Hay una frase que resume bastante bien el mundo de Juan Hansen: “Sentime este gru”. Porteña, espontánea y difícil de traducir sin perder algo en el camino, terminó convirtiéndose en uno de los tracks de Ultrasonido y, casi sin proponérselo, en una declaración de principios para su primer álbum.
La idea detrás de esas palabras es sencilla: hay música que primero se siente y después, si hace falta, se intenta explicar.
Ese punto de partida atraviesa los doce tracks de Ultrasonido. Después de años construyendo una identidad reconocible desde el formato live, Hansen lleva esa libertad al estudio y firma un disco que evita quedarse dentro de un único género. Indie dance, tech house, melodic house, breakbeat, guitarras, voces e instrumentos analógicos aparecen y desaparecen a medida que avanza el álbum.
No es casualidad. Antes de convertirse en uno de los nombres argentinos con mayor recorrido dentro de la electrónica internacional, Hansen pasó por el indie y el rock. Esa formación nunca desapareció del todo: todavía puede encontrarse en su manera de componer y, sobre todo, en un directo donde sintetizadores, instrumentos, voces e improvisación tienen tanto protagonismo como la producción electrónica.
Ultrasonido parece funcionar como el punto en el que todas esas versiones finalmente se encuentran.
El recorrido comienza a mostrarlo desde “Ninjas”, colaboración con Clér Letiv concebida como un homenaje a la intensidad del público argentino. “Inside My Mind”, junto a Franco BA y con Miko Franconi en voces, abre una dirección diferente y llegó previamente a través de Belonging, el sello de Innellea.
Más adelante, “Gambeta”, junto a Brigado Crew, introduce dembow dentro de una estructura de tech house, mientras “Neon Maze” lleva el álbum hacia uno de sus momentos más nocturnos. En el otro extremo aparece “Love Also Bites”, junto a Marley Waters, que cierra el recorrido desde el breakbeat y una sensibilidad más cercana a la canción.
También está “Sentir Asi (Part II)”, creada con Santi Portillo, una continuación que conecta indie dance y tech house sin abandonar el foco sobre la pista.
La amplitud del disco tiene relación directa con la carrera que Hansen construyó durante los últimos años. Desde aquel Boiler Room de 2019 que amplificó su nombre internacionalmente, su live pasó por lugares tan diferentes como Ultra y Cosquín Rock en Argentina, Watergate en Berlín, Burning Man en Nevada y Grand Factory en Beirut.
Pero Ultrasonido no funciona solamente como un resumen de ese recorrido. También abre algo nuevo.
Con el álbum nace Ultrasonido Records, el sello propio de Hansen y una plataforma desde la que podrá desarrollar su música bajo sus propias reglas. El nombre conecta así disco, sello y una nueva etapa creativa alrededor de un mismo concepto.
El siguiente capítulo vuelve al lugar donde buena parte de esta música cobra sentido: el escenario.
El 29 de agosto, Hansen comienza el Ultrasonido Latin American Album Tour en La Cantera, Córdoba. La gira continuará por Buenos Aires, Foz de Iguazú, San Juan, Neuquén, Santa Cruz de la Sierra, Cafayate, Ituberá, Bariloche y Florianópolis, antes de extenderse hasta enero de 2027.
Después de años haciendo del live su principal lenguaje, Juan Hansen finalmente tiene su primer álbum. Y quizá su título diga más de lo que parece: Ultrasonido reúne justamente aquello que siempre estuvo ahí, incluso cuando no era tan fácil ponerlo en palabras.























