Chris Stussy anunció oficialmente un cambio en su nombre artístico: a partir de ahora pasará a presentarse como Chris Stassy. El productor neerlandés, cuyo nombre real es Niels Christian Steenbergen, comunicó la noticia este martes 18 de agosto a través de sus redes sociales.
El anuncio llegó acompañado de una imagen frente a un cartel que resume el espíritu detrás del cambio: “Una letra, la misma mente. La misma música, la misma vibra. Gracias, ‘U’, por todo. ‘A’, un nuevo capítulo en mi vida”, haciendo referencia al reemplazo de la “u” por la “a” en su apellido artístico.
Sus perfiles en redes sociales ya fueron actualizados para reflejar la nueva identidad. Por el momento, Stassy no explicó públicamente qué motivó la decisión. En redes surgieron especulaciones sobre una posible relación con la marca estadounidense Stüssy, aunque no existe confirmación oficial al respecto.
El cambio llega pocos meses después del lanzamiento de su álbum debut, Lost, Found & Forgotten…, publicado en marzo todavía bajo el nombre Chris Stussy. Su sello Up The Stuss, en cambio, mantendrá su denominación actual.
La nueva etapa tendrá además sus primeras fechas bajo el alias Chris Stassy. El artista llevará su serie de fiestas N.A.M.E.a Birmingham el 22 de agosto y a Ámsterdam el 27, dos presentaciones con las que dará inicio formal a esta nueva era.
Más allá de una letra, el mensaje es claro: cambia el nombre, pero no la música ni la identidad artística que construyó durante los últimos años.
La actriz y vedette Graciela Alfano sorprendió durante una entrevista al recordar cuál fue, según sus propias palabras, el mejor encuentro sexual de su vida. La actriz aseguró que ocurrió después de asistir a un masaje tántrico y que el protagonista fue un joven al que prácticamente no conocía.
“La mujer siente. Yo tuve el mejor sexo del planeta un día que fui a que me hagan un masaje tántrico”, afirmó Alfano ante los conductores del ciclo de televisión. Su confesión generó sorpresa en el estudio y abrió paso a una extensa reconstrucción de aquella experiencia.
Según relató en diálogo con Puro Show, todo comenzó durante el masaje, cuando el hombre la ayudó a relajarse mediante distintas técnicas. “Me empezó a tocar los puntos, me relajó, me hacía soplar, me decía ‘largá el aire’”, recordó la actriz antes de describir el momento que, según dijo, desencadenó su reacción.
Alfano identificó al hombre como Fabián, aunque aclaró que desconocía prácticamente todos sus datos. “No sé qué me pasó, no sé la edad que tenía, no sé ni el sexo que tenía… se llamaba Fabián, lo reverencio”, expresó entre risas.
Graciela Alfano.
Redes sociales
El recuerdo de Graciela Alfano y su noche inolvidable
Consultada sobre lo ocurrido después del masaje, la actriz decidió mantener parte de la historia en reserva. “No te puedo contar dónde fue. Ahí terminó el masaje que lo pagué”, respondió cuando le preguntaron si el encuentro había continuado en la misma camilla.
Sin embargo, Alfano fue contundente al diferenciar aquella experiencia del servicio que había contratado: “El mejor sexo de mi vida lo tuve con este muchacho que ni lo conocía”. El relato también dejó claro que no se trató de una relación prolongada ni de un vínculo previo.
La actriz explicó que nunca volvió a buscarlo y eligió conservar el recuerdo tal como había ocurrido. “No volví a verlo porque me pareció tan maravilloso lo que nos había pasado que algunas cosas tienen que quedar ahí”, sostuvo al cerrar la anécdota.
Más allá de la confesión, Alfano aprovechó el momento televisivo para reflexionar sobre el deseo y los vínculos. “El sexo puro y el amor platónico (…) puede pasar. Hay un millón de posibilidades, entonces tengamos la oportunidad de sentir lo que tenemos ganas”, afirmó.
Un avión de unos 11.340 kilogramos, acaba de realizar su primer vuelo utilizando exclusivamente energía eléctrica. El prototipo X1, desarrollado por Heart Aerospace, permaneció 27 minutos en el aire y consumió aproximadamente 5 dólares en electricidad.
El vuelo representa una prueba importante para la compañía sueca, que pretende utilizar esta aeronave experimental para desarrollar un modelo híbrido-eléctrico de 30 pasajeros destinado principalmente a conectar aeropuertos regionales.
Un avión de 11 toneladas impulsado por baterías
El X1 despegó el 12 de agosto desde el Aeropuerto Internacional de Plattsburgh, en el estado de Nueva York, y permaneció en vuelo durante 27 minutos. Durante la prueba alcanzó una altitud de unos 335 metros y llegó a consumir más de un megavatio de potencia.
Con una envergadura de aproximadamente 32 metros, el prototipo se convirtió en el avión de mayor tamaño propulsado exclusivamente por baterías que ha conseguido volar hasta ahora.
La aeronave cuenta con cuatro motores eléctricos alimentados por baterías instaladas a bordo. Y aunque el vuelo fue relativamente corto, el dato que más llama la atención es su coste energético: según Heart Aerospace, toda la operación (desde el despegue hasta las maniobras y el aterrizaje) requirió alrededor de 5 dólares de electricidad.
“Con el primer vuelo del X1, Heart Aerospace ha demostrado que el vuelo eléctrico puede alcanzar una escala comparable a la de un avión comercial”, afirmó Anders Forslund, fundador y director ejecutivo de la compañía.
Según Forslund, este tipo de tecnología podría cambiar de manera profunda la economía de las aerolíneas y, eventualmente, contribuir a reducir el precio de los vuelos para los pasajeros.
El coste del combustible abre una oportunidad
La prueba llega en un momento especialmente complicado para la aviación comercial. El precio del combustible utilizado por los aviones ha aumentado considerablemente en los últimos meses, elevando los costes operativos de las aerolíneas.
El precio medio del combustible para aviones pasó de aproximadamente 2,50 dólares por galón antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán a unos 3,50 dólares a comienzos de este mes.
Este incremento ha llevado a algunas aerolíneas a elevar el precio de los billetes o incorporar recargos relacionados con el combustible. Precisamente en este escenario Heart Aerospace quiere posicionar su tecnología eléctrica como una alternativa para determinados trayectos.
La compañía apuesta por aeronaves que puedan ofrecer vuelos regionales más económicos, frecuentes y menos contaminantes, conectando ciudades con aeropuertos más pequeños y cercanos a los pasajeros.
El objetivo real está en el ES-30
Aunque el X1 acaba de convertirse en el protagonista de esta prueba, su objetivo no es convertirse en un avión comercial. En realidad, funciona como un laboratorio a escala real para desarrollar el siguiente proyecto de Heart Aerospace: el ES-30.
Este futuro avión tendrá una configuración híbrida-eléctrica y estará diseñado para transportar hasta 30 pasajeros en vuelos comerciales regionales. A diferencia del X1, combinará propulsión eléctrica con un sistema convencional para ampliar su autonomía y facilitar su utilización en rutas comerciales.
Heart Aerospace espera que el ES-30 pueda comenzar a operar alrededor de 2031. La compañía estima que su tecnología podría reducir en más de un 40 % los costes operativos frente a los aviones convencionales utilizados actualmente.
El vuelo de 27 minutos del X1 no significa, por tanto, que los grandes aviones comerciales estén a punto de abandonar el combustible tradicional. Pero sí demuestra que la propulsión eléctrica empieza a alcanzar dimensiones que hasta hace poco parecían difíciles de imaginar. Si la tecnología consigue superar las limitaciones actuales de las baterías y alcanzar la autonomía necesaria, los vuelos regionales podrían ser uno de los primeros lugares donde la aviación eléctrica encuentre un espacio real.
Durante la emisión nocturna de La Nación Más, Mercedes Ninci y Esteban Trebucq protagonizaron un tenso cruce al aire mientras analizaban la coyuntura económica del país. La discusión comenzó a raíz de las marcadas diferencias respecto a los haberes de las empleadas domésticas y el impacto del costo de vida en los bolsillos familiares. En medio del debate sobre la pérdida del poder adquisitivo, las distintas opiniones de la mesa derivaron rápidamente en un fuerte chispazo entre los periodistas.
Al defender su postura sobre las urgencias sociales, la cronista intentó respaldar sus argumentos aludiendo a su extensa trayectoria en las coberturas diarias de la vía pública. “Yo tengo un poco más de calle que todos ustedes juntos, perdónenme. Llevo recorriendo la calle 30 y pico de años y sé lo que le pasa a la gente”, disparó la cronista. De este modo, buscó hacer valer su recorrido como movilera para validar su lectura sobre la realidad socioeconómica actual.
La frase no cayó bien en el estudio y generó la reacción inmediata de Trebucq, quien la frenó en seco para salir al cruce y frenar el ninguneo a los demás panelistas. “No, pará. Eso no me gusta. Ni siquiera hablo por mí, pero no. Débora Plager es una periodista con muchos años… no me gusta”, retrucó el conductor. A pesar de que la movilera intentó aclarar que su intención no era desmerecer la labor del equipo, el clima en el piso continuó tenso.
Sin ceder espacio, el periodista ratificó su desacuerdo con la actitud de su compañera y exigió un trato de equidad profesional hacia todo el panel. “Te recontra respeto y te quiero, me encanta tu laburo, pero no digas ‘tengo más calle que todos ustedes’. Eso no me gusta porque acá todos tienen trayectoria. ¿Por qué no?”, cuestionó firmemente, dejando al descubierto la interna en vivo por el reconocimiento del recorrido periodístico de cada uno.
La discusión de Mercedes Ninci con Esteban Trebucq
«Yo pago lo que dice la ley, porque no me alcanza, tengo una empleada de toda la vida que es como mi hermana»: el cruce entre Mercedes Ninci y Esteban Trebucq por el sueldo de las empleadas de casas particulares.
La promesa parecía sencilla: si una inteligencia artificial puede redactar en minutos lo que antes llevaba una hora, programar mientras dormimos o encargarse de las tareas repetitivas, deberíamos trabajar menos.
De hecho, OpenAI ha llevado esa idea bastante lejos. En un documento de política económica publicado este año propone incentivar pruebas de semanas laborales de 32 horas repartidas en cuatro días, sin reducción salarial, siempre que la productividad y los niveles de servicio puedan mantenerse. La compañía plantea que una parte de los beneficios obtenidos por la eficiencia de la IA debería devolverse a los trabajadores en forma de tiempo.
El problema es que el experimento natural que está ocurriendo ahora mismo dentro de la industria tecnológica parece mostrar algo bastante diferente.
Un reportaje de BBC News recoge testimonios de empleados actuales y antiguos de OpenAI, Anthropic, Meta y Google que describen jornadas mucho más largas. Un exempleado técnico de OpenAI aseguró trabajar al menos 70 horas semanales, mientras trabajadores del sector relataron que determinados periodos intensivos de desarrollo en OpenAI y Anthropic pueden superar las 90 horas en siete días.
La tecnología que debía vaciar nuestras agendas está empezando, paradójicamente, a llenarlas.
Una IA puede ahorrar una hora. El problema es lo que hacemos con esa hora
Hay datos que confirman que el ahorro existe. Un estudio de OpenAI realizado entre 9.000 trabajadores de casi 100 empresas encontró que los usuarios declaraban ahorrar de media entre 40 y 60 minutos diarios, mientras que los usuarios más intensivos llegaban a superar las diez horas semanales. Pero ahorrar tiempo y trabajar menos tiempo son cosas completamente diferentes.
Investigadores de UC Berkeley Haas siguieron durante ocho meses a trabajadores de una empresa tecnológica con amplio acceso a IA generativa. Realizaron además más de 40 entrevistas y observaron cómo cambiaban sus rutinas. El resultado fue precisamente lo contrario a una jornada más relajada: el trabajo se intensificó.
Los empleados empezaron a asumir tareas que antes habrían correspondido a otras personas, mantenían varios procesos de IA ejecutándose simultáneamente y aprovechaban huecos que antes servían como descansos para lanzar otro prompt, revisar otra respuesta o comenzar otra tarea.
El almuerzo, los minutos antes de una reunión o incluso la noche dejaron de ser necesariamente espacios muertos. La IA había reducido la fricción necesaria para empezar a trabajar. Y eso terminó haciendo más fácil trabajar todo el tiempo.
Las propias herramientas permiten hacer cada vez más. Y ahí está la trampa
La carrera tecnológica tampoco ayuda. Anthropic demostró ya con Claude Opus 4 que un agente podía ejecutar de forma independiente una tarea de refactorización de software durante siete horas seguidas. Los sistemas actuales pueden mantener procesos abiertos durante horas, utilizar herramientas y avanzar en trabajos complejos mientras un humano hace otra cosa.
En teoría, eso debería liberar a una persona. En la práctica, también permite que esa misma persona supervise tres, cuatro o cinco tareas en paralelo.
La propia investigación reciente de OpenAI está detectando algo parecido desde otro ángulo. Al analizar más de 800.000 mensajes laborales de usuarios estadounidenses de ChatGPT, encontró que el 43,5% de las consultas asociadas específicamente a una profesión correspondían en realidad a tareas propias de otra ocupación. Un diseñador empieza a hacer ingeniería básica; alguien de ventas analiza datos; un responsable de una pequeña empresa redacta textos, revisa contratos y realiza cálculos que antes habría delegado.
La productividad aumenta, pero también lo hace lo que se espera que una sola persona sea capaz de hacer.
La semana de cuatro días no llegará automáticamente porque la IA sea más rápida
Esa quizá sea la gran contradicción de esta revolución. OpenAI reconoce en su propia propuesta política el riesgo de que la IA termine intensificando las cargas laborales y plantea explícitamente que los beneficios de productividad deberían transformarse en mejores condiciones y menos horas. Porque la tecnología, por sí sola, no toma esa decisión.
Si una tarea pasa de necesitar cinco horas a una, una empresa puede convertir las cuatro horas restantes en tiempo libre. O puede llenar ese espacio con cuatro tareas nuevas.
La IA parece estar demostrando que puede hacer ambas cosas. La gran pregunta ya no es cuánto tiempo nos puede ahorrar. Es quién se quedará finalmente con ese tiempo: el trabajador o el trabajo.
Cuando hablamos de conducción autónoma solemos pensar en coches cubiertos de cámaras, radares y LiDAR intentando comprender una avenida llena de peatones, semáforos y otros vehículos. Pero buena parte de la investigación desarrollada para conseguir que una máquina perciba el espacio que la rodea y tome decisiones a partir de él tiene aplicaciones mucho más cercanas.
Una de ellas está apareciendo en la movilidad personal. IFA 2026 será un buen escaparate de esa transición. Allí estará Strutt, una compañía que ha llevado al ev¹c una combinación poco habitual en esta categoría: dos sensores LiDAR, diez sensores ToF, seis ultrasónicos y dos cámaras, todos trabajando alrededor de un vehículo de dimensiones reducidas.
Lo interesante no es tanto el número de sensores como lo que representan: tecnologías que llevan años investigándose en robótica y conducción autónoma están empezando a integrarse en dispositivos destinados al movimiento cotidiano.
El gran cambio está en que el vehículo empieza a “ver” lo mismo que el usuario
Cada sensor resuelve una parte diferente del problema. Un LiDAR mide distancias mediante pulsos láser y permite construir una representación geométrica del entorno. Las cámaras aportan información visual. Los sensores Time of Flight (ToF) calculan profundidad midiendo el tiempo que tarda una señal luminosa en regresar, mientras que los ultrasónicos funcionan especialmente bien para detectar obstáculos próximos.
La clave está en combinarlos. Es lo que en robótica se denomina fusión sensorial: utilizar distintas fuentes para compensar las limitaciones individuales de cada una. Investigaciones recientes con vehículos personales autónomos siguen exactamente esa estrategia. Un prototipo presentado en julio de 2026 por investigadores de IDSIA y SUPSI combinó LiDAR y una cámara RGB-D para conseguir localización, navegación, seguimiento de personas y evasión de obstáculos en una silla motorizada.
En el caso del ev¹c, esa percepción de 360 grados se utiliza para una forma de control compartido. En conducción manual puede avisar mediante vibraciones cuando detecta un obstáculo; en los modos asistidos puede corregir ligeramente la trayectoria y, en determinadas situaciones, reducir la velocidad o detenerse si calcula que no existe espacio suficiente.
No es conducción autónoma completa. Y ahí está precisamente la parte interesante.
La investigación lleva años buscando un punto intermedio entre humano y máquina
Las sillas inteligentes no nacieron con Strutt. La investigación en shared control lleva décadas intentando resolver un problema delicado: cuánto debe intervenir el sistema sin quitar al usuario el control sobre sus propios movimientos.
Ya en 2010, investigadores presentaban sistemas capaces de combinar las órdenes humanas con algoritmos de evasión de obstáculos en tiempo real. El trabajo de IDSIA publicado este verano llega a una conclusión parecida: para el uso real, la dirección más prometedora puede no ser reemplazar al conductor, sino desarrollar asistencia para detectar peatones, evitar colisiones, atravesar puertas, mantener la trayectoria o identificar desniveles.
Es una filosofía muy similar a la que terminó imponiéndose en los coches modernos: la autonomía como una escala, no como un interruptor.
Y llevarla a un vehículo pequeño abre escenarios distintos. Las distancias son menores, aparecen piernas, muebles, bordillos, puertas estrechas y personas cruzándose a centímetros del dispositivo. Conseguir percepción de 360 grados sin llenar una plataforma compacta de grandes sensores es en sí mismo un problema de ingeniería. El estudio de IDSIA destaca precisamente que la cobertura omnidireccional requiere integrar múltiples sensores compactos sin perjudicar ergonomía, tamaño o comodidad.
El siguiente salto puede ser que el hardware mejore después de salir de fábrica
Hay además otra idea heredada directamente de los vehículos conectados: separar parte de la evolución del producto de su hardware. El procesamiento esencial del ev¹c (percepción del entorno, planificación de trayectorias y control) se realiza localmente. No necesita conectarse permanentemente a la nube. Actualmente puede guardar mapas y utilizar rutas mediante puntos de referencia de hasta 300 metros, mientras que las actualizaciones OTA permiten ampliar posteriormente algunas capacidades.
Strutt mostrará precisamente esa vertiente en IFA 2026, junto con el nuevo ev¹e, una variante que mantiene la arquitectura mecánica de cuatro motores pero prescinde del sistema avanzado de percepción evSense. IFA, de hecho, ha convertido conducción autónoma, navegación, micromovilidad y vehículos inteligentes en algunos de los ejes de su área Mobility de este año. Pero el producto concreto es casi secundario frente a lo que está ocurriendo detrás.
La tecnología desarrollada para enseñar a un coche a comprender el mundo empieza a encontrar otros cuerpos en los que vivir. Y quizá una de sus aplicaciones más útiles no sea conseguir que un automóvil conduzca completamente solo, sino lograr que una persona pueda desplazarse con menos barreras y con una máquina capaz de entender mejor lo que sucede a su alrededor.
A poco de haberse estrenado Moria, la producción ficcional sobre la trayectoria de Moria Casán quedó envuelta en un severo conflicto. El entorno familiar de Luis Vadalá anunció que recurrirá a los tribunales al entender que el personaje de la expareja de la diva fue representado de forma distorsionada a lo largo de la trama. La novedad se dio a conocer en LAM, el ciclo emitido por América TV, donde el conductor Ángel de Brito reveló que la demanda formal será encabezada por Ingrid Vadalá, hija del comerciante.
En el programa televisivo se difundió el descargo de la hija de 47 años, quien se mostró indignada con la imagen mediática que proyecta la historia sobre su padre. “Todo lo que se muestra sinceramente resulta absurdo y vulgar. Mi papá no era una persona así, era un señor, un hombre educado y respetuoso, sin embargo han intentado mostrarlo como una persona grotesca, maleducada y si hubiese tenido un problema de consumo, eso es algo que forma parte de la privacidad de una persona”, sostuvo enfáticamente.
La mujer argumentó además que las raíces de barrio y el trabajo de su progenitor fueron retratados dentro del guion de manera despectiva. “Él nunca ocultó ser un tipo de barrio y trabajar en su taller. Usaron eso para menospreciarlo, lo cual me parece una falta de respeto para cualquier trabajador común. No entiendo cuál fue el fin. Mi papá podría tener mil defectos, pero era un señor, y te lo digo a pesar de haber tenido muchas diferencias con él, lo que nos costó los últimos años de nuestra relación”, manifestó Ingrid, quien remarcó haber presenciado la historia sentimental desde los 12 años.
Por último, la demandante desmintió de plano los pasajes sobre el inicio y final de la relación, asegurando que nada de lo exhibido condice con los hechos verdaderos. Asimismo, rechazó cualquier insinuación respecto de supuestas anomalías patrimoniales tras la ruptura amorosa: “Si realmente hubiera ocurrido aquello que se intenta insinuar, es decir, que mi papá se hubiera quedado con algo que no le correspondía, no habría atravesado las carencias económicas que tuvo después de la separación”.
Quién era Luis Vadalá
Luis Vadalá fue un comerciante y productor teatral que saltó a la masividad mediática en la década de los noventa por ser la pareja de Moria Casán. Antes de verse inmerso en el universo del espectáculo porteño, se desempeñaba en un taller mecánico y en la compraventa de automóviles. Su noviazgo con la vedette se extendió por once años, conformando una de las duplas más emblemáticas de las revistas de chimentos locales, hasta que la ruptura en 2001 desencadenó un feroz enfrentamiento legal y mediático que incluyó acusaciones de infidelidades y bozales legales.
Con el fin de capitalizar su propio perfil público tras la separación de La One, incursionó brevemente en la televisión, siendo su participación más recordada el ingreso al reality show Gran Hermano Famosos en 2007. A pesar de este intento por consolidar una carrera artística y de producir obras de teatro en Mar del Plata, el mundo del espectáculo nunca terminó de convencerlo.
Decidió apartarse de los estudios de televisión por completo para resguardar su privacidad, eligiendo reinsertarse en la vida civil común en el barrio porteño de Flores, donde administró un lavadero de autos y posteriormente atendió en persona una panadería de franquicia local.
Falleció el 23 de julio de 2023 a los 69 años de edad. Su figura volvió a cobrar una fuerte vigencia en la agenda de los programas de espectáculos nacionales de la actualidad a raíz de una disputa judicial iniciada por su hija Ingrid. La familia decidió recurrir a la justicia civil para demandar a la productora de la serie biográfica sobre Moria Casán, cuestionando duramente que la ficción muestra una caracterización despectiva, grotesca y deformada de sus vivencias y de su verdadero trato de caballero de barrio
El estreno de Moria, la serie sobre la vida de Moria Casán disponible en Netflix, volvió a poner el interés en distintas etapas sentimentales de la actriz, entre las que figura su relación con Luis Vadalá. La producción compuesta por ocho episodios, recorre cinco décadas de la trayectoria de Ana María Casanova y recrea a distintas personalidades vinculadas a su historia, entre ellas al propio Vadalá.
La ficción, dirigida por About Entertainment y protagonizada por Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth en distintas etapas de la vida de Moria, aborda también su vínculo privado y sus relaciones sentimentales. A lo largo de algunos de sus capítulos se puede ver el romance con Vadalá. Esta historia se trató de uno de los vínculos más comentados del espectáculo argentino de los años 90, que terminó en un escándalo mediático por infidelidades y una fuerte disputa judicial.
Quién fue Luis Vadalá, ex de Moria Casán
La relación entre Moria Casán y Luis Vadalá comenzó en 1990, poco después de que la vedette se separara de Mario Castiglione, padre de su hija Sofía Gala. Por entonces, Vadalá se dedicaba a actividades comerciales y mantenía un perfil bajo, alejado por completo de las cámaras y la exposición mediática que caracterizaba a su nueva pareja.
El vínculo con Moria cambió rápidamente esa situación. La pareja comenzó a aparecer en revistas y programas de espectáculos, convirtiéndose en una presencia habitual de la televisión de la época. Durante más de una década, Vadalá compartió con la vedette una vida atravesada por la popularidad y el interés constante de la prensa, aunque esa exposición terminó teniendo consecuencias, ya que reconoció que la relación había afectado su privacidad y sus posibilidades de desarrollar una carrera propia dentro del ambiente artístico, del que había ingresado principalmente por su vínculo sentimental.
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La historia llegó a su fin en 2001, tras más de diez años juntos, en medio de fuertes conflictos y una importante repercusión mediática. Moria reconoció públicamente que había atravesado situaciones de infidelidad durante la relación y que, luego de varias discusiones, decidió terminar el vínculo.
La separación se convirtió en uno de los grandes escándalos del espectáculo argentino de comienzos de siglo, con diferencias que llegaron a los programas de televisión y derivaron incluso en una disputa judicial vinculada a las declaraciones que ambos podían hacer públicamente sobre el otro.
Luego de la ruptura, Vadalá intentó mantenerse vinculado al ambiente artístico. En 2007 ingresó a Gran Hermano Famosos, aunque su participación terminó antes de lo previsto por un problema de salud. Su contrato incluía además una cláusula que le impedía hablar sobre Moria con sus compañeros, una condición que reflejaba el peso que aquella relación seguía teniendo en su vida pública. Luis Vadalá murió en julio de 2023, a los 69 años, tras permanecer internado varios días en el Hospital Británico.
La jugadora Tamara Paganini quedó en el foco de la polémica luego de tener una discusión con Solange Abraham. Todo ocurrió en una de las fiestas en donde tuvieron un encuentro cara a cara subido de tono y se generó un confuso episodio por el cual piden expulsión directa.
En el momento, según los clips que circularon, un usuario determinó que Solange estaba buscando a quién molestar mientras gritaba a cámara y Tamara se sentía mal. Pero estaba lejos de ella. Después quedaron frente a frente y tuvieron una pelea.
Para los usuarios e redes sociales, Paganini debe ser expulsada por violencia física y, aunque las imágenes no lo muestren, entre Yanina Zilli y Solange hablaron y sostuvieron que es un peligro que Tamara actúe así: “Para mí la tienen que suspender”.
Las redes sociales opinaron: “Vi gente justificado la agresión física, diciendo que Sol la provocó, me pregunto ¿vieron Gran Hermano? Se trata de eso y si terminas agrediendo chau perdiste no entendiste el juego, gran hermano es un juego donde vale menos la agresión física. NO ES UN JUEGO DE VALORES”.
Pero también otros la atacan: “No puede ser que Tamara agreda tan normal y en Gran Hermano lo minimicen. Está todo arreglado”. ¿Qué pasará con el futuro de Tamara? ¿Será expulsada?
Gran Hermano le prohibió a Danelik tener sexo con Brian Sarmiento: el motivo
Danelik y Brian Sarmiento volvieron a la casa de Gran Hermano, pero no todo resultó como esperaban tras el festejo con sus compañeros por el reencuentro, donde tomaron tragos y disfrutaron de un gran banquete: el Big les prohibió tener sexo.
La pareja se conoció en el reality y, cuando ambos abandonaron la casa, blanquearon su relación y comenzaron a convivir. Pese a estar juntos, dentro del programa las reglas son estrictas y deben cumplirse a rajatabla. En esta oportunidad, tuvieron prohibido dormir juntos por haber bebido alcohol, una norma inflexible por parte del Big.
Cuando los dos participantes ya estaban acostados y tapados en la misma cama, el Big les llamó la atención e interrumpió el momento hot con un aviso. «Danelik, Brian: les recuerdo que está prohibido compartir cama cuando toman alcohol», dijo. A lo que la influencer reaccionó: «Ay, no. Pero Big, nosotros estamos juntos, somos pareja. No queremos dormir separados».
La reconocida actriz colombiana Yamile Humar González falleció el 15 de agosto a los 86 años, según confirmó su hija, la modelo y presentadora Catalina Aristizábal, a través de un emotivo mensaje compartido en redes sociales en las últimas horas. La noticia generó una fuerte conmoción dentro del ambiente artístico local, donde era recordada como una de las figuras pioneras de la televisión y el cine nacional.
Aristizábal fue la encargada de confirmar el fallecimiento con unas sentidas palabras dedicadas a su madre: «Mamá, hoy te dejo ir con todo mi amor. Que vueles alto, libre y en paz. Gracias por tu vida, por tu amor, por tanto. Ahora habitas en mí de otra manera. Buen viaje, linda». El mensaje se sumó a un comunicado oficial publicado en la cuenta de la propia actriz, en el que la familia remarcó que Yamile partió rodeada de sus seres queridos.
«Ella se fue como siempre quiso: rodeada del amor de sus hijas, sus nietos y así mismo quisimos que fuera su despedida, íntima, en familia, acompañándola con todo el amor con el que ella nos acompañó siempre», expresó la familia en el mensaje oficial. Además, agradecieron especialmente al equipo médico de la Clínica San Vicente Fundación en Rionegro, institución que acompañó a la actriz durante más de diez años de tratamiento.
La actriz también era hermana del reconocido actor, presentador, libretista y director Alí Humar, fallecido el 29 de junio de 2021, con quien compartió una destacada trayectoria dentro del entretenimiento colombiano a lo largo de varias décadas.
Redes sociales
Quién era Yamile Humar
Yamile Humar nació el 22 de julio de 1940 en Mesitas del Colegio, Cundinamarca, e inició su carrera artística en la década de 1960 con un papel destacado en la película Chambú, junto a los actores Arturo Urrea y Lyda Zamora. Un año después protagonizó Isla de ensueño, considerada la primera producción a color realizada en territorio colombiano, y en 1965 encabezó el elenco de El cráter, del director José Ángel Carbonell.
Con el correr de los años, la actriz dio el salto a la televisión, donde se integró a producciones como Diario de una enfermera, basada en la novela homónima de la escritora española Corín Tellado. Su presencia también se consolidó en seriados como El alférez real, El caballero de Rauzán y Recordarás mi nombre, además de participar en la miniserie Rasputín, la telenovela Pero sigo siendo el rey y la serie Los ejecutivos, todas producciones emitidas por Caracol Televisión.
Redes sociales
En la década de 1980, Humar decidió alejarse de la actuación para dedicarse a la literatura, publicando libros como Mil y un secretos de belleza y Mierda, llegué a los 50. Además, incursionó en la radio con programas dedicados a la belleza y la salud, manteniendo su vigencia en los medios pese al paso de los años.
En sus últimos años de vida, la actriz se convirtió en una figura muy activa dentro de las redes sociales, donde acumulaba más de 153 mil seguidores. Allí compartía con humor su experiencia atravesando la vejez, bajo la consigna de que «caminar después de los 80 es como reírse con una costilla rota», además de mostrar su estrecho vínculo con su nieto Mateo, conocido artísticamente como Mossaico.