluminación acompañe y que nadie tenga que pasar la noche recibiendo empujones.

    Eso no es lujo, sino respeto por quien ha pagado una entrada. Cuidar el sonido nunca ha estado reñido con lo underground.

    ¿Qué papel ocupa la cultura de club dentro del proyecto?

    Marta Arrufat: Lo ocupa todo. El club lleva décadas funcionando como refugio, como un espacio al que la gente acude para encontrarse y también para desaparecer durante unas horas.

    Nosotros no hemos inventado nada. Intentamos estar a la altura de esa tradición. Por eso hablamos de comunidad y de comunión en la pista, no de “público asistente”.

    Sois de Castellón. ¿Cuánto pesa el territorio en la identidad de La Clandestina?

    Víctor Dols: Todo. Somos de Benicàssim, de Castellón, y nos hemos educado con la electrónica de esta tierra, que lleva décadas siendo una referencia dentro del país.

    Aquí hay músicos y DJs extraordinarios. Por eso en cada edición de La Clandestina aparecen artistas locales. No es un gesto simbólico, sino una condición del proyecto.

    El 14 de agosto estarán Daniel Mube, Kaenea y Loryrocks. No aparecen como relleno: forman parte del cartel porque tienen calidad y representan la escena de la que venimos.

    «Sin escena local no hay La Clandestina».

    La Clandestina funciona como un circuito nómada. ¿Cómo elegís cada espacio?

    Marta Arrufat: Lo primero es que suene bien y esté adaptado. Eso no es negociable. Después buscamos sentirnos cómodos y encontrar una relación natural con el espacio y con quienes lo gestionan.

    Volvemos siempre a los lugares donde nos hemos sentido en casa. Benicàssim es la nuestra, pero Madrid y Sevilla ya lo son también.

    Un circuito se construye con carretera, pero también con casas.

    Después de la edición del 14 de agosto, ¿qué viene para el proyecto?

    Víctor Dols: Existen muchas posibilidades de repetir en Madrid, y es algo que queremos hacer. También estamos buscando nuevas plazas en otras ciudades. Miramos hacia el norte y queremos regresar al sur.

    No tenemos prisa. Preferimos tardar y encontrar el espacio adecuado antes que forzar una fecha en un lugar que no reúna las condiciones necesarias.

    ¿Qué queréis que sienta una persona cuando salga de una noche de La Clandestina?

    Marta Arrufat: Que ha vivido algo especial, algo que no se puede explicar del todo.

    La prueba de que una edición ha funcionado no es que alguien diga que fue bonita. Es que al día siguiente ya esté buscando cuándo se celebra la siguiente.

    ¿Dónde os gustaría ver La Clandestina dentro de cinco años?

    Víctor Dols: Nos gustaría que el nombre fuera suficiente. Que una persona leyera La Clandestina y supiera qué puede sonar y cómo se va a sentir, independientemente de la ciudad en la que se celebre.

    Y que siga siendo la misma comunidad, aunque seamos más.

    Si tuvierais que definir el proyecto en tres palabras, ¿cuáles serían?

    Marta Arrufat: Identidad, criterio y comunidad.

    Creemos que la electrónica puede ser sofisticada sin perder autenticidad. Lo contrario del buen gusto no es lo underground, sino la falta de criterio. Y nada de esto existiría sin la gente que regresa.

    Por último, ¿qué mensaje enviaríais a quienes quieran vivir por primera vez una noche de La Clandestina?

    Víctor Dols: El 14 de agosto os esperamos en La Santa, en Benicàssim. Tendremos aforo controlado, cinco propuestas musicales y una noche que no volverá a repetirse exactamente de la misma forma.

    A quien venga por primera vez le diría: no vengáis solamente a ver a alguien; venid a quedaros.

    LA CLANDESTINA EXPERIENCE

    Fecha: Viernes, 14 de agosto de 2026
    Lugar: La Santa, Benicàssim (Ubicación en Google Maps)

    ENTRADAS

    Avis Vox // Paraframe // Kaenea // Loryrocks // Daniel Mube

    Página de eventos de La Clandestina
    Instagram de La Clandestina Experience

  • Instalaron un laboratorio con IA en medio de la selva y 16 monos capuchinos aprendieron a interactuar con él

    Instalaron un laboratorio con IA en medio de la selva y 16 monos capuchinos aprendieron a interactuar con él

    Estudiar cómo piensa un mono dentro de un laboratorio permite controlar prácticamente todas las variables. El problema es que el cerebro de un primate no evolucionó dentro de un laboratorio, sino en bosques llenos de competencia, relaciones sociales y situaciones impredecibles.

    Investigadores de Emory University y Georgia Tech intentaron resolver ese problema llevando el laboratorio directamente hasta los animales.

    El resultado es CapuchinAI, una pequeña estación autónoma instalada en la Reserva Forestal de Taboga, en Costa Rica. Tiene una pantalla táctil, una cámara, una Raspberry Pi y un dispensador de comida. Cuando un mono se acerca, el sistema puede identificarlo, mostrarle una prueba y entregarle automáticamente un trozo de banana seca si responde correctamente.

    Primero tuvieron que enseñar a una IA a reconocer caras de monos

    Antes de probar las capacidades cognitivas de los animales, los investigadores necesitaban saber qué individuo estaba delante de la pantalla.

    Estudiantes etiquetaron miles de imágenes y videos de capuchinos salvajes y utilizaron ese material para entrenar un sistema basado en YOLO, una tecnología de visión artificial utilizada para detectar objetos en imágenes.

    La primera versión fue entrenada con seis individuos y consiguió identificarlos con alrededor de un 97% de precisión en fotografías, vídeos y grabaciones en directo.

    El objetivo es que, a medida que el sistema conozca más monos, pueda reconocer quién llega y ofrecer una prueba ajustada al nivel que ese individuo haya alcanzado anteriormente.

    Instalaron un laboratorio con IA en medio de la selva y 16 monos capuchinos aprendieron a interactuar con él
    © TheRundownAI – Youtube.

    Un macho descubrió el funcionamiento casi por accidente

    Los científicos instalaron el dispositivo en el bosque y esperaron.

    Durante los dos primeros días no ocurrió prácticamente nada.

    Al tercero apareció Trompudo, un gran macho atraído por el olor de las bananas. Primero golpeó la caja y, en uno de esos movimientos, tocó la pantalla. Inmediatamente cayó una recompensa.

    Volvió a tocarla. Cayó otra.

    Según los investigadores, el animal pareció comprender rápidamente la relación entre tocar la pantalla y obtener comida. Después de él comenzaron a acercarse más miembros del grupo.

    En la fase piloto, 16 capuchinos terminaron interactuando con CapuchinAI.

    Algunos incluso aprendieron a “besar” la pantalla

    Aquí apareció una de las conductas más curiosas.

    La pantalla táctil no necesita necesariamente un dedo o una mano para funcionar. Algunos animales exploraron el dispositivo utilizando la boca y descubrieron que presionar la pantalla con los labios también activaba el dispensador.

    Así terminaron aprendiendo literalmente a “besar” el monitor para conseguir una banana.

    Pero no todos aprendieron de la misma manera.

    Algunos resolvieron rápidamente la asociación. Otros necesitaron más intentos. Y hubo ejemplares que permanecieron alejados durante un tiempo, observando cómo sus compañeros utilizaban el aparato antes de probarlo ellos mismos.

    La IA permitirá estudiar la inteligencia de cada mono por separado

    El sistema funciona durante unas ocho horas con una batería y utiliza visión artificial para evitar activarse cuando se acercan animales de otras especies, como los coatíes. También limita las recompensas disponibles para cada individuo, evitando que un mono dominante monopolice la máquina.

    Ahora el equipo está preparando pruebas sobre aprendizaje, control de impulsos, flexibilidad cognitiva y memoria a corto y largo plazo.

    La gran ventaja es que podrán comparar esos resultados con años de observaciones sobre la vida social de los mismos animales.

    CapuchinAI no pretende sustituir a los investigadores que siguen a los monos por el bosque. Hace algo diferente: permite convertir una parte de su comportamiento cognitivo en datos cuantificables sin sacar a los animales del ambiente en el que su inteligencia evolucionó.

    Y todo comenzó con algo bastante sencillo: una pantalla azul, una Raspberry Pi y un mono que descubrió que tocar —o besar— un cristal podía hacer aparecer una banana.

    Fuente: Infobae.

  • Éxito de Underworld en Marenostrum Fuengirola

    Éxito de Underworld en Marenostrum Fuengirola

    El 33 aniversario de Satisfaxion reúne a tres referentes de distintas generaciones de la electrónica en una noche marcada por el techno

    Fuengirola, 9 de agosto de 2026.- Marenostrum Fuengirola vivió este sábado una de sus grandes noches dedicadas a la música electrónica con la celebración de la 33ª edición de Satisfaxion, una cita que reunió sobre el escenario Unicaja a tres nombres de referencia internacional: Underworld LIVE, Sven Väth y Bonobo.

    La jornada convirtió el recinto fuengiroleño en un punto de encuentro para varias generaciones de aficionados a la electrónica y confirmó la solvencia de Marenostrum Fuengirola para acoger grandes producciones internacionales de diferentes estilos.

    Desde las primeras horas de la tarde, el público fue ocupando el recinto para disfrutar de una programación concebida como un recorrido por distintas formas de entender la música electrónica. Una propuesta en la que convivieron la contundencia del techno, la electrónica de raíz más experimental y la dimensión de directo que caracteriza a algunos de los grandes nombres del género.

    La actuación de Bonobo, proyecto del productor, DJ y músico británico Simon Green, aportó una de las vertientes más envolventes de la noche. Su propuesta, construida sobre una combinación de electrónica, sonidos orgánicos y una marcada sensibilidad melódica, ofreció al público una experiencia diferente y puso de manifiesto la amplitud estilística de un cartel que no se limitó a una única forma de entender la pista de baile. Green acumula más de 25 años de trayectoria y ha convertido su propuesta en una de las voces más reconocibles de la electrónica contemporánea.

    La noche avanzó hacia los sonidos más contundentes con Sven Väth, uno de los grandes nombres de la historia del techno europeo. Con más de cuatro décadas de carrera, el DJ, productor y promotor alemán ha sido una figura fundamental en la evolución de la cultura electrónica y en la consolidación de una escena que ha marcado a varias generaciones de artistas y aficionados.

    Su sesión en Marenostrum Fuengirola volvió a poner de manifiesto esa capacidad para construir una conexión directa con el público a través de la música, en una noche en la que el baile se convirtió en el lenguaje común de miles de asistentes.

    El gran momento de la jornada llegó con Underworld LIVE, protagonistas de una actuación que trasladó al escenario Unicaja la dimensión más espectacular del directo electrónico. La banda británica, referente histórico del género, hizo sonar sus ritmos legendarios ante un público entregado, demostrando por qué continúa siendo uno de los nombres imprescindibles de la música electrónica internacional.

    La formación, con una trayectoria que ha atravesado varias décadas y generaciones, puso sobre el escenario una propuesta en la que música, iluminación y elementos audiovisuales se integraron para crear una experiencia inmersiva. La energía del directo convirtió el recinto en una gran pista de baile y puso el broche a una jornada en la que la electrónica fue protagonista absoluta.

    Satisfaxion reunió así tres miradas complementarias sobre la música electrónica: la trayectoria y el directo de Underworld, el peso histórico de Sven Väth y la sensibilidad contemporánea de Bonobo. Una combinación que permitió al público recorrer diferentes épocas y sonidos de la electrónica en una misma noche.

    La cita refuerza además la posición de Marenostrum Fuengirola como uno de los grandes escenarios nacionales para la música en directo, con una programación capaz de incorporar propuestas internacionales de gran formato y reunir en un mismo espacio a artistas de referencia mundial. El recinto, que desde 2016 ha recibido a más de 600 grandes artistas y ha superado los 1,2 millones de asistentes en sus diez primeras temporadas, continúa ampliando así su apuesta por una programación diversa y de proyección internacional.

    Con esta noche dedicada a la electrónica, Marenostrum Fuengirola completa otro de los grandes fines de semana de su undécima edición, que continuará este domingo 9 de agosto con la actuación de Gypsy Kings y su particular fusión de rumba flamenca, sonidos latinos y tradición mediterránea.

  • Berlín se desangra en la taquilla: ¿Qué nos queda cuando el bombo no paga las facturas?

    Berlín se desangra en la taquilla: ¿Qué nos queda cuando el bombo no paga las facturas?

    Al leer los demoledores resultados del último estudio “Clubkultur Berlin 2026”, a uno se le queda el cuerpo frío, con esa extraña mezcla entre la rabia contenida y una tremenda bofetada de cruda realidad.

    Texto: Fernando Fuentes

    En la capital alemana, esa que hace nada celebraba con orgullo patrio su cuestionable triunfo burocrático ante la UNESCO, la noche se está desangrando en silencio. Y lo peor es que el enemigo ya no viste de uniforme administrativo ni viene con una orden de cierre debajo del brazo; el enemigo es un modelo económico herido de muerte que nos está estallando en las manos.

    “El enemigo es un modelo económico herido de muerte que nos está estallando en las manos”.

    Seamos realistas. El clubbing nunca ha sido un capricho de niños ricos ni un nido de vicios inconfesables; es una necesidad biológica y un bendito laboratorio de salud mental. Pero los laboratorios, para mantenerse en pie, necesitan que las cuentas cuadren. Y el informe que acaban de firmar la Clubcommission y el Senado de Berlín -el primero verdaderamente serio desde aquel lejano 2019- es una radiografía con pronóstico reservado.

    “El clubbing es una necesidad biológica y un bendito laboratorio de salud mental”.

    La mutación es tan drástica que asusta. Hemos pasado de un bendito escenario en 2017 donde la barra sostenía la utopía -con un 60% de ingresos derivados de los tragos y la gastronomía- a un presente caníbal en el que la taquilla tiene que fagocitarlo todo, representando ya el 59% de la facturación global.

    “Una nueva estirpe de clubbers que entran tarde, consumen menos alcohol, miden los tiempos al milímetro y huyen a casa temprano”.

    ¿La razón? Una nueva estirpe de clubbers que planifica la noche como si fuera una operación de cirugía de tórax: entran tarde, consumen menos alcohol, miden los tiempos al milímetro y huyen a casa temprano. Una sobriedad muy respetable, sí, pero que ha dejado las barras temblando y ha obligado a los promotores a inflar el precio de las entradas hasta rozar el delirio.

    “En 2017, el 79% de los clubs lograba salvar los muebles al cierre del ejercicio; hoy, apenas un raquítico 61% consigue no perder dinero”.

    Y mientras la barra se seca, el monstruo de los costes sigue engordando. Un 64% de los espacios se ahoga por los costes de personal. Y un 62% por unos gastos operativos que son pura asfixia. La paradoja es macabra: la gente sigue queriendo bailar -el 83% de las salas mantiene aforos superiores al 50%-, pero el romanticismo ya no paga la luz. En 2017, el 79% de los clubs lograba salvar los muebles al cierre del ejercicio; hoy, apenas un raquítico 61% consigue no perder dinero.

    “Estamos condenando la electrónica a convertirse en un parque temático predecible, aburrido y mercantilizado”.

    Lo verdaderamente dramático de esta asfixia financiera no es el frío baile de porcentajes, sino el daño colateral que le inflige al arte. Cuando el 85% de los promotores confiesa que ha tenido que alterar radicalmente su programación para ir a lo seguro, lo que se está dinamitando es la vanguardia digital. Y la experimentación sonora que hicieron de Berlín el faro de Occidente. Si solo podemos programar lo que llena la sala de inmediato para pagar los sueldos del mes, estamos condenando la electrónica a convertirse en un parque temático predecible, aburrido y mercantilizado.

    Un bucle de sota, caballo y rey que empieza a recordar a la deriva comercial que tanto asco y miedo nos da en otras vertientes de la escena actual.

    “Un 95% de los profesionales de la noche berlinesa advierte la supervivencia a largo plazo es una quimera”.

    A ver si se enteran de una vez esos señores estirados que dictan las leyes desde los despachos oficiales: proteger el tejido de clubs no es subvencionar una fiesta de fin de semana. Es salvar la identidad cultural de una ciudad que, si se apaga en la pista de baile, se convertirá en un desierto de asfalto y oficinas. Menos palmaditas en la espalda con el patrimonio de la UNESCO y más ayudas directas antes de que el último apague el soundsystem.

  • El primer cable Ethernet era amarillo brillante por una razón bastante importante: había que perforarlo para conectarse

    El primer cable Ethernet era amarillo brillante por una razón bastante importante: había que perforarlo para conectarse

    Hoy podemos comprar un cable Ethernet prácticamente de cualquier color y conectarlo a un router en segundos. En los primeros años de esta tecnología, instalar una red era bastante menos elegante.

    El Ethernet comercial de 10 Mb/s desarrollado por DEC, Intel y Xerox utilizaba un grueso cable coaxial que terminaría siendo conocido como 10BASE5, Thick Ethernet o simplemente “thicknet”. Podía alcanzar hasta 500 metros por segmento y era rígido, pesado y muy reconocible por otra característica: su intenso color amarillo.

    Décadas después, Rich Seifert, uno de los ingenieros originales del sistema en Digital Equipment Corporation, ha contado por qué aquella elección no fue precisamente casual.

    El amarillo estaba inspirado en un Corvette de 1968

    Durante una charla de 2026 en el Vintage Computer Festival West titulada History of Ethernet – Musings of an Early Networker, Seifert mostró incluso un fragmento del antiguo cable que todavía conservaba.

    Según su relato, el tono era el amarillo asociado al Chevrolet Corvette de 1968, conocido como Safari Yellow. Había un componente bastante personal detrás de la elección: Seifert reconoció que el amarillo era su color favorito, que conducía un automóvil amarillo y que hasta tenía muebles de ese color.

    Pero convertir uno de sus colores preferidos en la imagen del primer Ethernet comercial tenía además una explicación mucho más práctica.

    Para conectarse a Internet había que perforar literalmente el cable

    10BASE5 no utilizaba un pequeño conector RJ45 como los actuales.

    Para añadir una computadora a la red se recurría a un dispositivo conocido como “vampire tap”, o conexión vampiro. La pieza se fijaba alrededor del coaxial y requería realizar una perforación en el aislamiento exterior para que un contacto alcanzara el conductor central.

    Era una solución ingeniosa: permitía incorporar nuevos equipos al cable principal sin tener que cortarlo por completo. Pero también introducía un problema bastante evidente.

    Confundirlo con un cable eléctrico podía acabar muy mal

    Aquellos gruesos cables recorrían edificios por techos, falsos techos y canalizaciones donde podían encontrarse junto a instalaciones eléctricas.

    Y si un técnico tenía que acercarse con una herramienta diseñada para perforar un cable, resultaba conveniente que supiera exactamente cuál debía perforar. Por eso, según Seifert, se buscó un amarillo especialmente llamativo: el cable Ethernet tenía que distinguirse inmediatamente del resto del cableado. La estética terminó funcionando también como una forma básica de seguridad industrial.

    Aquel cable movía 10 Mb/s y podía medir 500 metros

    El nombre 10BASE5 resume buena parte de sus características. El “10” hacía referencia a sus 10 megabits por segundo, mientras que el “5” estaba relacionado con su alcance aproximado máximo de 500 metros por segmento. El coaxial tenía alrededor de 9,5 milímetros de diámetro, suficiente para ganarse apodos como thicknet o incluso “manguera amarilla congelada”.

    La tecnología terminó siendo sustituida primero por el más manejable 10BASE2 y después por 10BASE-T, que introdujo el par trenzado del que derivan los cables Ethernet modernos. Hoy podemos conectar equipos a redes de varios gigabits con un cable fino y flexible.

    Pero detrás de ese pequeño conector sobrevive una historia bastante peculiar: hubo una época en la que instalar Ethernet significaba subir al techo, encontrar una enorme manguera amarilla y perforarla físicamente para conectarse a la red.

    Fuente: Xataka.