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  • La acusación que golpea a Yanina Latorre por la reventa de entradas de la despedida de Messi en la Selección

    La acusación que golpea a Yanina Latorre por la reventa de entradas de la despedida de Messi en la Selección

    Una fuerte acusación tiene al entorno familiar de Yanina Latorre como centro de la polémica en la previa al partido despedida de Lionel Messi con la Selección argentina frente a Benín, el cual se disputará mañana en el estadio de River. La periodista e influencer Natalí Rodríguez expuso a Dora Caamaño, madre de la conductora, por presunta reventa de entradas para el encuentro, ofreciendo ubicaciones a precios muy superiores a los valores oficiales.

    Según mostró la periodista en sus historias de Instagram mediante capturas de pantalla de una conversación con la cuenta privada de Dora, se ofreció un lugar en la tribuna Sívori alta por 700 mil pesos. El valor oficial de esa ubicación es de 180 mil pesos, siendo la segunda entrada más económica después de la popular. «Dora, la mamá de Yanina Latorre, está revendiendo entradas. No sé cuántas, pero imaginemos que solamente tiene una sola, y es esta. Te la está vendiendo a setecientos dólares», relató.

    La acusación no quedó en ese comentario. Fernanda Iglesias sumó otras capturas que mostraban a Maite Arruza, hermana de Yanina Latorre, ofreciendo entradas para el sector popular a 650 mil pesos, cuando el precio oficial es de 90 mil. «Una empresa familiar. Hola, ARCA», alertó la panelista de Puro Show de El Trece, apuntando directamente a la posible irregularidad fiscal de la maniobra.

    Además, Rodríguez señaló que en el operativo también estaría involucrado un nieto de Dora, hijo de la hermana de Yanina, quien tendría una empresa de scouts de fútbol y contaría con acceso a entradas por intermediación de alguien allegado a la AFA. «Me parece un desquicio. Me da bronca que al pobre argentino, que tiene el sueño de verlo jugar a Messi, se la pongan de esta manera, y que nadie haga nada», expresó Rodríguez.

    Yanina Latorre apuntó contra Maru Botana por MasterChef

    En paralelo al escándalo de las entradas, Yanina Latorre generó otro debate al cuestionar en vivo la manera en que Maru Botana degusta los platos de los participantes de MasterChef Celebrity. La conductora, que cubrió a su hija Lola en la conducción del react del programa junto a Cachete Sierra, convirtió cada degustación de la chef en tema de conversación durante la emisión.

    El comentario surgió durante la evaluación de las tortillas vegetarianas de Julieta Nair Calvo. Al ver a Botana tomar una porción mínima, Latorre preguntó en vivo cuánto come la chef y no tardó en responder ella misma. «Dale, dale, corta y no come», expresó. Y cuando la cocinera llevó una porción a la boca, agregó: «¡Ay, un pedacito así!». También comparó la forma de probar de Botana con la de Germán Martitegui: «¡No ves el pedazo que come este! Esto es comer, no lo que hace Maru».

    Los dichos de Latorre reactivaron la disputa histórica que mantiene con la chef desde sus años en la Facultad de Ciencias Económicas. Según la versión de la conductora, la ruptura se produjo durante una merienda en casa de Maru Botana, donde la cocinera hizo comentarios sobre su cuerpo y su forma de comer. «Llegué a casa llorando y ese día me quedé sin amigas», relató en distintas oportunidades. La ahora miembro del jurado del programa, por su parte, siempre negó esa versión.

    El reencuentro entre ambas en el certamen tampoco fue fácil. La propia Maru Botana reconoció en el streaming de Martín Cirio que el cruce le había resultado incómodo. «Me incomodó un poquito la situación, desde la facultad que no la veía más», admitió.

  • Sofía Jujuy Jiménez se emocionó al llegar a la Basílica de Luján, tras un deseo que tuvo que esperar dos años

    Sofía Jujuy Jiménez se emocionó al llegar a la Basílica de Luján, tras un deseo que tuvo que esperar dos años

    Durante la 52° Peregrinación a Luján, la influencer Sofía «Jujuy» Jiménez recorrió por primera vez el camino hacia el santuario bonaerense y llegó junto a Gustavo Qüerio Hormaechea, su pareja, para concretar una experiencia que esperaba desde hacía dos años y que terminó con una fuerte emoción personal.

    Las postales que publicó permitieron seguir distintos tramos del trayecto hasta el templo. En una de las imágenes apareció junto a Gustavo, mientras que otras mostraron objetos religiosos adquiridos durante la caminata, como pulseras rojas y dijes de San Benito, además de escenas dentro del santuario durante el recorrido.

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    Al alcanzar la Basílica, la influencer compartió fotografías con su pareja y registros de la misa, en una jornada que describió desde el agradecimiento por haber concretado una inquietud que llevaba dos años dentro de sus pensamientos y que finalmente pudo vivir de manera especialmente significativa para ella.

    En redes sociales, Jujuy también dejó una dedicatoria para Gustavo Qüerio Hormaechea después de completar el recorrido. «¡Lo logramos! Gracias por acompañarme mi amor», escribió junto a las imágenes, antes de explicar el sentido que tenía para ella haber llegado hasta el santuario en esta ocasión tan especial.

    Pampita volvió a caminar a Luján bajo la lluvia: qué mostró en redes

    La conductora Carolina «Pampita» Ardohain volvió a participar de la tradicional caminata tras no hacerlo durante 2025 y afrontó el recorrido de 60 kilómetros junto a un grupo de amigas, mientras miles de fieles avanzaban hacia la Basílica durante una jornada marcada por la lluvia y las bajas temperaturas.

    Antes de comenzar, la modelo mostró en sus redes la preparación de sus pies con apósitos y otras protecciones pensadas para reducir el impacto de una marcha extensa. Ya durante el trayecto, utilizó un impermeable con capucha y luego un poncho amarillo para resguardarse del agua durante buena parte del recorrido.

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    Además de mostrar diferentes momentos del recorrido, Pampita acompañó las imágenes con una reflexión sobre la experiencia religiosa. También compartió postales de la Imagen Peregrina de la Virgen, cubierta con plásticos transparentes, mientras la multitud continuaba su avance desde la Iglesia de San Cayetano, en Liniers, hacia el santuario.

  • La guerra de Ucrania convirtió el cielo en una persecución de Fórmula 1: drones cazando drones a más de 400 km/h

    La guerra de Ucrania convirtió el cielo en una persecución de Fórmula 1: drones cazando drones a más de 400 km/h

    La escena podría confundirse con la persecución de un videojuego. Una cámara térmica atraviesa las nubes, encuentra una pequeña silueta delante y comienza a acercarse. Ambos objetos están a más de tres kilómetros de altura y uno de ellos avanza a 425 km/h. Pero ninguno es un avión.

    Según la Fundación Serhiy Prytula, un interceptor ucraniano logró alcanzar y destruir recientemente un Geran-5 ruso mientras volaba a esa velocidad, en uno de los ejemplos más extremos hasta ahora de una transformación que lleva años gestándose sobre Ucrania: drones construidos específicamente para cazar otros drones.

    Lo extraordinario ya no es solamente que puedan hacerlo. Es la velocidad a la que está evolucionando esa persecución.

    Rusia hizo sus drones más rápidos. Ucrania tuvo que construir cazadores todavía más rápidos

    La guerra de Ucrania convirtió el cielo en una persecución de Fórmula 1: drones cazando drones a más de 400 km/h
    © Getty Images / Inna Varenytsia.

    Los primeros Shahed-136 (denominados Geran-2 por Rusia) tenían una debilidad bastante evidente: eran relativamente lentos. Eso permitió a Ucrania desarrollar interceptores baratos capaces de acercarse y destruirlos sin gastar en cada objetivo un misil antiaéreo mucho más costoso.

    Rusia respondió cambiando precisamente esa variable. En mayo comenzó a emplear el Geran-4, una variante con estructura reforzada y propulsión a reacción diseñada para soportar velocidades mucho mayores. La inteligencia militar ucraniana asegura que puede alcanzar unos 500 km/h, frente a los ritmos mucho menores de las variantes anteriores.

    Después llegó el Geran-5.

    Según las especificaciones publicadas por la inteligencia ucraniana, mide unos 6,5 metros, tiene un peso máximo de despegue de 850 kilos y emplea un turborreactor. Su velocidad de crucero se situaría entre 450 y 600 km/h, con un alcance estimado de hasta 950 kilómetros. Como ocurre con muchas características técnicas difundidas durante una guerra, son cifras atribuidas por Ucrania y no todas pueden verificarse de manera independiente.

    El resultado es sencillo: cuanto más rápido vuela el atacante, menos tiempo existe para detectarlo, colocarse detrás y destruirlo.

    Los drones ya no se limitan a volar hacia unas coordenadas

    La guerra de Ucrania convirtió el cielo en una persecución de Fórmula 1: drones cazando drones a más de 400 km/h
    © Ukraine’s Air Force.

    La velocidad es solo una parte del cambio. Los nuevos Geran incorporan progresivamente sistemas de comunicaciones, navegación y sensores mucho más sofisticados. En el Geran-5 analizado por Ucrania aparecieron, entre otros componentes, navegación por satélite resistente a interferencias, módems móviles y hardware informático integrado.

    La frontera entre un dron barato y un pequeño misil de crucero empieza así a volverse bastante borrosa.

    Ucrania está recorriendo exactamente el mismo camino desde el otro lado. Sus antiguos interceptores de hélice comenzaron a quedarse cortos y ahora existen varios proyectos pensados específicamente para perseguir objetivos a reacción. Wild Hornets, por ejemplo, asegura que su Sting S ya ha derribado Geran-4 y Geran-5 durante operaciones de combate, aunque las cifras detalladas comunicadas por los fabricantes tampoco cuentan siempre con verificación independiente.

    El verdadero objetivo sigue siendo gastar menos que el enemigo

    Toda esta carrera tecnológica tiene detrás una ecuación bastante menos espectacular: dinero. Derribar continuamente drones producidos en grandes cantidades utilizando misiles antiaéreos avanzados resulta difícil de sostener. Un interceptor pequeño puede ofrecer una alternativa mucho más barata, siempre que consiga ser suficientemente rápido, preciso y fiable.

    El problema es que Rusia está obligando a elevar el listón. Más velocidad exige mejores motores, sensores y comunicaciones. Eso aumenta el precio de los interceptores y vuelve a empezar la carrera.

    Durante años, la evolución de los Shahed pudo resumirse como una secuencia de contramedidas: Rusia desplegaba una variante, Ucrania encontraba cómo interceptarla y Moscú modificaba nuevamente el diseño. Ahora ese ciclo ha alcanzado una fase especialmente extraña. Hay máquinas sin piloto persiguiendo a otras máquinas sin piloto por encima de las nubes a más de 400 km/h.

    La comparación con la Fórmula 1 todavía funciona. Al ritmo al que está cambiando esta guerra, puede que no lo haga durante mucho tiempo.

  • Google acaba de mandar un “cerebro” de IA al espacio. Si sobrevive, el próximo gran centro de datos podría no estar en la Tierra

    Google acaba de mandar un “cerebro” de IA al espacio. Si sobrevive, el próximo gran centro de datos podría no estar en la Tierra

    Google acaba de colocar uno de sus chips de inteligencia artificial en un lugar donde jamás había tenido uno: orbitando la Tierra.

    El experimento forma parte de Project Suncatcher, una apuesta a largo plazo con una idea que hace pocos años habría parecido ciencia ficción: trasladar parte de la enorme infraestructura necesaria para ejecutar IA fuera del planeta. El primer prototipo despegó el 1 de octubre a bordo de un Falcon 9 de SpaceX, dentro de la misión compartida Transporter-18. El satélite fue construido junto a Planet y Google ya confirmó que logró establecer contacto y que funciona según lo previsto.

    Por ahora no hay un “Google Cloud espacial” sobre nuestras cabezas. Hay algo bastante más modesto, pero fundamental: una TPU de Google enfrentándose por primera vez al entorno real del espacio.

    Primero hay que descubrir si una IA puede sobrevivir allí arriba

    Las Tensor Processing Units son los aceleradores que Google diseñó específicamente para ejecutar cargas de aprendizaje automático. En la Tierra viven dentro de centros de datos cuidadosamente refrigerados, alimentados y protegidos.

    El espacio elimina prácticamente todas esas comodidades.

    Durante el lanzamiento, algunos componentes pueden soportar fuerzas equivalentes a entre 50 y 100 veces la gravedad terrestre. Una vez en órbita aparecen la radiación, los cambios térmicos y otro problema especialmente incómodo para cualquier chip potente: en el vacío no hay aire con el que llevarse el calor. Google está ensayando sistemas basados en tubos de calor y radiadores para expulsarlo mediante radiación térmica.

    La compañía ya había bombardeado sus TPU Trillium con protones en el Crocker Nuclear Laboratory de UC Davis. Los primeros ensayos indican que podrían soportar una dosis de radiación superior a la esperada durante cinco años de misión. Pero Google reconoce que determinados experimentos simplemente no pueden reproducirse perfectamente en tierra.

    Cuando el satélite termine su puesta en marcha, la TPU será encendida inicialmente en ráfagas de unos 15 minutos, evitando exigir demasiado a los sistemas eléctricos y térmicos. El objetivo no es entrenar inmediatamente un Gemini orbital, sino ejecutar cargas de IA y comprobar dónde empieza a fallar el hardware.

    El premio es enorme: energía solar casi permanente

    Entonces, ¿para qué complicarse tanto? La respuesta está en uno de los mayores problemas que está generando el auge de la IA: la electricidad. Los centros de datos necesitan cantidades gigantescas de energía y Google cree que la órbita baja ofrece una ventaja difícil de ignorar. Sus cálculos apuntan a que un satélite puede acceder a luz solar casi constante y obtener hasta ocho veces más energía solar que instalaciones equivalentes en la Tierra.

    Suncatcher imagina algo mucho más extraño que un enorme edificio flotando en el espacio. El concepto estudiado por Google contempla 81 satélites volando muy cerca unos de otros, cada uno equipado eventualmente con decenas de TPU y conectados mediante enlaces láser de alta velocidad para repartir grandes cargas de computación.

    El próximo gran paso debería llegar en 2027: dos satélites diseñados específicamente para computación intentarán comunicarse entre sí mediante láser mientras están en movimiento. Google compara el nivel de precisión necesario con acertar a una moneda desde kilómetros de distancia mientras ambos objetivos se desplazan.

    Hay un pequeño problema llamado Starship

    Hacer funcionar los chips es solo media batalla. Después hay que subir miles de ellos al espacio sin arruinarse. El estudio de Google calcula que los costes de lanzamiento tendrían que caer hacia unos 200 dólares por kilogramo para 2035. Mantener la curva de reducción prevista implicaría que Starship transportase unas 370.000 toneladas en la próxima década: aproximadamente 1.800 lanzamientos, unos 180 cada año, suponiendo 200 toneladas por misión.

    Hoy Starship está extraordinariamente lejos de ese ritmo. Eso convierte a Project Suncatcher en algo más interesante que un simple satélite experimental. Google acaba de demostrar que está dispuesta a probar físicamente una idea que hasta hace poco pertenecía a presentaciones futuristas.

    Ahora tiene una TPU dando vueltas alrededor del planeta. El verdadero desafío será descubrir si detrás de ella pueden venir miles.

  • Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta

    Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta

    Durante años, las conspiraciones sobre el clima tuvieron un problema bastante incómodo: necesitaban encontrar imágenes reales que pudieran tergiversarse. Una tormenta antigua podía presentarse como actual, una estela de condensación podía convertirse en un supuesto “chemtrail” y cualquier experimento científico podía terminar conectado con una operación secreta.

    La inteligencia artificial acaba de eliminar buena parte de esa limitación. Ahora la “evidencia” también puede fabricarse desde cero.

    Una investigación de El Sabueso de Animal Político, publicada por Chequeado dentro del proyecto regional LatamChequea, siguió entre diciembre de 2023 y agosto de 2026 a 20 cuentas verificadas de X que publican sistemáticamente desinformación climática. El resultado muestra algo más complejo que usuarios aislados: comparten materiales, se responden, pertenecen a comunidades similares y ayudan a amplificar las mismas narrativas. Tres de las cuentas analizadas están ubicadas en Argentina.

    La IA puede fabricar la “prueba” que antes había que buscar

    Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta
    © Pixabay / OldmanBrown17.

    Los investigadores revisaron 166 publicaciones. Diecinueve (aproximadamente una de cada nueve) contenían imágenes o videos identificados como generados con IA. No se utilizaban simplemente como ilustraciones: aparecían como supuesta evidencia de acontecimientos reales.

    Uno de los ejemplos resulta especialmente revelador. Después de una inundación ocurrida cerca de Langtang Lirung, en el Himalaya, circuló un video que supuestamente mostraba un F-16 bombardeando una presa y provocando deliberadamente el desastre. La investigación determinó que la grabación circulaba desde meses antes y que una herramienta de detección la calificaba como artificial con una probabilidad del 99%.

    El patrón se repite alrededor de viejos conocidos del universo conspirativo. De los posts estudiados, 68 mencionaban chemtrails, 60 geoingeniería, 43 manipulación climática y 26 HAARP. Bill Gates, la Agenda 2030 o el Foro Económico Mundial aparecen después como piezas que permiten conectar unas conspiraciones con otras.

    La existencia de proyectos reales facilita esa mezcla. HAARP, por ejemplo, existe y estudia la ionosfera desde Alaska. Pero la propia institución explica que sus ondas de radio no interactúan con las capas atmosféricas donde se produce el tiempo meteorológico y, por tanto, no puede controlar el clima. Lo mismo sucede con los llamados chemtrails: las líneas blancas detrás de los aviones son estelas de condensación producidas bajo determinadas condiciones atmosféricas, no pruebas de una operación secreta de geoingeniería.

    No son veinte cuentas hablando cada una por su lado

    Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta
    © USAF/Jessica Matthews, University of Alaska Fairbanks.

    El otro hallazgo importante está en cómo circulan estas historias. La investigación encontró perfiles que publicaban el mismo material el mismo día, se etiquetaban mutuamente, respondían publicaciones de otros miembros y coincidían dentro de comunidades como Reclaim Our Skies.

    Ese comportamiento importa porque convierte una publicación aislada en algo que puede parecer una conversación multitudinaria. Además, 17 de las 20 cuentas obtuvieron su insignia azul después de la compra de Twitter por Elon Musk.

    Eso no significa que X certifique lo que dicen. De hecho, ahí está uno de los grandes cambios respecto del antiguo Twitter: actualmente la insignia azul indica principalmente que una cuenta mantiene una suscripción Premium y cumple determinados requisitos. Ya no supone que haya superado el antiguo criterio de ser una cuenta “activa, notable y auténtica”.

    Siete de los perfiles estudiados también tenían habilitadas Suscripciones, que permiten cobrar mensualmente a sus seguidores. El análisis no permite determinar cuánto ingresan realmente ni qué proporción de ese dinero procede de publicaciones desinformantes. X continúa ofreciendo Creator Subscriptions y, desde septiembre, está sustituyendo su antiguo sistema de reparto de ingresos por Original Content Rewards.

    La conspiración ya no necesita que algo haya sucedido

    Una red de cuentas verificadas está llenando X de tormentas, chemtrails y desastres que nunca ocurrieron. La IA acaba de darles el arma perfecta
    © NASA.

    Ese quizá sea el cambio más importante. La IA no inventó los chemtrails, ni HAARP, ni las teorías sobre élites que supuestamente controlan el clima. Lo que hizo fue proporcionarles algo mucho más poderoso: imágenes de acontecimientos que nunca existieron.

    Y cuando ese contenido circula dentro de redes que se responden, se citan y se legitiman mutuamente, comprobarlo después puede llegar demasiado tarde. Un estudio publicado este año en Nature Communications encontró que las Community Notes de X reducen significativamente la difusión posterior de publicaciones engañosas una vez que aparecen, pero también señaló que muchas llegan después de la fase inicial de mayor viralidad.

    La desinformación climática ya podía convertir una imagen verdadera en una historia falsa. Ahora puede prescindir incluso de la primera parte.

  • La NASA apostó parte de su regreso a la Luna a Starship. Lamentablemente, Elon Musk acaba de demostrar que sus prioridades están en otro sitio

    La NASA apostó parte de su regreso a la Luna a Starship. Lamentablemente, Elon Musk acaba de demostrar que sus prioridades están en otro sitio

    Durante años, Starship fue presentada como la nave con la que Elon Musk llevaría humanos a Marte y ayudaría a la NASA a regresar a la Luna. Pero cuando el gigantesco cohete consiguió finalmente uno de sus mayores hitos, el pasado 28 de septiembre, lo primero que colocó en órbita no fueron astronautas ni hardware lunar: fueron 26 satélites Starlink.

    El vuelo 14 fue el primero de Starship que alcanzó correctamente la órbita terrestre y también su primera misión con una carga comercial real. No salió perfecta. Una avería en uno de los motores obligó a reducir de unas diez a tres horas una misión que debía completar seis vueltas alrededor de la Tierra. Aun así, los 26 nuevos Starlink V3 fueron desplegados con éxito.

    Y ahí aparece una paradoja importante: cuanto mejor funciona Starship, más evidente resulta que las prioridades comerciales de SpaceX no tienen por qué coincidir con las de la NASA.

    Musk necesita Starship para algo mucho más grande que ir a la Luna

    La NASA apostó parte de su regreso a la Luna a Starship. Lamentablemente, Elon Musk acaba de demostrar que sus prioridades están en otro sitio
    © SpaceX.

    Starlink ya cuenta con más de 10.000 satélites y Musk ha hablado de llevar la constelación por encima de los 100.000. Los V3, precisamente los que estrenó Starship, ofrecen una capacidad de datos diez veces superior a sus predecesores y están pensados para ser lanzados en grandes cantidades gracias al enorme volumen de carga del nuevo cohete.

    Pero el proyecto va todavía más lejos. La propia web de SpaceX ya dedica un apartado a “orbital AI compute”, su apuesta por llevar capacidad de computación para inteligencia artificial al espacio. La lógica es sencilla: si Starship consigue ser totalmente reutilizable y volar con mucha frecuencia, colocar enormes cantidades de hardware en órbita podría dejar de ser una extravagancia prohibitiva.

    Para SpaceX, además, existe una ventaja fundamental: Starlink y esa futura infraestructura orbital son negocios propios. No necesita esperar a que otra empresa diseñe un satélite ni a que la NASA prepare una misión. Starship podría convertirse primero en la infraestructura que alimente el ecosistema de Musk.

    El Falcon 9 domina el espacio. SpaceX ya piensa en jubilarlo

    La NASA apostó parte de su regreso a la Luna a Starship. Lamentablemente, Elon Musk acaba de demostrar que sus prioridades están en otro sitio
    © SpaceX.

    Eso también podría alterar un mercado que SpaceX prácticamente redefinió con Falcon 9. Musk confirmó en agosto que la compañía pretende ir reduciendo la familia Falcon cuando Starship pueda volar de manera fiable varias veces por semana, trasladando recursos hacia el nuevo sistema. Algunos informes sitúan el comienzo de esa transición alrededor de 2028, aunque las misiones tripuladas y de carga para la NASA podrían mantenerse durante más tiempo.

    El problema es que Falcon 9 no es simplemente otro cohete. Es actualmente una pieza fundamental del acceso estadounidense al espacio y, mediante Crew Dragon, el sistema que NASA utiliza regularmente para enviar astronautas a la Estación Espacial Internacional. Crew-13 volvió a demostrarlo el 1 de octubre con cuatro nuevos tripulantes rumbo a la ISS.

    NASA intenta recuperar una segunda opción. Boeing realizará previsiblemente una nueva prueba no tripulada de Starliner entre diciembre de 2026 y enero de 2027, con la esperanza de volver a transportar astronautas en 2028.

    Mientras SpaceX acelera, la Luna tendrá que esperar

    La NASA apostó parte de su regreso a la Luna a Starship. Lamentablemente, Elon Musk acaba de demostrar que sus prioridades están en otro sitio
    © SpaceX.

    La ironía es que Starship avanza exactamente cuando el calendario lunar estadounidense ha tenido que volverse más prudente. Artemis III, prevista para 2027, ya no intentará aterrizar astronautas en la Luna. NASA la ha convertido en una misión de demostración en órbita terrestre baja, donde Orion deberá probar encuentros y acoplamientos con versiones de los módulos lunares desarrollados por SpaceX y Blue Origin. El siguiente intento de alunizaje tripulado está previsto ahora para Artemis IV, en 2028.

    Starship todavía necesita demostrar reutilización rápida, fiabilidad suficiente para transportar personas y, sobre todo, una capacidad extremadamente compleja: transferir enormes cantidades de propelente entre naves en órbita antes de poder viajar hacia la Luna.

    Así que el éxito orbital de septiembre no significa que Musk haya dejado fuera de juego a la NASA. Significa algo quizá más incómodo: SpaceX está construyendo un vehículo del que la agencia estadounidense depende para parte de su futuro lunar, mientras que la propia SpaceX tiene motivos comerciales gigantescos para usarlo primero mucho más cerca de casa.

  • Swedish House Mafia y Lykke Li redefinen el videoclip de club con «Happiness Is So Sad»

    Swedish House Mafia y Lykke Li redefinen el videoclip de club con «Happiness Is So Sad»

    El trío sueco y la vocalista presentan una pieza audiovisual disruptiva grabada íntegramente con 25 smartphones en una fiesta real en Guadalajara (México).

    Swedish House Mafia no deja de buscar nuevas formas de impactar en la cultura global. Tras el lanzamiento a finales de julio de su aclamada colaboración junto a la magnética Lykke Li, “Happiness Is So Sad”, el trío sueco acaba de estrenar un videoclip oficial que rompe con los esquemas de la producción tradicional.

    Dirigido por Theo Lindquist y el realizador mexicano Jorge G. Camarena, el vídeo se filmó en una localización exclusiva de Guadalajara. Y se hizo utilizando únicamente 25 teléfonos móviles repartidos entre los asistentes a una fiesta real.

    Más allá de ser un mero recurso estético o una campaña de marketing improvisada, el uso de los smartphones se convierte en el motor narrativo de la obra

    El videoclip reconstruye una misma noche de club desde múltiples perspectivas simultáneas. El resultado es un relato fragmentado, una especie de puzle visual donde ningún punto de vista posee la verdad absoluta de lo que ocurrió en la pista de baile.

    La perspectiva de la pista: El concepto detrás de la cámara

    La trama central sigue los pasos de Benny, un adolescente atrapado en la euforia y el drama de la noche, cuyo objetivo es besar a la chica de la que lleva años enamorado. Aunque lo consigue, la cruda realidad del club se impone: lo que para él es un momento cumbre, para ella es solo un juego.

    Un rodaje invisible: 5 directores de fotografía en las sombras

    Llevar a cabo una producción de este calibre sin romper el ambiente orgánico de la fiesta requirió un despliegue técnico impecable. Para evitar que la presencia de grandes cámaras o focos disolviera la espontaneidad del público, el equipo de producción optó por el camuflaje técnico.

    El videoclip ya está disponible en todas las plataformas oficiales de la banda.

    https://youtu.be/bkeYOAbPCYg?si=a3vg_eEZLWAqrXyZ

  • Beatport crea una nueva categoría denominada «Indie Tech»

    Beatport crea una nueva categoría denominada «Indie Tech»

    Para el sonido de club más contundente.

    Beatport ha anunciado de forma oficial la reestructuración de su catálogo Beatport con la creación de Indie Tech. Se trata de una nueva categoría de género diseñada específicamente para el sonido más pesado, brillante y enfocado al peak-time que ha venido ganando terreno de forma masiva en la escena de clubs mundial.

    La nueva sección ya cuenta con su propia página oficial de género, su cotizado Top 100 Chart y un área de destacados exclusivos

    Con este movimiento estratégico, la plataforma líder de venta de música para DJs busca proteger la esencia experimental y post-punk del Indie Dance tradicional. Otorgando a su vez un espacio propio e independiente a esta vertiente.

    Un sonido que reclamaba su propia identidad

    Musicalmente, la dirección de curación de la plataforma define el Indie Tech como una “variante más brillante, pero significativamente más dura del Indie Dance clásico. El nuevo género se sostiene sobre baterías contundentes, líneas de bajo muy marcadas y ganchos de sintetizador arriesgados.

    Artistas de la talla de Adam Ten, Mita Gami, Vintage Culture, Oliver Koletzki y Max Styler abanderan este lanzamiento

    De igual forma, sellos discográficos de referencia internacional como Maccabi House, Diynamic de Solomun y Higher Ground de Diplo (en la foto) se han reubicado de forma inmediata bajo este paraguas.

    La medida supone un paso crucial para consolidar un circuito de club que ya domina las pistas de todo el planeta

    Con la inauguración de Indie Tech, la industria electrónica vuelve a abrir el eterno debate sobre la “etiquetitis” y la saturación de subgéneros en la era de los algoritmos de streaming. Sin embargo, para los creadores de este sonido, la medida supone un paso crucial para consolidar un circuito de club que ya domina las pistas de todo el planeta.

  • Quieren ponerle un freno a la IA, pero nadie sabe dónde está el interruptor

    Quieren ponerle un freno a la IA, pero nadie sabe dónde está el interruptor

    Durante décadas, la idea de una inteligencia artificial fuera de control parecía pertenecer casi exclusivamente a la ciencia ficción. Robots capaces de tomar decisiones por sí mismos, sistemas imposibles de detener y máquinas que terminaban enfrentándose a sus creadores eran argumentos habituales de películas y novelas.

    Ahora, algunas de esas preocupaciones han comenzado a trasladarse al terreno real, aunque de una manera mucho más compleja. El desafío ya no consiste solamente en imaginar qué ocurriría si una IA se volviera peligrosa, sino en encontrar mecanismos concretos para limitar sistemas que funcionan a una velocidad enorme, están conectados a internet y pueden ser utilizados desde distintos países al mismo tiempo.

    La discusión llegó a los principales escenarios internacionales y puso sobre la mesa propuestas que van desde una línea directa entre gobiernos hasta un supuesto botón capaz de apagar una IA cuando todo se complique.

    Un botón para apagar la inteligencia artificial

    La regulación del poder de la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los debates tecnológicos más difíciles de resolver. Las preocupaciones aumentan a medida que aparecen nuevos comportamientos problemáticos de determinados modelos y crece la capacidad de estas herramientas para intervenir en tareas cada vez más complejas.

    El tema incluso llegó a ocupar un lugar destacado en la Asamblea General de las Naciones Unidas y en conversaciones internacionales de alto nivel. Sin embargo, alcanzar un acuerdo común resulta complicado porque los países no parten de los mismos intereses.

    Estados Unidos, por ejemplo, busca mantener su posición de liderazgo frente al avance tecnológico de China y existe preocupación por establecer normas que puedan ralentizar el desarrollo de la industria. En ese contexto apareció una idea que recuerda a otra época: crear una especie de teléfono rojo para comunicar rápidamente incidentes graves relacionados con sistemas de inteligencia artificial.

    La propuesta toma como referencia las líneas directas utilizadas durante la Guerra Fría para evitar que una crisis entre potencias terminara escalando por falta de comunicación. En este caso, el objetivo sería disponer de un canal inmediato para que los gobiernos pudieran advertirse ante un comportamiento peligroso de un sistema avanzado.

    El problema es que una línea directa solo permite hablar. No necesariamente permite detener lo que está ocurriendo.

    Pensábamos que las inteligencias artificiales solo obedecían instrucciones. Un experimento acaba de mostrar que también crean sociedades, rompen reglas y aprenden malas conductas
    © Pixabay / Gerd Altmann.

    El problema de apagar una IA que ya está conectada

    Otra de las ideas que ha ganado espacio es todavía más sencilla de imaginar: un botón de emergencia capaz de desconectar una inteligencia artificial cuando su comportamiento se vuelva peligroso.

    Algunos legisladores estadounidenses han planteado mecanismos de este tipo y también instituciones financieras como el Banco de Inglaterra han advertido sobre los riesgos que podría generar una expansión descontrolada de la IA. El Banco Central Europeo y la Reserva Federal estadounidense también han analizado posibles efectos de estas tecnologías sobre los mercados.

    Pero existe una dificultad fundamental. Una IA moderna no necesariamente funciona como una única máquina ubicada en una habitación que pueda apagarse accionando un interruptor.

    Los sistemas pueden estar distribuidos entre diferentes servidores, empresas y países. Además, sus herramientas pueden comunicarse con otros servicios y reproducirse o desplegarse a través de infraestructuras conectadas a internet. Por eso, incluso si existiera un botón de emergencia, habría que determinar exactamente qué debería desconectar, quién tendría autoridad para hacerlo y qué ocurriría con los sistemas que ya estuvieran funcionando en otros lugares.

    La situación se parece, en cierto modo, a otros problemas digitales que ya existen, como los ciberataques o determinados tipos de malware: cuando algo se encuentra distribuido por una red global, detenerlo completamente puede ser mucho más complicado que simplemente apagar un dispositivo.

    Las empresas también quieren reglas, pero con sus propias condiciones

    Mientras los gobiernos buscan una fórmula que permita controlar los riesgos sin frenar el desarrollo tecnológico, las principales compañías del sector también han entrado en el debate.

    Empresas como OpenAI y Anthropic han defendido la necesidad de establecer marcos regulatorios para la inteligencia artificial. Contar con reglas claras podría aportar mayor confianza a sus productos y, al mismo tiempo, ofrecer un escenario más previsible para sus planes financieros y empresariales.

    Sin embargo, el panorama político estadounidense no siempre acompaña esas propuestas. Ante la falta de consenso, algunas compañías exploran mecanismos de autorregulación.

    Una de las posibilidades consiste en que las propias empresas sometan sus modelos a comprobaciones realizadas por otros actores del sector. La idea es que una compañía pueda revisar los sistemas de otra para detectar determinados riesgos antes de que lleguen a convertirse en problemas mayores.

    El mecanismo tiene sentido sobre el papel, aunque también plantea una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto competidores directos estarán dispuestos a vigilarse mutuamente de manera eficaz?

    Mientras tanto, algunos gobiernos han recurrido incluso a soluciones más informales. Canadá, Francia y Noruega han creado un grupo de conversación dedicado a la inteligencia artificial, una especie de espacio para intercambiar información sobre una tecnología que evoluciona mucho más rápido que las normas diseñadas para controlarla.

    Por ahora, no existe un equivalente tecnológico a un botón mágico que pueda resolver el problema. Tampoco parece haber una única autoridad capaz de controlar todo lo que ocurre con la IA a escala mundial.

    La carrera, entonces, no consiste únicamente en construir modelos cada vez más capaces. También implica descubrir cómo ponerles límites antes de que la tecnología avance más rápido que la capacidad de los gobiernos para reaccionar. Y esa podría ser la parte verdaderamente difícil.

     

    [Fuente: La Razón]

  • ¡Sorpresa!: el gesto romántico de Evelyn Botto que descolocó a Fede Bal

    ¡Sorpresa!: el gesto romántico de Evelyn Botto que descolocó a Fede Bal

    Evelyn Botto sorprendió a Federico Bal en su cumpleaños con un gesto inesperado que se viralizó en redes sociales. Lo esperó en el aeropuerto con regalos y una torta y el actor reaccionó de una manera inesperada. «¡Sorpresa!», la acción descolocó al actor, que reaccionó entre risas y desconcierto ante la original bienvenida.

    “Hoy es domingo 4 de octubre y llega Fede Bal después de un mes, larguísimo. Hoy es su cumpleaños, así que le estoy yendo a dar la sorpresa y buscándolo al aeropuerto”, relató Evelyn en sus redes y continuó: “Espero que le guste porque para mí estas cosas son doble filo, porque nunca sabés después de un viaje así estás cansado. Confío en que se va a poner contento. Yo tengo, por un lado, una tortita que ya se me cayó porque salí con muchas cosas. También le compré un acolchado”.

    Cuando Fede Bal llegó al auto donde lo esperaba la locutora, se sorprendió y lanzó sin filtros: “La con… de tu madre, ¿no ibas a ir a casa?”. Luego se los ve fundirse en un beso y Botto escribió: “Le costó, pero se puso contento”.

    El hijo de Carmen Barbieri reaccionó con ternura al gesto de Evelyn y compartió en sus historias de Instagram el video que ella misma había subido con la sorpresa de cumpleaños y lo acompañó con tres corazones rojos. Con ese detalle, el actor celebró públicamente la iniciativa de su novia, que lo fue a buscar al aeropuerto con regalos y torta, reafirmando el gran momento que atraviesan como pareja.

    Reclamo: Carmen Barbieri le pasó factura a Fede Bal

    “¿Dónde pasaste el 24 de diciembre pasado y con quién?”, fue la pregunta que Carmen le hizo a Fede durante una charla telefónica como invitada en Sería Increíble, el programa de OLGA.

    El actor respondió que había estado “en Nueva York con mi novia”, en referencia a Evelyn Botto, pero su respuesta terminó generando un pase de factura que no esperaba por parte de su madre.

    La mediática le recordó que, según su versión, ambos habían planeado viajar juntos a Nueva York. “¿A mí dónde me dejaste? ¿No habíamos quedado que íbamos a Nueva York juntos? ¿Por qué me dejaste? No te lo voy a perdonar nunca”, lanzó entre el reproche y el humor.

    Su hijo intentó descomprimir la situación y dejó a la vista su sorpresa por el reclamo. “Es muchísimo, mamá, es muy temprano para este reclamo”, respondió el actor. Sin embargo, su madre todavía tenía otro comentario preparado y volvió a señalar directamente a Evelyn Botto.